contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Lunes, 08 de septiembre de 2008

Ecuador blinda frontera de guerrilla FARC con chocolate

Por Alexandra Valencia y José Llangarí

CASCALES, Ecuador (Reuters) - La "pepa de oro," más conocida como el cacao, brilla en Ecuador como un arma para blindar su violenta frontera con Colombia y cientos de campesinos se están poniendo sus botas y levantando su arado.

"Cacao sí, Coca no," es la idea que está promoviendo el Gobierno del presidente Rafael Correa como alternativa a la empobrecida población fronteriza para que deje de lado labores ilícitas como el cultivo de hoja de coca, muy apetecida y bien pagada por grupos irregulares colombianos.

Ahora, son dependientes de lo que pagan las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y grupos paramilitares de ultraderecha, que llenan sus arcas del dinero del comercio de drogas y para quienes uno de los territorios preferidos es la boscosa frontera.

Después, el Gobierno espera que los 150.000 habitantes de la frontera endulcen su dependencia al chocolate.

"Lo que buscamos es blindar la frontera con desarrollo, producción y paz," dijo el ministro de Seguridad Interna y Externa, Gustavo Larrea, durante un recorrido por el sector.

Los pequeños caseríos formados con precarias viviendas, caminos de piedra y puertos improvisados están cambiando su estilo de vida y han dejado paulatinamente sus labores ilícitas, que les permitieron sobrevivir por años.

El plan gubernamental arrancó con unos 5.000 campesinos que decidieron cultivar sus propias tierras agrupadas en 10.000 hectáreas, pese a que el cacao mermó los ingresos que tenía con el cultivo de coca.

La producción de la fruta en las provincias de Sucumbíos, Orellana, Carchi y parte de Imbabura se procesa en fábricas privadas que colaboran con los campesinos para transformar su trabajo en chocolate y venderlo en el mercado local y europeo.

Ecuador es uno de los principales exportadores de cacao fino de aroma, base para el chocolate, y esa condición ayudará.

"Esto ha sacado a nuestra familias adelante de una manera más segura," dijo Arcángel Zambrano, un agricultor de 45 años, habitante de Cascales, en la provincia amazónica de Sucumbíos, conocida como "La Tierra del Dorado Amanecer."

La producción de café y lácteos también se han sumado al proyecto.

AMENAZAS PERSISTEN

El trabajo ilegal de los campesinos ha desafiado los esfuerzos de Ecuador por evitar la incursión y operación de miembros de grupos irregulares, un hecho que quedó en evidencia cuando el Ejército colombiano ingresó a su territorio en marzo para destruir un campamento de las FARC.

Desde entonces, el país rompió relaciones diplomáticas con Colombia y reforzó su frontera con más presencia militar y nuevas estrategias de patrullaje, en un intento por evitar nuevas incursiones a su jurisdicción.

La operación, en la que murió el líder guerrillero Raúl Reyes, desató una crisis regional en la que participaron Venezuela y Nicaragua, tras expresar su respaldo a Quito.

La estrategia militar sumada al plan social del Gobierno, sin embargo, no han logrado controlar las amenazas que aún persisten para Ecuador, y que aparentemente se habrían reducido con los duros golpes que ha tenido las FARC por parte del Gobierno de Alvaro Uribe en los últimos meses.

En las zonas costeras de la frontera, por ejemplo, continúan las operaciones de grupos ilegales, quienes se mezclan con la población local para persuadirles a sembrar coca, robar combustible y vender sus tierras, según informes de inteligencia militar.

El país ha destruido hasta abril del 2008 unas 40.000 plantas de coca encontradas en 6 hectáreas y destruyó cuatro laboratorios improvisados de procesamiento de drogas.

Para el comandante del Comando de Operaciones Norte de Ecuador, Fernando Zurita, la permeabilidad de la frontera, sumado a la decisión del Gobierno de permitir el ingreso libre de ciudadanos colombianos, han mantenido la presencia de estos grupos en las poblaciones del norte.

Las autoridades ecuatorianas, dicen que Bogotá debería solucionar los problemas en su lado, con lo que se eliminarían los efectos para el Ecuador del conflicto armado y por ende bajaría el traslado de población colombiana a su territorio.

Bogotá, de su parte, ha sugerido que su vecino no realiza lo suficiente para ayudar a combatir a los grupos irregulares y resguardar la divisin política de 600 kilómetros.

"Colombia ha dado la espalda a Ecuador. Es corresponsable y no ha hecho nada," concluyó Larrea.

(Escrita por Alexandra Valencia; Editada por Silene Ramírez)

Fuente: Reuters


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