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Mi?rcoles, 10 de diciembre de 2008

Al? ?Con el enemigo? ?ltimo l?o Chile-Per? fue un paso de mala comedia

El último conflicto entre Santiago y Lima a propósito de palabras del militar peruano Edwin Donayre y concretado en declaraciones de ministros y telefonazos presidenciales, todo con abundante prensa, debería ser caracterizado como un paso de comedia cómica cuyo final ya se adivinaba desde el inicio del primer acto.

Recordemos que el Comandante General en Jefe del ejército se refirió a Chile en una fiesta privada en…2006 pero sólo conocidas en noviembre/08 cuando fueron difundidas vía Internet. Se trata de una respuesta a la pregunta ¿Qué haría usted en caso de una invasión militar chilena a Perú? El general fue agresivo aunque respondió con lógica castrense algo así como “los mataríamos a todos…”

Está bien, aunque la voz donaire significa exactamente “discreción y gracia en lo que se dice” y también “chiste o dicho gracioso” aquellas declaraciones no fueron para nada jocosas y provocaron un escándalo noticioso en Chile a partir del 26/11/08 cuando la prensa local dijo que el presidente Alan García, vía telefónica, había dado explicaciones a la presidenta Michelle Bachelet .Verdad a medias pues lo que dijo García fue que el jefe castrense se retiraría ya que su mandato finalizaba el seis de diciembre 08.

Políticos y prensa conservadora (bueno, es prácticamente la única existente) se unieron para proclamar que Chile había sido ofendido y que Donayre debía ser destituido. Lo más increíble y negativo es que ese mismo planteamiento lo hicieron el canciller Alejandro Foxley y el ministro vocero del gobierno, Francisco Vidal. Simultáneamente, el gobierno declaró “inoportuna” la programada visita a Chile del ministro de Defensa peruano, Anteno Florez-Aráoz.

Toda esa escandalera ultra chovinista (**) carecía de base argumental a menos que se admitiera que la respuesta de Donayre ante una invasión debió ser algo así como “los recibiremos con mucho gusto y con flores….” Como se demostraría después, la más absurda actitud fue la del encargado en el gobierno de la diplomacia., léase, el ministro de Relaciones Exteriores Sobre la “exigencia” de Foxley para que se destituyera al general, el canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, afirmó :”La verdad es que si el propósito de las declaraciones de Foxley era sacar a Donayre, tuvieron el efecto totalmente contrario”.(1)

No duró mucho esta guerrilla de informaciones y declaraciones con el agregado de intercambios telefónicos entre las partes que nos hizo rememorar a Gila, el famoso cómico español que iniciaba su actuación con aquello de “Aló, ¿con el enemigo? Y luego, y agregaba, por ejemplo, “pues hombre, ataquen de una vez; los esperamos”…

En Santiago se preparó el terreno para un “alto al fuego” cuando el dos de diciembre apareció en el diario gubernamental “La Nación” una entrevista a Jorge Sumalavía, presidente de la Cámara Chileno-Peruana de Comercio quien sostiene en ella que el incidente Donayre no debería afectar el vínculo económico entre las dos naciones. Proporciona datos: el intercambio comercial registra un importante incremento desde 474 millones de dólares en 1998 a 2.721 millones en 2007. A partir de la firma de un “Acuerdo de Complementación Económica en 1998, Perú es el tercer destino de los capitales chilenos en el exterior, luego de Argentina y Brasil. En junio de 2008, la inversión chilena había llegado a 6.293 millones de dólares.

El tres de diciembre, “La Nación” editorializó bajo el título Tareas comunes de Chile y Perú: “La parte política entre ambos países no tiene correspondencia con los planes de la economía y la sociedad. En efecto, el nivel de inversiones de empresas chilenas en el vecino país está consolidado. El propio régimen de García ha sido explícito en garantizar el respeto al capital extranjero. El objetivo de ambos gobiernos debe ir en línea de distensión para superar lo más pronto posible el incidente”. En la práctica el lío había terminado bajo el principio de que el capital no tiene patria. Acta est fabula.

Si, la comedia había terminado, mas, ¿cómo se explica la exacerbación chilena ante un hecho tan nimio? Además de un tradicional racismo heredado de los visigodo-castellanos que afecta a la parte chilena, pena en el trato con Perú el hecho magno de que en el siglo XIX Chile declaró y practicó la guerra con ese vecino en dos ocasiones:
1836-1839 y 1879-1883. En ambas oportunidades, las fuerzas agresoras ocuparon Lima y en la segunda acción bélica, conocida como Guerra del Pacífico, Chile se apoderó de 180 mil kilómetros cuadrados de territorios peruanos y bolivianos y dejó a Bolivia sin salida al mar. A la usanza de esa época, la del Pacífico fue una contienda de conquista con el respaldo del entonces vigente imperialismo británico y, es obvio, causó enormes perjuicios a Perú.

Visto con realismo, una colaboración amistosa entre estas dos naciones jamás ha funcionado. Para algunos puede semejar un episodio más del realismo mágico latinoamericano porque, en rigor, las secuelas de aquel conflicto bélico ocurrido hace 129 años, no han terminado. El rescoldo del belicismo se avivó en enero de este moribundo 2008 cuando Perú presentó una demanda contra Chile ante la Corte Internacional de La Haya sobre límites marítimos y de una pequeña porción de territorio terrestre.

Chile reaccionó con ira y argumenta que tales límites existen vía dos tratados sobre pesca firmados con Perú, el cual a su vez afirma que aquellos aluden a un asunto más bien comercial que no se corresponde con una frontera en la mar. Este elemento es una ceniza peligrosa de unos sucesos y tragedias sólo aparentemente desaparecidos.

**) Chovinismo: patriotismo fanático (RAE)

1) Diario “El Mercurio” (Santiago, 7/12/08)

Por Hernan Uribe (especial para ARGENPRESS.info), periodista/escritor, chileno.

Fuente: ARGENPRESS.info


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