contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Martes, 01 de julio de 2008

En Colombia hay un 27% m?s de cultivos de hoja de coca, seg?n la ONU

En el 2006 Colombia contaba con 78 000 hectáreas de coca sembrada, mientras que en el 2007 la cifra creció a 99 000 hectáreas. Así lo sostiene el reporte anual que la Oficina de Drogas y Crimen de las Naciones Unidas. El Gobierno colombiano prefiere no entrar a fondo en el debate.

Los cultivos de la hoja de coca en Colombia se incrementaron otra vez en el 2007. Así lo sostiene el reporte anual que la Oficina de Drogas y Crimen de las Naciones Unidas (ONU)  presentó esta semana. El estudio fue cuestionado por el gobierno de Álvaro Uribe, tras advertir incompatibilidades en los sistemas de medición.

Si bien el documento advierte que entre el 2006 y el 2007 hubo un incremento del 16% de  hectáreas de coca sembradas en Perú, Bolivia y Colombia, es en este último país donde el crecimiento comparado en 12 meses supera el 27%.

En efecto, para el 2006 Colombia contaba con 78 000 hectáreas de coca sembrada, mientras que para el 2007, último año de referencia para el reporte de la ONU, esa cifra trepó a 99 000.

El 36% de los cultivos está en los departamentos de Nariño y Putumayo (fronterizos con Ecuador), mientras el resto está disperso en Meta Antioquia, Guaviare y otros poblados.

La localización geográfica de estos sembradíos, con excepción de Antioquia, es parte del corredor de la droga que desemboca por el océano Pacífico hacia el exterior y que es controlada en gran parte por las Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia (FARC).

De allí que no es extraño comprobar cómo Tumaco y Puerto Asís, municipios colombianos que limitan con Esmeraldas y Sucumbíos, respectivamente, junto a Cumaribo en el departamento de Vichada (fronterizo con Venezuela), son los tres lugares de Colombia donde más coca estuvo sembrada en el 2007.

En las tres localidades se concentra más del 16%  de cultivos nacionales, con capacidad para producir 99 toneladas de cocaína.

Las cifras son desalentadoras para la ONU. Más aún cuando se compara la cantidad de hectáreas que el Gobierno y las fuerzas militares de Colombia han fumigado y erradicado manualmente en el último año. En el 2006 se atacaron 215 077 hectáreas y en el 2007, 219 939. Son áreas similares, cuya diferencia radicó, no obstante, en el método utilizado.

En el 2006 se priorizaron en un 80% las aspersiones aéreas mientras que el 20% de las hectáreas combatidas fue por erradicación manual.

Para el 2007, las fumigaciones se redujeron en un 10%,  para priorizar el sistema manual en  30%.

“Los resultados no son los esperados. Me parece que la estrategia concebida desde los años del Plan Colombia llegó a un límite y es necesario hacer replanteamientos”, sostiene la analista internacional Laura Gil. Desde su perspectiva, cuando se inició todo el combate a la coca a partir del 2002 y el 2003, los sembradíos pasaron de  160 000 ha a 70 000, el punto más bajo, y hoy se está viendo un repunte peligroso.

“Es necesario que el Gobierno priorice el desarrollo alternativo si no quiere ver que los cultivos sigan creciendo”, dice Gil.

Para Guillermo Rivera, miembro del Centro Carter, que monitorea el tema de drogas, básicamente desde Putumayo, el hecho de que el gobierno de Uribe se haya concentrado en monopolizar la fuerza en su lucha contra insurgente ha dado ciertos éxitos como el repliegue de la guerrilla.

“Pero la coca no disminuirá si no hay una verdadera política de Estado que vaya más allá de propuestas asistencialistas a los campesinos como son las familias guardabosques y las familias en acción”, manifiesta Rivera.

A  juicio del técnico, es hora de que la sociedad colombiana vaya hacia una lucha cultural que derribe las  estructuras sociales que sentó el narcotráfico basadas en “ dinero fácil y abundante”.

Uribe propone  otro monitoreo

El Gobierno colombiano prefiere no debatir a fondo las circunstancias que expliquen por qué sumentaron  las hectáreas de coca.

La respuesta a los señalamientos del informe fue cuestionar los instrumentos técnicos con los cuales la ONU prepara estos monitoreos.

La idea del Gobierno, por orden del  presidente Uribe, es que en adelante el seguimiento sea cada dos meses y no cada año, como lo hace el Sistema de Monitoreo de Cultivos de Coca (Simci), cuya información va a la  ONU.

Según lo señala diario El Tiempo, el Gobierno dejará de lado el convenio con estas entidades, que lleva más de nueve años en vigencia, para impulsar un sistema menos estático de verificación.

Según declaró Carlos Albornoz, director de Estupefacientes de Colombia, a  El Tiempo, midiendo con más regularidad las áreas de coca  se podrá saber si los planes de erradicación funcionan o no.

Laura Gil critica la posición del Gobierno:  “En lugar de reflexionar sobre las causas que  disparan estas cifras, en Bogotá se está disparando al mensajero”.

Fuente: El Comercio - Ecuador


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