contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 25 de marzo de 2011

C?sar Hildebrandt escribe sobre el voto por Pedro Pablo Kuczynski

Si usted quiere, como quer?an los marxistas, agudizar las contradicciones del Per? y tensar sus conflictos hasta las cercan?as del drama, sea coherente: vote por el estadounidense PPK. Con ello garantizar? que el Convenio 169 de la OIT sea burlado, que el gas de Camisea no se le venda a los peruanos sino a los mexicanos y chilenos (porque eso le conviene a los empleadores de PPK), que lo que queda del Per? sea rematado (incluyendo el agua potable y el Muelle Norte) y que, por ?ltimo, nos convirtamos, frente a Washington, en una versi?n todav?a m?s agachada que la del rampante ?lvaro Uribe.

PPK no es peruano. Eso est? muy bien. Henry Ford tampoco lo era. Ni Teddy Roosevelt. Pero ni Ford ni Roosevelt postularon a la presidencia del Per?. PPK es un lobista sin escr?pulos, un rudo hombre de negocios que juega a ganador y ya ha obtenido bastante mezclando promiscuamente, desde sus posiciones de ministro y asesor de varios reg?menes y de muchas empresas extranjeras, lo p?blico y lo privado. Es m?s: yo no s? si PPK es un estadounidense de veras.

Lo que s? s? es que es un cosmopolita del billete. Si ma?ana hubiese guerra entre Estados Unidos y China, PPK se refugiar?a en la sede del Banco Mundial. O en alg?n guarique centroamericano del FMI o en el consulado polaco de Nueva York. Porque PPK no es el t?o Sam. ?Es pap? Johns!?

Y no necesito decir cu?nto demorar?a en asilarse en la embajada de los Estados Unidos en Lima si el Per? entrase en conflicto con alg?n pa?s vecino. No est? prohibido ser una omn?vora pira?a internacional. Lo que s? es de muy mal gusto es que alguien que no cree sino en el dinero, nos venga a hablar de pol?ticas de Estado y de justicia social.

Los chicos de las clases A/B no es que se la hayan cre?do. Es que son tan anarquistas, tan nihilistas, tan computacionales y tan metaleros que no les importa que un extranjero voraz disfrazado de flautista los gobierne. Total, si muchos de sus padres se arrodillaron ante un ciudadano japon?s, ?por qu? no PPK? Total, si el Per? sigue siendo una mina, una encomienda, un burdelito, un denuncio, un bosque por talar y monta?as de oro que entregarle a los de afuera, ?no es coherente votar por un exitos?simo expatriado con m?s de un pasaporte? ?No es acaso PPK el hombre sin atributos morales que el cine ha hecho h?roe y la tele paradigma? ?No es bac?n ser un Michael Douglas en Wall Street?El problema es que una hipot?tica elecci?n de PPK nosvolver? a ese derechismo pradista que incub? el violentismo de los 60, el golpe izquierdista de los 70, la locura senderista de los 80.?

No es la primera vez que el mundo conoce un periodo de bonanza. Entre 1950 y 1975 hubo, en l?neas generales una alt?sima tasa de crecimiento. Y el Per? no fue ajeno a este ciclo. El asunto es que ese cuarto de siglo no fue aprovechado para construir las bases de un Estado moderno y de una sociedad menos equilibrada. Hoy nos pasa lo mismo.

La prosperidad ha pasado como un b?lido delante de las narices de millones de peruanos. Durante este corrupto segundo gobierno de Garc?a, por ejemplo, ha ocurrido lo siguiente:

1. La participaci?n de la remuneraciones del Producto Bruto Interno baj? de 23.1% en el 2006 a 20.9% en el 2010.

2. El ingreso per c?pita ?ese pendejismo- aument? en 24.4%, pero los salarios reales bajaron 6%. F?lix Jim?nez nos ha recordado que el 77% de la Poblaci?n Econ?micamente Activa est? en servicios y comercio con sueldos promediales de 650 soles y muy escasa productividad. Y nos ha subrayado que entre el 2006 y el 2010, mientras los Garc?a y los Cornejo se llenaban los bolsillos por segunda vez, salieron del pa?s, como utilidades de las inversiones extranjeras 37,000 (trentisiete mil) millones de d?lares. ?Y cu?nto entr? de recursos externos en ese mismo periodo? Pues diez mil millones de d?lares menos de lo que se fue. Para terminar de persuadirnos, Jim?nez se vale de esta pedag?gica comparaci?n: en el 2010 se expatriaron, como utilidades de capital for?neo, 8,900 (ocho mil novecientos) millones de d?lares, es decir 25 mil millones de soles, monto superior a los ingresos anuales de todos los pobres del Per?,los mismos que llegan a los 21 mil millones de soles.
Garc?a dice que crecemos.

El problema es c?mo. Durante el r?gimen que terminar? este julio, las exportaciones reales han aumentado 3.8% al a?o. Las importaciones, en cambio, han crecido a un ritmo anual de 16.6% ?No era que somos una virtual potencia agroexportadora? No. No es as?. Hace un tiempo, invitado por la universidad cat?lica, vino eleconomista estadounidense Dani Rodrick, profesor asociadode Harvard a trav?s de la escuela John Kennedy. Rodrick se encarg? de recordarnos que no hay crecimiento veraz y sostenido ? es decir, desarrollo- sino hay un proceso sin pausa de incremento de la productividad, crecimiento de la demanda interna e industrializaci?n.

Eso supone aquello que aterroriza a los Neanderthal del liberalismo que han monopolizado la agenda pol?tica peruana: concertaci?n entre el Estado y los privados y, en algunos casos, s?, no se horroricen: planificaci?n.?Como en Corea del Sur o Singapur. Pero no es posible concertar si el capital nacional es cada d?a menos significativo.?

En 1950 el capital extranjero en el Per? representaba, como porcentaje en la generaci?n del PBI, el 10 por ciento. En 1968, cuando los militares (nasserianos) irrumpieron en la escena, ya era el 22%. Despu?s de Fujimori, en el 2000, esa cifra lleg? a 29%. Y en el 2007, con Garc?a en la plenitud de su pol?tica, alcanzamos el 34.5% de capital extranjero respecto al PBI.

Por eso ? y por muchas otras cosas? es que en todas las encuestas realizadas sobre el tema de la situaci?n econ?mica, m?s del 70 por ciento de los consultados (73.9%en la m?s reciente) solicita que el modelo cambie. Eso es lo que calla la prensa conservadora y su falange de voces adjuntas. Hay un malestar extendido en el Per?. Que la prensa lo silencie no significa que no exista. Ese desasosiego tiene que ver con las desigualdades, con la ceguera de la clase pol?tica, con las exclusiones, con la corrupci?n impune. Hay un gran banquete, pero hay millones que lo miran, con rabia, detr?s de una alambrada.?

Si usted no quiere uno sino varios baguas, una pradera de hierba seca y una chispa en el Vrae, un descontento que radicalice las protestas y haga ingobernable el pa?s, no lo dude: vote por PPK. Si usted quiere otro 5 de abril, vote por quien har? imposible vivir en democracia. Y si usted es de quienes est?n pensando que necesita un PPK que incendie la pradera para justificar una nueva dictadura, pues lo felicito: va en el camino correcto.

Y si yo fuera Abimael Guzm?n me estar?a frotando las manos.

?

Fuente: Hildebrandt en sus 13


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