contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Mi?rcoles, 13 de enero de 2010

C?rceles privadas

Por C?sar Hildebrandt

Me parece un chiste colorado eso de privatizar las c?rceles, tal como lo ha propuesto ayer el siempre bien intencionado aunque estratosf?rico congresista Juan Eguren.

Como el Estado peruano es un ente en trance de putrefacci?n, ?las c?rceles deber?an pasar a manos de ese sector de las fuerzas vivas que tan bien representaron, alguna vez, los Echenique del guano, el Prado de la guerra del salitre, los Legu?a de la coima, el Arana del caucho, el Manchego de los latifundios, la Cerro de la miner?a, los Picasso de la banca, el Romero de las asesor?as en el SIN, el Joy Way de los tractores y hasta el Hermoza R?os de la privatizaci?n -al grito de "arriba las manos"- de los dineros p?blicos?

?Las c?rceles para el sector privado! ?El sector privado para las c?rceles!

?C?mo no confiar en el capitalismo de Bernie Ma-ddoff? ?C?mo no entregarles las prisiones a liberales como nuestro Francis Allison?

M?s all? de la iron?a lo cierto es que el Estado peruano ha convertido las c?rceles en dep?sitos de desdichados y ha renunciado, para todos los efectos, a la misi?n rehabilitadora que deber?a estar impl?cita en cada pena.

Al mismo tiempo, ese Estado dantesco que identifica punici?n con infierno ha exonerado de estar en sus prisiones a todos los se?oritos y se?orones que en la vida (y en la trafa o el crimen) han sido.

?Estar?a Allison preso en el Per?? La respuesta es obvia: ?aqu? era ministro de Garc?a!

?Alg?n banquero tramposo de apellido con resonancias olig?rquicas ha estado preso en el Per?? La respuesta tambi?n est? cantada.

?Habr?an soltado a Crousillat el viejo en un pa?s con m?nimos de decencia vigentes?
La respuesta es no.
Y as? podr?amos seguir.

Lo que est? claro es que un Estado atravesado por la corrupci?n -y el indulto a Crousillat el viejo es un ejemplo de manual- tiene las c?rceles que le corresponden.

De all? a imaginar que el sector privado podr?a actuar como desinfectante del sistema carcelario hay, sin embargo, un inmenso trecho.

En el capitalismo realmente existente -la ?ltima pel?cula de Michael Moore es toda una lecci?n- el negocio y la felon?a, el beneficio y el crimen, han llegado a ser tan pr?ximos y tan ?ntimos que ya es imposible dudar de que en la concepci?n de la se?ora Thatcher -aquella que Vargas Llosa, el intelectual con cama adentro de Pi?era, alaba y repite- la rapi?a y Popper son una sola cosa, Isa?as Berlin y las hipotecas basura se mezclan en el mismo revoltijo.

Cuando ese capitalismo encarnado en Cheney y Bush (el hijo, el tarado) haya sido enterrado por la crisis planetaria de la energ?a y la rebeli?n global, cuando esta inmundicia actual sea historia y pesadilla (s?, tengo la esperanza de que as? sea), quiz? para entonces habremos de conocer a un sector privado m?s implicado en el inter?s p?blico, quiz? tengamos para esos tiempos gestionadores privados de una planificaci?n p?blica vinculante y quiz? s?lo en esos momentos podremos imaginar c?rceles administradas con limpieza y prescindentes del Estado.

Pero en ese hipot?tico para?so tendremos que poner dentro de esas c?rceles recreadas a quienes hicieron de la pol?tica la pestilencia que es, el negocio sucio que quiere seguir siendo, el asalto que pretende ocultar.

Me refiero, claro, al se?or Crousillat y a su directo benefactor-beneficiario. Para empezar.

Fuente: C?rceles privadas - C?sar Hildebrandt - La Primera el diario que inspira respeto


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