contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Martes, 18 de agosto de 2009

Mitos del fujimorismo

Varias f?bulas acerca de la dictadura de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos contribuyen a que un sector de la poblaci?n considere a la hija del corrupto ex presidente una alternativa viable. Una de ellas es que podr?a garantizar paz social y estabilidad. Otra, que tiene la varita m?gica para acabar con los remanentes del senderismo.

Durante los primeros a?os de la d?cada de 1990 las protestas y los movimientos sociales fueron muy d?biles. Pero no por la pericia del gobierno para controlarlos, sino por varios factores que ven?an de atr?s.

El primero, la crisis econ?mica, el desempleo y la hiperinflaci?n del primer gobierno de Alan Garc?a, que pulverizaron los sindicatos, que hab?an proliferado y se hab?an fortalecido en la primera mitad de los 70, una etapa de crecimiento econ?mico.

El segundo, la guerra interna. Los senderistas asesinaron a numerosos dirigentes populares, como por ejemplo, a la lideresa de Villa El Salvador, Mar?a Elena Moyano. Las fuerzas del orden y grupos paramilitares hicieron lo suyo, matando a muchos otros, como el dirigente de la Federaci?n Minera Sa?l Cantoral.

Algunos cr?menes, como el del l?der de la CGTP y construcci?n civil Pedro Huillca, fueron atribuidos tanto a SL como a las fuerzas del orden.

El hecho es que hubo una sangr?a brutal y despiadada de dirigentes populares que, adem?s, tuvo el efecto de amedrentar e inhibir a muchos otros, que era precisamente lo que buscaban los asesinos.

SEQU?A DE INVERSIONES

El tercer factor fue la escasez de inversiones, en particular en miner?a e hidrocarburos, durante casi toda la d?cada pasada. Precisamente por los factores se?alados, la pol?tica populista del primer gobierno de Garc?a y el terrorismo, nadie se animaba a invertir en esos sectores.

A fines de los 90 empezaron a aumentar las exploraciones y comenzaron algunas nuevas explotaciones, que crecieron formidablemente a principios de la actual d?cada.

Precisamente alrededor de esas actividades es que se han producido gran parte de los conflictos sociales en los ?ltimos a?os.
En suma, es una ilusi?n creer que es gracias a la sagacidad de Fujimori y Montesinos que hubo menos movilizaciones y conflictos sociales la d?cada pasada.

DESBORDE POPULAR

De hecho, los dos ?ltimos a?os de la dictadura, los movimientos sociales se desbordaron. Para muestra unos botones: en 1998, en Iquitos, una turba rebas? a la Polic?a y persigui? al entonces ministro del Interior, el general EP Jos? Villanueva Ruesta, hasta su hotel. Villanueva fug? por la puerta de atr?s y la masa enardecida incendi? el hotel y otros locales. Hubo seis muertos.

O cuando una horda asalt? sorpresivamente Palacio de Gobierno y les prendi? fuego a los dormitorios de los H?sares de Jun?n.
Las movilizaciones, sobre todo de construcci?n civil, ocupaban en cualquier momento el zanj?n, provocando unos atolladeros monstruosos.

Las movilizaciones de junio y julio de 2000, luego de la fraudulenta reelecci?n de Fujimori, culminaron con la Marcha de los 4 Suyos, y contribuyeron al derrumbe de la dictadura.

El hecho de que los medios de comunicaci?n, comprados y controlados por Fujimori y Montesinos, invisibilizaran esos sucesos, no quiere decir que no existieran.

En s?ntesis, durante parte de la d?cada de 1990 las movilizaciones fueron d?biles como consecuencia de la crisis, la hiperinflaci?n y la destrucci?n de los sindicatos, por el terror que asesin? y desmoraliz? a los dirigentes populares; y por la casi inexistencia de exploraciones y explotaciones mineras y de hidrocarburos. Pero a finales de la d?cada, los movimientos sociales jaquearon a Fujimori y contribuyeron a su ca?da.

EL TERRORISMO

Con gran desparpajo los fujimoristas ahora pretenden tener la receta para acabar con los remanentes de Sendero Luminoso en el VRAE y el Alto Huallaga. Pretenden que el p?blico olvide que SL se derrumb? luego de la captura de Abimael Guzm?n y sus secuaces el 12 de setiembre de 1992, en una operaci?n dise?ada y ejecutada por un grupo de polic?as al margen del SIN y sin conocimiento de Fujimori y Montesinos.

En ese momento, Fujimori envalentonado, ofreci? que para 1995 acabar?a con SL. Lleg? ese a?o y los remanentes segu?an en lo mismo. Peor a?n, cuando cay? la dictadura, en noviembre de 2000, los dos grupos terroristas permanec?an donde siempre estuvieron.

Es decir, transcurrieron m?s de ocho a?os desde el derrumbe de SL y la dictadura de Fujimori y Montesinos fue incapaz de acabar con esos rezagos. Cuando lo intentaron, sufrieron derrotas catastr?ficas, como la emboscada en la que cay? el helic?ptero del general del SIN Adolfo Fournier en octubre de 1999.

?Por qu? ahora podr?an hacer lo que no lograron en la c?spide de su poder?

FABRICANDO FANTASMAS

Ahora pretenden hacer creer que los senderistas del VRAE y el Alto Huallaga, que est?n all? desde hace 20 o 25 a?os, han aparecido ayer y que son, supuestamente, terroristas liberados por Valent?n Paniagua o Alejandro Toledo. La verdad es que estos presidentes no liberaron a un solo terrorista, solo a algunos presos inocentes (la mayor?a sali? durante el gobierno de Fujimori).

Es cierto que sentenciados por terrorismo han sido puestos en libertad al cumplir su condena, como es natural. Pero ninguno de ellos, que se sepa, ha vuelto a tomar las armas. Est?n viejos, cansados, golpeados por a?os o d?cadas en prisi?n. Algunos siguen siendo izquierdistas y pretenden hacer pol?tica, pero eso no tiene nada que ver con los grupos armados del VRAE y el Alto Huallaga, convertidos en sicarios del narcotr?fico.

En s?ntesis, mintiendo y fabricando mitos, el fujimorismo quiere hacer creer que ellos ser?an capaces de lograr la paz social y acabar con los remanentes del terrorismo. Cuando lo m?s probable es que provoquen graves conflictos y agudicen el desorden y la violencia.

Por Fernando Rospigliosi

Fuente:
LaRepublica.pe


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