contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Mi?rcoles, 05 de agosto de 2009

Pol?ticos, empresarios y militares, protagonistas de un Golpe anunciado en Honduras

Honduras Coup

Art?culo de Leticia Salom?n
Leticia Salom?n es soci?loga y economista, profesora-investigadora del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Aut?noma de Honduras e investigadora asociada del Centro de Documentaci?n de Honduras (CEDOH). Autora de varios libros de an?lisis pol?tico-social.

A. LOS HECHOS

1. LA DETENCI?N Y EXPATRIACI?N DEL PRESIDENTE

El domingo 28 de junio de 2009, un contingente de militares rodearon la residencia del Presidente de la Rep?blica, Manuel Zelaya Rosales (2006-2010), lo detuvieron, lo trasladaron a la Fuerza A?rea Hondure?a y lo enviaron a Costa Rica, en un acto similar al que realizaban los militares en el pasado cuando quer?an deshacerse de los antiguos Jefes de las Fuerzas Armadas. El detonante principal fue la convocatoria a una encuesta de opini?n a realizarse ese mismo d?a, promovida por el Presidente de la Rep?blica, a trav?s de la cual se le consultar?a a la ciudadan?a si deseaba que en las elecciones de noviembre se colocara una cuarta urna (las otras tres corresponden al Presidente, a los diputados y a los alcaldes) para votar por la instalaci?n de una Asamblea Nacional Constituyente en el 2010, cuyo fin primordial ser?a la elaboraci?n de una nueva Constituci?n de la Rep?blica.

2. EL PROCESO DE PRODUCCI?N DEL GOLPE DE ESTADO

El golpe de Estado se ven?a gestando desde varios d?as atr?s, alimentado por una confrontaci?n creciente entre los tres poderes del Estado, espec?ficamente entre los poderes Legislativo y Judicial contra el Poder Ejecutivo. Una de las manifestaciones m?s evidentes fue el desconocimiento por dos poderes del Estado, de la decisi?n del Presidente de la Rep?blica de destituir al Jefe del Estado Mayor Conjunto, General Romeo V?squez Vel?squez, por negarse a cumplir una orden del Ejecutivo, facultad establecida en la propia Constituci?n de la Rep?blica que se enmarca dentro de la subordinaci?n jer?rquica de las Fuerzas Armadas al poder leg?timamente constituido. La restituci?n del mencionado General en su cargo en una operaci?n rel?mpago por parte de la Corte Suprema de Justicia y similar acci?n por parte del Congreso Nacional, que lleg? al extremo de declarar h?roe nacional al militar, constituy? un atentado a la independencia de poderes y llev? al l?mite la negativa de ambos poderes a realizar una consulta ciudadana.

La decisi?n de consumar el golpe de Estado se tom? el jueves 25 de junio cuando el mismo Presidente del Congreso pidi? al pleno declarar deshabilitado al Presidente de la Rep?blica para continuar desempe?ando su cargo, y procedi? a constituir una Comisi?n de Dictamen cuya resoluci?n no se produjo con la celeridad que se esperaba, lo que unido a la cautela del Embajador de los Estados Unidos para apoyar la inhabilitaci?n, impidi? que el golpe de Estado se consumara ese mismo d?a.

3. EL DESENCADENANTE

La Constituci?n vigente en Honduras data de 1982 y en ella no se contemplan los mecanismos para revisarla y crear una nueva. Los constituyentes de la ?poca, conscientes de las debilidades de los partidos pol?ticos tradicionales, establecieron un conjunto de art?culos denominados "p?treos" y una advertencia encaminada a considerar como delito cualquier intento de reformarla. La iniciativa del Presidente Zelaya de impulsar una consulta/encuesta ciudadana para preguntarle a la ciudadan?a si quer?a que se colocara una cuarta urna en las elecciones generales de 2009, para decidir sobre la instalaci?n de una Asamblea Nacional Constituyente que se encargar?a de reformar la constituci?n, recibi? una reacci?n adversa de la clase pol?tica que recordaba constantemente que en el pasado autoritario esa propuesta llevaba impl?cita un golpe de Estado y, derivado de ello, el empe?o continuista del Presidente de la Rep?blica. A partir de ese momento, todo intento del Presidente para realizar la consulta chocaba con la oposici?n del Poder Legislativo, primero, y del Poder Judicial, despu?s. Ambos intensificaban su oposici?n emitiendo constantes y veloces fallos de ilegalidad a las iniciativas del poder Ejecutivo, relacionadas con la cuarta urna, ya sea en la fase de consulta o en la fase de encuesta.

B. LA ALIANZA POL?TICO-ECON?MICA-MEDI?TICA

Lo anterior permiti? la confluencia de intereses diversos:

1. intereses pol?tico-partidarios, que aglutinaron a seguidores del Presidente del Congreso Nacional, Roberto Micheletti, candidato perdedor en las elecciones primarias del partido Liberal, con un fuerte resentimiento con el presidente del Poder Ejecutivo por no haberle dado el apoyo suficiente para asegurar su triunfo; militantes del partido Nacional, que vieron la iniciativa del Presidente Zelaya como una amenaza al triunfo del candidato de su Partido, Porfirio "Pepe" Lobo; diputados de dos de los tres partidos peque?os, Pinu y Democracia Cristiana, que se posicionaron al lado del presidente del Congreso Nacional en la confrontaci?n de poderes del Estado (la excepci?n la constituy? el partido Unificaci?n Democr?tica de tendencia izquierdista y con muy poca representaci?n en el parlamento).

2. Intereses pol?tico-institucionales, en torno a los que se agruparon las siguientes instituciones: a) Corte Suprema de Justicia, de cuyos miembros ocho son del partido Liberal, incluido su presidente, y siete son del partido Nacional. Todos ellos fueron nombrados por el Congreso Nacional a propuesta de una Junta Nominadora, pero todos guardan un alto nivel de subordinaci?n hacia el partido que vot? por ellos y, en el caso del Presidente (de la Corte Suprema) mantiene una relaci?n de dependencia directa con respecto al Presidente del Congreso Nacional b) Ministerio P?blico, dirigido por el Fiscal General, perteneciente al partido Liberal, y el Fiscal General Adjunto, del partido Nacional, ambos nombrados recientemente por el Congreso Nacional luego de fuertes negociaciones entre las bancadas en las que el presidente Micheletti jug? un papel activo c) Procuradur?a General de la Rep?blica, liberal nombrada por el Congreso Nacional y con fuerte dependencia de su partido d) Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, reelecto por el Congreso Nacional luego de intensas negociaciones con el partido Liberal y e) Tribunal Supremo Electoral, organismo altamente partidizado cuyo presidente pertenece al partido Liberal y mantiene v?nculos directos con el presidente del Congreso.

3. Intereses econ?micos, que juntaron a dirigentes empresariales de las organizaciones gremiales, Consejo Hondure?o de la Empresa Privada (COHEP) y Asociaci?n Nacional de Industriales (ANDI), que estaban disgustados con la decisi?n presidencial de aumentar unilateralmente el salario m?nimo en diciembre anterior, a pesar de la negativa empresarial a aumentarlo.

4. Intereses medi?ticos, que hicieron confluir a los principales due?os de medios de comunicaci?n a) Rafael Ferrari, del Partido Liberal, due?o de canales de televisi?n 3, 5 y 7, y de una cadena de radio y varias radios menores, b) Carlos Flores, tambi?n del Partido Liberal, ex presidente de Honduras y due?o de Diario La Tribuna, de mucha influencia en la zona central del pa?s y padre de la Vicepresidenta del Congreso Nacional a quien coloc? por su amistad con Roberto Micheletti, entonces Presidente del Congreso Nacional, con una relaci?n de dependencia hacia el ex presidente; c) Jorge Ca?ahuatti, del Partido Nacional, due?o de los diarios El Heraldo y La Prensa, con fuerte influencia en la zona central el primero y nacional el segundo, confrontado con el gobierno desde el inicio, por cuestiones partidarias y por quedar excluido de los contratos del gobierno. Desde dos a?os atr?s el presidente comenz? a se?alar a los "poderes f?cticos" que lo presionaban para conseguir beneficios econ?micos, dentro de los cuales se encontraban los empresarios de medios de comunicaci?n y otras actividades econ?micas, que se han se?alado.

C. LOS ARGUMENTOS SE?ALADOS

1. El presidente quer?a imponer la democracia participativa

La clase pol?tica del pa?s, representada en el Congreso Nacional a trav?s de los partidos actualmente constituidos, ha manifestado una resistencia creciente a aceptar nuevas formas de democracia, como la participativa, argumentando que la democracia representativa es la ?nica forma de ejercicio de la democracia y que los diputados al Congreso Nacional son los ?nicos facultados para opinar sobre los asuntos p?blicos. La idea de consultar a la ciudadan?a para opinar sobre un asunto de trascendencia nacional, como la creaci?n de una nueva Constituci?n adaptada a los cambios que ha experimentado el contexto nacional e internacional luego de 28 a?os de haber sido emitida, alter? la calma legislativa y sus diputados comenzaron a argumentar que la Constituci?n de la Rep?blica no se pod?a cambiar porque los constituyentes que emitieron la Constituci?n de 1982, actualmente vigente, decidieron que hab?an art?culos p?treos que hac?an imposible que la Constituci?n fuera reformada.

2. El Presidente desobedeci? las ?rdenes judiciales

La insistencia del Presidente de la Rep?blica de continuar adelante con la idea de la cuarta urna, pese a la oposici?n del Poder Legislativo, secundada por el Poder Judicial, llev? al l?mite la confrontaci?n entre los poderes del Estado y todos ellos terminaron con argumentaciones y contra argumentaciones jur?dicas que evidenciaron la politizaci?n partidaria del Poder Judicial que se posicion? al lado del Poder Legislativo en el conflicto entre Poder Legislativo y Poder Ejecutivo. De esta manera, lo que pudo haber sido un conflicto exclusivamente jur?dico, que deb?a resolverse en los tribunales de Justicia, se convirti? en un problema esencialmente pol?tico que se manej? p?blicamente como problema jur?dico, aunque privadamente, a trav?s de negociaciones entre el Poder Ejecutivo y la alianza pol?tico-econ?mica-medi?tica, se manej? como un problema pol?tico.

3. El Presidente pretend?a continuar en el poder

El argumento del continuismo comenz? a ser utilizado por el Congreso Nacional, secundado por los due?os de medios de comunicaci?n, la empresa privada, sectores conservadores, personas y grupos interesados, y militares retirados que comenzaron a plantar la idea de que el presidente quer?a continuar en el poder, a pesar de su reiterada afirmaci?n de que ?l estar?a en el gobierno hasta el ?ltimo d?a de su mandato y que la Asamblea Nacional Constituyente ser?a tarea del nuevo gobierno que iniciar?a en el 2010. En esta percepci?n pudieron influir declaraciones iniciales contradictorias por parte de funcionarios allegados al Presidente de la Rep?blica, que pudieron contribuir a confundir a los sectores en confrontaci?n sobre este tema, aunque el mismo adquiri? su propia din?mica y comenz? a repetirse una u otra vez por parte de todos los componentes de la alianza pol?tica-econ?mica-medi?tica, hasta lograr un alto nivel de manipulaci?n y desinformaci?n.

4. El presidente quer?a instaurar el comunismo en el pa?s

La cercan?a del Presidente Zelaya con los pa?ses integrantes de la Alianza Bolivariana de las Am?ricas (ALBA) y Petrocaribe, le cre? una imagen de centro izquierda que incomod? a empresarios y pol?ticos que comenzaron a asociar todas las decisiones gubernamentales con acciones encaminadas a instaurar el comunismo en el pa?s, situaci?n que fue h?bilmente manipulada por los medios de comunicaci?n y repetida insistentemente por los militares retirados que adquirieron un protagonismo creado y estimulado por las fuerzas opositoras al gobierno. La cercan?a a los pa?ses de la ALBA, en particular, Venezuela, Nicaragua y Cuba, les llev? a estigmatizar a gobierno y ciudadanos de estos pa?ses, y a considerar que la presencia de sus diplom?ticos en el pa?s constitu?a una amenaza para la democracia.

5. El Presidente ha incumplido sus funciones

El tema de la cuarta urna desplaz? a todos los otros temas de la agenda nacional, acaparando la atenci?n de legisladores, funcionarios y medios de comunicaci?n, al extremo que medios de comunicaci?n de la alianza pol?tico-econ?mica-medi?tica dedicaban espacios casi completos a cuestionar el tema y, por supuesto, el gobierno utilizaba el canal del Estado y un par de canales m?s, para defender su posici?n en torno a la cuarta urna. La alianza opositora continu? cuestionando la insistencia presidencial en mantener el tema y decidieron cuestionarlo por la falta de atenci?n, que seg?n ellos, le restaba a la fiebre AH1N1, inundaciones y terremotos.

D. EL PAPEL DE LOS MILITARES

Conforme avanzaba la confrontaci?n entre poderes del Estado, en una evidente crisis de ingobernabilidad pol?tica, la alianza opositora comenz? a acercarse al Jefe del Estado Mayor Conjunto, General Romeo V?squez Vel?squez, y a la Junta de Comandantes, para pedirles que no obedecieran las ?rdenes del presidente de la Rep?blica, de repartir las cajas para la encuesta de opini?n en todo el pa?s. A la vez que negociaba con la c?pula militar en privado, colocaba en la agenda p?blica a militares retirados, protagonistas de la d?cada de los ochenta, formados en plena guerra fr?a, reafirmando posiciones anticomunistas, incitando a la desobediencia y haciendo llamados a la insubordinaci?n de los militares activos. La crisis permiti? que personajes sumados en el anonimato adquirieran visibilidad y se convirtieran en referentes notables para los medios de comunicaci?n de la alianza opositora, militarizando la agenda de los medios y polarizando la sociedad en dos grupos fuertemente enfrentados, los que estaban a favor y los que estaban en contra. La destituci?n del Jefe del Estado Mayor y la renuncia del Secretario de Defensa, Edmundo Orellana, fue una consecuencia l?gica de la presi?n pol?tico-jur?dica a que se vieron enfrentados los militares durante varios d?as de confrontaci?n.

Hasta ese momento las Fuerzas Armadas aparec?an como v?ctimas de la polarizaci?n civil en el plano pol?tico. A partir de ah? y luego de la restituci?n pol?tico-judicial del General en su cargo, y despu?s de su reconocimiento p?blico en el Congreso Nacional como "h?roe nacional", por haberle desobedecido al Presidente de la Rep?blica, el militar comenz? a participar en marchas y protestas callejeras, y a dar entrevistas para los medios opositores, defini?ndose claramente del lado de la alianza pol?tico-econ?mica-medi?tica. La Junta de Comandantes, constituida por los Jefes de las tres fuerzas y el Inspector General, adem?s del propio Jefe del Estado Mayor Conjunto, decidi? involucrarse en la confrontaci?n tomando partido por la alianza opositora y ejecutando el golpe de Estado de la ma?ana de 28 de junio. Muchos a?os de profesionalizaci?n y creciente subordinaci?n militar a los gobiernos leg?timamente constituidos fueron echados por la borda por los Comandantes militares que prefirieron anteponer sus intereses y rencores particulares, y sucumbir ante el poder econ?mico y pol?tico, cometiendo uno de los errores m?s grandes que marcar?n negativamente a su instituci?n. En estos 28 a?os de construcci?n democr?tica, las Fuerzas Armadas lograron construir paso a paso una fuerte legitimidad ante la sociedad, al grado que aparec?an en las encuestas con un nivel de aceptaci?n similar al de la iglesia cat?lica. Verlos en la calle, al lado de la Polic?a, persiguiendo y golpeando a ciudadanos hondure?os que se plantaron para rechazar el golpe de Estado, representa un retroceso grave por el cual pagar?n su precio ante la historia y ante la sociedad.

E. LAS CONTRADICCIONES DEL CONGRESO NACIONAL

Lo ocurrido en el Congreso nacional durante el domingo 28 de junio pasar? a la historia del pa?s como un ejemplo de los extremos a los que puede conducir la combinaci?n de intolerancia, manipulaci?n del significado de la democracia, intereses personales, ideologizaci?n del conflicto pol?tico y rivalidades intrapartidarias. Lo m?s lamentable es la reproducci?n de los viejos m?todos militares que combinaban mentiras sostenidas como verdades, silencio oficial ante la situaci?n cr?tica, sometimiento de los medios de comunicaci?n opuestos al golpe, desinformaci?n, ausencia de informaci?n sobre lo que ocurre, intervenci?n de tel?fonos, detenci?n de funcionarios, represi?n de manifestantes, interrupci?n del fluido el?ctrico, intento de controlar la comunicaci?n electr?nica y auto proclamaci?n como defensores de la naci?n. Lo anterior dio lugar a una serie de contradicciones en que incurrieron los diputados y allegados, reproducidas fielmente por los medios de comunicaci?n, las cuales se resumen en lo siguiente:

1. La carta de renuncia del Presidente del Ejecutivo

La justificaci?n del golpe de Estado fue la renuncia que supuestamente hab?a firmado y sellado el presidente de la Rep?blica el domingo 28 de junio, en la que indicaba que lo hac?a por razones de salud y para preservar la paz de la naci?n. La carta presentaba fecha del jueves 25 de junio, fecha en que se hab?a planificado el golpe de Estado como producto de las conversaciones entre el presidente del Congreso Nacional y el Jefe del Estado Mayor Conjunto y en la cual esperaban inhabilitar al Presidente de la Rep?blica.

2. Sustituci?n versus derrocamiento

La argumentaci?n central utilizada por los diputados del Congreso Nacional es que ante el vac?o dejado por la renuncia del Presidente de la Rep?blica, el Congreso Nacional se ve obligado a sustituirlo por el Presidente del Congreso, a quien le toca constitucionalmente la sucesi?n en el cargo. Sin embargo, ellos mismos y sus allegados han ca?do en contradicciones al repetir que el presidente ha sido derrocado, relevado de su cargo, inhabilitado o separado del mismo por incumplir ?rdenes judiciales. El Decreto Legislativo estableci? improbar la actuaci?n del Presidente de la Rep?blica y separarlo de su cargo.

3. Esp?ritu de cuerpo versus intereses partidarios

El Congreso Nacional ha asumido posiciones bastante homog?neas ante el golpe de Estado. Ha aparecido como un poder del Estado confrontado con otro poder del Estado, sin distinciones partidarias entre liberales y nacionalistas, aunque a nivel individual cada uno apuesta a sus propios intereses, como la distribuci?n de cargos p?blicos en los siete meses que faltan para que el Presidente Zelaya termine su per?odo presidencial, y la distribuci?n de cargos en el Congreso Nacional, una vez que inicie el pr?ximo gobierno. Los nacionalistas apostaron al golpe confiando que esta crisis ahondar?a las diferencias del partido Liberal y les har?a perder las elecciones de noviembre. Los liberales apostaron al golpe pensando que el control del gobierno por siete meses les permitir? disponer de recursos p?blicos para financiar su campa?a y ganar los comicios de noviembre.

4. De candidato perdedor a presidente de facto

La p?rdida de las elecciones primarias de su partido ante su opositor Elvin Santos, no fue un obst?culo para incorporarlo como socio menor en el proceso de golpe de Estado, porque esa alianza lo fortalec?a frente al Presidente quien luc?a aislado de su partido. El resentimiento generado como resultado de sus frustradas aspiraciones presidenciales por la v?a legal, se vio compensado ante la posibilidad de ser presidente por la v?a ilegal, como producto de un golpe de Estado.

F. LAS DEBILIDADES GENERADORAS DE LA CRISIS

Es indudable que la crisis pol?tico-institucional que desemboc? en el golpe de Estado del 28 de junio, tiene ra?ces en la estructura del sistema pol?tico y en sus debilidades para enfrentar adecuadamente los retos que supone la construcci?n de la democracia en nuestro pa?s, entre las cuales podemos se?alar las siguientes:

1. Politizaci?n partidaria de las instituciones

Todas las instituciones del Estado son pol?ticas por naturaleza, pero imprimirle un sello partidario excluyente, subordinado e irrespetuoso, traspasa los l?mites de lo aceptable y se convierte en una debilidad que puede convertirse en una amenaza para el fortalecimiento democr?tico. La falta de independencia y la limitaci?n de la autonom?a para desempe?arse frente a la ciudadan?a se convierte en una fuerte debilidad que ha aflorado en esta crisis con dimensiones tan grandes que deben motivar a una profunda reflexi?n.

2. Candidatura presidencial de los Presidentes del Poder Legislativo

En los ?ltimos a?os se ha observado una creciente tendencia a la confrontaci?n entre los poderes Legislativo y Ejecutivo, particularmente en los dos ?ltimos a?os de gobierno, cuando comienzan a definirse los precandidatos y candidatos a la Presidencia de la Rep?blica. Un factor explicativo clave es el lanzamiento de las candidaturas presidenciales de los presidentes del Congreso Nacional que lleva al parlamento a poner distancia ante el poder Ejecutivo e inclusive confrontarlo, para obtener una mayor aceptaci?n popular o para comenzar a ejercer el poder antes de obtenerlo. En a?os pasados se realiz? una reforma encaminada a impedir que este tipo de candidaturas se pudieran lanzar sin antes haber renunciado a su cargo, pero la misma politizaci?n de las instituciones, en particular del Sistema Judicial, ha hecho que los dos ?ltimos presidentes de ese poder del Estado hayan lanzado sus candidaturas a pesar de la prohibici?n derivada de una reforma constitucional.

3. Incapacidad pol?tica para lograr acuerdos

De manera creciente se ha observado la incapacidad pol?tica para articular consensos y alcanzar acuerdos, caracter?stica que libr? en el pasado a nuestro pa?s de los enfrentamientos b?licos que se produjeron en otros pa?ses de Centroam?rica. Esta tendencia ha llegado a su m?xima expresi?n en la crisis que condujo al actual golpe de Estado, situaci?n que pudo evitarse si hubiera existido voluntad pol?tica para ceder en las dos partes en conflicto, mayor disposici?n a la negociaci?n y mejor preparaci?n para la soluci?n pac?fica de los conflictos.

4. Recurrencia a poderes arbitrales

Una gran debilidad del sistema pol?tico hondure?o, muy vinculada a la anterior, es la constante b?squeda de poderes arbitrales para solucionar los conflictos. La recurrencia a las Fuerzas Armadas es la actitud que lo ha caracterizado hist?ricamente, aunque esta decisi?n ha terminado siempre, como ahora, en golpes de Estado, luego de otorgarles un protagonismo pol?tico que no les corresponde. Una nueva manifestaci?n de esta tendencia se expresa en la recurrencia a las iglesias como factor mediador y arbitral, papel que tampoco les corresponde por la condici?n laica del Estado hondure?o. En este proceso de polarizaci?n y posterior golpe de Estado, las iglesias hondure?as, tanto la cat?lica como las evang?licas, no s?lo fallaron en su papel mediador sino que se inclinaron por una de las fuerzas en conflicto, exacerbando los ?nimos e intensificando la polarizaci?n. Esta tendencia es negativa porque le concede protagonismo pol?tico a dos instituciones que no deben tenerlo porque ocupan y deben ocupar espacios que no deben estar contaminados por la pol?tica.

5. Cultura de la intolerancia, el irrespeto y la confrontaci?n

Una caracter?stica relativamente nueva del sistema pol?tico hondure?o es la intolerancia a los que son y piensan diferente; el irrespeto al otro, incluidas las m?ximas autoridades de nuestro pa?s; y la tendencia a convertir di?logos en confrontaci?n. Esta situaci?n se ha observado con mucha preocupaci?n en la crisis actual tanto en el ?mbito pol?tico como en el ?mbito social. Llama la atenci?n que la confrontaci?n lleg? al l?mite, provocada y estimulada por los medios de comunicaci?n de la alianza opositora, impregnando a la sociedad de lo que hasta ahora ha sido una caracter?stica de los medios de comunicaci?n en general: ofensas, lenguaje soez, gritos, invasi?n de la privacidad, agresi?n, acusaciones infundadas. Todo ello se vio en este proceso, lo que imposibilita m?s la b?squeda de consensos y la soluci?n pac?fica de los conflictos.

G. UN GOLPE AL PROCESO DEMOCR?TICO

Si no fuera por el drama provocado por el golpe de Estado, la detenci?n y expulsi?n del Presidente de la Rep?blica, la represi?n de manifestantes, las violaciones a las garant?as individuales y los controles a la libertad de expresi?n, provocar?a hilaridad la forma en que los pol?ticos hondure?os definen la democracia, el orden democr?tico y el fortalecimiento institucional. Mantienen el viejo concepto ideologizado de democracia que colocaba a los militares como sus m?ximos defensores, consideran orden democr?tico al castigo impuesto al Presidente de un poder del Estado por atreverse a desafiar al Congreso Nacional y denominan fortalecimiento institucional a la rapidez con que nombran a su sustituto y a su nuevo gabinete. La situaci?n se volver?a m?s hilarante si los escuchamos razonando sobre porqu? lo sucedido no puede definirse como un golpe de Estado: no lo es, dicen, porque siguen existiendo los tres poderes, no se ha roto el orden constitucional y no hay militares al frente de las instituciones del Estado.

Los pol?ticos hondure?os le han dado un fuerte golpe al proceso de construcci?n democr?tica que se ha venido gestando en los ?ltimos 28 a?os, demostrando intolerancia, irrespeto a la independencia de poderes, autoritarismo, ignorancia de los cambios que se han producido en el contexto internacional, ambiciones desmedidas, subordinaci?n a los grupos econ?micos y un profundo irrespeto al Estado de Derecho.

Las Fuerzas Armadas se volvieron c?mplices del rompimiento del orden constitucional y le provocaron un profundo da?o a su imagen institucional, sustituyendo su condici?n profesional, apol?tica y no deliberante, por la condici?n peyorativa de gorilas con que se les conoc?a hasta la d?cada de los ochenta. Se sumaron al juego de los protagonistas de la alianza pol?tico-econ?mica y medi?tica, y se convirtieron en instrumento para que ellos lograran sus objetivos y se quedaran con la gloria, mientras la instituci?n se quedaba con la ignominia.

Todas las personas, grupos y pol?ticos tienen derecho a apoyar o rechazar sistemas ideol?gicos que caracterizan a los pa?ses de nuestro continente; a lo que no tienen derecho es a imponer su criterio particular como criterio general de la sociedad, a impedir que un presidente termine su mandato constitucional porque no comparten con ?l sus simpat?as personales con otros presidentes y a impedir que la ciudadan?a sea consultada sobre cualquier tema, incluyendo la elaboraci?n de una nueva Constituci?n. Manifestarse sobre estos y otros temas, es tambi?n un derecho de todos, pero expresar p?blicamente nuestras preferencias y gritarlas con toda la fuerza que podamos, no nos hace superiores a los otros.

. Consultar a la ciudadan?a no puede ser nunca un acto ilegal: cuando los integrantes de la alianza pol?tica-econ?mica y medi?tica asuman el significado de esta frase, ser? un gran indicador de avance en cultura pol?tica democr?tica.

. Reconocer y respetar la coexistencia de personas, partidos y pa?ses que son o piensan diferentes, ser? un gran indicador de que las Fuerzas Armadas hondure?as superaron su condici?n primitiva y atrasada.

. Emitir una opini?n no implica obligatoriamente estar a favor o en contra, cuando la sociedad hondure?a asuma este criterio, ser? un gran indicador de su capacidad para debatir y proponer.

Tegucigalpa, Honduras, 29 de junio de 2009

Fuente: MysteryHonduras


Etiquetas: GOLPE DE ESTADO, HONDURAS, Leticia Salomon, Manuel Zelaya, MICHELETTI, Romeo Vasquez.


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