contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Mi?rcoles, 29 de octubre de 2008

Bolivia: Cultivo de coca en La Asunta creci? en m?s de 50% en 6 a?os

Cuando los rayos del sol se posan sobre el Illimani, parte el bus de la urbe paceña hacia La Asunta, población distante a 250 km, en la zona denominada Sud Yungas. Son nueve horas de viaje desafiando la muerte y sorteando curvas cerradas y precipicios. Pero los yungueños parecen tener nervios de acero y no se inquietan cuando el bus retrocede para dar paso a otro que viene en sentido contrario, en un camino sinuoso de tierra, diseñado para circular en un solo sentido.

Mientras el bus sube y baja las altas y húmedas serranías, hombres y mujeres combaten el hambre y la sed con la hoja de coca y el ‘bico’. Muchos de abarcas y polleras lucen relojes que llaman la atención y es un elemento más que habla del cambio que ha habido en esta zona.

El progreso de los últimos años ha sido asociado a la producción de hoja de coca. Y no es mentira. ¡Cómo ha cambiado La Asunta! “Sí pues, gracias a la coca ha progresado bastante”, afirma la dueña de un céntrico alojamiento, luego calla porque aquí hablar abiertamente del tema no es una opción. Sin embargo, parte del auge de la coca está a la vista. Es normal que los pobladores aprovechen las jornadas calurosas para secar las hojas de coca en plena vía pública.

Antes, La Asunta era un pueblito chico con casas de adobe; ahora en cada cuadra se construyen viviendas, restaurantes y locales hechos de material. Sólo en el área urbana tiene seis restaurantes y siete alojamientos, con televisión por cable, baño privado y piezas subterráneas.

Florentino Rojas, oficial mayor del municipio, reconoce que la coca es atractiva en la región de Yungas. “Aquí no hay hambre, hay futuro”, dice. Hace ocho años La Asunta comenzó a despegar y se ha convertido en el municipio más grande de Sud Yungas. Tiene sus principales vías pavimentadas y una terminal de buses. Ésto no sólo se debe a la coca, sino también a los cítricos y café, aclara Rojas, aunque no tiene cifras para demostrarlo.

Los cerros que rodean la comunidad están cubiertos por mantos de coca. El florecimiento económico fue como un imán para muchos potosinos, orureños y de municipios aledaños que llegaron atraídos por el buen precio de la hoja verde en el mercado nacional. Siguani, Asunta Chica y Primero de Julio figuran entre las comunidades que llevan pocos años de creación.

Las federaciones han prohibido nuevos asentamientos, pero no hay forma de evitarlo. La Asunta acoge a gente venida del altiplano, que de lo contrario tendría que mendigar. “Ahora tienen una vida más digna, gracias a los cocales”, asegura, el dirigente Jhonny Paniagua.

La coca ha sido el cultivo elegido y eso está a la vista. Antes de llegar a La Asunta, así como a Chulumani, un municipio vecino, a ambos lados del camino se pueden observar sólo cultivos de coca. Este sector de Yungas, que ya fue conocido por sus plantaciones de cítricos, bananas y café, hoy tiene el 90% de su economía sustentado en la hoja de coca y el resto en los cafetales. “Ya no hay cítricos”, admite Paniagua, y culpa al proyecto alternativo. Considera que fue distraccionista, ya que si bien apoyó cultivos distintos y el mejoramiento de caminos, no garantizó mercados; contrario a lo que sucede con la coca.

“Mi suegra tenía que botar la mitad de las naranjas que cosechaba, porque se podrían y el resto sólo cubría el costo del transporte”, cuenta. Para entender mejor, hay que analizar cuánto cuesta producir un racimo de plátano. Es pesado, se debe esperar hasta que esté a punto, hay riesgo de que se fregue y cuesta transportarlo, para venderlo en Bs 35. Es un proceso complicado, muy distinto al de la coca. Un ‘taque’ (50 libras) de coca en La Asunta está en Bs 930 y sube hasta Bs 1.200 en La Paz.

Los detalles de producción tampoco tienen comparación. La hoja de coca en zonas bajas se puede cultivar cada dos meses (en las altas, cada tres), es más liviana, su transporte es menos complicado, no se arruina y tiene mejor precio.

Este fenómeno hizo que sus pobladores amplíen sus cultivos de coca. Desde 2002, el municipio de La Asunta muestra un incremento (ver gráfico), según la oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. En esto también influyó que la inversión en desarrollo alternativo estuvo más concentrada en Chapare (Cochabamba) que en Yungas. Precisamente una manera de evitar el monocultivo de la coca y diversificar la producción y evitar el deterioro de sus tierras, son las 300 ha de cultivos de café hasta 2006, muchos veces mal manejados o abandonados, que hoy se están reimpulsando con el proyecto Jatun Sacha (árbol grande en quechua). A esto se suman las 142 ha de plantaciones forestales, sobre todo huaicucho o tejeyeque.

Chapare actualmente representa un 30% de los cultivos del país; el 69% está en Sud y Nor Yungas, y el 1% en Apolo.

En 2002, La Asunta registraba 2.678 ha de coca y subió a 4.028 ha en 2007, un aumento del 50,4%. Yungas en total tenía 18.100 ha en 2005. Incrementó un 5% con relación a 2004 (17.300 ha). El campesino Evaristo Laime Colque reconoce que La Asunta hace quedar mal a Yungas. “El Presidente nos ha planteado una racionalización, pero concertada”, dijo. Es un plan por ejecutarse. Mientras tanto, los vehículos salen a diario cargados con ‘taques’ de coca, considerada una carga preciosa, tanto que a los dueños no les pesa viajar encima de las bolsas, a manera de custodiarlas.

Hay 15 comunidades cocaleras nuevas que están en ‘zona roja’

Medida. Hace dos semanas el Gobierno llevó a la Fuerza de Tarea Conjunta para racionalizar y delimitar la producción en La Asunta, donde hay productores que tienen hasta 3 hectáreas de la hoja verde

El incremento de cultivos de hoja de coca en La Asunta ha hecho que el Gobierno nacional decida racionalizar y delimitar estas áreas, pero de manera concertada, tal como lo hizo en Caranavi, donde los cultivos se habían disparado en años pasados. Ahora sólo se permite un cato (cuarta parte de una hectárea).

Gilberto Huanca, de la comunidad El Porvenir, del municipio Caranavi, fue uno de los que se vio obligado a reducir sus cultivos de una ha a un cato y diversificar con cítricos. “Con la despenalización de la hoja de coca, la industrialización y la modificación de la Ley 1.008, tenemos la esperanza de poder ampliar nuestros cocales”, dice.

Hay comunidades, como Israel, que siguen siendo cocaleras. Incluso se acaba de crear un mercado de la coca en predios del INRA en esta población. El encargado de dicha infraestructura aclaró que se trata de un centro primario momentáneo para los cultivadores nuevos y los que están tramitando su carné.

Evo Morales visitó La Asunta hace dos semanas, y llevó, por primera vez, a unos 60 hombres de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). A pesar que no todos los campesinos están de acuerdo con la racionalización, dicen que no queda otra alternativa, puesto que cinco de las seis federaciones que conforman Sud y Nor Yungas les dieron la espalda y firmaron el acuerdo con el Gobierno.

Ignacia Maita Ticona admite que hay cocaleros que tienen hasta 3 ha y tendrán que reducirlas. Son 18 comunidades de cocaleros de La Asunta que están fuera de la zona tradicional. Según los dirigentes, tres son antiguas y el resto nuevas; sin embargo, un informe del monitoreo del cultivo de hoja de coca da cuenta de 41 comunidades afectadas, de las cuales 24 pertenecen a La Asunta. “Pelearemos para que las comunidades antiguas ingresen a la zona permitida”, afirma Jhonny Paniagua, secretario de actas. Para salvar las 15 restantes se ‘agarrarán’ del discurso del Presidente expresado el pasado 4 de octubre de que no habrá coca cero en Asunta, para que éstas se incorporen por lo menos a la franja amarilla, de transición. Y podría darse, ya que hace poco el Gobierno reconoció a 23 comunidades de La Asunta con una ha y a 14 más en otras zonas con un cato por socio.

Buen precio del café ayudó a Caranavi

Las serranías altas y húmedas que posee Caranavi favorecen los cultivos de café, pero además el buen precio actual lo hace atractivo, comenta Zenón Lifonso, técnico de la Cooperativa Celccar. Sin embargo, aclara que está disminuyendo la producción, pero no para ser reemplazada por coca, sino porque están en proceso de renovar los cafetales viejos y rejuvenecer los nuevos. El saco de café de 50 kilos está en $us 150. Además está ingresando la producción de estevia. A diferencia de La Asunta, Caranavi tiene extensiones de cítricos en las laderas de sus cerros.

ACUERDOS

1.- Racionalización. Tiene que ser socializada, concertada y voluntaria, ésta puede ser individual o comunitaria, compensada con programas y proyectos de diversificación agrícola y con el valor agregado; en infraestructura vial, servicios mejorados en salud y educación superior, conforme a un plan maestro de desarrollo integral sostenible y regional. Se plantea que se desarrollen toda las potencialidades de la región, conforme a la estrategia de la lucha contra el narcotráfico y revalorización de la coca.

2.- Delimitación. De las zonas de producción legal y tradicional de cultivos de coca, en base a comunidades antiguas, demostradas documentalmente y consensuados con las diferentes comunidades, respaldadas mediante un Decreto Supremo y luego incorporadas a la Ley General de la Coca.

3.- Comunidades. Las que queden fuera de la delimitación de zonas de producción tradicional en la región de La Asunta, deben tener un trato preferencial que no sea igual a Chapare o Caranavi, por ser una región con distintas características.

4.- Cultivos. Los extensos serán los primeros en ingresar al proceso de racionalización, sean éstos dentro o fuera de la zona tradicional.

5.- Recursos. Provenientes de la racionalización de cultivos, sean éstos de la cooperación internacional o gubernamental, deben ser invertidos exclusivamente en las comunidades o regiones que se acojan a este proceso.

6.- Obligados. Los productores que tienen grandes extensiones de cocales que se encuentren dentro o fuera de la zona tradicional están obligados a racionalizar.

7.- Organizaciones. Matrices (Adepcoca y Cofecay) y la Feuta deben elaborar proyectos de mediano y largo plazo en cooperación con autoridades del Gobierno central, departamental y municipal, además de la cooperación internacional para que la producción de coca de la región sea orgánica y ecológica.

LAS CIFRAS

Yungas (La Paz)

19.800 ha

Hasta 2006 registraba 18.900 ha, cifra que se incrementó en un 5%, según el monitoreo.

Chapare (Cochabamba)

8.800 ha

Es la extensión hasta fines de 2007, debido a que el año pasado subió un 6% (7.800 ha).

Apolo (La Paz)

300 ha

Es la zona que menos cultivos de hoja de coca reporta. No registró ningún incremento.

Lo permitido

12.000 ha

Ésa es la cantidad de coca permitida por la Ley 1008 (42% del total de cultivo); están incluidas en las 28.900 ha.

Por Roxana Escobar. | [email protected]

Fuente: El Deber


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