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Lunes, 02 de marzo de 2009

Un juicio sobre nosotros: Carlos Reyna

El juicio a Alberto Fujimori no ata?e solamente a los fiscales, jueces, abogados o a las partes directamente involucradas. Es un juicio en el que no se discute solo la culpabilidad del acusado. Tambi?n se debate sobre las libertades democr?ticas y los derechos ciudadanos, sobre si se los hace valer o no. En ese sentido, incumbe a muchos.

Desde esa perspectiva, es notorio que, en su defensa de Fujimori, C?sar Nakazaki tambi?n est? haciendo la defensa del Estado dictatorial. Su alegato no solo exculpa a su cliente. Tambi?n es un grotesco ataque, solapado con argumentos leguleyos, en contra de las libertades ciudadanas que forman parte de la democracia.

As?, el abogado defensor justifica el golpe de Estado de 1992, argumenta que la pol?tica antisubversiva de Fujimori fue humanitaria y pretende que la prensa no opine sobre el juicio como si fuera un caso sin inter?s p?blico. Igualmente, en su reciente alegato sobre el secuestro de Gustavo Gorriti, Nakazaki sostiene que su cliente debe ser absuelto. Sostiene que Fujimori no tuvo responsabilidad sobre un hecho que fue parte notoria de la operaci?n del golpe de Estado que ?l condujo en abril de 1992.

Sin embargo, la defensa de este abogado va m?s all? del propio Fujimori. Tambi?n defiende a los ejecutores directos de ese secuestro y de otros: el general Hermoza y dem?s militares involucrados. ?C?mo as?? Pues, seg?n su interpretaci?n de la ley penal, un particular que detiene ilegalmente a una persona s? comete secuestro. Pero un funcionario estatal que tiene potestades para detener, pero las usa ilegalmente, solo comete abuso de autoridad.

As? ser?a, seg?n Nakazaki, el desequilibrio entre atribuciones estatales y derechos ciudadanos en tiempos normales. En los estados de emergencia, en su teor?a, tendr?a a?n menos sentido acusar por secuestro a polic?as o militares que detengan ilegalmente. Celebra feliz la frase ret?rica de un jurista: esos estados de excepci?n son dictaduras constitucionales. Mala suerte, ciudadano.

En el caso de Gorriti, hombres armados irrumpieron en su casa de madrugada, no se identificaron, se lo llevaron sin decir a d?nde, lo recluyeron incomunicado y nunca dieron razones de su detenci?n a autoridad alguna. La ley penal dice que eso es secuestro. Nakazaki dice que solo es abuso de autoridad. Agrega, retorcidamente, que no hubo crueldad porque no le incendiaron su casa ni le destruyeron la personalidad.

Esta tesis de Nakazaki le servir?a para lograr la prescripci?n del delito en menci?n, no solo para Fujimori, sino para otros implicados. Adem?s, servir? a cualquier otro autor ulterior de actos an?logos. Su alegato es una defensa adelantada de eventuales nuevas agresiones a los derechos ciudadanos. Este juicio tambi?n es, por tanto, un juicio sobre nuestros derechos y libertades.

Por Carlos  Reyna

Fuente: Un juicio sobre nosotros | LaRepublica.pe


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