contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Jueves, 13 de agosto de 2009

Las bases yankis y la soberan?a latinoamericana

 
El concepto de naci?n surgi? de la suma de elementos comunes como la historia, lenguaje, cultura, costumbres, leyes, instituciones y otros factores relacionados con la vida material y espiritual de las comunidades humanas.

Los pueblos de la Am?rica, por cuya libertad Bol?var realiz? las grandes haza?as que lo convirtieron en El Libertador, fueron llamados por ?l a crear, como dijo: "la m?s grande naci?n del mundo, menos por su extensi?n y riquezas que por su libertad y gloria".

Antonio Jos? de Sucre libr? en Ayacucho la ?ltima batalla contra el imperio que hab?a convertido gran parte de este continente en propiedad real de la corona de Espa?a durante m?s de 300 a?os.

Es la misma Am?rica que decenas de a?os m?s tarde, y cuando ya hab?a sido cercenada en parte por el naciente imperio yanki, Mart? llam? Nuestra Am?rica.

Hay que recordar una vez m?s que, antes de caer en combate por la independencia de Cuba, ?ltimo basti?n de la colonia espa?ola en Am?rica, el 19 de mayo de 1895, horas antes de su muerte, Jos? Mart? escribi? prof?ticamente que todo lo que hab?a hecho y har?a era para ".impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza m?s, sobre nuestras tierras de Am?rica".

En Estados Unidos, las 13 colonias reci?n liberadas no tardaron en extenderse desordenadamente hacia el Oeste en busca de tierra y oro, exterminando ind?genas hasta que arribaron a las costas del Pac?fico, compet?an los Estados agr?colas esclavistas del Sur con los Estados industriales del Norte que explotaban el trabajo asalariado, tratando de crear otros Estados para defender sus intereses econ?micos.

En 1848 arrebataron a M?xico m?s del 50 por ciento de su territorio, en una guerra de conquista contra el pa?s, militarmente d?bil, que los llev? a ocupar la capital e imponerle humillantes condiciones de paz. En el territorio arrebatado estaban las grandes reservas de petr?leo y gas que m?s tarde suministrar?an a Estados Unidos durante m?s de un siglo y lo siguen en parte suministrando.

El filibustero yanki William Walker, estimulado por "el destino manifiesto" que
proclam? su pa?s, desembarc? en Nicaragua en el a?o 1855 y se autoproclam? Presidente, hasta que fue expulsado por los nicarag?enses y otros patriotas centroamericanos en 1856.

Nuestro H?roe Nacional vio c?mo el destino de los pa?ses latinoamericanos era destrozado por el naciente imperio de Estados Unidos.

Despu?s de la muerte en combate de Mart? se produjo la intervenci?n militar en Cuba, cuando ya el ej?rcito espa?ol estaba derrotado.

La Enmienda Platt, que conced?a al poderoso pa?s derecho a intervenir en la Isla, fue impuesta a Cuba.

La ocupaci?n de Puerto Rico, que ha durado ya 111 a?os y hoy constituye el llamado "Estado Libre Asociado", que no es Estado ni es libre, fue otra de las consecuencias de aquella intervenci?n.

Las peores cosas para Am?rica Latina estaban por venir, confirmando las geniales premoniciones de Mart?. Ya el creciente imperio hab?a decidido que el canal que unir?a los dos oc?anos ser?a por Panam? y no por Nicaragua. El istmo de Panam?, la Corinto so?ada por Bol?var como capital de la m?s grande Rep?blica del mundo concebida por ?l, ser?a propiedad yanki.

Aun as?, hubo peores consecuencias a lo largo del Siglo XX. Con el apoyo de las oligarqu?as pol?ticas nacionales, los Estados Unidos se adue?aron despu?s de los recursos y de la econom?a de los pa?ses latinoamericanos; las intervenciones se multiplicaron; las fuerzas militares y policiales cayeron bajo su ?gida. Las empresas transnacionales yankis se apoderaron de las producciones y servicios fundamentales, los bancos, las compa??as de seguros, el comercio exterior, los ferrocarriles, barcos, almacenes, los servicios el?ctricos, los telef?nicos y otros, en mayor o menor grado pasaron a sus manos.

Es cierto que la profundidad de la desigualdad social hizo estallar la Revoluci?n Mexicana en la segunda d?cada del Siglo XX, que se convirti? en fuente de inspiraci?n para otros pa?ses. La revoluci?n hizo avanzar a M?xico en muchas ?reas. Pero el mismo imperio que ayer devor? gran parte de su territorio, hoy devora importantes recursos naturales que le restan, la fuerza de trabajo barata y hasta lo hace derramar su propia sangre.

El TLCAN es el m?s brutal acuerdo econ?mico impuesto a un pa?s en desarrollo. En aras de la brevedad, baste se?alar que el Gobierno de Estados Unidos acaba de afirmar textualmente: "En momentos en que M?xico ha sufrido un doble golpe, no solo por la ca?da de su econom?a sino tambi?n por los efectos del virus A H1N1, probablemente queremos tener la econom?a m?s estabilizada antes de tener una larga discusi?n sobre nuevas negociaciones comerciales." Por supuesto que no se dice una sola palabra de que, como consecuencia de la guerra desatada por el tr?fico de drogas, en la que M?xico emplea 36 mil soldados, casi cuatro mil mexicanos han muerto en el 2009. El fen?meno se repite en mayor o menor grado en el resto de Am?rica Latina.

La droga no solo engendra problemas graves de salud, engendra la violencia que desgarra a M?xico y a la Am?rica Latina como consecuencia del mercado insaciable de Estados Unidos, fuente inagotable de las divisas con que se fomenta la producci?n de coca?na y hero?na, y es el pa?s de donde se abastecen las armas que se emplean en esa feroz y no publicitada guerra.

Los que mueren desde el R?o Grande hasta los confines de Suram?rica son latinoamericanos. De este modo, la violencia general bate r?cord de muertes y las v?ctimas sobrepasan la cifra de 100 mil por a?o en Am?rica Latina, engendradas fundamentalmente por las drogas y la pobreza.

El imperio no libra la lucha contra las drogas dentro de sus fronteras; la libra en los territorios latinoamericanos.

En nuestro pa?s no se cultivan la coca ni la amapola. Luchamos con eficiencia contra los que intentan introducir drogas en nuestro pa?s o utilizar a Cuba como tr?nsito, y los ?ndices de personas que mueren a causa de la violencia se reducen cada a?o. No necesitamos para ello soldados yankis. La lucha contra las drogas es un pretexto para establecer bases militares en todo el hemisferio. ?Desde cu?ndo los buques de la IV Flota y los aviones modernos de combate sirven para combatir las drogas?

El verdadero objetivo es el control de los recursos econ?micos, el dominio de los mercados y la lucha contra los cambios sociales. ?Qu? necesidad hab?a de restablecer esa flota, desmovilizada al final de la Segunda Guerra Mundial, hace m?s de 60 a?os, cuando ya no existe la URSS ni la guerra fr?a? Los argumentos utilizados para el establecimiento de siete bases aeronavales en Colombia son un insulto a la inteligencia.

La historia no perdonar? a los que cometen esa deslealtad contra sus pueblos, ni tampoco a los que utilizan como pretexto el ejercicio de la soberan?a para cohonestar la presencia de tropas yankis. ?A qu? soberan?a se refieren? ?La conquistada por Bol?var, Sucre, San Mart?n, O?Higgins, Morelos, Ju?rez, Tiradentes, Mart?? Ninguno de ellos habr?a aceptado jam?s tan repudiable argumento para justificar la concesi?n de bases militares a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, un imperio m?s dominante, m?s poderoso y m?s universal que las coronas de la pen?nsula ib?rica.

Si como consecuencia de tales acuerdos promovidos de forma ilegal e inconstitucional por Estados Unidos cualquier gobierno de ese pa?s utilizara esas bases, como hicieron Reagan con la guerra sucia y Bush con la de Iraq, para provocar un conflicto armado entre dos pueblos hermanos, ser?a una gran tragedia. Venezuela y Colombia nacieron juntos en la historia de Am?rica tras las batallas de Boyac? y Carabobo, bajo la direcci?n de Sim?n Bol?var. Las fuerzas yankis podr?an promover una guerra sucia como hicieron en Nicaragua, incluso emplear soldados de otras nacionalidades entrenados por ellos y podr?an atacar alg?n pa?s, pero dif?cilmente el pueblo combativo, valiente y patri?tico de Colombia se deje arrastrar a la guerra contra un pueblo hermano como el de Venezuela.

Se equivocan los imperialistas si subestiman igualmente a los dem?s pueblos de Am?rica Latina. Ninguno estar? de acuerdo con las bases militares yankis, ninguno dejar? de ser solidario con cualquier pueblo latinoamericano agredido por el imperialismo.

Mart? admiraba extraordinariamente a Bol?var y no se equivoc? cuando dijo:
".as? est? Bol?var en el cielo de Am?rica, vigilante y ce?udo. calzadas a?n las botas de campa?a, porque lo que ?l no dej? hecho, sin hacer est? hasta hoy: porque Bol?var tiene que hacer en Am?rica todav?a.""

Fuente: * Agencia Latina de Informacion Alternativa *: Las bases yankis y la soberan?a latinoamericana


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