contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 13 de junio de 2008

Letter from the FARC to the U.S. Congress

Buscando información sobre la relación entre el narcotráfico y las FARC (la tenebrosa guerrilla colombiana), nos llamó la atención encontrarnos con esto:

CARTA ABIERTA AL CONGRESO Y AL PUEBLO DE LOS ESTADOS UNIDOS

Señores congresistas:

Nos dirigimos a ustedes con la certeza de que la solución política al conflicto social y armado que vive Colombia no pasa ni por el reforzamiento militar del régimen ni por ninguna modalidad de intervención. La causa del conflicto es social y su solución por tanto, no puede ser de otro orden. Nuestro alzamiento en armas hace parte del derecho universal que asiste a los pueblos de levantarse contra la opresión y los regímenes injustos. Luchamos por un nuevo gobierno cuyo programa sea la justicia social, el derecho al empleo, a un salario justo, a la tierra, a la vivienda, a la salud, a la educación. Un gobierno para todo el pueblo y no solamente para los monopolios, un país sin políticos corruptos y unas Fuerzas Armadas garantes de la soberanía y respetuosas de los derechos humanos.

Los gobernantes colombianos siempre hallaron un pretexto no solamente para responder con violencia a esta aspiración del pueblo, sino también para recabar el apoyo militar de la Casa Blanca. Inicialmente fue la lucha contra el comunismo, pero una vez desaparecido el poder soviético de la escena, el pretexto fue reemplazado por el de la lucha antidrogas.

Desafortunadamente el gobierno y el parlamento de los Estados Unidos sólo han tenido oídos para una de las partes contendientes y por esta razón manejan un panorama incompleto o tergiversado de la realidad de nuestro país.

El Plan Colombia no debe ser aprobado por el Congreso norteamericano porque está fundamentado sobre una exposición de motivos mentirosa. Es un plan de intervención militar disfrazado de lucha antidrogas, pero con el agravante de que puede conducir a Washington a repetir experiencias trágicas del pasado. Resultaría además en extremo paradójico que gran parte de la ayuda en dólares que eventualmente pueda aprobar el Congreso vaya a parar a manos de un ejercito, que como el colombiano se ha destacado en la violación de los derechos humanos y como promotor de paramilitares, que no sólo masacran a la población civil indefensa, sino que también envían toneladas de cocaína hacia los Estados Unidos.

Queremos que una delegación del Congreso de los Estados Unidos venga a Colombia, pero no a la base militar de Tres Esquinas, sino a la zona de despeje para que dialogue directamente con nosotros y posteriormente recorramos juntos el municipio de Cartagena del Chaira, para que aprecien con sus propios ojos la realidad que viven miles de campesinos pobres, convertidos por sus necesidades económicas, en cultivadores de coca. Para que constaten que el narcocultivo tiene, en primer lugar, una causa social cuya solución nada tiene que ver con más helicópteros artillados, ni con fumigaciones que destruyen nuestro ecosistema, ni con sofisticados aparatos de inteligencia técnica, ni con tropas norteamericanas. Reiteramos nuestra propuesta de convertir al mencionado municipio en un laboratorio de sustitución de cultivos de coca a través de planes de desarrollo y de redención social.

Pero si lo que se busca es una solución de raíz al flagelo de las drogas, el mundo debe prepararse para la más grande discusión en torno a la conveniencia de la legalización de su consumo, tal como sucedió en el pasado con otros flagelos como el alcohol y el tabaco. Sobre el particular anexamos el pronunciamiento del Estado Mayor Central de las FARC aprobado en su más reciente pleno.

Atento saludo.

SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR CENTRAL FARC-EP

Montañas de Colombia, marzo 29 del año 2000.

 

LEGALIZAR EL CONSUMO DE LA DROGA:  Única alternativa seria para eliminar el narcotráfico

Con el desarrollo a ultranza del capitalismo en su etapa imperialista, que en esta fase de la globalización hunde en la miseria a la mayoría de la población mundial, muchos pueblos de importante economía agraria, optan por los cultivos de coca, amapola y marihuana como Única alternativa de sobrevivencia.

Las ganancias de estos campesinos son mínimas. Quienes verdaderamente se enriquecen son los intermediarios que transforman estos productos en substancias psicotrópicas y quienes los llevan y realizan en los mercados de los países desarrollados, en primer lugar el de Estados Unidos de Norteamérica. Las autoridades encargadas de combatir este proceso son fácil presa de la corrupción, pues su Ética sucumbe ante cualquier soborno mayor de 50 dólares.

Gobiernos, empresarios, deportistas, artistas, ganaderos y terratenientes, militares, políticos de todos los pelambres y banqueros se dan licencias morales para aceptar dineros de este negocio que genera grandes sumas de dólares provenientes de los dogmáticos de los países desarrollados.

El capitalismo ha enfermado la moral del mundo haciendo crecer permanentemente la demanda de estupefacientes, al mismo tiempo que las potencias imperiales ilegalizan ese comercio dada su incapacidad para producir la materia prima. El ejemplo del mercado de la marihuana en los Estados Unidos es plena evidencia.

Por ser tan grande la demanda en sus propios territorios como voluminosa la cantidad de dólares que por este concepto salen del marco de sus fronteras, erigen el eslabón de producción en su enemigo estratégico, en grave amenaza para su seguridad nacional. Olvidan sus propios postulados del libre mercado: la oferta en función de la demanda, descargando su soberbia contra los campesinos que trabajan simplemente por sobrevivir pues están condenados por el neoliberalismo a la miseria del subdesarrollo.

El narcotráfico es un fenómeno del capitalismo globalizado y de los gringos en primer lugar. No es el problema de las FARC-EP. Nosotros rechazamos el narcotráfico. Pero como el gobierno norteamericano pretexta su criminal acción contra el pueblo colombiano en la existencia del narcotráfico lo exhortamos a legalizar el consumo de narcóticos. Así se suprimen de raíz las altas rentas producidas por la ilegalidad del este comercio, así se controla el consumo, se atienden clínicamente a los farmacodependientes y liquidan definitivamente este cáncer. A grandes enfermedades grandes remedios.

Mientras tanto, deben aportar fondos suficientes a la curación de sus enfermos, a campañas educativas que alejen a la humanidad del consumo de estos fármacos y a financiar en nuestros países la sustitución de los cultivos por productos alimenticios que contribuyan al crecimiento sano de la juventud del mundo y al mejoramiento de sus calidades morales.

Pero que no sigan financiando la guerra a través de políticas como EL PLAN COLOMBIA, criminal estrategia que le riega más gasolina a nuestro conflicto interno. Que no sigan experimentando con la vida de nuestros compatriotas regando gusanos que matan toda la vegetación y en muchas ocasiones a las gentes. Que no continúen fumigando porque están matando la naturaleza. Que no continúen alterando nuestro precario equilibrio ecológico. Que no coloquen a los campesinos colombianos de carne de cañón de sus sucios propósitos, porque los gringos están acostumbrados a hacer la guerra bien lejos de sus fronteras con cualquier pretexto y a hacer experimentos criminales con los pobladores de nuestros subdesarrollados países.

Si de verdad quieren liquidar el fenómeno del narcotráfico, deben ser serios. No utilizar la desgracia de nuestro atraso como elemento electorero en la lucha de demócratas y republicanos en los EE.UU. Y menos, como vergonzoso pretexto para justificar intromisiones en asuntos internos de nuestros países.

Los gobernantes de la potencia imperial del norte, deben dejar su doble moral, su hipocresía y su ambición y hacerle una real contribución a la humanidad. No deben olvidar que el antiguo imperio romano pereció por su arrogancia y inmoralidad.

SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR CENTRAL FARC-EP

Montañas de Colombia, marzo 29 del año 2000

Fuente: Ciponline

 

Las FARC se deslindan del narco mexicano

Daniel Martínez (11 de Diciembre de 2000)

En el marco de la polémica que han generado las investigaciones judiciales llevadas a cabo en México y Colombia en las que se acusa a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de mantener nexos con narcotraficantes del cártel mexicano de Tijuana.

Marco León Calarcá, integrante de la Comisión Internacional del grupo insurgente, concedió esta entrevista exclusiva a Ciberoamérica.

Aunque el comandante Raúl Reyes ha reiterado que las acusaciones sobre una presunta vinculación de las FARC con el narcotráfico mexicano son calumniosas y forman parte de una amplia operación de desprestigio organizada por Estados Unidos, estos deslindamientos no parecen suficientes para persuadir a la opinión pública internacional.

¿En qué consiste esta supuesta campaña y qué relación guarda con el Plan Colombia?

- Vamos por partes. Hay una campaña de desprestigio y calumnia contra las FARC-EP basada en la máxima fascista de repetir una mentira hasta convertirla en verdad; como ahora el narcotráfico es el enemigo del mundo, por eso pretenden involucrar a nuestra organización con este fenómeno.

Nosotros hemos sido muy claros: no tenemos ninguna vinculación con el narcotráfico. Por el contrario, hemos planteado varias veces nuestra disposición a participar en la lucha contra este mal de la humanidad siempre y cuando sea una lucha real y no parte de una estrategia de intromisión, que es lo que viene desarrollando Estados Unidos. Para eso hemos propuesto desarrollar un plan piloto de erradicación de cultivos en Cartagena del Chairá, municipio considerado uno de los mayores productores de hoja de coca, posibilitando la vida digna a los campesinos al producir otros productos con garantía de comercialización justa.

Además, propusimos la legalización del consumo como forma de acabar con las ingentes ganancias que proporciona al narcotráfico, tratando el fenómeno del consumo como un caso médico.

Pero concretamente en el caso de los narcotraficantes mexicanos...
- No sobra precisar que el intento de vincularnos con el narcotráfico mexicano se inscribe dentro de esa campaña y que las FARC-EP no tienen ninguna responsabilidad en las andanzas del detenido, pues éste nunca ha sido ni es de la organización: es un vecino de San Vicente del Caguán que, como miles de colombianos ahora en el proceso de diálogos, ha ido a nuestros campamentos y se ha traído fotos de recuerdo. 
¿Se imagina que el presidente de la bolsa de valores de Nueva York tuviese que responder por lo que hace y dice el Comandante Manuel Marulanda Vélez por el hecho de haberse tomado una foto en su visita a nuestros campamentos o, lo que sería peor, que nuestro Comandante tuviese que responder por lo que hace y dice ese señor?

Ahora, la relación de la campaña calumniosa con el mal llamado Plan Colombia es muy sencilla. La excusa para ese plan de guerra es la supuesta lucha contra el narcotráfico. En cuanto a lo que dice de "persuadir" a la opinión pública, vale recordar el poder de los grandes medios de comunicación que participan conscientemente de la campaña de desprestigio y que manipulan permanentemente la información en defensa de los intereses de sus dueños. Medios de comunicación que intervienen activamente en la guerra que se desarrolla en Colombia. A estos puede sumarle los que lo hacen de manera inconsciente y engañados por esa manipulación y encontrará lo difícil que es informar de la realidad a la opinión pública.

La eventual ruptura de las conversaciones de las FARC con el gobierno de Andrés Pastrana preocupa a un sector de la opinión pública internacional, aquél que está consciente de las catastróficas consecuencias que eso traería para América Latina.

Pero, ¿por qué las FARC no logran explicarle a la sociedad civil del continente lo que está en juego?

- No creo su afirmación: eso que no logremos explicarle a la población civil del continente la realidad colombiana es relativo pues ocurre parte de lo consignado en la respuesta anterior. Hay grupos muy poderosos interesados en continuar la guerra en Colombia para seguir obteniendo ganancias de ella; además hay sectores estadounidenses, los llamados "halcones", seguidos por sus representantes nacionales en nuestro país, que consideran posible derrotar militarmente a la insurgencia colombiana y arrasar a sangre y fuego la oposición política concentrada en la guerrilla para imponer la paz de los sepulcros. Algunos medios se consideran portadores de la opinión publica; sin embargo, en el desarrollo de nuestro trabajo en el exterior -como Comisión Internacional- y al interior encontramos que la gente sí sabe lo que está ocurriendo y está clara de que la única forma de construir la paz en nuestro país es solucionando las causas de la guerra, que van desde lo económico hasta lo cultural, pasando por lo social y lo político.

Algunos medios presentan la postura de las FARC de legalizar el consumo de drogas como una "prueba" de la relación que tienen con el narcotráfico. ¿Podría explicar en qué consiste esa propuesta de su organización y desde cuándo la han planteado?

- Sería interesante investigar qué representa y defiende esa prensa que muestra las cosas así. El pleno del Estado Mayor Central de las FARC-EP, realizado los meses de marzo y abril de este año, aprobó hacer la propuesta de legalizar el consumo de la droga como única alternativa seria para eliminar el narcotráfico. 

Algunos apartados de la propuesta señalan que el narcotráfico es un fenómeno del capitalismo globalizado y de los gringos en primer lugar. No es problema de las FARC. Nosotros rechazamos el narcotráfico. Pero como el gobierno norteamericano pretexta su criminal acción contra el pueblo colombiano en la existencia del narcotráfico, lo exhortamos a legalizar el consumo de narcóticos. Así se suprimen de raíz las altas rentas producidas por la ilegalidad de este comercio, así se controla el consumo, se atienden clínicamente a los farmacodependientes y se liquida definitivamente este cáncer. A grandes enfermedades grandes remedios. Mientras tanto, deben aportarse fondos suficientes para la curación de sus enfermos, a campañas educativas que alejen a la humanidad del consumo de estos fármacos y a financiar en nuestros países la sustitución de los cultivos por productos alimenticios que contribuyan al crecimiento sano de la juventud del mundo y al mejoramiento de sus calidades morales.

Y nos corresponde a nosotros preguntar ¿sería lógico que si nos financiamos con el narcotráfico estemos proponiendo soluciones para este flagelo de la humanidad, como la legalización del consumo y el plan piloto de sustitución de cultivos? 

Según las FARC, el congelamiento de las conversaciones en San Vicente del Caguán se origina en la conducta del gobierno respecto a los paramilitares. No obstante, algunos medios lo adjudican al temor de las FARC de concretar temas como el del cese al fuego y el respeto al Derecho Internacional Humanitario (DIH). ¿A qué se debe este congelamiento?

- Ante el avance de los intentos por legitimar el paramilitarismo dándole carácter político e independencia del Estado colombiano y por conferir impunidad para todos sus crímenes y para todos los involucrados en esta práctica de terrorismo de Estado, las FARC-EP llaman al gobierno del presidente Andrés Pastrana a fijar una posición clara y a desarrollar acciones concretas contra esta práctica de guerra sucia, a que cumpla con su compromiso de luchar contra el paramilitarismo y a acabar de una vez por todas con este fenómeno que es instrumento de las fuerzas armadas oficiales en su guerra contra el pueblo colombiano y cuyo objetivo es sembrar el terror entre la población civil inerme.

Por estas razones se decide el congelamiento del diálogo. No hay que olvidar que el tema del cese de fuegos y hostilidades es puesto en la Mesa Nacional de Diálogos por los representantes de las FARC-EP. Tampoco que lo fundamental del Derecho Internacional Humanitario está contenido en nuestra reglamentación interna, como humanistas que somos por ser revolucionarios. Lo que se empieza a concretar son las propuestas sobre cómo generar empleo en Colombia.

Claro, es evidente que a los que siempre han extorsionado y explotado a nuestro pueblo, robándose todas las riquezas producidas, les corresponde financiar las soluciones. Por eso quieren enredar y acabar con los diálogos, buscando pretextos para adjudicarnos a nosotros el costo político que esto implica.

¿Quién está combatiendo en el Putumayo y cuál es el carácter del paro armado que las FARC decretaron?

- Las FARC-EP no realizan paros armados, eso es una invención de la gran prensa. Lo que hay en el Putumayo es la expresión de la guerra que se desarrolla en nuestro país. Las Fuerzas Armadas oficiales, disfrazadas de paramilitares, insisten, en el marco de su macabra política de "secarle el agua al pez", en expulsar a la población civil de esas tierras para dejar sin base social a la guerrilla y de paso quedarse con las riquezas naturales.

El Putumayo es el departamento escogido para iniciar el Plan Colombia y por eso ahí se ha agudizado la confrontación. Las FARC-EP están defendiendo a la población civil para que no la expulsen de sus tierras.

¿Qué espera la Comisión Internacional de las FARC de la comunidad mundial, en especial de América Latina?

- Siempre hemos sido claros: el apoyo de la comunidad internacional es importante para la construcción de la paz, pero sin injerencias, sin intromisión. Consideramos que la importancia radica en brindar las garantías necesarias para que los colombianos y colombianas transitemos los caminos hacia la paz. En esto es relevante la política que se ha venido desarrollando, de apoyar el proceso pero distanciarse del plan de guerra que es el Plan Colombia. Los países de peso específico en América Latina, como México, son importantes en el desarrollo de esas políticas y actitudes internacionales frente a la guerra y su solución.

Fuente: Nodo50


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