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Viernes, 31 de julio de 2009

Gastar, gastar, que el mundo se va a acabar: Nelson Manrique

En su mensaje por Fiestas Patrias Alan Garc?a ha anunciado la previsible largada a la temporada del gasto extensivo, previo a las elecciones del 2011. A lo largo de los tres primeros a?os de este gobierno el pa?s cont? con una coyuntura internacional de precios de las materias primas (especialmente minerales) excepcionalmente buena y la administraci?n aprista cre? un fondo destinado a financiar una pol?tica de gasto social para el ?ltimo tramo de su mandato, que permita hacer m?s tragables las reformas neoliberales y enfrentar con un buen pie las pr?ximas elecciones. Es una constante que cuando un gobierno cuenta con buenos precios para las materias primas cimente su prestigio utilizando los recursos adicionales as? logrados en gasto e inversi?n. Es el caso de Ram?n Castilla y el guano, a mediados del siglo XIX, y de Manuel A. Odr?a y los elevados precios de los minerales, a mediados del siglo XX.

Hasta aqu?, el tal?n de Aquiles del Estado ha sido su escasa capacidad de gasto, que hizo fracasar los arrebatos presidenciales anteriores, desde el fiasco del "shock de inversiones" y hasta la reconstrucci?n de la zona devastada por el sismo que golpe? al Sur chico. Ahora, Alan Garc?a ha decidido que es necesario darle "participaci?n directa" al pueblo en la ejecuci?n de las obras, lo cual es una manera de saltar a la garrocha por encima de las limitaciones del aparato estatal. La figura que Garc?a propone es convertir a cada comunidad del interior del pa?s (los "perros del hortelano", que inmovilizan las tierras que debieran ser explotadas rentablemente por las grandes empresas, para los desmemoriados) en un "n?cleo ejecutor de sus obras", entreg?ndoles directamente los recursos provenientes del canon o los impuestos, de tal manera que ?stos no se queden en las ciudades o sean consumidos por la burocracia. Se invoca, asimismo, la participaci?n de los j?venes, organizados en "n?cleos ejecutores juveniles", en la realizaci?n de las obras. Adicionalmente, Alan Garc?a demanda que las autoridades regionales entreguen los recursos econ?micos a las municipalidades y comunidades. El reclamo de una actitud m?s dialogante y concertadora ha recibido una respuesta ins?lita: "La mejor manera de dialogar es entregando el dinero a los pueblos, haciendo que el pueblo mismo gaste a su favor".

Una ventaja que tiene la propuesta que presenta Garc?a es que hay recursos para ejecutarla; se cuenta 23 mil millones de soles destinados a la inversi?n en el presente a?o. Pero el problema de partida sigue siendo el mismo. El factor decisivo, a la hora de garantizar la calidad del gasto, es la confiabilidad del aparato encargado de ejecutarlo. Y la principal traba que ha frustrado los intentos anteriores es la corrupci?n extendida en el aparato estatal. La multiplicaci?n de los puntos de asignaci?n de recursos es, a la vez, una multiplicaci?n de las oportunidades de hacer "faenones", y estos estar?n garantizados si es que el proyecto se asigna a compa?eros apristas que esperan con ansiedad su oportunidad de "hacer la suya", antes de que se acabe el acceso al poder. Es sintom?tica la virtual ausencia de propuestas de Garc?a para enfrentar la corrupci?n, a pesar de que este es un tema que todos los peruanos consideran fundamental.

Dar participaci?n al pueblo en el gasto es una muy buena cosa. Pero para que ?sta sea efectiva se va a necesitar algo m?s que encargarle la administraci?n de la plata a Nidia V?lchez y Carlos Arana.

Fuente: Gastar, gastar, que el mundo se va a acabar | LaRepublica.pe


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