contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 18 de julio de 2008

Pol?tica de drogas: cinco aciertos, ocho continuidades y ninguna propuesta seria

Por Hugo Cabieses

Los aciertos

Sería mezquino desconocer que en asuntos de drogas y coca el gobierno de Alan García y sus operadores (1) ha acertado en los siguientes aspectos:

  1. Facilitar y apoyar que la policía y el poder judicial golpeen eslabones intermedios del tráfico ilícito de drogas (TID) como las bandas de traficantes, los precursores químicos y los vinculados al lavado de dinero, aplicando la estrategia del Presidente García de combatir a los "barones de la droga" y "bombardear" campos de cultivos y pozas de maceración, aunque esta estrategia es más bien mediática a juzgar por los resultados(2).
  2. Impedir que los militares entren a controlar el «narcotráfico»(3) en la mayoría de las zonas cocaleras y ciudades como sucede en México, Colombia, Brasil e, inclusive, en la Bolivia de Evo Morales, aunque están en el valle del río Apurímac y Ene (VRAE) con el Ministerio de Defensa al mando, dizque para controlar el «narcoterrorismo», con el apoyo de tropas norteamericanas que se han desplazado a la zona para atender "asuntos sociales" en el marco de "Operación Horizontes" e ?? instalar una base aérea en Pichari.
  3. Pronunciarse a través del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE) contra la invocación de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), que recomendó, este año, nada menos que prohibir el consumo tradicional de coca en Bolivia y el Perú(4), pero junto con ello ratificar su oposición a las varias ordenanzas regionales anteriores(5) y a la recientemente adoptada por el Gobierno de Puno.
  4. Haber logrado, a través del "Plan de Impacto Rápido de Lucha Contra las Drogas" o PIR 2008(6), comprometer a 33 entidades del Estado con más de S/. 46 millones - S/. 11 millones en el 2007 y S/. 35 millones comprometidos para el 2008 - impulsando 39 actividades y proyectos diversos bajo la coordinación de DEVIDA. Se trata de un esfuerzo notable de coordinación inter-institucional no logrado antes(7) y que tiene dos méritos: 1) demostrarle al país y a la cooperación internacional que el Estado tiene un compromiso real y concreto en la lucha contra el TID; y, 2) iniciar un proceso de coordinación entre "feudos" institucionales con un objetivo común en el marco de una estrategia(8).
  5. Mejorar la información disponible sobre estos fenómenos que es más completa e integral que antes; es así como en las páginas web de DEVIDA(9), OFECOD(10) y la UIF(11) se proporciona información estadística y documentos de análisis para justificar su gestión, pero también para investigadores y periodistas que deseen conocer sobre estos temas; asimismo, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por su sigla en inglés) ha publicado recientemente un informe completo e integral(12) que aborda la oferta, demanda, interdicción, delitos asociados al TID, establecimiento penales, centros juveniles para droga-dependientes, normas, políticas y presupuestos sobre drogas; saludo su publicación aunque discrepo con la interpretación de las cifras, sobre todo en temas de extensión de cultivos de coca, estimación de productividades, eficiencia de la erradicación e impactos del llamado desarrollo alternativo(13).

Respecto al interregno de tres meses en el 2007 que considero positivo en relación con la política de coca, cocaleros y drogas, el Ministro de Agricultura Juan José Salazar - por encargo especial del Presidente García -, le puso paños fríos a dos huelgas cocaleras en Tocache y La Convención. En la primera, el 15 de marzo se firmó un Acta con los agricultores mediante la que, entre otros puntos, el gobierno se comprometió a cesar temporalmente la erradicación de cultivos de coca y revisar el tema del "desarrollo alternativo", asunto este último que se hizo con la publicación del "Plan de Desarrollo Agrario para Zonas Cocaleras 2007-2011"(14).

Pero además, en esos días el Ministro dijo en los medios seis asuntos que provocaron más de un sobresalto entre analistas interesados, dolor de cabeza en Palacio y urticaria en los predios de la Embajada de los Estados Unidos: 1) la erradicación con represión sólo genera violencia y muerte; 2) hasta ahora la política antidrogas ha concentrado sus esfuerzos en el eslabón más débil, es decir los productores cocaleros; 3) no es justo que el apoyo de Devida a los agricultores se condicione con el abandono del cultivo de coca; 5) no tenemos política de drogas propia sino la de Estados Unidos; y 6) el desarrollo alternativo es un fracaso.

En Quillabamba, al borde de una huelga cocalera encabezada por la FEPCACYL(15), el 15 de mayo del 2007 se firmó otra Acta mediante la cual el Ministro Salazar se comprometió a viabilizar - entre otros temas - el posible retiro del Perú de la Convención de Viena que penaliza el uso de la hoja de coca. Grita mediática nuevamente y fue suficiente la presión de la Embajada norteamericana y sus operadores en los medios para que Salazar renunciara al cargo el 19 de mayo, retornando a su chacra en Chiclayo y esfumándose así la posibilidad de un verdadero cambio desde arriba en la política de drogas, desarrollo alternativo y coca.

Las continuidades

Pero este gobierno, gran seguidor de los tres anteriores en este tema(16) y contrario a lo que el mismo Alan García dijera e hiciera 20 años atrás, tiene por lo menos ocho continuidades:

  1. Aplica la misma política fracasada de «guerra contra las drogas», basada en el criterio impuesto de que el tema se trata de uno de "seguridad nacional", que consiste en atacar la oferta y erradicar cultivos de coca, política que impone el gobierno de los Estados Unidos a nivel planetario.
  2. Tiene éxitos virtuales estridentes y mediáticos de una supuesta disminución del fenómeno del narcotráfico persiguiendo consumidores, cultivadores y micro-comercializadores, mientras que los «barones de la droga» - actuales y anteriores - andan sueltos en plaza.
  3. Sigue a pie juntillas y sin discrepancias de ningún tipo, las cifras de cultivos de coca y productividades por hectárea que arrojan las estimaciones del gobierno de Estados Unidos - la DEA y la Oficina de la Casa Blanca sobre Drogas - con el aval del Programa de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito(17).
  4. Continúa fracasando en la estrategia de «desarrollo alternativo» que no es ni lo uno ni lo otro, salvo un par de experiencias exitosas que confirman la regla (18), pero que son focalizadas, no tienen sostenibilidad y no logran los objetivos buscados: reducir la pobreza y el olvido para disminuir la producción de coca para el TID (19).
  5. Sigue siendo sordo y ciego respecto a las propuestas que vienen de dirigentes abajo y autoridades de adentro, o de sectores críticos y contrarios a lo que impone el gobierno de los Estados Unidos.
  6. Continúa criminalizando las propuestas y protestas de los de abajo, irrespetando a dirigentes y autoridades de las cuencas cocaleras, y llenando las comisarías y cárceles con consumidores, burriers y micro-comercializadores. (vii)Continúa hablando el discurso del gobierno de los Estados Unidos respecto al "narcoterrorismo", buscando la forma de contentar y copiar esa estrategia fracasada con la búsqueda prioritaria de cooperación mayoritaria proveniente de ese país, prometiendo la instalación de bases policial-militares en zonas con cultivos de coca, en particular el valle del río Apurímac y Ene (VRAE), dizque para combatir a los rezagos de sendero luminoso y el "narcoterrorismo".
  7. Se niega a buscar en serio una alianza estratégica con Europa en temas de lucha contra el TID, la misma que tiene una posición discrepante y en muchos aspectos contraria a la del gobierno de los Estados Unidos sobre este tema.

Debido a estas continuidades y a no querer construir una política propia, crece la tendencia a la corrupción asociada al TID; la sicarización en los «ajustes de cuentas» entre bandas; la «narcotización» de la economía (20), la sociedad, el gobierno y parte del Estado; y el hacerse de la vista gorda con respecto a los cargos de TID contra la banda fujimontesinista que asoló el país la década pasada (21).

Es interesante recordar lo que sostenía Alan García sobre este tema en el periodo 1988-1990 de su primer gobierno: 1) como parte de una "Estrategia para la revalorización de la hoja de coca" formulada por la Cancillería, apoyó la Convención de Viena de 1988 en cuyo art.º 14 se reconoció el uso tradicional de coca en Bolivia y Perú; 2) buscó alianzas con los campesinos cocaleros para enfrentar a la subversión en el Alto Huallaga usando para ello la llamada "Doctrina Arciniegas"; 3) suspendió la erradicación forzosa de cultivos de coca en 1989 para fortalecer esta alianza e impulsar el "desarrollo alternativo"; y 4) propuso en Cartagena, en 1989 y 1990 que el gobierno de los Estados Unidos - presidido en ese entonces por el padre del actual Bush - financiara el "desarrollo alternativo" y no erradicación de cultivos.

Por otro lado, un análisis crítico de los dos recientes informes de la ONUDC mencionados líneas arriba, nos arroja algunos de los siguientes resultados:

  1. El "negocio" de la coca anda boyante en los tres países PBC (Perú, Bolivia y Colombia) a juzgar por los principales indicadores de cultivos (aumentó en 16%), producción de cocaína (aumentó en 1%) y valores generados (aumentó en 24%) como puede verse en el Cuadro 3 (PDF)..
  2. Si bien en el Perú habría habido un incremento pequeño en la extensión de cultivos (de 4%), estos se han dispersado en pequeñas cuencas cocaleras que comienzan a tener importancia como Ongón, Alto Chicama, Marañón, Putumayo, Amazonas, San Gabán y Pichis-Palcazu-Pachitea, como puede verse en el Cuadro 2 (PDF) y el Mapa 2. El efecto "globo" (traslado), "mercurio" (dispersión) y "membrana" (fronterización) se da plenamente, gracias a la continuada política de erradicación - con fumigación en Colombia - de cultivos de coca.
  3. Se constata que no existe una política propia sobre drogas sino que se sigue aplicando la política, los análisis y las cifras del gobierno de los Estados Unidos. La estrategia avalada por los informes no es integral sino "ofertista", es decir erradicar cultivos, incautar drogas, apresar micro-comercializadores y tomar presos a líderes de bandas poco significativas, salvo algunos como Zevallos, López Paredes y Vaticano que competían con los grandes "barones del narcotráfico".
  4. El tema central de nuestro país no es el consumo interno de drogas - aunque este va en aumento de año en año - sino la producción y tráfico. En cuanto a la producción de drogas, el problema no son los cultivos de coca sino su transformación en cocaína para su exportación con fines ilícitos. La extensión de cultivos han crecido en los últimos tres años, pero son ostensiblemente menores que los que había en 1992-93. Sin embargo, ahora se produce más cocaína para exportar, lo que se hace por diversas rutas, principalmente marítima (43%) y por la frontera norte (28%), como puede verse en el Mapa 1 y Cuadro 1.
  5. A juzgar por los números, la erradicación es un fracaso ya que desde 1998 hasta el 2007 se han erradicado en el Perú 104,456 hectáreas y siguen habiendo 53,700 hectáreas en producción, las que como hemos dicho están más dispersas que antes en valles pequeños, como puede observarse en el Cuadro 2 (PDF).

Mapa 1

 

Cuadro 1: Rutas de Salida de Clorhidrato de Cocaína desde el Perú 2006

detalle

Cantidad en TM

Participación %

Producción potencial de cocaína (1)

280

100.0

Consumo interno (11 a 14 TM)

14

5.0

Oferta exportable

266

95.0

Burrier (5-7 TM)

7

2.5

Frontera Norte (Ecuador)

74

17.8

Frontera Sur (Chile)

35

13.2

Frontera con Brasil (Acre)

30

11.3

Frontera con Colombia (Putumayo)

3

1.1

Frontera con Bolivia (San Gabán-Pelechuco)

3

1.1

Salida por el mar (Callao, barcos pesqueros)

114

42.9

(1) Informe Monitoreo de Coca ONUDD, Junio 2007 Fuente: UNUDD, 2008

 

 

Hoja de ruta para otro sendero

Es indispensable centrar el debate en algunas constataciones como las siguientes:

1.       El TID es un aspecto importante de las realidades que provoca la globalización capitalista mundial, y la desregulación y privatización económica que impulsa el Consenso de Washington. Estos dos factores han creado, fortalecido y expandido tráficos ilícitos que alimentan redes de corrupción estatales y privadas en los países del Norte como del Sur.

2.       Puede listarse hasta seis tipos de tráficos en el mundo(22) y el Perú: 1) de seres humanos (secuestro de niños, contrabando de órganos, prostitución y migraciones ilegales); 2) de armas pequeñas y de guerra; 3) de mercaderías, servicios, contrabando y piratería, incluyendo especies protegidas, valores arqueológicos y biopiratería; 4) de dinero o lavado de activos en paraísos financieros; 5) de influencias o corrupción estatal y privada; y 6) de drogas con fines ilícitos.

3.       Todos estos tráficos existen en el Perú y se han agravado con la dictadura mafiosa de la troika Fujimori-Montesinos-Hermosa. Pero el tráfico de drogas no es al parecer el más importante económicamente hablando (23), sino en relación con la corrupción y la violencia, lo que lleva a que Francisco Durand (24) describa al Perú como alobado y fracturado en formal, informal y delictivo. No existen cifras completas al respecto, pero lanzo una hipótesis: en los setentas y ochentas el Perú era en términos económicos y poblacionales, 50% formal, 45% informal y 5% "delicuencial"; ahora, luego de la dictadura mafiosa de los noventa, probablemente el Perú es 30% formal, 40% informal y 40% "delicuencial".

4.       Con razón Francisco Durand reflexiona diciendo que "el hombre se está convirtiendo en lobo del hombre. La actual matriz institucional peruana está alobada" (p. 72). Y que: "El Perú ha llegado a otro estadio del subdesarrollo, uno donde la sociedad vive en un cima de violencia pobreza y desorden, uno que opera con una cultura de trasgresión que se extiende como una mancha de aceite y penetra el tejido social, no solo en el Estado sino en la propia sociedad civil" (p. 124).

5.       Las drogas han existido siempre, son parte de la historia y cultura de la humanidad, y, por lo tanto, no pueden erradicarse sino «domesticarse» y controlar sus daños, tal como sostienen muchos analistas y practican algunos países.

6.       Nuestro país cultiva, produce, industrializa, trafica y consume drogas, principalmente derivadas de la hoja de coca, pero el cultivo y producción, específicamente, tienen causas más socioeconómicas y culturales, y no se reducen a una falta de aplicación de la ley.

7.       El abuso en el consumo guarda más relación con causas culturales y médico-sanitarias, atribuibles a un modelo de sociedad consumista y excluyente, que a razones de seguridad nacional, falta de leyes penalizadoras o ineficiencia en la persecución policial.

8.       Las políticas de «guerra contra las drogas» han sido erráticas e ineficientes y, como remedio, han resultado peor que la enfermedad. Por el lado de la producción u oferta, la erradicación/fumigación de cultivos, el «desarrollo alternativo» impuesto a los campesinos y basado en «producto motor de exportación» y la penalización de los cultivadores. Por el lado del consumo o demanda, se aplican políticas de penalización de consumidores y microcomercializadores de drogas, así como incremento del control policial sobre barrios afectados con el fenómeno. En cuanto al comercio o tráfico, el principio de atacar el «panal y no las abejas volando»,(25) sin atacar en serio el abastecimiento de precursores químicos y el lavado de dinero y activos provenientes de estas actividades criminales.

9.       El prohibicionismo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos y recogido en los tratados internacionales sobre drogas no ha funcionado.(26) Se trata de un fracaso continuado y rotundo en más de 30 años de aplicación:(27) ni el consumo de drogas, ni su producción han bajado a nivel global y, más bien, su abastecimiento se ha incrementado.(28)

Hoja de ruta

Constatado lo anterior, debe impulsarse una estrategia integral de reducción de daños,(29) cuya hoja de ruta mínima debería ser la siguiente:

1.       Evaluar seriamente las políticas impulsadas hasta ahora.

2.       Revisar los tratados internacionales sobre drogas, especialmente en lo relativo a la ubicación de la hoja de coca en la lista i de estupefacientes.

3.       Desechar la satanización mundial que existe contra consumidores y productores, y respetar a los que las producen y consumen tradicionalmente o por razones culturales.

4.       Promover los cambios necesarios a nivel de la producción, el tráfico y el consumo de drogas.

Una nueva estrategia como la que está implícita en esta hoja de ruta, implica abordar integralmente el tema de la siguiente manera:

1.       En cuanto a la producción, impulsar con agricultores y autoridades locales estrategias participativas de desarrollo rural integral sostenibles y sustentables que combatan la pobreza, construyan institucionalidad local, fortalezcan gremios y permitan que las familias campesinas construyan culturas productivas diferentas a la monoproducción de coca u otras plantas.(30)

2.       Con respecto al consumo, concebir el problema como médico-sanitario y aplicar políticas de prevención educativa,(31) que incluyan planes de rehabilitación de usuarios mediante métodos terapéuticos de sustitución e integración social del paciente.

3.       En relación con el tráfico, combatir de verdad los eslabones intermedios de la cadena del TID, es decir, a los cabecillas de las bandas, firmas y cárteles, a los traficantes de insumos químicos y a los funcionarios y empresarios financieros de cuello blanco o uniforme verde que permiten el «lavado» de dinero y activos.


Virajes indispensables

El Perú debe hacer seis virajes radicales:

1.     Primero, cambiar la actual política sobre drogas ofertista, prohibicionista y militarista que impulsa, para todo el mundo, el gobierno de los Estados Unidos y elaborar, consensualmente, una Política de Estado Propia (PEP) sobre drogas y sobre coca.

2.       Segundo, desarrollar, discutir y aprobar un marco legislativo e institucional nuevo que reemplace el del vigente decreto ley 22095 y sus dispositivos ampliatorios y modificatorios.

3.       Tercero, sistematizar y recoger los planteamientos reivindicativos y propositivos que han formulado los agricultores cocaleros en las más de 45 actas que han firmado desde 1999 con autoridades gubernamentales.

4.       Cuarto, diseñar e impulsar una estrategia de desatanización y revalorización nacional e internacional de la hoja de coca para su uso tradicional e industrial benéfico.

5.       Quinto, construir una base de datos realista y propia sobre extensión de cultivos de hoja de coca, produc

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