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Lunes, 17 de agosto de 2009

El capitalismo del desperdicio: Nelson Manrique

En los a?os 60 un economista austriaco, Adolf Koslik, public? un provocador libro, que iluminaba aspectos fundamentales del funcionamiento del capitalismo de los EEUU, luego de la Segunda Guerra Mundial (El capitalismo del desperdicio. M?xico: Siglo XXI, 1973). Koslik llamaba la atenci?n sobre la enorme importancia del complejo militar-industrial para dinamizar la econom?a dom?stica norteamericana, y as? evitar el retorno de una recesi?n. De su an?lisis se desprend?a que la din?mica guerrera del imperialismo respond?a no solo a designios expansionistas -pol?ticos- sino a profundas necesidades internas, estructurales, de la econom?a norteamericana.

Ya en los a?os 30 el recientemente reivindicado John Maynard Keynes llam? la atenci?n (y esto le gan? el Premio N?bel) sobre c?mo salir de una recesi?n creando una demanda agregada desde el Estado. Si el Estado, comprando productos a los empresarios nacionales, era capaz de crear una demanda suficientemente grande, dinamizar?a ramas de la econom?a que generar?an empleo, dando capacidad adquisitiva a los trabajadores as? contratados, que se convertir?an a su vez en consumidores que demandar?an nuevos productos (productos de primera necesidad, por ej.), dinamizando nuevas ramas econ?micas, que podr?an contratar nuevos trabajadores, que a su vez demandar?an otros productos, y as? sucesivamente, hasta dinamizar toda la econom?a.

El modelo econ?mico antirrecesivo de Keynes ten?a un correlato hist?rico real: la pol?tica econ?mica del fascismo de los a?os 30, a la que le dieron una muy expresiva formulaci?n: "ca?ones o mantequilla"; invertir en productos de consumo, o en armamento. Cuando lleg? a canciller, Hitler encontr? la econom?a quebrada, saliendo de la hiperinflaci?n m?s grande de la historia, con una tercera parte de la fuerza de trabajo desempleada.

Sorprendentemente, en apenas tres a?os convirti? a Alemania en una gran potencia mundial, pr?spera y con pleno empleo (de all? el gran apoyo popular que conquist?). El secreto estuvo en la asociaci?n entre el Estado nazi y los grandes industriales para desarrollar la m?s grande carrera armamentista de la historia, que, por una parte, cre? el milagro econ?mico alem?n, y, por la otra, lanz? a la humanidad al apocalipsis de la guerra mundial.

Analizando la econom?a de EEUU en la postguerra Koslik presentaba evidencias sorprendentes: para 1960 alrededor de un 8% de la fuerza de trabajo laboraba en industrias que produc?an directamente para el complejo militar-industrial y alrededor de una tercera parte de la poblaci?n econ?micamente activa depend?a indirectamente de este sector. La conclusi?n era clara: el guerrerismo norteamericano no era solo la consecuencia de un imperativo pol?tico expansionista sino de una caracter?stica estructural de su econom?a: la carrera armamentista con la URSS (y luego la carrera espacial) era una necesidad estructural. Visto desde este punto de vista, la Guerra Fr?a, la guerra de Vietnam, el enorme poder del complejo militar-industrial y el intervencionismo yanqui a nivel mundial adquir?an un nuevo sentido.

El colapso de la URSS y el fin de la Guerra Fr?a han creado un escenario nuevo, pero la pol?tica intervencionista de Bush en Irak, y la que anuncia ahora Barack Obama para Afganist?n, muestran que no todo ha cambiado. Es importante analizar el acuerdo por el que Colombia cede a EEUU el uso de siete bases militares en su territorio y la nueva geopol?tica yanqui para la regi?n dentro de este contexto. Volver? sobre el tema.

Fuente: LaRepublica.pe


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