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Viernes, 25 de julio de 2008

Per?: Ministro Benavides contra el agro y la patria

Guerra por los transgénicos


Por: Róger Rumrrill

Los organismos genéticamente modificados (OGM) o transgénicos, que —según innumerables científicos, ambientalistas y gruesos sectores de la opinión pública nacional y mundial—significan un riesgo latente para la salud, la alimentación y la biodiversidad del mundo; ahora tiene en el país un poderoso lobysta aupado en las cumbres del poder: el Ministro de Agricultura, Ing. Ismael Benavides Ferreyros.

En efecto, en vísperas de la Conferencia de las Partes del Protocolo de Bioseguridad, realizada en Bonn, Alemania, del 12 al 17 de mayo pasado, el polifacético empresario y hacendado Benavides envió una carta al Ministerio de Relaciones Exteriores, Dr. José Antonio García Belaúnde, designando al Dr. Alexander Grobman Tversqui como representante del sectorante la conferencia, por considerar que él encarnaba mejor que cualquiera los intereses del país en la materia.

Grobman tomóen serio esa consideración que el pueblo y menos aún el agro del Perú jamás le dieron, e hizo el papelón que ya todo el mundo conoce: haciendo tabla rasa de la habitual posición peruana sobre el tema, se puso abierta y cerradamente al lado de los intereses de las transnacionales productoras de transgénicos.

Entonces, la coordinadora de la delegación nacional en ese momento, María Luisa Del Río, tuvo que tomar la palabra, desautorizar a Grobman y declarar —ante los asombrados concurrentes— quelo expresado por éste no era la posición del Perú

Pero lo ocurrido en Bonn no es un simple incidente. Anuncia una genuina guerra de baja intensidad abrir el Perú a la invasión de los transgénicos. Como parte de ello, seguramente, el ministro Benavides, Grobman y todos los protransgénicos infiltrados en cumbres del poder estatal buscarán la pronta promulgación de la Ley de Promoción de la Biología Moderna, observada hasta por Alejandro Toledo el 27 de julio del 2006.

El objetivo de esta batalla, sin duda orquestada las transnacionales Monsanto, DuPont, Novartis, Astra-Zeneca y otras que controlan el 30 por ciento de comercio mundial de semillas, el 60 por ciento plaguicidas y el 100 por ciento del mercado de simientes transgénicas, es dominar uno de los focos mundiales de la biodiversidad y —al mismo tiempo— al país que tiene más de 10,000 años de desarrollo biotecnológico, como lo demuestran los casos de la papa y el maíz blanco gigante del Cusco.

Lo hecho en Bonn por Grobman—destacado fitogenetista rumano-peruano, peroligado como investigador y empresario a varias transnacionales productoras de transgénicos, como Northrup King, Phitogen y Delta Pine—revela por un lado la audacia de los operadores de éstas en nuestro país, por tener apoyo del poder político, y por otro, pone sobre el tapete una inocultable responsabilidad del actual titular de Agricultura.

PROTESTA DEL CONAM

Felizmente, este escandaloso hecho no ha pasado inadvertido. Se conoce que el Presidente del Consejo Nacional del Ambiente (CONAM), Dr. Manuel Bernales Alvarado, envió una carta al Presidente del Consejo de Ministros, Dr. Jorge Del Castillo Gálvez, expresándole su extrañeza por la inconsulta posición asumida por Grobman, en la primera sesión del Grupo de Contacto, el 12 de mayo.

Aún más, en su comunicación, Bernales habría expresado al primer ministro que el indigno papel de Grobman ha generado una pésima imagen de nuestro megabiodiverso país en escala internacional.

INVESTIGARA BENAVIDES

También el Congreso de la República ha tomado cartas frente a este peliagudo asunto, por iniciativa del parlamentario nacionalista Víctor Isla Rojas, quien ha solicitado al Presidente de la Comisión de Fiscalización y Contraloría, Francisco Alberto Escudero Casquino, que convoque a los ministros de Agricultura y de Relaciones Exteriores “a fin de que informen sobre los fundamentos de la posición asumida por el Gobierno Peruano en la Novena Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (19 al 30 de mayo) y la Cuarta Reunión de las Partes del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad (12 al 16 de mayo del 2008) en Bonn”.

Pero fuentes vinculadas a esa comisión dicen haber percibido un torvo propósito de diferir para las calendas griegas la presentación de ambos ministros, con diversos subterfugios.

Tal percepción parece confirmarse por el silencio del primer ministro ante una carta dirigida por el mismo Isla Rojas, pidiéndole información sobre las medidas y acciones tomadas sobre la falta de Grobman y su protector político, el ministro Benavides.

TEST PARA BRACK

Pero el “caso Grobman” es —igualmente— un testpara la gestión del flamante Ministro del Ambiente, Dr. Antonio Brack Egg. Pues él no sólo está en la obligación de conocer y decidir sobre la cuestión, sino también la determinación que tome al respecto será una prueba de afirmación o flaqueza de su autoridad en cuanto a políticas gubernamentales en materia de manejo y defensa de la megabiodiversidad peruana, gravemente amenazada por el ingreso indiscriminado de organismos genéticamente modificados.

Aunque los defensores de éstos quieran negarlo, principalmente por intereses económicos, la mayoría de los equipos científicos de Europa y Estados Unidos señala que hay siete grandes riesgos ante los transgénicos: contaminación y reducción de la biodiversidad, producción de sustancias tóxicas en los OGM, ruptura de la dinámica de las poblaciones naturales, aumento de plagas y enfermedades preexistentes o aparición de nuevas, producción de sustancias secundarias por la descomposición incompleta de productos químicos peligrosos, diversos efectos adversos en los procesos ecológicos y causa de perjuicios a los recursos biológicos naturales.

A todo ello cabe añadir uno —gravísimo—para el agro: como los transgénicos son propiedad de las transnacionales, quienes usen sus semillas deberán pagar de por vida un royalty a aquéllas (digamos 50-100 dólares por hectárea). Inicialmente, como ya ha ocurrido en el Brasil y Argentina, las transnacionales se hacen de la “vista gorda” ante el uso gratuito de sus simientes; hasta que los agricultores descarten a las variedades tradicionales que siembran y se vuelvan absolutamente dependientes de los materiales transgénicos. Pero luego les caerán encima con todo, para cobrarles per sécula seculorum.

Todos estos riesgos se ven potenciados por la inminente aplicación del injusto APC-TLC con Estados Unidos.

Frente a ello, el Ministerio del Ambiente y su titular, Dr. Antonio Brack Egg, tienen una responsabilidad histórica que no pueden eludir. Esperamos que el amor a la patria y la naturaleza se impongan sobre el poder corruptor del dinero.

Fuente: AGRONOTICIAS


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