contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Jueves, 26 de marzo de 2009

El TLC de la Coca

El diario Correo, es la parte “blanca” del fujimorismo y en su seno acogen a la peor lacra que uno podría imaginar. Desde racistas acomplejados hasta niños-bien achorados y envueltos en cosas oscuras. En fin… aquí uno de sus columnistas:

TORRE DE PAPEL
Por Luis Rey de Castro

Gracias a las Obregonas y las Malpartidas -humalistas que jamás fueron sancionadas por los atropellos al Congreso de la República-, a las que se sumó con lúcido frenesí Juana Huancahuari, una comisión del Legislativo aprobó el pasado miércoles que el pan nuestro de cada día estará hecho de harina de coca. Tendremos pan de coca, galletas de coca, fideos de coca, pasteles de coca, mazamorra de coca, merengues de coca. Ideal para la lonchera de los niños que van a la escuela pública: se acostumbran a la coca desde temprano...

Parece un disparate, ya que el valor nutritivo de la hoja de coca es igual a cero y hasta el más torpe de nuestros congresistas podrá entender que la primera obligación de la harina es ser nutritiva. Pero no es un disparate, sino una maniobra muy astuta: crear una especie de "TLC de la coca", para poder exportar clorhidrato de cocaína con el doble o el triple de las facilidades, inmunidades y privilegios de los que hoy disponen los narcotraficantes y sus socios terroristas.

Nuestro producto exportable de más prestigio internacional tendrá ahora dos fuentes de aprovisionamiento: la pasta básica de cocaína, que no logramos ni erradicar ni controlar, ya que los programas de sustitución de cultivos fracasan apropiadamente; y la harina de hoja coca, producida supuestamente para pan y galletas, que en muy poco tiempo se convertirá en el insumo principal para la floreciente industria del clorhidrato y su exportación por toneladas.

Aquel imprudente desgraciado que se atreva a decir que la harina de coca es tan peligrosa e insana como la pasta básica, será tachado de inmediato como enemigo del pueblo, que atenta contra su alimentación.

No tengo la menor duda de que algún dios perverso castigó a los países andinos sembrando en ellos una planta que se convertiría en vicio, adicción, enfermedad, formidable negocio ilícito, corrupción de gobernantes y gobernados, maldición innumerable. Pero de ahí a convertir la maldición en pan... Una pregunta para el señor ministro Ántero Flores Aráoz, cuyas tropas se desangran en el VRAE, luchando contra esta maldición: ¿Qué le parece el proyecto Obregón-Huancahuari? ¿Estará de acuerdo en que el Poder de su brillante trayectoria se llame en adelante el Congreso de la Repúbli-coca...?

Fuente: Diario Correo


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