contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Martes, 17 de marzo de 2009

Bolivia: La sobreoferta hizo que el precio de la coca de Yungas cayera 44%

Digcoin y Adepcoca coinciden en que la venta de la hoja ilegal es la causa

El taque de coca valía hasta antes de diciembre entre Bs 700 y 1.300, hoy está entre Bs 500 y 850. Cocaleros piden al Gobierno el cierre del mercado de Caranavi por ser competencia ilegal.

El precio del taque de coca (50 libras) procedente de los Yungas de La Paz descendió en un promedio de 44 por ciento. Según los productores y el Gobierno, existe una sobreoferta del producto por los cultivos excedentes no sólo en esa región, sino en otras zonas tropicales del departamento y del país y porque además la cosecha es mayor por la época de lluvias.

El presidente de la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca), Hernán Justo, aseguró que desde diciembre del año pasado el empaque de coca de 50 libras bajó entre 500 y 700 bolivianos en sus tres variedades.

De acuerdo a su información, el taque de la hoja de primera calidad bajó de 1.300 bolivianos a 800 y 850 bolivianos, es decir, un 38,5 por ciento.

El producto de segunda clase descendió de 1.150 a 650 bolivianos el empaque de 50 libras, es decir, tuvo una disminución de 43,5 por ciento. La planta, en su tercera categoría, cayó de 1.000 a 500 bolivianos, o sea, un 50 por ciento. Esta última clase incluso llegó a costar 380 bolivianos en enero.

En el caso de la región del Chapare, en Cochabamba, el dirigente de esa región Asterio Romero aseguró ayer que los costos se mantienen entre 1.600 y 1.800 bolivianos. “Yo personalmente visité los mercados primarios y comprobé que se mantienen los precios”.

Hay más coca

Una de las causas identificadas por Justo para el descenso de los precios es que el mercado se saturó con la producción de coca excedente e ilegal no sólo en Caranavi, Teoponte o Alto Beni, en La Paz, sino también en otras regiones, como Yapacaní y San Germán, en Santa Cruz; Esmeralda, en Pando, y el Chapare, en Cochabamba.

Justo también se quejó porque las ventas cayeron. Precisó que hasta el año pasado se comercializaban entre 300 y 400 taques por día, pero, ahora se reparten hasta 200 paquetes.

La comercialización de la cocal ilegal y en mercados no autorizados, como el de Caranavi, según ese dirigente, implica una fuerte competencia, lo que también influyó en que los vendedores al detalle paguen menos por el taque de coca.

El responsable de la Dirección General de la Coca e Industrialización (Digcoin), Luis Cutipa, responsabilizó a Adepcoca del descenso del precio porque no promueve la racionalización de los cultivos excedentes.

“Si hay más plantaciones, más va a bajar el precio. Que diga Adepcoca cuándo va a respetar la (Ley)1008, (porque) la zona tradicional debe tener 12.000 hectáreas (de cultivo), pero actualmente hay 18.000 hectáreas”.

De acuerdo con la información del Gobierno, en el país existen 28.900 hectáreas de coca, cifra que coincide con el último informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), organismo de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que vela por el cumplimiento de los tratados contra las drogas ilícitas, que fue emitido el 19 de febrero.

La JIFE también criticó al Gobierno boliviano porque firmó un acuerdo con los cocaleros de los Yungas para que puedan “cultivar el arbusto de coca en mayores extensiones que las permitidas en la región del Chapare (Cochabamba)”.

El viernes 27 de febrero, el Departamento de Estado de Estados Unidos divulgó un informe en el que cuestiona al Gobierno de Evo Morales porque “continúa promoviendo una política de ‘cocaína cero, pero no coca cero’” y le alienta a revertir “sus políticas sobre la expansión de los cultivos de coca” y “a ampliar la erradicación en los Yungas y a redoblar sus esfuerzos en Chapare”.

Frente a esta situación, la Cancillería negó que se hayan incrementado los cultivos y reiteró la disposición del Ejecutivo de continuar en la lucha contra el narcotráfico sin la ayuda de Estados Unidos.

El Ejecutivo planea disminuir a 20.000 hectáreas la extensión de cultivos en el país, 12.000 de las cuales estarán en los Yungas y 8.000 en el Chapare. Sin embargo, esa cantidad supera las 12.000 hectáreas legales previstas en la Ley 1008.

Cutipa admitió que los controles para evitar que la coca ilegal llegue a los mercados es débil, debido a que Estados Unidos retiró su apoyo logístico y de la provisión de vehículos, por lo que se busca colaboración de otros países. “Sólo (nos ayudaba) en las quemas (de hoja incautada) y en su traslado, pero hemos sabido manejarnos con nuestros recursos”.

Al ser interrogado sobre las acciones que tomará el Gobierno para evitar más producción de coca, la autoridad colgó el celular bajo el argumento de que “me hacen muchas preguntas”.

Antes de ello, Cutipa dijo que la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) fortaleció el control sobre la coca que es desviada a la fabricación de cocaína.

Señaló que, como consecuencia de esos operativos, en 2008 se decomisaron dos millones de libras de coca y se logró erradicar más de 5.700 hectáreas de sembradíos ilegales.

Más oferta en mercados

Entre otras razones de la caída del precio, Cutipa mencionó que la época de lluvias permite mejores cosechas y una mayor oferta en los mercados.

Una vendedora de coca al detalle asentada en la calle León de la Barra, en el barrio del Gran Poder, en la ciudad de La Paz, indicó que “siempre baja el precio de la coca entre los meses de enero y marzo porque hay más cosechas por las lluvias”.

Empero, el reclamo de la detallista se dirigió contra los productores que elevan y rebajan los costos “cuando a ellos les da la gana” y no hay quién los regule. La semana pasada vendía cada libra de este producto entre 20 y 24 bolivianos.

Como una alternativa para mejorar los costos, Justo exigió al Gobierno el cierre del mercado de Caranavi y que se erradique la coca de las zonas excedentarias e ilegales, aunque sobre este último punto cree que el Ejecutivo no tiene una política.

La Asociación y el Consejo de Federaciones Campesinas de los Yungas (Cofecay) exigen desde el año pasado al Gobierno que se cumpla la Ley 1008 y el reglamento de Comercialización, que sólo reconocen a los mercados de Villa Fátima, en La Paz, y de Sacaba, en el departamento de Cochabamba.

Demandó al Viceministerio de la Coca que habilite los 47 convenios que firmó esa asociación con instituciones y organizaciones para la provisión de la hoja a sus afiliados.
“En la comercialización —reclamó— nos cortaron convenios con zafreros, cañeros, mineros, industrias y otros sectores que llevaban mensualmente entre 50 y 100 taques, mientras que el Chapare tiene 206 convenios y sigue saliendo su producción”.

Analista dice que política de Gobierno es permisiva

El ex ministro de Gobierno Saúl Lara afirmó que la actual política de lucha contra las drogas, específicamente la que tiene que ver con la erradicación de cocales, es “muy permisible” y en consecuencia hay más extensiones y producción de la hoja, por tanto, más oferta de la hoja.

“Si baja (el precio), se debe presumir que hay demasiada oferta de coca en el mercado, por tanto está saturado, es decir que hay mayores niveles de cultivo y producción”.

Lara mencionó que la hoja tradicional en su estado natural tiene su “mercado cautivo” destinado al acullico (masticación), a fines medicinales y de industrialización.

El ex Ministro de Gobierno indicó que el informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) divulgado en febrero es un “toque de alerta” porque concluye en que las hectáreas de coca subieron hasta 28.900, es decir, en un 16 por ciento, cifra que ha sido reconocida por el mismo Gobierno.

La Ley del Régimen de Sustancias Controladas y Coca permite sólo hasta 12.000 hectáreas en la zonas tradicionales de la hoja de coca.

La nueva Ley General de la Coca propuesta por el Gobierno fija una extensión máxima de 20.000 hectáreas de coca legal, 12.000 de las cuales serán distribuidas en los Yungas, departamento de La Paz; 1.000 en Caranavi, también en La Paz, y 7.000 en el Chapare, Cochabamba.

Lara criticó la política del Gobierno respecto de que la erradicación debe ser ejecutada mediante el control social, lo que, en su opinión, ha derivado en un incremento en la producción de coca y, como consecuencia lógica, más fabricación de cocaína.

Observó también que cuando las autoridades gubernamentales dicen que “hubo récord” de interdicción y operativos esto debería alarmar porque significa que hay más plantaciones de la hoja y producción de droga.

Un reciente informe del programa F-57 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) da cuenta de que la producción de coca en el trópico de Cochabamba alcanza a 28.000 toneladas, mientras que en los Yungas se cosechan 18.000 toneladas.

En junio del año pasado, la ONU estableció que en Bolivia había 28.900 hectáreas de cultivos, de las cuales 8.800 están en parques nacionales.

Los cocaleros de los Yungas dan plazo al Ejecutivo

La Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca) dio un plazo al Gobierno hasta el 2 de marzo para que responda a su pliego petitorio, cuyas demandas son exigidas desde 2008.

El 12 de enero se desarrolló una asamblea departamental de cocaleros de la zona tradicional de los Yungas de La Paz, oportunidad en la que los productores acordaron enviar una nota al presidente Evo Morales.

En caso de que hasta hoy el Ejecutivo no se pronuncie, los cocaleros anunciaron que asumirán medidas de presión, pero no especificaron cuáles.

El sector demanda el inmediato cierre del mercado de Caranavi y la erradicación de cultivos en las zonas ilegales y excedentarias del país; iniciar cuanto antes la industrialización de la hoja de coca orgánica; ampliar el mercado nacional del producto y exportar; rehabilitar los 47 convenios con instituciones para la venta de coca por mayor.

Además también exigen la reapertura del trueque para los productores, a fin de dar fiel cumplimiento al Reglamento de Circulación y Comercialización de la hoja de coca en su estado natural, entre otros temas.

En resumen

Los cocaleros de los Yungas se quejan de que la demanda de coca redujo en 44 por ciento.
En 2008 se vendía cada día entre 300 y 400 taques. La demanda cayó ahora a 200.
Los productores dicen que los costos de la hoja también bajaron desde diciembre de 2008.
Si en 2008 un taque costaba entre 700 y 1.300 bolivianos, hoy vale entre 500 y 850 bolivianos.
Adepcoca dice que el costo bajó a causa de la competencia del mercado ilegal de Caranavi .
Acusa además a las plantaciones que existen en otras regiones del país, como Yapacaní.
También responsabiliza al Gobierno por no erradicar las cultivos excedentarios e ilegales.
Digcoin acusa a los socios de Adepcoca, pues asegura que producen coca ilegal.
Luis Cutipa, director de Digcoin, considera que la época lluviosa causa mejores cosechas.
El Ejecutivo sostiene que sigue inalterable la erradicación de los cocales.
Afirma también que hace un fuerte control para evitar que la coca se desvíe al narcotráfico.
Sin embargo, los cocaleros de los Yungas no creen que haya una política de lucha contra las drogas.

Datos

En 2008, la FELCN y el Grupo de Control de Coca se incautaron de 2.000 libras de esa hoja.
En esa gestión, el Gobierno logró erradicar más de 5.700 hectáreas de cultivos de coca.
El informe de la JIFE señala que aumentó la producción de coca y el Gobierno lo confirmó.

Fuente: La Prensa


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