contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Jueves, 04 de junio de 2009

Ecuador: La UE quiere ser socia antidrogas del pa?s


Georges Estievenart, jefe de la misión de la Unión Europea para el trabajo antinarcóticos en América, dice que busca una concertación con la región andina.

  • En Europa se despierta la conciencia de trabajar en los lugares de flujo y  producción de coca.
  • Queremos ser un socio importante de esa cooperación en la lucha antidrogas.
  • El camino puede ser menos represión sobre el consumo y más sobre el tráfico internacional. 

Por Christian Torres.  Coordinador 

El Puesto de Avanzada del Comando Sur estadounidense saldrá de Manta. Esta base tiene  como objetivo controlar el tráfico de drogas por el Pacífico este y EE.UU. aún no sabe desde  dónde realizará ese control.  ¿Cómo mira esto la comisión europea? 

No tengo una idea precisa. 

La base  era un eje para frenar las rutas del tráfico de coca, incluso con destino a Europa, y  se cerrará. 

Efectivamente, vivimos un período delicado. Ahora  en Europa se despierta, aunque muy tarde, la conciencia de trabajar en los lugares de flujo y  producción de cocaína. Discutimos cómo enfrentar esa  situación y vemos que hay  una postura de los países andinos   para que Europa reaccione, no para sustituir el papel de los EE.UU., pero que  sea un protagonista. Este momento tenemos encaminado un proyecto de apoyo económico, ya financiado y que fue presentado en Quito. 

Se anunció que  empezará el próximo año, pero no se  dijo cuál sería el mecanismo o a cuáles  países  serían beneficiados. Por ejemplo,  para enfrentar a  los grandes carteles de México o ayudar a frenar la producción de coca en los países andinos. 

A Europa no le interesa, ahora,  sustituir al gran vecino del norte en lo que sucede en América Central y en México. Lo que sí  es muy interesante es seguir el camino de la droga hacia Europa y ahí están los países andinos. Este convenio está dando sus  primeros pasos. Hay que tomar en cuenta que Europa no es EE.UU., nosotros buscamos concertación, una relación  estrecha con Sudamérica, por eso estamos aquí.

¿Cómo sería la  ayuda?

Hay dos programas concretos. El uno de  22 millones de euros para trabajar en la ruta del tráfico de la cocaína. Y otro de 6 millones para impulsar los  programas de la cooperación  con América.  

Ecuador busca una política antidrogas menos represiva y que vaya con la mano del desarrollo de los pueblos  perjudicados por  la coca, por ejemplo los de  nuestra frontera norte. ¿Qué les parece?

Lo vemos muy bien. Es un poco el camino que siguieron  las políticas en Europa, para atacar las causas del problema, entre ellas la pobreza. En  los suburbios de París o de las grandes ciudades  hay  una situación comprable a las favelas de Río. Para esos son esos 6 millones de euros  son para coordinar una discusión al más alto nivel  y atraer más ayuda. 

¿Entonces el  plan  crecerá? 

Sí. En las décadas anteriores Europa ayudó  a los tres países productores de coca: Colombia, Perú y Bolivia, pero ahora se está abriendo la cooperación,  por eso estamos en Quito. Queremos ser un socio importante de esa cooperación con Ecuador. Hay que trabajar para afinar la ayuda  y los temas principales. 

En el futuro,  ¿la lucha  será preventiva o  represiva?  

Los lineamientos de la lucha antidrogas se deciden de vez en cuando en la ONU. Precisamente este organismo, en marzo pasado,  decidió mantener el mismo sistema  hasta  2019. Es decir, no habrá muchos cambios, pero al mismo tiempo estamos de acuerdo con que el problema aumenta. Ahora hay  que buscar qué podemos hacer sin cambiar el sistema, especialmente  Europa y América.  

Varios  países en Europa y América   despenalizaron el consumo de las drogas suaves. ¿Esa es una solución?

Es un tema de discusión. Hay el caso de  Portugal, que decidió en 2001 descriminalizar  el consumo de todas las drogas. 

¿Todas?

Sí y la semana pasada tuvimos una reunión con el  Primer Ministro de Portugal  y está contento  con los resultados que ha tenido. No creo que el enfoque cambie radicalmente. El camino puede ser menos represión sobre el consumo y más sobre el tráfico internacional. Por eso es importante compartir  experiencias.  

En este nuevo enfoque aparecen las drogas sintéticas. Los productores no están  en la selva sino en pequeños laboratorios caseros. ¿Cómo enfrentar este fenómeno?  

Se necesita otra política. 

¿Cuál?

Por el lado represivo, hay   que descubrir el circuito de producción: la venta de productos químicos, el tráfico y consumo.  Este tipo de tráfico es microgeográfico y  aún no hay una respuesta  para frenarlo. Ese debe ser un punto importante en el  debate. Sin embargo, aún tenemos líos  con las  drogas  llamadas naturales.

¿Cuáles son las drogas que más se consumen?

El consumo de  cocaína aumenta rápidamente. El caso de la  heroína es preocupante en  Europa del Este, aunque  hubo un descenso  del uso de esa droga, luego  de los contagios de sida. La marihuana está en todas partes y además en Europa hay mucho consumo de alcohol. No podemos pensar que estamos  mejor  que hace 20 años. Pero en América  Latina el consumo  crece rápidamente y es un fenómeno nuevo. Nosotros podemos compartir nuestra experiencia en planes  educativos. 

Lo digo porque en Ecuador cada vez  más europeos son detenidos llevando droga dentro de su cuerpo. 
 
Ese es otro tema que no ha sido discutido entre nuestros países. Hay que abrir el debate, porque no creo que la solución será llenar y construir más cárceles en todos nuestros países.

HOJA DE VIDA
Georges Estievenart
Tiene 62 años  y fue  coordinador  de la Comisión  Europea  contra la droga. También  trabajó como  director y fundador del Observatorio de la droga en ese continente. 
Ahora trabaja  en el sistema de  cooperación con América. Estuvo en Quito en la cita del Mecanismo de Coordinación y Cooperación en Materia de Drogas.

 Fuente: El Comercio de Quito

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