contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

S?bado, 07 de marzo de 2009

Am?rica Latina frente a la crisis global (Parte III - Final)



El impacto de la crisis mundial sobre Am?rica Latina suscita tres tipos de discusiones: la incidencia econ?mica inmediata, los efectos pol?ticos de largo plazo y las medidas sociales requeridas para enfrentar el descalabro financiero.

Estatismo para los poderosos

Mientras que el margen de autonom?a, la reacci?n estadounidense y el rol multipolar de Brasil son inc?gnitas abiertas, el severo impacto inmediato de la crisis ya est? a la vista. La preocupaci?n central de toda la regi?n es actuar frente a un tsunami que augura desempleo y pobreza.

Las medidas que se est?n adoptando en las tres principales econom?as de la regi?n socorren a los capitalistas, con los recursos p?blicos que necesitan los desamparados. En M?xico se dilapidan reservas para contrarrestar una corrida contra la moneda nacional, que podr?a frenarse instaurando un severo control de cambios. En Brasil, el Tesoro puso a disposici?n de los banqueros 50.000 millones de d?lares y los bancos p?blicos ya anunciaron que absorber?n las p?rdidas de las entidades privadas. En Argentina se decret? una moratoria de los capitales fugados que perdona la evasi?n impositiva.

La misma consideraci?n oficial reciben los grandes industriales. En M?xico fueron incorporados a un mega-plan de inversiones p?blicas. En Brasil obtuvieron reducciones de grav?menes y planes para sostener la reactivaci?n de las ventas. En Argentina son particularmente agraciados los empresarios de la construcci?n y los productores de bienes durables. Este mismo auxilio al capital se verifica en Chile y en Colombia.

Estas orientaciones apuestan a una reacci?n positiva de los poderosos. Suponen que los flujos gubernamentales de dinero inducir?n a los capitalistas a mantener el nivel de actividad. Pero olvidan que esa decisi?n depende de la dudosa preservaci?n de la rentabilidad. Los planes buscan sostener tambi?n el consumo, pero sin medidas de redistribuci?n del ingreso. S?lo intentan incentivar el gasto de la alta clase media, induciendo compras que disuadan el ahorro en divisas.

Por ese camino se agrava la emergencia social, que ya generan las suspensiones, los despidos y la desaceleraci?n productiva. Como no se introduce un ingreso m?nimo equivalente a la canasta familiar, la crisis tiende a golpear frontalmente el bolsillo popular.
La protecci?n del grueso de la poblaci?n requer?a destinar los fondos p?blicos a preservar salarios, ampliar el seguro al desempleo o incrementar los gastos en salud, educaci?n p?blica y vivienda. Pero el intervencionismo actual favorece a las clases dominantes.

En la instrumentaci?n de ese estatismo, actualmente convergen los keynesianos y con los neoliberales. Especialmente los cultores de la privatizaci?n han procesado un vertiginoso giro pragm?tico. Ahora cuestionan la sabidur?a del mercado y aplauden el gasto p?blico.

El viraje estatista igualmente preserva la variedad de matices social-liberales (Tabar?, Lula) y neo-desarrollistas (Cristina Kirchner), que ha prevalecido en los ?ltimos a?os. La nacionalizaci?n de los fondos de pensi?n que se dispuso en Argentina -para prevenir el colapso de las jubilaciones y recaudar fondos para la reactivaci?n- es un ejemplo de estas diferencias. Las singularidades nacionales del intervencionismo obedecen especialmente a la intensidad de la lucha social o al deterioro econ?mico-social precedente.

Pero la t?nica dominante es hacia una convergencia de pol?ticas econ?micas, que no implica coordinaci?n. Hasta ahora cada gobierno act?a por su cuenta, especialmente en el plano comercial. La pol?tica de salvarse a costa del vecino es muy visible en las devaluaciones competitivas y en los aumentos de aranceles. Si este tipo de reacciones ha puesto en peligro la continuidad de la Uni?n Europea, tambi?n puede conducir al naufragio de la integraci?n sudamericana.

Experiencias y alternativas

En cualquier escenario pr?ximo los pueblos sufrir?n duros embates, si no logran afianzar su resistencia al capital. Esta conclusi?n es la principal lecci?n de los colapsos financieros que padeci? la regi?n durante la d?cada pasada. Esas debacles desencadenaron rebeliones que permitieron acumular importantes experiencias pol?ticas y sociales.

Los alzamientos revirtieron en Bolivia un largo ciclo derechista, tumbaron en Ecuador a varios presidentes neoliberales, suscitaron en Venezuela una acentuada polarizaci?n y condujeron en Argentina al hist?rico levantamiento del 2001. Tambi?n generalizaron la batalla por anular privatizaciones, nacionalizar recursos naturales y democratizar la vida pol?tica. (31)

Los oprimidos de Am?rica Latina conocen las dram?ticas consecuencias del salvataje a los capitalistas y deben prepararse para enfrentar la agresi?n social que acompa?ar? al nuevo socorro de los banqueros.

Frente a este escenario los movimientos sociales, las organizaciones pol?ticas comprometidas con la lucha y los economistas radicales ya debaten propuestas alternativas. En varios encuentros se han fijado las bases de esta plataforma (Caracas, Buenos Aires, Pek?n, Belem). (32)

Estos programas rechazan las medidas de regulaci?n y control estatal que socializan las p?rdidas capitalistas. Llaman a la movilizaci?n para supervisar c?mo se utilizan los recursos p?blicos y denuncian las amenazas que afectan a los derechos populares.

Los planteos que se han esbozado priorizan el mantenimiento del empleo, la prohibici?n del despido, el reparto de las horas de trabajo sin modificar el salario y la nacionalizaci?n de las f?bricas que cierren o despidan. Estas medidas son necesarias frente a la complicidad gubernamental con los recortes empresarios de puestos de trabajo. La intermediaci?n estatal en negociaciones, para reducir salarios a cambio de preservar el empleo, es otra cara del atropello social en curso.

Tres medidas en debate son particularmente acuciantes. En primer lugar, la nacionalizaci?n sin ning?n tipo de indemnizaci?n de los sistemas financieros, para asegurar el control oficial del cr?dito en la explosiva coyuntura actual. El rescate de los banqueros debe ser reemplazado por la expropiaci?n de sus bienes. Los estados deben recuperar el costo de mantener en funcionamiento los bancos, absorbiendo las propiedades de sus accionistas y administradores. La nueva Constituci?n de Ecuador -que proh?be estatizar las deudas privadas- brinda un fundamento para esta acci?n.

Mientras se realiza un catastro de las grandes fortunas hay que prevenir la fuga de capitales, mediante estrictos controles de cambio y cierres de las sucursales off shore. La apertura de los libros contables es tambi?n indispensable para conocer la situaci?n de cada entidad. Hay que anticiparse al agravamiento del colapso, asegurando el funcionamiento del sector que articula toda la actividad econ?mica.

La segunda medida impostergable es la suspensi?n, revisi?n y anulaci?n de las deudas p?blicas externas e internas. Mientras que la crisis borra pasivos multimillonarios en las econom?as centrales, Am?rica Latina contin?a pagando. Las cl?usulas de riesgo sist?mico que se utilizan en Estados Unidos para retasar el monto y los plazos de obligaciones, no se instrumentan en la regi?n.

Es el momento de seguir el camino que inici? Ecuador, al poner en marcha una auditoria integral tendiente a deslindar los fraudes de los pasivos reales. La Comisi?n que revis? los t?tulos emitidos entre 1976 a 2006, encontr? un escandaloso incremento del endeudamiento (de 240 millones de d?lares en 1970 a 17.400 millones en el 2007). Tambi?n descubri? ausencia de registros y renegociaciones fraudulentas, que condujeron a pagar sumas superiores a lo recibido. (33)

Si se implementa en forma consecuente, esa suspensi?n del pago de la deuda ilegal tendr? un enorme impacto sobre la regi?n. Sustituir? el repetido default, por una decisi?n soberana de colocar a los acreedores en el banquillo de acusados.

La tercera medida que impone la crisis es la nacionalizaci?n del petr?leo, el gas y la miner?a. Permitir?a preservar los recursos que Am?rica Latina necesita para protegerse del temblor global. Este camino ya ha sido iniciado por Venezuela y Bolivia. Evo decidi? recientemente nacionalizar una petrolera (Chaco), que hab?a incumplido con el traspaso de acciones al estado dispuesto por el gobierno. Al denunciar el "car?cter electoralista" de esta iniciativa, la derecha transparenta la popularidad que tiene este tipo de medidas.

Pero las nacionalizaciones se adoptan con muchas vacilaciones y recurriendo a err?neos pagos de indemnizaciones. En plena ca?da de los precios de las materias primas estas erogaciones pueden resultar fatales. (34)

El contexto pol?tico

La crisis global modifica la percepci?n general que habitualmente existe de las medidas dr?sticas. En medio de un colapso que ha resquebrajado la ideolog?a neoliberal, nadie se asusta con llamados a nacionalizar, estatizar o suspender pagos de la deuda. Es el momento de aprovechar este contexto para resguardar a la poblaci?n latinoamericana, adoptando decisiones contundentes. ?Pero hay condiciones para implementar un viraje radical?

Ciertos analistas estiman que el contexto pol?tico se ha tornado desfavorable desde que la derecha recuper? terreno electoral (Chile, M?xico), afianz? un r?gimen criminal (Colombia), obtuvo victorias sectoriales (agro-sojeros de Argentina) y sepult? los atisbos reformistas de varios gobiernos (Brasil, Uruguay).

Ciertamente la derecha prepara contraofensivas en todos los pa?ses. Pero hasta ahora ha perdido las grandes batallas. Fracas? con el golpe de estado en Bolivia, fall? con la provocaci?n de Colombia sobre Ecuador y no pudo consumar ning?n ensayo de separatismo regional. Tampoco ha podido restaurar la unanimidad derechista de los a?os 90, en un marco de continuada gravitaci?n de los avances logrados en la conciencia antiliberal y antiimperialista. (35)

Pero existen, adem?s, varios gobiernos nacionalistas radicales (Venezuela, Bolivia, Ecuador), que podr?an tomar en sus manos la implementaci?n del programa popular frente a la crisis. Estos procesos se distinguen de las administraciones centroizquierdistas (Tabar?, Cristina, Lula, Bachelet) en tres planos: recurren a la movilizaci?n, chocan con el imperialismo y las clases dominantes e intentan medidas de redistribuci?n del ingreso.

La singularidad progresiva de estos gobiernos volvi? a corroborarse frente a la masacre de Gaza. Evo y Ch?vez adoptaron una actitud ejemplar de ruptura con Israel, que contrast? con la neutralidad diplom?tica de sus colegas sudamericanos. Su postura se diferenci? tambi?n de la criminal complicidad que caracteriz? a casi todos los gobiernos ?rabes.

En Ecuador, Bolivia y Venezuela se han consagrado, adem?s, importantes avances democr?ticos a trav?s de nuevas Constituciones, aprobadas al cabo de fuertes disputas electorales con la derecha. En el Altiplano, por ejemplo, se reconoci? el estado plurinacional, la separaci?n de la Iglesia del estado y la prohibici?n de bases militares extranjeras.

Pero los gobiernos nacionalistas radicales enfrentan grandes disyuntivas. Mantienen el apoyo popular, pero las concesiones al capital y la ausencia de medidas radicales tienden a generar fatiga. La crisis global abre una oportunidad para superar ese desgaste con nuevos impulsos. La prioridad es neutralizar el golpismo de la derecha e impedir el retorno de los conservadores. Pero tambi?n es indispensable evitar un congelamiento de las transformaciones sociales, que estabilice la capa de opresores que germina dentro de los procesos populares.

En Bolivia se han ganado nuevamente las elecciones con m?s del 60% de los votos, pero la derecha mantiene su fuerza en las regiones adversas. En lugar de aprovechar la derrota del putch secesionista, se opt? por incorporar a la Constituci?n varias demandas de la oligarqu?a (especialmente el car?cter no retroactivo de los l?mites a la propiedad agraria).

En Venezuela persiste el vigor de los programas sociales y se ha obtenido un contundente triunfo electoral, que revierte los resultados m?s adversos de comicios anteriores. Pero al mismo tiempo se afianza la "boliburgues?a" asociada con el gobierno, que recicla la desigualdad social y recrea la repudiada corrupci?n.

Tambi?n en Ecuador se consolida la soberan?a pol?tica, pero han aparecido fuertes tensiones entre el gobierno y el movimiento indigenista, que leg?timamente protesta contra la entrega de ?reas mineras a la explotaci?n transnacional.

Es el momento de superar estas dificultades radicalizando los procesos nacionalistas, reforzando un eje pol?tico-regional con Cuba y revitalizando el ALBA. Esta asociaci?n introdujo principios de intercambio solidario, reafirm? criterios de acci?n antiimperialista y plante? reformas sociales. En los ?ltimos meses incentiv? la implementaci?n de un sistema de compensaci?n monetaria y multiplic? los acuerdos con la zona del Caribe. Pero muchas medidas dependen de un financiamiento petrolero amenazado por la crisis.

El ALBA podr?a cumplir un papel m?s significativo en el nuevo contexto, como ?mbito de formulaci?n y ensayo de las respuestas populares al tsunami econ?mico. Una decisi?n clave es el retiro del CIADI, que ya inicio Bolivia. Es vital tambi?n la campa?a por abandonar el FMI y el Banco Mundial, para sentar las bases de nuevos organismos de cooperaci?n y solidaridad.

El ALBA ha buscado contrarrestar el estancamiento que impuso Brasil al proyecto de Banco Sur y al sistema monetario latinoamericano (SUCRE). Se han discutido mucho las normas de funcionamiento de esa entidad (voto por pa?s o proporcional al capital aportado), as? como el volumen o el destino de los fondos.

Pero mientras persista la tendencia de las clases dominantes a protegerse individualmente del colapso financiero, estas iniciativas no prosperar?n. S?lo los oprimidos -que act?an sin la compulsi?n del beneficio y la competencia- pueden garantizar la unidad regional. La crisis global crea nuevas condiciones para avanzar hacia esa meta.

Un proyecto anticapitalista

Am?rica Latina cumpli? un papel de vanguardia en la resistencia contra el neoliberalismo, pero la crisis actual plantea otro desaf?o: ocupar un rol de avanzada en la batalla contra el capitalismo. Este sistema es el responsable de los descalabros actuales y su continuidad exigir? mayores sufrimientos populares.

S?lo un camino erradicaci?n de la explotaci?n, el desperdicio y la desigualdad vigentes permitir? contrarrestar la miseria y el paro que augura la debacle en curso. Este sendero exige adoptar medidas antiliberales y anticapitalistas.

Las respuestas ser?n efectivas si facilitan una transici?n al socialismo, opuesta a todos los proyectos de regular el capitalismo. El estatismo en boga tiende a recrear las crisis, al cabo de penosos salvatajes solventados por la poblaci?n.

Dos perspectivas hist?ricas diferentes est?n en juego en todos los debates del movimiento social. El Banco del Sur, por ejemplo, puede concebirse en ambos sentidos. Mientras que un rumbo socialista exigir?a utilizar los fondos de esa entidad para financiar la reforma agraria, las mejoras populares y las cooperativas, el modelo capitalista inducir?a a respaldar las empresas locales, que disputan mercados con sus rivales extra-regionales.

La misma disyuntiva determina lineamientos diferentes para el Fondo Regional del Sur (sistema monetario de compensaci?n de pagos). Podr?a facilitar la redistribuci?n del ingreso o emular los mecanismos capitalistas de estabilizaci?n, que rigen en Asia o la Uni?n Europea. El camino socialista requiere el retiro del FMI y del Banco Mundial, mientras que el sendero capitalista apuntala la ilusi?n de democratizar esos organismos.

S?lo la perspectiva socialista permitir? organizar una econom?a al servicio de las necesidades populares, con formas de planificaci?n democr?tica que aten?en (y eliminen posteriormente), las traum?ticas turbulencias del ciclo capitalista. El socialismo del futuro no guardar? ninguna conexi?n con las fracasadas experiencias de totalitarismo burocr?tico del siglo XX. Pondr? en marcha la autogesti?n colectiva que se necesita para forjar una sociedad igualitaria.

Notas:

31) Wallerstein Immanuel Capitalismo hist?rico y movimientos anti-sist?micos: un an?lisis de sistemas - mundo, 2004, Akal, Madrid.(cap 5)
32) Hemos analizado estas rebeliones en Katz Claudio, Las disyuntivas de la izquierda en Am?rica Latina. Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2008, (cap 1)
- Conferencia Internacional de Econom?a Pol?tica: Respuestas del Sur a la crisis econ?mica mundial, Declaraci?n Final, Caracas, 11-10 2008
- "Salvar a los pueblos, no a los bancos", Declaraci?n de la Sociedad de Econom?a Pol?tica y Pensamiento Cr?tico, Buenos Aires, 24, octubre 2008.
- The global economic crisis: An historic opportunity for transformation, Pek?n, October 2008, http://www.cadtm.org/IMG/article
- "We won't pay for the crisis. The rich have to pay for it", Declaration of the assembly of social movements at the world social forum, Belem, January 2009.
33) Tamayo Eduardo. "Las deudas se pagan, las estafas no", ALAI, 20-11-08.
34) La compra de acciones de la sider?rgica Sidor -perteneciente al grupo argentino Techint- en Venezuela por 1650 millones de d?lares es un ejemplo de estos desaciertos. Actuando como representante directo de los capitalistas, el gobierno de Cristina Kirchner presion? por acelerar esos pagos.
35) Las peri?dicas encuestas de Latin-bar?metro indican fuerte apoyo popular a las movilizaciones, cr?tica a las desigualdades sociales y cuestionamientos del mercado, La Naci?n, 17-12-08.
Bibliograf?a adicional:
-Acosta Alberto "Una propuesta m?ltiple desde la utop?a", enero 2008.
-Arruda Sampaio Jr Plinio. "Ofensiva neoliberal e reversao neocolonial na Am?rica Latina. Pensamiento y acci?n por el socialismo. FISIP-CLASO, Buenos Aires, 2006.
-Boron Atilio. "Pr?logo", Crisis de hegemon?a de Estados Unidos. Siglo XXI, M?xico, 2007
-Cockcroft James. Am?rica Latina y Estados Unidos. Historia y pol?tica, Siglo XXI, 2001, M?xico, conclusi?n.
-Fiori Jos? Luis. "Entrevista". La Onda Digital, www.laondadigital.com, 16-10-08.
-Gand?segui h Marco. "Obama, crisis y Am?rica Latina", ALAI, 9-12-08
-Guerrero Modesto, "Se?ales de un continente en movimiento", P?gina 12,8-11-08
-Maringoni Gilberto, "America Latina em 2009", Revista do Enlace
-Martins Carlos Eduardo. "Los impasses de la hegemon?a de Estados Unidos". Crisis de hegemon?a de Estados Unidos. Siglo XXI, M?xico, 2007
-Montecino Jorge, "Obama y la regi?n", ALAI, 13-11-08
-Petras James, "Repensar el desarrollo de Am?rica Latina", Memoria n 224, noviembre 2007.
-Sader Emir. "Am?rica Latino no s?culo XXI". Revista de Osal n 9, enero 2003.
-Salama Pierre "Argentine, Bresil, M?xique, face a la crise internacional" socio13.wordpress.com/ 16-12-2008
-Toussaint Eric. "?Qu? crisis? ?Qu? respuestas puede dar el Sur? www.rebelion.org/noticia. 4-12-2008
-Weisbrot Mark. "La recesi?n se puede evitar" P?gina 12, 16-11-08.

Por Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Fuente: ARGENPRESS.info - Prensa argentina para todo el mundo

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