contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

S?bado, 28 de junio de 2008

Coca?na del VRAE se vendi? a US$ 2,632 millones en Europa

En una calle europea el gramo de cocaína se cotiza en US$ 35, pero el campesino del VRAE recibe US$ 0.85 centavos.

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Represión. Por noveno año consecutivo, a pesar de la represión, la producción de cocaína aumentó en el VRAE, donde conviven narcotraficantes y terroristas. (Foto: Virgilio Grajeda)

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Primeros. Hasta seis cosechas de hoja de coca por año se obtienen en el VRAE. (Foto: Virgilio Grajeda)

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Causa y efecto. El presidente de Devida sostiene que no se debe ver el caso del VRAE de manera aislada. En 2007, del VRAE salieron 94 toneladas de cocaína.

Los números no mienten. Más de diez kilos de cocaína por hora; 261 kilos por día; 7.8 toneladas al mes; 94 toneladas en un año. La producción de clorhidrato de cocaína en los valles de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) alcanzó un ritmo y nivel nunca antes vistos. La elaboración en cantidades industriales de cocaína de alta pureza en el VRAE se mantiene vigorosa, potente y exitosa. No ha disminuido ni un gramo.

De acuerdo con las cifras consignadas en el último reporte de la Oficina contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas (ONUDD), la producción de cocaína subió en el VRAE en 2007. En cambio, en Colombia –que es el primer productor del planeta, Perú es el segundo– cayó en 2 por ciento. Todo indica que las organizaciones del narcotráfico internacional están invirtiendo cada año más en la industria ilegal de la cocaína en el país, y en particular en la conflictiva región de los valles de los ríos Apurímac y Ene. Y se comprende porque les resulta altamente rentable.

Si el precio por kilo de cocaína tuvo un estimado de 850 dólares el año que pasó, tenemos que las mafias pagaron a los proveedores del VRAE 79.9 millones de dólares por 94 toneladas de cocaína, en su misma zona. Colocada en Lima, superó los 135 millones de dólares, porque en la capital se paga hasta 1,500 dólares por kilo.

En el mercado estadounidense, las mafias abonan 25 mil dólares por kilo, y en Europa, 35 mil. Si el 80 por ciento de la cocaína peruana se exporta al Viejo Continente, como indican los estimados oficiales, entonces la droga producida en el VRAE cotizó en el mercado europeo hasta 2,632 millones de dólares (por un aproximado de 75.2 toneladas).

La estrategia gubernamental contra las organizaciones del tráfico de drogas y la subversión senderista en el VRAE, todavía no manifiesta resultados por el momento, si nos atenemos a los datos del monitoreo de la ONUDD. Las mafias no han reducido sus niveles industriales de producción de cocaína. En 2002, se elaboraron 83 toneladas. Cinco años después, en 2007, se incrementó en 94 toneladas (11.5 por ciento). De haber sido mellado en algo el crimen organizado en el VRAE, no se habría registrado un aumento sistemático, un repunte que no se puede subestimar.

COCA PARA TODO EL MUNDO

A diferencia de otras áreas, en el VRAE no existe erradicación. Eso explica en parte que entre 2002 y 2007 los cultivos de hoja de coca crecieron de 14 mil 170 hectáreas a 16 mil 019. Esto es, 11.5 por ciento más, garantizándole al narcotráfico el principal insumo de su millonario negocio. Otra razón es que la plata de las mafias alientan a los campesinos a aumentar de cinco a seis cosechas al año, cuando el promedio nacional es de tres a cuatro cosechas.

"El problema no es solo el VRAE. Salen varias personas y dicen: 'Vayan al VRAE, terminen con la coca y se acabó'. Pero el problema es el narcotráfico en su conjunto, que incluye a los países productores y a los consumidores, porque si no hubiera países consumidores ya se hubiera acabado este problema hace mucho tiempo", explicó el presidente de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida), Rómulo Pizarro.

La visión desde adentro es otra, más cruda.

"Si la gente siembra coca es porque no hay una política clara del gobierno de Alan García frente a la realidad del VRAE. Allí hay mucha pobreza y no hay desarrollo. Por ejemplo, el Plan VRAE solo es un saludo a la bandera, no hay nada en concreto. Hasta ahora solo hay compromisos como la electrificación, el asfaltado de la carretera Ayacucho-San Francisco", dijo Alejandro Gutiérrez Escajadillo, alcalde de Sivia, una de las localidades ubicadas en el corazón del VRAE.

Aunque es cierto que el último año los cultivos de hoja de coca aumentaron en 27 por ciento en Colombia, 5 por ciento en Bolivia y un aparentemente insignificante 4 por ciento en el Perú; la verdad es que desde 1998, en nuestro país la extensión de los cocales sigue experimentando un paulatino y sostenido incremento, en tanto que en el mismo periodo en Colombia se redujo de 101 mil 800 a 99 mil hectáreas, y en Bolivia, de 38 mil a 28 mil 900. En el Perú pasó de 38 mil 700 a 53 mil 700 hectáreas.

La producción de hoja coca ha saltado a 56 mil 064 toneladas, lo que representa el 48 por ciento del total nacional (116 mil 800 kilos). El 95 por ciento de esos 56 mil 064 kilos de hoja de coca que se cosechan en el VRAE, va directo al narcotráfico. Esto quiere decir que los cultivadores saben que su producción tiene un destino ilícito.

Es tan alta la producción en el VRAE, que por cada hectárea se obtienen 4 toneladas de hoja de coca, el doble del promedio nacional que es de 2 toneladas. El rendimiento es francamente incomparable, lo que es muy apreciado por las mafias internacionales de la droga: mientras que en las calles de las principales ciudades europeas se paga 35 dólares por gramo de cocaína, los campesinos reciben 0.85 centavos de dólar. Por eso son poderosas las mafias.

Con la colaboración de Elías Navarro y María Elena Hidalgo.

CLAVES

Caída. Desde el año 2000 la erradicación de cultivos de hoja crecía progresivamente hasta el año 2006, en que se destruyeron 12 mil 688 hectáreas. En 2007, fue menos: 12 mil 072 hectáreas destruidas.

Precios. En 2004, el promedio por kilo de cocaína en el Perú fue de US$ 865; en 2007 fue de US$ 850. La baja es por la demanda.

El ejemplo de San Martín

De acuerdo con Rómulo Pizarro, el exitoso modelo aplicado en el valle del Alto Huallaga –correspondiente a la región San Martín–, debería aplicarse también en el VRAE. "En el Huallaga se ha reducido el cultivo de hoja con pocos recursos y con otra forma de inversión. Lo mismo se puede hacer en el VRAE, aplicando paralelamente acciones punitivas en cumplimiento de la ley", dijo.

"El problema del VRAE no se puede ver aisladamente. Tenemos el caso de San Martín, que era muy difícil pero se comenzó diferenciando al campesino que tenía cultivos de hoja de coca de los que poseían pozas de maceración, que son narcotraficantes", dijo: "Y, por supuesto, falta una mayor intervención de Europa, adonde va el 80 por ciento de la cocaína".

Por Ángel Páez.

Fuente: Diario La República - Online


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