contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Domingo, 10 de agosto de 2008

Coca, contras, corrupci?n

Página 140 relata: "Otras fuentes relacionadas con la Contra dijeron que la oficina de [George] Bush [vicepresidente de EUA] había tenido un importante y temprano papel en las operaciones de reaprovisionamiento de la Contra (y) la fuente tendía una primera relación entre la línea de suministros de Bush, por medio de [Félix] Rodríguez y otros cubano-americanos, hasta una misteriosa bodega ubicada en San Pedro Sula, donde armas por millones de dólares, traídas de Europa comunista del Este, estaban acumuladas para los Contras.

Evidencia documental, incluyendo apuntes de [Oliver] North, indicaba que las autoridades norteamericanas sospechaban que esa bodega había sido financiada con drogas.

Mis investigaciones en torno a ese depósito me llevaron a ciertas entrevistas de exploración con los ayudantes de Bush y eventualmente el reportaje apareció publicado en Newsweek (edición de mayo 23, 1988).

Mi historia comenzaba: ‘Desde fuera parecen ser solo tres bodegas anónimas de San Pedro Sula, la tórrida capital industrial de Honduras. Dentro están topadas hasta arriba con cajas de armas del bloque Este -un valor de US$ 20 millones- destinadas a la Contra nicaragüense.

Es lo que queda de una empresa titulada Supermercado de Armas y está generando nuevas y potencialmente dañinas preguntas acerca del papel que el vicepresidente George Bush y su equipo profesional desempeñaron para mantener equipada a esa fuerza rebelde cuando el congreso prohibió hacerlo en 1984-1986 y antes de que Oliver North estableciera la conexión Irán-Contras.

El Supermercado de Armas fue una disímil unión que comprendía a viejos mercantes de armas de la CIA, agentes del servicio secreto Mossad de Israel y los órganos de inteligencia del ejército hondureño.

Una conjunción que, según recuentos gubernamentales, y según versión de altos funcionarios de la administración norteamericana, por lo menos en parte fue financiada con drogas.

En página 142 se insiste: "La administración Reagan le dio contratos de aprovisionamiento de la Contra a cuatro compañías que eran investigadas por tráfico de estupefacientes o que bien estaban enlistadas como contrabandistas (...) sus pilotos usaban los vuelos para traer cocaína a Estados Unidos y para llevar armas a Centroamérica".

Desde página 159 se relata que en la tarde del 2 de octubre de 1987, tras clausurar en ciudad Panamá sus negocios de lavado de dinero, el cubano-americano John F. Molina y el panameño Enrique Delvalle salieron a la calle y subieron al auto cuando un peludo joven se aproximó y disparó tres tiros a la testa de Molina.

Capturado el homicida confesó ser Maximiliano Casa Sánchez, sicario o ‘hit man’ contratado desde Colombia para deshacerse de Molina por deuda de drogas.

Dice el escritor Robert Perry, a quien estamos traduciendo: "Pero el caso Molina tenía otra relación más contemporánea con la CIA. Al momento de su muerte era el arquitecto financista tras el cual una misteriosa bodega de armas había sido establecida en el centro industrial de San Pedro Sula.El depósito, a veces llamado Supermercado de Armas, estaba abarrotado con millones de dólares en rifles y munición convenidos para la Contra. Molina había dicho a sus familiares que en esa operación laboraba para la CIA".

"Hasta la fecha el misterio organizativo del Supermercado de Armas sigue siendo uno de los enigmas más inquietantes acerca del escándalo Irán-Contra y de su nexo con el tráfico de drogas. La muerte de Molina a manos de un sicario colombiano apoya la idea de que alguien del mercado de coca deseaba su desaparición".

Pero el caso -dice Perry- lanza luz además sobre otra oscura esquina de la administración Reagan, aparte de lo que fue el intercambio armas-por-drogas, y que es el mucho más turbio negocio del lavado de activos provenientes de drogas.

Desde 1980 se rumoraba que ciertos pilotos trasvasaban coca a EUA a cambio de fusiles y pisto.

"Los registros del gobierno mostraban que la plata para el Supermercado de Armas fue siempre sospechosa".

Los folios archivísticos del caso Irán-Contra (acopiados para la Comisión investigadora del Congreso) incluían las notas manuscritas de North y en una de julio 12 de 1985 él mismo garrapateó la advertencia de un oficial de CIA en la región: "$14M (millones) provienen de la droga".

Pero Ronald Martin, principal dueño del Supermercado, lo niega y asegura que fueron mentiras de North para apoderarse del buen negocio que miraba venir.

"Sin explicar de dónde salió el financiamiento, reconoció sin embargo que Molina canalizó el dinero para el súper desde bancos en Panamá".

Un diagrama de esta operación, encontrado en los legajos del escándalo, mostraba nacer todo desde la Casa Blanca hasta un Félix Rodríguez, cubano, y de este a otro cubano exilado de nombre Mario Dellamico, quien tenía mucha autoridad en el ejército hondureño y en el FDN de Contras y quien fundó la "bodega" con cierto oficial hondureño que por no entrar a riesgos prefiero no citar.

Esto es lo que no se sabe tras el cargamento de armas en Naco".

Léase el libro, pues: Robert Perry. "Lost History. Contras, Cocaine, the Press & Project Truth". 4ª., ed. Arlington, Media Consortium, 1999. 300 pp. ISBN-1-893517-00-4.

Por: Julio Escoto

Fuente: Diario El Heraldo noticias Tegucigalpa, San Pedro Sula, resto de Honduras y el mundo / News from Honduras and all the world

 

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