contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Mi?rcoles, 29 de febrero de 2012

Llego la hora de hablar claro: Legalizacion

Por Jeronimo Centurión

La semana pasada hablamos de cómo la policía de Barranco abusó del músico Niko Man al entrar a su casa sin orden fiscal, robarle y meterlo preso porque en su casa había 4 gramos de marihuana. Su arbitraria detención motivó una colecta pública para pagar una cadena de sobornos que asumimos con una normalidad que debería espantarnos. Pero no fue así.

La corrupción que se dio en el caso del músico es una muestra microscópica de lo que ocurre a nivel mundial. La batalla contra las drogas no ha reducido un ápice el consumo, ni salvado a nadie de morir por su mal uso. Tampoco ha evitado el incremento de la corrupción y mucho menos de la violencia. Todo, absolutamente todo lo contrario.

Cabe entonces preguntarnos qué sentido tiene la violentísima lucha que se realiza contra el narcotráfico. Los voceros de la guerra a las drogas aseguran que estas corrompen y matan. No es así. Las drogas no matan. Es el consumidor afectado, ansioso, desesperado, frustrado, discriminado, impotente o inseguro el que se mata a sí mismo al consumirlas de manera exagerada. La lógica debería guiarnos a enfocar nuestra preocupación al fondo del asunto. Es decir, a investigar qué razones llevan a alguien a consumirlas.

Pero no. Los presupuestos destinados a este tipo de investigaciones sociales son mínimos. Tal vez porque sus resultados revelarían que el modelo consumista imperante y la confirmada ansiedad que genera tendría niveles de responsabilidad que es mejor no ver. Sobre todo, si el país con mayor porcentaje de consumidores es el paradigma del sistema capitalista: Estados Unidos.

Desde hace varias décadas Estados Unidos y sus incondicionales insisten en ver el problema de las drogas como una mala película de acción. Una de serie “B” en la que los buenos se enfrentan a los malos. El objetivo es acabar con los malvados productores y comercializadores a como dé lugar. Y eso es lo que se ha estado haciendo en Colombia, México, Perú y países de Centroamérica.

El resultado de esta política no solo es escandalosamente negativo. Es criminal. La “lucha” contra las drogas viene derramando muchísima más sangre y generando muchos más muertos que el consumo más desbocado. Según el FBI, hasta finales de los 90, el 5% de todos los asesinatos en Estados Unidos estaba relacionado con el tráfico ilegal de drogas. En México las cifras de asesinatos son morbosas. Desde que el gobierno mexicano cuenta con el apoyo de la DEA han muerto aproximadamente 60 mil personas, incluyendo no solo narcotraficantes, sino policías y miles de civiles. ¿Y cuánto se ha avanzado? Nada. Los capos son más poderosos y el consumo en México y en Estados Unidos se ha incrementado.

No conozco a nadie que consuma o no drogas porque esta es legal o no. Existen otro tipo de consideraciones: religiosas, morales, familiares, de salud o libre albedrío.

La ilegalidad de las drogas y su ineficiente y perversa batalla viene bañando de sangre al mundo y ya es momento de que hagamos algo al respecto. Dejémonos de hipocresías. Durante la campaña, Toledo propuso debatir la legalización de las drogas. Contendores y la mayoría de medios se sumaron a un cargamontón tan irresponsable que lo obligaron a retractarse. Hoy, el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, ha puesto nuevamente el tema en debate. Ha emprendido una gira mundial para discutir el tema. En Centroamérica varios presidentes se han pronunciado a favor de evaluarlo. Panamá, Estados Unidos y México se han negado tajantemente. En Colombia, país paradigmático de este tipo de lucha, el presidente, Juan Manuel Santos, sorprendió al mostrar su apertura a debatir el tema. Y en el Perú, este supuesto gobierno de centroizquierda, ¿qué posición tendrá?

Fuente: La Primera


Tags: Drogas, Barranco, Niko Man, Narcotrafico, Guerra a las Drogas, Estados Unidos, Peru

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