contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 21 de noviembre de 2008

La crisis econ?mica actual. Paradojas de un salvamento

A pesar de la irracional e irresponsable política y práctica de agencias semigubernamentales de EEUU de socializar las pérdidas del sector inmobiliario a través de la recompra de los créditos hipotecarios de los bancos, muchas veces otorgados sin un respaldo real de los activos e ingresos de receptores económicamente marginales, llamados por muchos los "Ninjas" (no Income, no Job, no Assets), el 13 de marzo del año 2007 se acentuaba la caída en la Bolsa de Nueva York atribuida principalmente al incumplimiento de pagos de las llamadas hipotecas de alto riesgo que afectaron los valores de las acciones de empresas del mercado hipotecario como la New Century, NovaStar Financial y la californiana Accreedited Home con la cesantía de numerosos trabajadores.

Analistas financieros de EEUU alertaban sobre el peligro de la falta de liquidez y el cierre de organizaciones financieras y crediticias especializadas en hipotecas de este tipo con la declinación de la venta y fabricación de casas y la extensión del efecto negativo en toda la economía estadounidense y una disminución de hasta el 10% del precio de las viviendas y un incremento del desempleo en un 5% además de un mayor número de embargos y desalojos de las viviendas de los sectores menos privilegiados de la sociedad estadounidense.

A medianía de agosto del año 2007 se producía un principio de pánico en los mercados bursátiles por la incipiente crisis hipotecaria en EEUU, resultado de lo cual la Reserva Federal de EEUU (FED, por sus siglas en inglés) tuvo que colocar casi 107 000 millones para inyectar liquidez a los mercados y así evitar una reducción crediticia masiva, mientras que la Countrywide Financial la principal firma estadounidense de créditos hipotecarios solicitaba una línea de crédito de 11 500 millones de US dólares para seguir operando. Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) tuvo que inyectar más de 204 000 millones de US dólares en el mercado monetario y menores afectaciones se produjeron en Japón y Australia, debido a la internacionalización de los paquetes financieros de créditos hipotecarios en las bolsas de valores del mundo entero, situación similar al tratamiento dado a los capitales que respaldan las tarjetas de créditos personales en EEUU también de alto riesgo de crédito y a las financieras de automóviles al estar al tope de las posibilidades reales de muchos de sus usufructuarios y que en determinado momento también pudiera producir una crisis en un mecanismo financiero sumamente extendido entre la ciudadanía estadounidense (a principios del año 2008 las deudas por tarjetas de crédito se acercaban al billón de US dólares con un crecimiento del 7% sobre el año 2007).

Las políticas y acciones de la Reserva Federal de rescate de algunos grandes bancos hipotecarios debido a la masiva extracción de fondos de sus inversionistas como Fannie Mae y Freddie Mac, al otorgarles mayores facilidades de operación y financiarlos a bajas tasas de interés aumentando su liquidez con el propósito de aumentar el acceso al crédito, reforzar al debilitado mercado de viviendas y evitar el colapso del importante sector financiero inmobiliario, no contribuyen a disminuir las crisis crediticias de dichos bancos ya que el problema reside entre otros factores en la disminución del valor de los activos contraparte de los préstamos especulativos e inflados anteriormente realizados y no precisamente en la falta de liquidez (tienen préstamos por unos 5.3 billones de US dólares y solo un 5% de este valor constituye su capital propio). En definitiva la Reserva Federal de EEUU tuvo que destinar 200 000 millones de US dólares para rescatar a Fannie Mae y a Freddie Mac.

Los 5.3 billones de US dólares de las hipotecas de Fannie Mae y Freddie Mac representan casi la mitad de todo el mercado de hipotecas y derivados hipotecarios de EEUU y más de un tercio del PIB de ese país, habiendo perdido estas dos grandes empresas públicamente patrocinadas el 50% del valor de sus acciones en bolsa en solo 14 días y un 76% desde comienzos del año 2008, con la característica de su proyección internacional en cuanto a la posesión de parte de sus títulos por bancos extranjeros como los Bancos Centrales de Rusia y de China como parte del actual entramado financiero internacional.

Muchas personas en el mundo se preguntan cómo es posible que se haya creado, mantenido y desarrollado la burbuja inmobiliaria basada en las hipotecas en EEUU y en otros países del mundo. Trataré de ilustrarlo en una forma lo más sencilla posible a partir de varias características del entorno estadounidense del año 2007, entre ellas la baja tasa de interés establecida por la Reserva Federal, hasta el 1%, la necesidad de desarrollar una nueva burbuja especulativa altamente lucrativa después de la explosión de la burbuja ".com" en el año 2001, basada en este caso en dos de los elementos fundamentales del "sueño americano" de todos los ciudadanos de ese país: el ser propietario de al menos una casa o vivienda y el vivir y progresar a base del crédito y de las compras a plazo aunque fueran mucho más allá de sus posibilidades económicas reales y, por último, el afán de lucro de los ejecutivos, administradores y grandes accionistas de un sistema bancario y financiero casi desregulado.

Por las razones anteriores surgen y se desarrollan los "Ninjas", concediéndoles los bancos créditos hipotecarios sin respaldo real (hipotecas "subprime"Gui?o con mayores tasas de interés, incluso por un valor superior al de las viviendas, ya que según las tendencias del mercado inmobiliario en pocos meses el valor de esa vivienda sería mayor que el préstamo. Para aumentar sus recursos financieros los bancos hipotecarios acudieron a préstamos de otros bancos y entidades prestamistas, principalmente extranjeros, apoyándose en la globalización del sector, lo cual provoca que las relaciones de capital/créditos concedidos establecidos por las Normas de Basilea se incumplieran.

Para burlar las Normas de Basilea se crearon de los derivados financieros en el sector inmobiliario, en este caso los Mortgage Backet Securities (MBS) u Obligaciones Garantizadas por Hipotecas, paquetes que como nuevo instrumento financiero daban un riesgo menor a las hipotecas "subprime" al mezclarlas con otras "prime" de mayor calidad, paquetes que eran más fáciles de comercializar (vender) a mejores precios y con seguramente mayores tasas de interés, a través de la creación de los "Conduits" que son Trusts o Fondos que no tienen que consolidar sus Balances con los de la Casa Matriz y que son los que obtenían los préstamos de otros bancos y contrataban los servicios de los Fondos de Inversión para vender los MBS a Fondos de Inversión, Fondos de Pensión, Financieras de varios tipos, Aseguradoras y Sociedades de Capital Riesgo, entre otras.

Posteriormente surgió una nueva modalidad para la mejor comercialización de los MBS al estructurarlos en tramos (Tranches) con MBS relativamente buenos, regulares y malos y así subir la valoración de los MBS malos, apoyados por calificaciones apropiadas de Agencias de "Rating", otro eslabón de la cadena perversa junto con las Aseguradoras, como el American Internacional Group (AIG). Estos últimos MBS fueron posteriormente rebautizadas como "Collateralized Debt Obligations" (CDO) u Obligaciones de Deuda Colaterizada y luego como los "Credit Default Swaps" (CDS) y los "Synthetic CDO" con mayores riesgos y supuestamente mayores ganancias potenciales, renegociados varias veces a nivel nacional e internacional con sus correspondientes ganancias (irreales) en valores de los activos que supuestamente las respaldaban, activos empaquetados que cada vez se hicieron más variados, difusos y no identificables, con alto riesgo de depreciación e incluso de anulación o de desaparición, derivados que al explotar la burbuja inmobiliaria fueron una de las causas de la aceleraron de las crisis financieras y bursátiles en EEUU ocurridas en el verano del año 2008.

Durante la primera mitad del año 2008 se profundizaban los grandes desequilibrios de la economía de EEUU Además del paquete de estímulo de 152 000 millones de US dólares para reactivar la economía basado en reembolsos de impuestos para reactivar el consumo y permitir que los propietarios volvieran a financiar sus hipotecas a través de bonos libres de impuestos, en marzo la Reserva Federal empleaba 29 000 millones de US dólares para facilitarle al banco J.P. Morgan Chase la adquisición de la fracasada firma de inversiones Bear Stearns, en abril 75 000 millones para un programa de préstamos estudiantiles, en julio hasta 200 000 millones para respaldar las operaciones de las grandes instituciones hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac junto con la autorización a la Federal Housing Administration (Administración Federal de Viviendas) para ayudar con 300,000 millones a propietarios de viviendas endeudados en sumas mayores al valor de mercado de sus propiedades, más un acumulado hasta julio de 167 000 millones para apuntalar al sistema bancario privado.

A principios del mes de septiembre del año 2008 se producía la bancarrota del banco Lehman Brothers considerado el cuarto banco de inversiones en EEUU y noveno en el mundo con muy poco entusiasmo de parte de inversionistas privados para la adquisición de sus acciones o activos como ocurría en definitiva con el Banco Barclays de Gran Bretaña con 1,750 millones de US dólares para comprar algunos de sus activos. Horas después la Reserva Federal tuvo que actuar con 85 000 millones equivalente al 80% del valor de las acciones a favor del American Internacional Group (AIG), una gran corporación transnacional con presencia en más de 130 países y más de 70 millones de clientes.

En esos momentos se ponía de manifiesto la continuación progresiva y acumulada de las condiciones para la explosión de burbujas financieras y bursátiles en forma generalizada en EEUU con graves proyecciones internacionales, burbujas que constituyen elementos importantes del capitalismo neoliberal actual cada vez más concentrado y utilizando mecanismos de defensa anticíclicos también cada vez más agotados e inoperantes. Se avizoraba el completo colapso de la confianza en el actual Sistema Financiero Internacional con el aumento del retiro por parte de los depositarios de fondos del mercado monetario y mayores compras por inversores de Bonos del Tesoro de EEUU a un mes de plazo pagando más que lo que recibirían a su normal vencimiento.

Como siempre, la comunidad financiera de los Bancos Centrales del occidente desarrollado se lanzó de nuevo al salvataje de la nueva crisis financiera para lo cual el Consejo Federal de Mercado Abierto autorizó 180 000 millones de US dólares, de ellos 80 000 millones aportados por el Banco Central Europeo (BCE) para el intercambio bancario de divisas recíprocas temporales (swap lines). Una semana después el BCE inyectaba otros 40 000 millones y a la siguiente semana otros 50 000 millones para iguales propósitos.

Según el Mish´s Global Economic Trend Analysis a medianía de septiembre existían 6,84 billones de US dólares en depósitos bancarios en EEUU, de ellos 2,6 billones no asegurados, y solo 53 000 millones en seguros de la Corporación Federal de Seguros de los Depósitos Bancarios, en inglés Federal Deposit Insurance Corporation (FIDIC) para cubrir los 6,84 billones, igualmente se conocía que en junio del año 2008 desde Asia habían ingresado a EEUU 46 000 millones de US dólares en valores extranjeros mientras que en julio los inversores privados extranjeros de esa región extrajeron 92 900 millones netos de EEUU

La crisis se generalizaba, y el 26 de septiembre se anunciaba la bancarrota del Washington Mutual (WaMu), el mayor banco de depósitos y préstamos en EEUU con el sexto lugar en términos de activos con 5 400 oficinas en el país así como la debilidad de grandes bancos de inversiones como Morgan Stanley. Por su parte, el FMI elevaba a 1,3 billones de US dólares el costo de la crisis financiera situando entre 640 000 y 735 000 millones las pérdidas de los bancos europeos y estadounidenses por la caída del valor de sus activos principalmente en EEUU y ni China ni Arabia Saudita estaban comprando más bancos de inversiones en ese país. No se podía esperar ni un minuto más para salvar a los magnates financieros y preservar su impunidad, así como activar las bolsas de valores en los principales mercados bursátiles en especial las bolsas de Wall Street y a más largo plazo restablecer el flujo de crédito a las actividades económicas.

En consecuencia, el gobierno de George W. Bush anunciaba una nueva política de rescate estatal masivo de bancos privados con todo tipo de deudas incluyendo activos inservibles (valores tóxicos) con un Plan de Rescate Financiero inicialmente por 700 000 millones de US dólares presentando un proyecto de solo tres páginas al Congreso para su aprobación. Por su parte, gobiernos europeos como el de Gran Bretaña propugnaban por reforzar la intervención y regulación estatal de sus sistemas financieros nacionales, lo cual significó un duro golpe a las bases de las teorías y dogmas del neoliberalismo capitalista en cuanto a la no participación del estado-gobierno en la regulación de los mercados, en este caso los financieros y bursátiles, demostrando una vez más la naturaleza falsa, cínica y oportunista de las oligárquicas y las clases dominantes capitalistas con tal de mantener sus riquezas y privilegios, al menos temporalmente, garantizando además la impunidad y recompensando a los delincuentes para que puedan seguir delinquiendo.

Debido a las dificultades encontradas en el primer intento de aprobación en la Cámara de Representantes de EEUU del Plan de Rescate Financiero, el lunes 29 de septiembre las bolsas de valores de Nueva York sufrían grandes pérdidas, constituyendo récord histórico caídas como las del índice Dow Jones Industrial (componente del Dow Jones Composite junto con el Dow Jones Utility Average y el Dow Jones Transportation Average) por más de 775 puntos para una caída de cerca del 7%, el índice Standard & Poor´s 500 del 8,81% y el índice Nasdaq del 9,14%, para una pérdida total estimada en las bolsas de Wall Street por 1,2 billones de US dólares.

La resistencia inicial de muchos de los Representantes en EEUU se debió a la no aceptación de los conservadores en general a la intervención del estado en la regulación de los mercados y sobre todo a la repulsa al Plan de Rescate por parte de la mayoría de los electores en medio de un próximo proceso eleccionario de renovación de toda la Cámara de Representantes. Cada vez más el público estadounidense adquiría conciencia de que el Plan de Rescate para rescatar a bancos intercapitalizados, sobreapalancados, desregulados y manejados en forma al menos irresponsable a favor de sus grandes accionistas privados y en muchos casos de ejecutivos corruptos y donde los fraudes y engaños financieros se hicieron práctica común, constituía un nuevo asalto descarado para saquear aun más al Tesoro de EEUU a costa de los impuestos de la población y de otras muchas futuras afectaciones adicionales, ya que no atacaba o modificaba las causas que dieron origen a esta nueva y profunda crisis financiera y bursátil.

En definitiva, por presiones de las elites y oligarquías capitalistas dominantes, el Congreso de EEUU el 3 de octubre aprobó el Plan de Rescate a ser ejecutado por la Reserva Federal como la "Ley de Estabilidad Económica de Urgencia 2008" que de una propuesta de tres páginas presentadas por el Secretario del Tesoro, Henry M. Paulson Jr., ex presidente de Goldman Sachs, y por el presidente de la Reserva Federal, Ben S. Bernanke, en pocos días pasó a ser un proyecto de ley de 106 páginas rechazado inicialmente por la Cámara de Representante y luego a otro proyecto de ley de 451 páginas aprobado en definitiva, sin posibilidades de haber sido estudiado ni analizado por ninguno de los legisladores que votaron a favor.

El Senado de EEUU fue el primero en aprobar el Plan de Rescate y para disminuir en algo las protestas de la población estadounidense aumentó el paquete en 150 000 millones más como estímulo para la exoneración de impuestos y desgravaciones fiscales a familias de clase media y empresarios, llevando el Plan hasta los 850 000 millones de US dólares, mientras mantenía los límites de las enormes indemnizaciones para los ejecutivos especuladores de los bancos y de las bolsas de valores y otorgaba poderes prácticamente ilimitados y casi sin control alguno a favor de Henry M. Paulson como Secretario del Tesoro y de esa forma mantener el sistema de fraudes y la impunidad más rampante en el sistema financiero de EEUU De los 700 000 millones de US dólares aprobados, 250 000 podrían usarse de inmediato, 100 000 a discreción del Presidente de la república y 350 000 a discreción del Congreso.

Inicialmente el Plan de Rescate hacía énfasis en un Programa de Alivios para Activos en Problemas (TARP, por sus siglas en inglés) para la compra por parte del Departamento del Tesoro de deudas incobrables y de inversiones fracasadas que no pudieran venderse a ningún precio (salvataje de bancos en quiebra y su recapitalización). Sin embargo, otras medidas adoptadas en la "Ley de Estabilidad Económica de Urgencia 2008" incluyeron el aumento de 100 000 a 250 000 millones de US dólares la garantía de depósitos, incentivos fiscales para las inversiones en la producción de etanol o comprar autos eléctricos o híbridos y exenciones a empresas que inviertan en nuevos mercados, entre otras.

Es bueno aclarar que la Reserva Federal de EEUU no constituye un Banco Central típico con fondos estatales, sino que constituye una corporación privada creada desde el año 1913 facultada para imprimir dinero, estando constituida por la asociación de varios de los más grandes bancos privados de los más de 10 000 bancos todos privados que existen en EEUU, por lo que cuando acude por su cuenta al rescate en forma directa de alguna institución financiera privada como las correspondientes a la anterior "Acta de Recuperación Económica del 2008" y su correspondiente "Ley de Vivienda y Recuperación Económica de 2008" no se produce una estatización y mucho menos una nacionalización, sino el financiamiento o compra de acciones o activos de entidades privadas a favor del grupo de bancos privados que constituyen la Reserva Federal.

En el caso de los 700 000 millones de US dólares del Plan de Rescate del gobierno de Bush hijo la situación es algo diferente ya que el Departamento o Secretaría del Tesoro actúa en cierta forma como un Banco Central típico. Por su parte la Reserva Federal actúa solo como emisor del dinero correspondiente por lo cual le paga un impuesto a la Tesorería por la impresión de los billetes y le cobra al gobierno un interés sobre el dinero creado a una tasa de interés fijada por la propia Reserva, intereses que salen no de fondos del gobierno sino de impuestos sobre los ingresos de la población, con una tasa de ganancia neta que nunca es menor del 6%. Esto quiere decir que de la nada y sin hacer prácticamente nada los bancos privados de la Reserva Federal obtuvieron ganancias netas de al menos 45 000 millones de US dólares con el Plan de Rescate de 700 000 millones aprobados por el Congreso.

El presidente John F. Kennedy intentó poner fin a esta inmoralidad de la Reserva Federal al promulgar el 4 de junio del año 1963 la Orden Ejecutiva 11110 dando al Departamento del Tesoro la autoridad para crear e imprimir dinero, los llamados "Billetes del Tesoro" en reemplazo de los "Billetes de la Reserva Federal", Orden Ejecutiva que fue revocada por el presidente Lyndon Johnson después del asesinato de Kennedy, restableciendo de esta forma el bochornoso sistema imperante hasta la actualidad.

Aparentemente en los medios informativos existe una gran confusión entre los términos y conceptos de nacionalización y de estatización. En la forma en que el gobierno de EEUU utilice los 700 000 millones aprobados para el rescate de bancos se podrían producir estatizaciones (a inversionistas y accionistas nacionales) y aun nacionalizaciones (si hay accionistas extranjeros involucrados) en los casos que se produzca la adquisición (propiedad) de acciones o activos de las entidades intervenidas, no así en los casos del otorgamiento de préstamos o créditos para su supuesta recuperación. En el primer caso, los ingresos del gobierno provendrían de las posibles utilidades netas a distribuir como accionista y en el segundo por el repago de los préstamos con los intereses correspondientes.

De lo anterior se hace evidente el alto riesgo del Plan de Rescate para el gobierno, no así para los grandes bancos de la Reserva Federal que siempre ganan sin arriesgar nada, debido al alto riesgo de impago de los créditos otorgados y de pocas o ningunas utilidades a distribuir por parte de los bancos beneficiados, alto riesgo debido al mantenimiento sin cambio alguno a las políticas crediticias utilizadas por ejecutivos interesados en obtener ganancias sin freno ni límites y acostumbrados a prácticas corruptas, al engaño, a las trampas y a los fraudes contables y financieros para su beneficio personal.

Mientras tanto, en Europa varios de los Bancos Centrales intervenían para inyectar liquidez a favor de bancos comerciales y de otro tipo como el de Gran Bretaña con 52 200 millones de libras esterlinas (64 728 millones de euros) para rescatar entre otros al Bradford Bingley (BB), el Banco Real de Escocia con 17 000 millones (63% de sus acciones) y la fusión del Lloyds TBS y el banco Halifax de Escocia Con 16 500 millones /41% de sus acciones, los Bancos Centrales de Luxemburgo y Bélgica a favor del banco belga-holandés Fortis por 11 200 millones de euros, el de Alemania con 50 000 millones de euros para rescatar al Hypo Real Estate, el de Islandia para rescatar a los bancos Icesave y Glitnir además de recibir un crédito ruso por más de 4 000 millones de euros para estabilizar la moneda nacional, también el de Japón con 24 300 millones de US dólares. En los casos de los Bancos Centrales europeos por su carácter estatal existen mayores posibilidades de producirse estatizaciones y nacionalizaciones (no ocurre así con la Reserva Federal de EEUU) en caso de pasar a ser propietarios de las acciones y activos de los bancos afectados.

Sin embargo, la crisis financiera siguió extendiéndose y las bolsas y los mercados bursátiles continuaban en picada y la UE se vio forzada a establecer "una posición común" que se resumía en que los gobiernos hicieran todo lo posible por salvar a sus grandes bancos en bancarrota y salvar a sus sistemas financieros nacionales (y regional en lo posible) sin cambios importantes en los factores que originaron las crisis y, en consecuencia, varios Bancos Centrales anunciaron operaciones de salvataje por decenas de miles de millones de euros adicionales a las realizadas hasta ese momento, a pesar de lo cual las bolsas de valores continuaron a la baja principalmente las de EEUU, de la UE y de Asia
demostrando una gran desconfianza en el sistema imperante.

El martes 7 de octubre la Reserva Federal de EEUU anunció un nuevo plan para invertir en total hasta 900 000 millones de US dólares en el rescate de instituciones financieras en EEUU y en la compra de deudas comerciales de algunas empresas y así facilitar el flujo de créditos para el funcionamiento diario de los negocios, y el mismo día se produjo un nuevo desplome de los índices de Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq Composite, manejándose dificultades para el Bank of America y el Morgan Stanley. Al día siguiente la Reserva Federal de EEUU, el Banco Central Europeo, el Bank of England y los Bancos Centrales de Canadá, Suecia, China y Suiza y con fuerte apoyo del Banco de Japón se ponían de acuerdo para disminuir las tasas de interés en un 0,5% en sus respectivos países; sin embargo, durante en resto de la segunda semana de octubre del año 2008 varias de las más importantes bolsas bursátiles de EEUU (en el caso del índice Dow Jones terminó la semana por debajo de los 8 500 puntos), la UE y Asia y en menor grado en América Latina siguieron reaccionando en forma impresionante y alarmante hacia la baja.

El propio viernes 10 de octubre del año 2008 se reunían los Ministros de Finanzas del G7 y acordaban una serie de medidas que pueden considerarse parte de una futura pero cercana estrategia de enfrentamiento a la crisis financiera y bursátil, entre las que se encuentran tomar todas las acciones que fueran necesarias para:

***
Respaldar por todos los medios a las instituciones financieras importantes para el sistema y prevenir las quiebras.
*** Descongelar los mercados de créditos y monetarios y asegurarse de que los bancos y otras instituciones financieras tengan amplio acceso a liquidez y fondos.
*** Asegurar a esas entidades que puedan reunir capital de fuentes públicas y privadas para restablecer la confianza y permitirles continuar concediéndoles préstamos a las familias y negocios.
*** Actuar, cuando sea apropiado, para relanzar los mercados secundarios para hipotecas.

Ese mismo día, el Secretario del Tesoro de EEUU confirmaba que ese gobierno al igual que el de Gran Bretaña compraría acciones preferentes de los bancos, en lo que posteriormente el presidente George W.Bush anunciaba como un plan anticrisis con el empleo de 250 000 millones de US dólares y que podría comprarse hipotecas directas a los bancos, ampliando las inmorales operaciones de salvamento. Por otra parte, el domingo 12 de octubre la UE en la persona del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy después de una reunión de los 15 países miembros de la Eurozona en París acordó solicitar a EEUU la organización de una cumbre para "refundar el sistema financiero internacional" y así atacar las causas de raíz de la crisis financiera (sin que sea un regalo a los bancos).

Durante el lunes 13 de octubre distintos gobiernos de Europa anunciaban su compromiso de un total de unos dos billones de US dólares para respaldar a las instituciones europeas en problemas, especialmente por parte de los gobiernos de Gran Bretaña (380 000 millones de euros), Alemania (480 000 millones de euros), Francia (360 000 millones de euros) y Holanda (200 000 millones de euros), para rescatar bancos e instituciones financieras en quiebra, aumentar la liquidez con préstamos a corto plazo, comprar acciones preferentes (sin voto y, por tanto, sin posibilidades de influir en algún cambio ni en cómo usar el dinero) para un rápido cobro de dividendos (difícil que esos bancos tengan dividendos a corto plazo) y garantizar los créditos interbancarios.

El lunes 13 y el martes 14 de octubre se producía la reanimación de las bolsas de valores de todo el mundo y una muy lenta recuperación de la confianza en los mercados financieros y bursátiles, sin embargo, el miércoles 15 de octubre ante declaraciones realistas de los principales dirigentes de la FED (Reserva Federal de EEUU) y la disminución de las ventas minoristas en EEUU desde enero de 2008 como reflejo de su incidencia en la economía real se producía un nuevo desplome de las bolsas de Wall Street, las que a su vez arrastraba a la baja a otras bolsas del mundo, mostrando una vez más la actual y futura inestabilidad, desconfianza e inseguridad de los mercados bursátiles.

Es de interés analizar cómo se está comportando la relación entre otros destinos de los compromisos de ayuda financieros y el dinero destinado a rescatar bancos e instituciones financieras en quiebra (objetivo inicial de los planes de rescate), lo cual refleja la intrincada madeja del actual sistema financiero capitalista desregulado y sin ninguna transparencia, relación que parece estar entre cinco veces como en Alemania y en GB y ocho veces como en Francia y al parecer en EEUU, lo que explica que ya se esté especulando sobre un total de unos 6 billones de US dólares entre EEUU, la UE y Japón el dinero necesario, mucho del cual ya está comprometido hasta mediados de octubre del año 2008 (es difícil cuantificar lo efectuado, ofrecido y anunciado en forma difusa por las autoridades financieras de EEUU durante todo el año 2008, pero parece estar entre 2,5 y 3 billones de US dólares), para de esta forma hacer frente y superar la actual crisis financiera. "¡Una locura total!" que presagia movimientos telúricos y huracanes financieros y económicos de gran magnitud en la economía capitalista mundial.

Durante la primera mitad del año 2008 se profundizaban los grandes desequilibrios de la economía de EEUU Además del paquete de estímulo de 152 000 millones de US dólares para reactivar la economía basado en reembolsos de impuestos para reactivar el consumo y permitir que los propietarios volvieran a financiar sus hipotecas a través de bonos libres de impuestos, en marzo la Reserva Federal empleaba 29 000 millones de US dólares para facilitarle al banco J.P. Morgan Chase la adquisición de la fracasada firma de inversiones Bear Stearns, en abril 75 000 millones para un programa de préstamos estudiantiles, en julio hasta 200 000 millones para respaldar las operaciones de las grandes instituciones hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac junto con la autorización a la Federal Housing Administration (Administración Federal de Viviendas) para ayudar con 300,000 millones a propietarios de viviendas endeudados en sumas mayores al valor de mercado de sus propiedades, más un acumulado hasta julio de 167 000 millones para apuntalar al sistema bancario privado.

A principios del mes de septiembre del año 2008 se producía la bancarrota del banco Lehman Brothers considerado el cuarto banco de inversiones en EEUU y noveno en el mundo con muy poco entusiasmo de parte de inversionistas privados para la adquisición de sus acciones o activos como ocurría en definitiva con el Banco Barclays de Gran Bretaña con 1,750 millones de US dólares para comprar algunos de sus activos. Horas después la Reserva Federal tuvo que actuar con 85 000 millones equivalente al 80% del valor de las acciones a favor del American Internacional Group (AIG), una gran corporación transnacional con presencia en más de 130 países y más de 70 millones de clientes.

En esos momentos se ponía de manifiesto la continuación progresiva y acumulada de las condiciones para la explosión de burbujas financieras y bursátiles en forma generalizada en EEUU con graves proyecciones internacionales, burbujas que constituyen elementos importantes del capitalismo neoliberal actual cada vez más concentrado y utilizando mecanismos de defensa anticíclicos también cada vez más agotados e inoperantes. Se avizoraba el completo colapso de la confianza en el actual Sistema Financiero Internacional con el aumento del retiro por parte de los depositarios de fondos del mercado monetario y mayores compras por inversores de Bonos del Tesoro de EEUU a un mes de plazo pagando más que lo que recibirían a su normal vencimiento.

Como siempre, la comunidad financiera de los Bancos Centrales del occidente desarrollado se lanzó de nuevo al salvataje de la nueva crisis financiera para lo cual el Consejo Federal de Mercado Abierto autorizó 180 000 millones de US dólares, de ellos 80 000 millones aportados por el Banco Central Europeo (BCE) para el intercambio bancario de divisas recíprocas temporales (swap lines). Una semana después el BCE inyectaba otros 40 000 millones y a la siguiente semana otros 50 000 millones para iguales propósitos.

Según el Mish´s Global Economic Trend Analysis a medianía de septiembre existían 6,84 billones de US dólares en depósitos bancarios en EEUU, de ellos 2,6 billones no asegurados, y solo 53 000 millones en seguros de la Corporación Federal de Seguros de los Depósitos Bancarios, en inglés Federal Deposit Insurance Corporation (FIDIC) para cubrir los 6,84 billones, igualmente se conocía que en junio del año 2008 desde Asia habían ingresado a EEUU 46 000 millones de US dólares en valores extranjeros mientras que en julio los inversores privados extranjeros de esa región extrajeron 92 900 millones netos de EEUU

La crisis se generalizaba, y el 26 de septiembre se anunciaba la bancarrota del Washington Mutual (WaMu), el mayor banco de depósitos y préstamos en EEUU con el sexto lugar en términos de activos con 5 400 oficinas en el país así como la debilidad de grandes bancos de inversiones como Morgan Stanley. Por su parte, el FMI elevaba a 1,3 billones de US dólares el costo de la crisis financiera situando entre 640 000 y 735 000 millones las pérdidas de los bancos europeos y estadounidenses por la caída del valor de sus activos principalmente en EEUU y ni China ni Arabia Saudita estaban comprando más bancos de inversiones en ese país. No se podía esperar ni un minuto más para salvar a los magnates financieros y preservar su impunidad, así como activar las bolsas de valores en los principales mercados bursátiles en especial las bolsas de Wall Street y a más largo plazo restablecer el flujo de crédito a las actividades económicas.

En consecuencia, el gobierno de George W. Bush anunciaba una nueva política de rescate estatal masivo de bancos privados con todo tipo de deudas incluyendo activos inservibles (valores tóxicos) con un Plan de Rescate Financiero inicialmente por 700 000 millones de US dólares presentando un proyecto de solo tres páginas al Congreso para su aprobación. Por su parte, gobiernos europeos como el de Gran Bretaña propugnaban por reforzar la intervención y regulación estatal de sus sistemas financieros nacionales, lo cual significó un duro golpe a las bases de las teorías y dogmas del neoliberalismo capitalista en cuanto a la no participación del estado-gobierno en la regulación de los mercados, en este caso los financieros y bursátiles, demostrando una vez más la naturaleza falsa, cínica y oportunista de las oligárquicas y las clases dominantes capitalistas con tal de mantener sus riquezas y privilegios, al menos temporalmente, garantizando además la impunidad y recompensando a los delincuentes para que puedan seguir delinquiendo.

Debido a las dificultades encontradas en el primer intento de aprobación en la Cámara de Representantes de EEUU del Plan de Rescate Financiero, el lunes 29 de septiembre las bolsas de valores de Nueva York sufrían grandes pérdidas, constituyendo récord histórico caídas como las del índice Dow Jones Industrial (componente del Dow Jones Composite junto con el Dow Jones Utility Average y el Dow Jones Transportation Average) por más de 775 puntos para una caída de cerca del 7%, el índice Standard & Poor´s 500 del 8,81% y el índice Nasdaq del 9,14%, para una pérdida total estimada en las bolsas de Wall Street por 1,2 billones de US dólares.

La resistencia inicial de muchos de los Representantes en EEUU se debió a la no aceptación de los conservadores en general a la intervención del estado en la regulación de los mercados y sobre todo a la repulsa al Plan de Rescate por parte de la mayoría de los electores en medio de un próximo proceso eleccionario de renovación de toda la Cámara de Representantes. Cada vez más el público estadounidense adquiría conciencia de que el Plan de Rescate para rescatar a bancos intercapitalizados, sobreapalancados, desregulados y manejados en forma al menos irresponsable a favor de sus grandes accionistas privados y en muchos casos de ejecutivos corruptos y donde los fraudes y engaños financieros se hicieron práctica común, constituía un nuevo asalto descarado para saquear aun más al Tesoro de EEUU a costa de los impuestos de la población y de otras muchas futuras afectaciones adicionales, ya que no atacaba o modificaba las causas que dieron origen a esta nueva y profunda crisis financiera y bursátil.

En definitiva, por presiones de las elites y oligarquías capitalistas dominantes, el Congreso de EEUU el 3 de octubre aprobó el Plan de Rescate a ser ejecutado por la Reserva Federal como la "Ley de Estabilidad Económica de Urgencia 2008" que de una propuesta de tres páginas presentadas por el Secretario del Tesoro, Henry M. Paulson Jr., ex presidente de Goldman Sachs, y por el presidente de la Reserva Federal, Ben S. Bernanke, en pocos días pasó a ser un proyecto de ley de 106 páginas rechazado inicialmente por la Cámara de Representante y luego a otro proyecto de ley de 451 páginas aprobado en definitiva, sin posibilidades de haber sido estudiado ni analizado por ninguno de los legisladores que votaron a favor.

El Senado de EEUU fue el primero en aprobar el Plan de Rescate y para disminuir en algo las protestas de la población estadounidense aumentó el paquete en 150 000 millones más como estímulo para la exoneración de impuestos y desgravaciones fiscales a familias de clase media y empresarios, llevando el Plan hasta los 850 000 millones de US dólares, mientras mantenía los límites de las enormes indemnizaciones para los ejecutivos especuladores de los bancos y de las bolsas de valores y otorgaba poderes prácticamente ilimitados y casi sin control alguno a favor de Henry M. Paulson como Secretario del Tesoro y de esa forma mantener el sistema de fraudes y la impunidad más rampante en el sistema financiero de EEUU De los 700 000 millones de US dólares aprobados, 250 000 podrían usarse de inmediato, 100 000 a discreción del Presidente de la república y 350 000 a discreción del Congreso.

Inicialmente el Plan de Rescate hacía énfasis en un Programa de Alivios para Activos en Problemas (TARP, por sus siglas en inglés) para la compra por parte del Departamento del Tesoro de deudas incobrables y de inversiones fracasadas que no pudieran venderse a ningún precio (salvataje de bancos en quiebra y su recapitalización). Sin embargo, otras medidas adoptadas en la "Ley de Estabilidad Económica de Urgencia 2008" incluyeron el aumento de 100 000 a 250 000 millones de US dólares la garantía de depósitos, incentivos fiscales para las inversiones en la producción de etanol o comprar autos eléctricos o híbridos y exenciones a empresas que inviertan en nuevos mercados, entre otras.

Es bueno aclarar que la Reserva Federal de EEUU no constituye un Banco Central típico con fondos estatales, sino que constituye una corporación privada creada desde el año 1913 facultada para imprimir dinero, estando constituida por la asociación de varios de los más grandes bancos privados de los más de 10 000 bancos todos privados que existen en EEUU, por lo que cuando acude por su cuenta al rescate en forma directa de alguna institución financiera privada como las correspondientes a la anterior "Acta de Recuperación Económica del 2008" y su correspondiente "Ley de Vivienda y Recuperación Económica de 2008" no se produce una estatización y mucho menos una nacionalización, sino el financiamiento o compra de acciones o activos de entidades privadas a favor del grupo de bancos privados que constituyen la Reserva Federal.

En el caso de los 700 000 millones de US dólares del Plan de Rescate del gobierno de Bush hijo la situación es algo diferente ya que el Departamento o Secretaría del Tesoro actúa en cierta forma como un Banco Central típico. Por su parte la Reserva Federal actúa solo como emisor del dinero correspondiente por lo cual le paga un impuesto a la Tesorería por la impresión de los billetes y le cobra al gobierno un interés sobre el dinero creado a una tasa de interés fijada por la propia Reserva, intereses que salen no de fondos del gobierno sino de impuestos sobre los ingresos de la población, con una tasa de ganancia neta que nunca es menor del 6%. Esto quiere decir que de la nada y sin hacer prácticamente nada los bancos privados de la Reserva Federal obtuvieron ganancias netas de al menos 45 000 millones de US dólares con el Plan de Rescate de 700 000 millones aprobados por el Congreso.

El presidente John F. Kennedy intentó poner fin a esta inmoralidad de la Reserva Federal al promulgar el 4 de junio del año 1963 la Orden Ejecutiva 11110 dando al Departamento del Tesoro la autoridad para crear e imprimir dinero, los llamados "Billetes del Tesoro" en reemplazo de los "Billetes de la Reserva Federal", Orden Ejecutiva que fue revocada por el presidente Lyndon Johnson después del asesinato de Kennedy, restableciendo de esta forma el bochornoso sistema imperante hasta la actualidad.

Aparentemente en los medios informativos existe una gran confusión entre los términos y conceptos de nacionalización y de estatización. En la forma en que el gobierno de EEUU utilice los 700 000 millones aprobados para el rescate de bancos se podrían producir estatizaciones (a inversionistas y accionistas nacionales) y aun nacionalizaciones (si hay accionistas extranjeros involucrados) en los casos que se produzca la adquisición (propiedad) de acciones o activos de las entidades intervenidas, no así en los casos del otorgamiento de préstamos o créditos para su supuesta recuperación. En el primer caso, los ingresos del gobierno provendrían de las posibles utilidades netas a distribuir como accionista y en el segundo por el repago de los préstamos con los intereses correspondientes.

De lo anterior se hace evidente el alto riesgo del Plan de Rescate para el gobierno, no así para los grandes bancos de la Reserva Federal que siempre ganan sin arriesgar nada, debido al alto riesgo de impago de los créditos otorgados y de pocas o ningunas utilidades a distribuir por parte de los bancos beneficiados, alto riesgo debido al mantenimiento sin cambio alguno a las políticas crediticias utilizadas por ejecutivos interesados en obtener ganancias sin freno ni límites y acostumbrados a prácticas corruptas, al engaño, a las trampas y a los fraudes contables y financieros para su beneficio personal.

Mientras tanto, en Europa varios de los Bancos Centrales intervenían para inyectar liquidez a favor de bancos comerciales y de otro tipo como el de Gran Bretaña con 52 200 millones de libras esterlinas (64 728 millones de euros) para rescatar entre otros al Bradford Bingley (BB), el Banco Real de Escocia con 17 000 millones (63% de sus acciones) y la fusión del Lloyds TBS y el banco Halifax de Escocia Con 16 500 millones /41% de sus acciones, los Bancos Centrales de Luxemburgo y Bélgica a favor del banco belga-holandés Fortis por 11 200 millones de euros, el de Alemania con 50 000 millones de euros para rescatar al Hypo Real Estate, el de Islandia para rescatar a los bancos Icesave y Glitnir además de recibir un crédito ruso por más de 4 000 millones de euros para estabilizar la moneda nacional, también el de Japón con 24 300 millones de US dólares. En los casos de los Bancos Centrales europeos por su carácter estatal existen mayores posibilidades de producirse estatizaciones y nacionalizaciones (no ocurre así con la Reserva Federal de EEUU) en caso de pasar a ser propietarios de las acciones y activos de los bancos afectados.

Sin embargo, la crisis financiera siguió extendiéndose y las bolsas y los mercados bursátiles continuaban en picada y la UE se vio forzada a establecer "una posición común" que se resumía en que los gobiernos hicieran todo lo posible por salvar a sus grandes bancos en bancarrota y salvar a sus sistemas financieros nacionales (y regional en lo posible) sin cambios importantes en los factores que originaron las crisis y, en consecuencia, varios Bancos Centrales anunciaron operaciones de salvataje por decenas de miles de millones de euros adicionales a las realizadas hasta ese momento, a pesar de lo cual las bolsas de valores continuaron a la baja principalmente las de EEUU, de la UE y de Asia demostrando una gran desconfianza en el sistema imperante.

El martes 7 de octubre la Reserva Federal de EEUU anunció un nuevo plan para invertir en total hasta 900 000 millones de US dólares en el rescate de instituciones financieras en EEUU y en la compra de deudas comerciales de algunas empresas y así facilitar el flujo de créditos para el funcionamiento diario de los negocios, y el mismo día se produjo un nuevo desplome de los índices de Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq Composite, manejándose dificultades para el Bank of America y el Morgan Stanley. Al día siguiente la Reserva Federal de EEUU, el Banco Central Europeo, el Bank of England y los Bancos Centrales de Canadá, Suecia, China y Suiza y con fuerte apoyo del Banco de Japón se ponían de acuerdo para disminuir las tasas de interés en un 0,5% en sus respectivos países; sin embargo, durante en resto de la segunda semana de octubre del año 2008 varias de las más importantes bolsas bursátiles de EEUU (en el caso del índice Dow Jones terminó la semana por debajo de los 8 500 puntos), la UE y Asia y en menor grado en América Latina siguieron reaccionando en forma impresionante y alarmante hacia la baja.

El propio viernes 10 de octubre del año 2008 se reunían los Ministros de Finanzas del G7 y acordaban una serie de medidas que pueden considerarse parte de una futura pero cercana estrategia de enfrentamiento a la crisis financiera y bursátil, entre las que se encuentran tomar todas las acciones que fueran necesarias para:

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Respaldar por todos los medios a las instituciones financieras importantes para el sistema y prevenir las quiebras.

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Descongelar los mercados de créditos y monetarios y asegurarse de que los bancos y otras instituciones financieras tengan amplio acceso a liquidez y fondos.

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Asegurar a esas entidades que puedan reunir capital de fuentes públicas y privadas para restablecer la confianza y permitirles continuar concediéndoles préstamos a las familias y negocios.

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Actuar, cuando sea apropiado, para relanzar los mercados secundarios para hipotecas.

Ese mismo día, el Secretario del Tesoro de EEUU confirmaba que ese gobierno al igual que el de Gran Bretaña compraría acciones preferentes de los bancos, en lo que posteriormente el presidente George W.Bush anunciaba como un plan anticrisis con el empleo de 250 000 millones de US dólares y que podría comprarse hipotecas directas a los bancos, ampliando las inmorales operaciones de salvamento. Por otra parte, el domingo 12 de octubre la UE en la persona del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy después de una reunión de los 15 países miembros de la Eurozona en París acordó solicitar a EEUU la organización de una cumbre para "refundar el sistema financiero internacional" y así atacar las causas de raíz de la crisis financiera (sin que sea un regalo a los bancos).

Durante el lunes 13 de octubre distintos gobiernos de Europa anunciaban su compromiso de un total de unos dos billones de US dólares para respaldar a las instituciones europeas en problemas, especialmente por parte de los gobiernos de Gran Bretaña (380 000 millones de euros), Alemania (480 000 millones de euros), Francia (360 000 millones de euros) y Holanda (200 000 millones de euros), para rescatar bancos e instituciones financieras en quiebra, aumentar la liquidez con préstamos a corto plazo, comprar acciones preferentes (sin voto y, por tanto, sin posibilidades de influir en algún cambio ni en cómo usar el dinero) para un rápido cobro de dividendos (difícil que esos bancos tengan dividendos a corto plazo) y garantizar los créditos interbancarios.

El lunes 13 y el martes 14 de octubre se producía la reanimación de las bolsas de valores de todo el mundo y una muy lenta recuperación de la confianza en los mercados financieros y bursátiles, sin embargo, el miércoles 15 de octubre ante declaraciones realistas de los principales dirigentes de la FED (Reserva Federal de EEUU) y la disminución de las ventas minoristas en EEUU desde enero de 2008 como reflejo de su incidencia en la economía real se producía un nuevo desplome de las bolsas de Wall Street, las que a su vez arrastraba a la baja a otras bolsas del mundo, mostrando una vez más la actual y futura inestabilidad, desconfianza e inseguridad de los mercados bursátiles.

Es de interés analizar cómo se está comportando la relación entre otros destinos de los compromisos de ayuda financieros y el dinero destinado a rescatar bancos e instituciones financieras en quiebra (objetivo inicial de los planes de rescate), lo cual refleja la intrincada madeja del actual sistema financiero capitalista desregulado y sin ninguna transparencia, relación que parece estar entre cinco veces como en Alemania y en GB y ocho veces como en Francia y al parecer en EEUU, lo que explica que ya se esté especulando sobre un total de unos 6 billones de US dólares entre EEUU, la UE y Japón el dinero necesario, mucho del cual ya está comprometido hasta mediados de octubre del año 2008 (es difícil cuantificar lo efectuado, ofrecido y anunciado en forma difusa por las autoridades financieras de EEUU durante todo el año 2008, pero parece estar entre 2,5 y 3 billones de US dólares), para de esta forma hacer frente y superar la actual crisis financiera.

"¡Una locura total!" que presagia movimientos telúricos y huracanes financieros y económicos de gran magnitud en la economía capitalista mundial.

Una vez aprobados y en fase de implementación inicial los distintos planes de rescate establecidos por los gobiernos de EE.UU. de la UE y de otros países desarrollados y en vías de desarrollo durante las crisis financieras y bursátiles de septiembre y octubre del año 2008, todos apoyados cínicamente por el FMI, cabe preguntarse qué puede esperarse de sus posibles resultados. Veamos algunos de ellos:

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Reforzamiento del neoliberalismo más brutal al facilitar aún más la concentración del capital y las riquezas en pocas manos, en este caso en el sistema bancario y financiero en general y en especial para los grandes bancos privados entre ellos los de la Reserva Federal de EE.UU., a través de fusiones, de adquisiciones ventajosas y de la ayuda proveniente de rescates y subsidios a partir de fondos procedentes del erario público que a su vez provienen en gran medida de los bolsillos de todos los ciudadanos estadounidenses, y en forma complementaria generalizar (socializar) la pobreza entre cientos de millones de personas. Las crisis financieras del verano del año 2008 para las elites dominantes en EE.UU. constituyeron un nuevo 11/09/01 para profundizar a su favor el más feroz neoliberalismo en ese país.

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Reforzamiento del neoliberalismo en otros países capitalistas desarrollados y en vías de desarrollo al emplear parte importante de sus reservas monetarias (estatales y, por tanto, públicas) en salvar a sus sistemas financieros actuales concentrando aún más el capital y las riquezas en manos privadas privilegiadas, en lugar de emplearlas en el desarrollo de sus países por vías diferentes a las hasta ahora utilizadas que favorezcan a las grandes mayorías de sus sociedades. Los llamados Países en Desarrollo (PDE) disponen en su conjunto de unos 4,2 billones de reservas en US dólares, cifra muy superior a las reservas de Japón, Europa y América del Norte juntos.

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Reducción apreciable de un capital accionario global sobrevalorado y en gran parte virtual, riqueza aparente por lo general sin respaldo material y real. Las pérdidas directas durante la crisis en la inmensa mayoría de los casos, nunca constituyeron dinero real ya que el precio de una acción es supuestamente la mejor estimación de lo que vale la acción en un momento dado, siendo casi siempre muy superior al valor en libro y mucho más respecto al valor de la "economía real", que tampoco nunca se sabe cuál es en realidad, pérdidas que se manifiestan cuando un inversionista decide vender sus acciones a la baja y parte de las riquezas que pensaba tener simplemente desaparecen y no las recupera jamás.

El 10 de octubre de 2008 el valor de las acciones del índice ponderado del Dow Jones Wilshire 5000 (en esos momentos de 4,675 acciones o valores o "stocks"Gui?o de EE.UU. era de 9,7958 billones de US dólares con un Precio en Libro (Price to Book) de 1,63 (unos 6,0 billones de US dólares), un Rendimiento de Dividendo (Dividend/Yield) de 2,93% y una relación previsible de Precio a la Salida (Forward P/E) de 9,36. El índice ponderado del Dow Jones Wilshire 5000 el 9 de octubre de 2007 tenía un valor total de mercado de unos 16,9 billones de US dólar, lo que quiere decir que en solo un año desaparecieron o se esfumaron unos 7,1 billones de US dólar en esos mercados.

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Retorno futuro a manos privadas de los activos y recursos que sean estatizados y/o nacionalizados durante la actual crisis con enormes ganancias para los grandes capitalistas nacionales e internacionales, ya que en ningún caso se plantean modificaciones a las políticas privatizadoras utilizadas durante las últimas décadas, tal como expresaron los principales mandatarios europeos y el presidente de EE.UU. durante la tercera semana de octubre de 2008 en medio de un gigantesco rescate financiero por parte de los estados hasta ese momento nunca concebido ni imaginado.

Un negocio redondo, cuando quiebran las entidades privadas el estado con recursos públicos las salva y en cuanto tienen oportunidad privatizan a su favor los mismos recursos salvados, recuperados y recapitalizados y muchos más de ser posible, en ambos casos concentrando las riquezas en pocos y socializando la pobreza en muchos.

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Disminución de los ingresos de recursos financieros extranjeros en EE.UU. por inversiones de varios tipos como la compra de Bonos del Tesoro, préstamos y compra de activos financieros de varios tipos y depósitos en bancos estadounidenses debidos al incremento de la desconfianza en la economía y en el sistema financiero de ese país.

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Rescate inescrupuloso en EE.UU. de cientos de miles de millones de US dólares de inversores extranjeros radicados fuera de EE.UU. a través de filiales o de casas matrices de bancos estadounidenses.

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Fortalecimiento de grandes bancos privados estadounidenses a costa de la adquisición a bajos precios de las acciones de otros bancos con sus finanzas comprometidas los cuales no podrían recuperar la valoración o la recapitalización de sus depreciados activos, como ocurrió con el caso del banco Wachovia, para luego beneficiarse con el Plan de Rescate.

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Aumento de la deuda soberana de EE.UU. cercana en esos momentos a los 10 billones de US dólares, con un importante aumento del techo legal máximo otorgado por los distintos planes de rescate financieros autorizados durante el año 2008 por el gobierno de George W. Bush, por lo que se estima que con estas acciones llegaría a los 11 billones de US dólares (inició sus dos fatídicos mandatos con una deuda de 5,727 billones de US dólares por lo que fácilmente la duplicará en solo ocho años). Los pagos por intereses de la deuda nacional de EE.UU. por 10 billones de US dólares puede estar en el orden del billón de US dólares, cifra que parece acercarse progresivamente al ingreso anual de esa nación.

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Aumento de la deuda empresarial y de la deuda personal en EE.UU. que a finales del año 2007 en EE.UU. ya ascendían a más de 36 billones de US dólares que sumados a la deuda pública de algo más de 9 billones daba una deuda combinada de unos 48,4 billones de US dólares equivalente a cerca de cuatro veces el PIB de EE.UU., deuda total que se estima ascenderá a unos 50 billones de US dólares.

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Aumento del déficit presupuestario de los años 2008 y 2009 en EE.UU. por la disminución de ingresos por varias partidas y debido a que en el caso de las estatizaciones y/o nacionalizaciones sus valores son incorporados directamente al presupuesto federal. Se estima que para el período 2008-2009 podría llegar a 1.5 billones de US dólares. En octubre del año 2008 se anunciaba un déficit fiscal récord para ese año de 454,000 millones de US dólares, pronosticándose un déficit para el año 2009 de unos 700,000 millones de US dólares.

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Afectación a la economía real con la disminución y retraimiento a la hora de otorgar créditos que producirán rompimientos adicionales de la extensa y complicada cadena de deudas y pagos a todos los niveles de la sociedad de EE.UU. con el reflejo consecuente en el empleo, las inversiones, la vivienda, el consumo y por tanto las ventas y la producción y los servicios en EE.UU., así como en todos los otros países afectados, acelerando el proceso de una creciente recesión económica y productiva a nivel internacional y en este caso mundial.

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Aumento de la liquidez monetaria en los principales países afectados en medio de un proceso de recesión con el irremediable aumento futuro de las tasas de interés, aunque en forma emergente se bajaron en un 0,5% como un elemento de reactivación de la economía a muy corto plazo.

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Mayor devaluación del US dólar, un papel moneda cada vez con menor valor real en el mundo entero y una mayor devaluación aun de monedas fuertemente dependientes del US dólar como el peso mexicano.

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Por la tremenda importancia del sector financiero estadounidense el gobierno de EE.UU. se verá obligado a seguirles inyectando sumas multimillonarias a distintas grandes entidades financieras en bancarrota hasta su inevitable estatización y/o nacionalización, a lo que se sumará la posible crisis de la agencia pública de garantía de depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) a partir de la quiebra de cientos de bancos hipotecarios y de cajas de ahorro actualmente bajo su protección. Situación similar se producirá en otros países en especial de la Europa desarrollada y de Asia en países en vías de industrialización.

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Mayor robo y despojo de las posibles riquezas, recursos y beneficios de los ciudadanos comunes, con un alto riesgo para cientos de millones de personas de pasar a la pobreza incluyendo la llamada clase media ya que actúan como pequeños inversionistas en los fondos de pensión o de jubilación y en los fondos de inversión, como accionistas de numerosas empresas que cotizan en bolsa y como participantes en planes de pensiones o retiro o en planes de ahorro, o como depositantes en cuentas de ahorros y en pólizas de seguro de diverso tipo.

Ocurrirá el aumento del desempleo, la reducción de los salarios reales, la disminución de los programas de beneficio social para las sociedades de los países afectados, la pérdida del valor de las jubilaciones y de las viviendas y, por tanto, la extensión y profundización de la pobreza en esas sociedades. Al perder el empleo se pierde el salario y el plan de salud cada vez más privatizado, aumentan las deudas que se vuelven impagables perdiéndose activos como la vivienda muchas veces hipotecada, se pierde la oportunidad de obtener nuevos empleos y nuevos créditos y se gasta y consume menos, pasando rápidamente a la pobreza y a la desesperación.

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Aumento inevitable de la profundización de las contradicciones y de las diferencias entre clases en EE.UU y en otros países afectados, especialmente entre ricos y favorecidos y pobres y desfavorecidos, con el consecuente desarrollo de la lucha de clases de los más explotados en contra del "establishment" imperante.

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Profundización del actual golpe de Estado fascista por parte de las fuerzas de derecha más reaccionarias de las elites de poder de EE.UU. con la progresiva militarización interna del país para la represión más brutal de cualquier manifestación de in

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me alegra mucho encontrar este informe de la crisis que esta pasando en el mundo.
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