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Domingo, 23 de noviembre de 2008

Francisco Durand: "Hay un optimismo artificial"

El estudioso del poder económico en el Perú cuestiona la actitud mediática del Gobierno frente a la crisis mundial. Una entrevista fuera de todo protocolo.

La mayor parte de su vida la ha dedicado no solo a estudiar el poder económico, sino a coleccionar estampillas y a leer novelas de misterio. Francisco Durand radica en Estados Unidos desde 1991, pero no hay año que no visite el país. He aquí una opinión descarnada sobre lo que les espera a los peruanos una vez que pase el foro de APEC. Para los amantes del misterio.

El presidente Alan García asegura que APEC es el mejor instrumento anticrisis que tiene hoy el mundo. ¿Qué reflexión le merece esa aseveración?

Es un poco exagerado, pero tiene algo de verdad. El capitalismo estadounidense y hasta cierto punto el europeo han provocado esta crisis especulativa. Ambos van a entrar a una recesión acelerada, si es que no han ingresado ya, así que el capitalismo más dinámico se abre en Asia. Se habla mucho de China, pero yo le veo mejores perspectivas de largo plazo a la India.

¿Por qué razón?

Por razones políticas. Ellos tienen un sistema democrático que funciona, tienen estabilidad política y tienen un conocimiento del inglés –el idioma de los negocios– mucho más profundo e intenso que en el caso de China.

García ha insistido también en que esta crisis es una gran oportunidad para atraer inversión al Perú.

No. Probablemente lo que ocurra es al revés: que la inversión se vaya. Por ejemplo, la inversión financiera se está restringiendo y las remesas están disminuyendo. La inversión productiva sufrirá también porque han caído la demanda y el precio de los minerales. Si bien todavía estamos corriendo una ola de inversiones extranjeras, esta ciertamente va a disminuir.

¿De qué magnitud será la disminución de inversiones?
Eso nadie lo sabe y el Gobierno no ha hecho un buen trabajo en explicarlo. Más bien, tiene una teoría escapista diciendo que la bonanza exportadora continúa y que el Perú está blindado, pero eso no tiene base técnica real.

¿El Perú no está blindado?

El Perú está relativamente blindado porque tiene un alto nivel de reservas internacionales, pero todavía estamos en mitad de la crisis. Las reservas pueden disminuir considerablemente porque hay menos remesas, menos inversión de capital y porque quizá se tendrá que invertir en amortiguar los efectos de la crisis. Hay un manejo mediático de los datos económicos. Hay un optimismo artificial.

¿Es el Perú el país mejor preparado de la región para afrontar esta crisis?

En realidad eso nadie lo sabe. El Perú ha tenido un crecimiento espectacular en este periodo de bonanza exportadora, pero eso ya terminó. La época de bonanza ya acabó en el Perú.

A usted, entonces, le debe sonar a broma esa información de que el Perú podría capitalizar una inversión directa de US$100 mil millones en APEC.

Eso es totalmente fantasioso. Las inversiones tienen una lógica de ganancia y de mercado. No siguen los titulares de los periódicos ni las declaraciones presidenciales. Parece que el juego mediático del Gobierno es el de mantener el optimismo. Eso, simplemente, no corresponde con los datos.

¿Qué salida le queda al Gobierno?

Todavía está a tiempo de introducir medidas correctivas, pero lamentablemente el Perú no tiene un plan de desarrollo. Ha abandonado la planificación. No tiene sentido estratégico. Desde 1990, la mentalidad de los gobiernos ha sido la del convoy. El Perú es un vagón que hay que engancharlo a la locomotora que pase. Primero fue Estados Unidos y ahora es China.

La falta de planificación es uno de nuestros grandes males.

Sí, pero esta crisis debe hacernos pensar que no se puede ser ingenuo en este mundo, que el Estado es necesario y que debemos tener un plan de desarrollo. Hemos tenido un crecimiento espectacular desde 2003. ¿Eso se debe al esfuerzo de los peruanos? ¿Hemos inventado algo nuevo? ¿O es que, simplemente, estamos respondiendo a los estímulos de la economía mundial? En otras palabras, ¿nos estamos desarrollando o nos están desarrollando?

Otro de nuestros males es creer que la solución viene de afuera. ¿Firmar tratados de libre comercio es una medida adecuada en estos momentos?

Lo externo trae problemas y posibilidades. La cuestión es qué va a predominar. Cualquier experto reconoce que hay costos y beneficios en un TLC, pero –volviendo al tema mediático– siempre se han vendido sobreexpectativas. Para vender la idea de que el modelo funciona, se han inflado las expectativas y subestimado los problemas.

Los comerciantes de Gamarra han pegado esta semana el grito en el cielo. ¿Qué le parece el TLC con China?

El problema del TLC con China es que va a reproducir un patrón de comercio internacional: yo te exporto materias primas y tú me vas a enviar productos manufacturados. ¿Pero qué clase de productos manufacturados entrarán? Como el Perú no tiene un Estado fuerte ni un plan de desarrollo, van a entrar a nuestro mercado productos subvaluados de mala calidad. Y eso sí va a tener un efecto negativo en sectores como el de Gamarra.

¿Es eso lo más preocupante?

No. Lo que me preocupa es que nuestra estrategia con China ha sido la de ‘firmemos el TLC con la mayor rapidez’. Es probable que vayamos a tener menos beneficios de los que hubiéramos podido alcanzar si el país tuviera seriedad y capacidad negociadora. Estamos cediendo ante la presión china.

Hay quienes manifiestan que no firmar ahora un TLC con China –que va a ser la gran potencia mundial– sería un acto de suma necedad.

No. A China le conviene el Perú porque tiene necesidad de nuestras materias primas, porque tenemos una ubicación estratégica en el Pacífico y porque podemos ser el futuro eje de conexión con Brasil. Eso no lo va a cambiar el tiempo. Al contrario, lo va a reforzar. A China le conviene hoy un tratado que no sea muy discutido técnicamente. Probablemente los chinos saldrán ganando y el Gobierno juega ese juego.

¿Qué sabor le ha dejado el recibimiento con todos los honores al presidente chino Hu Jintao?

Por un lado, hay un aspecto de cortesía. Somos los organizadores de la conferencia y debemos tener un sentido de la hospitalidad. Pero tengo la impresión de que los chinos deben haberse dado cuenta de que somos un país que no sabe lo que quiere y que muy fácilmente puede ser impactado. Somos un país que se asombra con demasiada rapidez. Los chinos van a percibir que con este país es fácil negociar.

Piensan que les damos todo fácil.

Claro. Este es el país de los ‘lobbies’, ¿no? Hay un ‘lobby’ chino y el Gobierno comienza a hablar bien de China. Viene un dominicano de tercer nivel llamado Fortunato (Canaán) y le abren las puertas de todos los ministerios e incluso llega a Palacio de Gobierno. ¡Es increíble ese caso! Estamos hablando de un lobbista de tercer nivel. El ‘lobby’ se ha convertido en la forma como se definen las relaciones entre el sector privado y el estatal. No es el mejor modelo. Debería ser más transparente.

Un corresponsal estadounidense dijo que quien pasaba una semana en China escribía un libro, el que pasaba un mes escribía un artículo, y el que pasaba un año se daba cuenta de que no podía escribir nada. ¿Cuánto sabemos los peruanos realmente de China?

Es un país de gran complejidad por su tamaño y su historia. Es un país que recién se está comenzando a abrir, pero el conocimiento será muy lento por el tamaño que tiene y por la tendencia asiática a no dar mucha información. La India es también un país muy cerrado. Son muy amables, puedes viajar, pero informan lo que les conviene. No te informan lo que está sucediendo. Tienden a ocultar sus problemas.

Hmmm… ¿y no nos estamos contagiando acá de lo chino?

Sí, pues. Ya parece que el presidente se está pareciendo a un Buda peruano con barriga y todo. Y ahora se está achinando. Habrá que sobarle la barriga para ver si nos da suerte.

Fuente: Perú21


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