contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 06 de junio de 2008

Ayacucho: ?Ayuda humanitaria?

El Perú vive sumido en una burbuja de progreso económico, cuyo efecto inmediato ha terminado por distorsionar cifras concretas y alterar el estado emocional del propio Alan García. En efecto, el “capturado” jefe del INEI, Renán Quispe, ha señalado que en 1 año se redujo la pobreza en 5,2%, cuando según la CEPAL Chile, que ostenta mayor solidez en gestión pública, posee mayor PBI per cápita y presenta un nivel de pobreza inferior, logró un 5% en el periodo 2003 – 2006.

El presidente ha saludado los resultados de la encuesta, pues es sólo eso, y ha criticado a economistas y estadísticos que han cuestionado la cifra propalada. “Pensemos en grande” ha dicho García, razón por la que amerita reflexionar sobre la intromisión de un grande como Estados Unidos, cuya política exterior de marcado imperialismo y dominación geoestratégica tiene los ojos puestos en Perú y Colombia, únicos aliados en Sudamérica merced a la complicidad, benevolencia e inacción de sus gobiernos.

El reiterado ingreso de tropas extranjeras a nuestro país es un dato empírico que preocupa a muchos pero sobre el que poco se dice. En los últimos 6 meses (diciembre – mayo) el Parlamento autorizó 7 ingresos de personal militar, con el objetivo de realizar actividades de ayuda humanitaria, acciones de apoyo militar y entrenamiento conjunto de tropas. Curiosamente en todas ellas interviene USA, cual si fuera el único país del orbe detentador del know how militar susceptible de ser transferido y compartido.

La última incursión fue autorizada el pasado 14 de mayo (RL 29234) en virtud a una acción cívica humanitaria denominada “Nuevos Horizontes 2008.” De esta forma, entre el 23 de mayo y el 10 de septiembre permanecerán en Ayacucho 111 militares estadounidenses. Los ayacuchanos, salvo los apristas, nos oponemos a esta decisión, dado que la ayuda humanitaria en la región parece ser un pretexto poco creíble, excepto para el presidente regional Ernesto Molina, fujimorista reciclado, quien no ha dudado en agradecer el gesto.

Pero ¿a qué se debe nuestra oposición y rechazo? Sencillamente a que resulta demasiado pretensioso que 111 personas, en 120 días, puedan realizar con impacto significativo proyectos de construcción y edificación de postas médicas, pozos de agua, aulas, atenciones médicas a la población de escasos recursos. Si con tal eficacia y efectividad se pretende lograr el desarrollo social de la región, ¿qué esperan las demás regiones pobres? ¿Por qué Huancavelica, Cusco, Cajamarca, Apurímac, Puno, Pasco, no solicitan tropas militares?, ¿no sería acertado externalizar la provisión de servicios públicos a USA?

Cabe soslayar que la resolución legislativa subraya que la medida no irrogará gasto alguno al tesoro, pues él será asumido íntegramente por Estados Unidos. Me pregunto ¿los gastos que supongan las actividades a desarrollar también serán asumidos por la generosa USA? Si es sí, ¿por qué no se hizo una donación vía convenio directo entre el gobierno norteamericano y el gobierno regional de Ayacucho? Sí es no, ¿quién asumirá los gastos?, ¿el gobierno central, el regional, o sus municipalidades?

En base a tales consideraciones, tengo la sospecha fundada de que el ingreso de tropas responde a un propósito de espionaje y gestión del narcotráfico en el VRAE. No perdamos de vista que ello supone riesgos a nuestra soberanía nacional, razón por la que el constituyente de 1993 determinó que tal decisión recayera en el Parlamento vía resolución legislativa (norma poseedora de rango de ley), a diferencia de cualquier resolución o decreto emanado del Gobierno. Si a estas sistemáticas incursiones le sumamos las autorizaciones hechas para el ingreso de tropas extranjeras sin armas, la situación se agrava dado que en este supuesto basta la potestad del Ejecutivo vía resolución suprema.

De un lado, Perú es un país atractivo para espiar a Bolivia y Ecuador, máxime cuando la base de Manta ha quedado algo pasiva por la oposición de Rafael Correa. Al mismo tiempo, dado que el partido colorado ha sido derrotado en Paraguay, Estados Unidos no contará con la aquiescencia de Fernando Lugo para espiar a Bolivia desde el país guaraní, tal como lo hizo previo a las elecciones generales del año 2005. De esta forma, el Perú es clave para USA si pretende llevar adelante tareas de espionaje y acciones geoestratégicas.

De otro lado, no es sorpresa remarcar que el foco del narcotráfico se ha traslado del Huallaga al VRAE. La erradicación forzosa y la política de sustitución de cultivos continúan en la agenda del “Plan Colombia”, como si la culpa de este flagelo lo tuvieran los campesinos agricultores de hoja de coca. Los intermediarios, los grandes traficantes, y los cárteles de la droga, cada vez se hacen más ricos, gozando de una impunidad tal comparable al germen de la corrupción en el gobierno y administración pública.

La solución al problema de la droga tiene que ser radical, y ello pasa por adoptar políticas permisivas o prohibitivas. En el primer supuesto legalizamos la tenencia y el tráfico, que aunque ello pueda fomentar y dinamizar el mercado de cocaína, siendo los grandes perjudicados aquellos con más poder adquisitivo, y por consiguiente mayor capacidad de consumo, o intervenimos eficazmente a través de un convenio multilateral para que las grandes potencias compren a precio tentativo la producción anual de hoja de coca.

En ambos casos, ¿qué importa que los europeos, norteamericanos y asiáticos infesten sus narices con clorhidrato de cocaína?, ¿no sería más fácil que los países consumistas adopten políticas públicas respecto al consumo de droga de sus ciudadanos?, ¿qué importa si una vez adquirida toda la producción de hoja de coca las potencias incineran, destruyen, o lo que fuere, con tal de proteger la salud pública de sus ciudadanos? Es más, respecto al país ¿acaso no obtendríamos ingresos si graváramos el consumo de droga con un impuesto selectivo, o si estableciéramos arancel alguno a la exportación?

Basta de tanta ingenuidad y doble moral. Este flagelo no se combate martirizando a los agricultores cocaleros o arrestando burriers de poca monta. Los cárteles movilizan millones de dólares porque los consumidores nacionales e internacionales tienen poder adquisitivo para satisfacer su consumo. Los Estados desarrollados tienen administraciones públicas sólidas como para implementar políticas de prevención, tratamiento, rehabilitación y reinserción de sus drogo dependientes, en caso el Perú liberalice el tráfico. ¿O no?

Por Jans Erik Cavero Cárdenas

Fuente: El Regional de Piura

Añadir comentario

¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com