contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 26 de noviembre de 2010

Islay, Ancon, si importan: Carlos Reyna

Hace unos d?as, una marcha de la gente de Anc?n expres? su oposici?n al puerto de la empresa Santa Sof?a. Estaban desde pobladores permanentes hasta residentes veraniegos, pasando por los pescadores artesanales y el alcalde reci?n electo.

Es tan obvio el inminente da?o ambiental a la bah?a que tambi?n se oponen varios ex l?deres empresariales. Incluso El Comercio ha opinado en ese sentido. Pero all? siguen sus promotores, como el ministro de Transportes, arriesgando que el conflicto llegue a extremos.

Extremos como los de Islay, muy al sur, en donde agricultores protestan por el proyecto minero T?a Mar?a de Southern. En medio de da?os e intentos de bloqueo de la carretera, la represi?n policial ya dej? varios heridos.

La mina abrir? dos enormes tajos en pleno Valle del Tambo. De las tierras voladas saldr?n 100 mil toneladas diarias de mineral durante 18 a?os. En el 2009, en la zona de impacto directo, una consulta expres? un mayoritario no al proyecto. En abril pasado, luego de un paro y bloqueo, el gobierno admiti? que carec?a de consenso. Pero, con el apoyo del ministerio del ramo, Southern ha seguido avanzando y el di?logo nada.

Las organizaciones del Valle plantean una nueva consulta, pero esta vez de car?cter vinculante. El gobierno dice que eso no es legal. Lo que quiere decir el Ejecutivo es que est? legalmente facultado para imponer grandes proyectos sin consultar en serio a las poblaciones afectadas. A lo m?s, escenifica remedos llamados audiencias.

Lo de Anc?n e Islay ya ocurri? antes y seguir? ocurriendo en otros lugares, desde Tambogrande hasta Espinar. Para el caso ind?gena, mientras madura otro conflicto por la mina Afrodita en el Cenepa, el gobierno pretende convertir la ley de consulta en una de imposici?n.

Cuando el centralismo y el verticalismo generan regueros de protesta, solo cabe hacer los cambios para dar alg?n valor vinculante a las opiniones regionales y locales respecto a los proyectos ubicados en sus lugares. Una democracia es sobre todo un r?gimen en el que la opini?n de la gente cuenta.

Cabr?a preguntarse si alguno de los candidatos dir? algo serio sobre este problema y  c?mo resolverlo. O, para el caso de Lima, si la alcaldesa electa tiene alguna soluci?n  a proponer por lo de Anc?n.   

Fuente: Islay, Ancon, si importan | LaRepublica.pe


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