contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 24 de octubre de 2008

El ?ltimo emperador de la coca?na

El narco vivía en Sant Cugat del Vallès bajo una identidad falsa
Le gustaban el Barça, los relojes y los percebes

La casa de Sant Cugat en la que residía. (Foto: Santi Cogolludo)

La casa de Sant Cugat en la que residía. (Foto: Santi Cogolludo)

BARCELONA.- Pablo Escobar, el líder del cártel de Medellín, se disfrazaba de Pancho Villa y tenía un zoológico en su casa, helicópteros, barcos y más de 40 coches de lujo. Los miembros del clan Ochoa poseían centenares de caballos y toros. Si existe un denominador común entre los grandes capos de la droga no es otro que la ostentación. Sin embargo, Edgar Vallejo Guarín, el colombiano de 48 años acusado de dirigir las grandes redes de la cocaína a nivel mundial, es un caso aparte.

Detenido en septiembre en Madrid y pendiente de que se haga efectiva su extradición, facilitada por el juez Baltasar Garzón, llevaba años viviendo en la localidad barcelonesa de Sant Cugat del Vallès bajo el nombre de Jairo Gómez. Es el último gran jerarca de la cocaína (los que le precedieron están muertos o encarcelados en EEUU).

Conocido como 'Beto el Gitano' por su afición a las Harley y al uso de un pañuelo que se ataba en la cabeza, vivía de forma anónima en la provincia de Barcelona, aunque viajaba continuamente para evitar ser detectado. Los que le conocen de estos años aseguran que es un hombre "culto y discreto". "Decía que tenía empresas en Venezuela", su lugar de nacimiento según su DNI falso, en palabras del dueño de uno de los restaurantes catalanes que frecuentaba. En algunos -el Neichel, Can Fabes o Hofmann-, coincidió con la Infanta Cristina y su marido.

Su singular flema se puso de manifiesto el pasado 5 de septiembre, cuando decenas de efectivos de la Policía y de la Guardia Civil lo esperaban en la recepción del Hotel Melià Fénix de Madrid, uno de sus favoritos. Ni iba armado ni se resistió. Incluso sonrió de forma pícara cuando fue esposado. Estaba junto a uno de sus hijos y la madre del pequeño.

Edgar Vallejo. (REUTERS)

Edgar Vallejo. (REUTERS)

'Le gustaba mucho Barcelona'

"Le gustaba mucho Barcelona porque decía que la gente iba a lo suyo", explicó uno de sus allegados, que no puede disimular su asombro ante las actividades de Vallejo. El llamado a ser el sucesor de Escobar empezó su carrera siendo su mensajero. Después trabajó para Mery Valencia y, cuando ésta fue detenida, se hizo cargo del negocio de la cocaína.

Durante las seis horas en las que estuvo esposado en su casa durante el registro, se halló una colección de relojes y se constató que seguía al Barça por toda Europa. Tampoco se ha perdido los últimos Roland Garros. Su ídolo es Rafa Nadal.

Consciente del enorme interés de las autoridades norteamericanas en detenerle -ofrecían cinco millones de dólares-, pasaba lo más desapercibido posible sin renunciar a los placeres de la vida. Mujeriego, lector de novela negra y amante de los deportes de riesgo -la Policía halló en su casa varios paracaídas-, 'El Gitano' era capaz de viajar centenares de kilómetros para degustar unos percebes. A pesar de sus controvertida profesión, ni bebe ni se droga. Cuida su figura hasta el último detalle. De hecho, en la prisión de Soto del Real, donde está recluido, dedica a correr las horas que le dejan salir al patio. En la cárcel vive aislado del resto de reclusos, pero todos le conocen. Saben que es el último emperador de la coca.

NANDO GARCÍA

Fuente: elmundo.es


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