contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 06 de febrero de 2009

Invertir en productos y ahorrar en trabajadores

El principio que rige las relaciones econ?micas actuales lo ha descrito Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Econom?a de 2001, de manera muy simple: para aumentar las ganancias de las empresas privadas, hay que aumentar lo m?s posible los precios de sus productos, e invertir lo menos posible en los salarios, la educaci?n, los seguros, la estabilidad del empleo y la salud de los trabajadores, porque ellos son un gasto m?s que una inversi?n.

La crisis financiera internacional, desencadenada por la absurda guerra de Irak, y las irresponsables decisiones del gobierno de George W. Bush, hizo posible una ganancia inimaginable para estos socios. La actualizaci?n de tecnolog?a militar estadounidense, invertida muy rentablemente en la destrucci?n de Irak y vuelta a invertir m?s lucrativamente en su reconstrucci?n, fue un negocio redondo, porque lo est?n pagando el contribuyente norteamericano, los acreedores de los grandes bancos que financiaron sus casas con cr?ditos sin respaldo adecuado, los millones de desempleados que fueron arrojados a la calle y otras v?ctimas del capitalismo salvaje que quiso transformar en d?lares los dolores del pueblo iraqu?.

Las consecuencias ya llegaron al Per?: el in?dito aumento de los precios del petr?leo subi? el costo de los productos de primera necesidad en los sectores de menores ingresos. Seis meses despu?s, cayeron los precios del petr?leo de 140 a 34 d?lares por barril, pero ese ahorro fue al bolsillo de los comerciantes y no al de los consumidores.

Y ahora sufrimos una ola de despidos en empresas mineras, las mismas que se metieron al bolsillo las sobreganancias que dej? el boom de los precios en los ?ltimos a?os y esto justo cuando llega el primer container del TLC con Estados Unidos y zarpa hacia EEUU el primero de exportaciones peruanas, con la consigna de aceptar el proteccionismo que nos imponen y la liberalizaci?n que nos exigen,
As? de l?gica y sencilla es esta vieja ecuaci?n: cuando la actividad econ?mica, p?blica y privada, no est? al servicio de la gente m?s necesitada, es porque est? al servicio de la gente menos necesitada.

Por Carlos Urrutia

Fuente: La Primera


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