contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Martes, 06 de mayo de 2008

En defensa de la hoja de coca

La profesora boliviana Silvia Rivera Cusicanqui (al centro) defendió el uso legal de la hoja de coca en una reciente visita a Washington.

“Hemos hecho una lucha muy larga por separar la coca del estigma de la cocaína”, dijo Silvia Rivera Cusicanqui profesora de la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz, Bolivia, en una entrevista con MetroLatinoUSA durante una visita reciente a Washington.

“La cocaína es un químico dañino para la salud y que además solo es posible extraerla de la hoja de coca mediante un proceso químico”, señaló la profesora que participó en un seminario en la Universidad de Brown, en Rhode Island, sobre los cambios en su país así como en Venezuela y Ecuador.

En contraste, “la coca es una planta sagrada que ha sido un factor de salud y nutrición para un pueblo entero durante milenios y que permite ahora pensar en alternativas muy saludables como por ejemplo problemas como la osteoporosis o la diabetes que son un flagelo en el mundo moderno”, explicó.

Agregó que la hoja de coca ha tenido un consumo saludable por milenios y el modo indígena de consumirla está mostrando una forma muy sabia de relacionarse con las plantas.

“Es un mensaje indígena al mundo de revertir esos estigmas y esas adicciones del mundo moderno”, recalcó.
Rivera Cusicanqui explicó que hay una variedad de productos originales de la hoja de coca para su uso como colirio, tónicos, harina, dulces, productos contra diabetes y suplemento nutricional, “porque tiene dos veces y medio más calcio que la leche y suplementos que permiten la plena absorción de ese calcio”.

“Las personas de la tercera edad que por más que tomemos mucho calcio tenemos dificultades de absorción. La coca nos brinda todo lo que necesitamos para tener un calcio que sea utilizable totalmente por el cuerpo”, recalcó.

La profesora lamentó que la Convención de Viena de 1961 considera que la hoja de coca es tan peligrosa como la heroína.

“La hoja de coca es una medicina natural probada por milenios pero la consideran al mismo nivel que una droga química brutal que ha sido producto de una modernidad industrial”, señaló.

Explicó que eso demuestra que “hay intereses de las transnacionales” y que la empresa Coca Cola ha logrado el monopolio global de los usos legales mediante el artículo 27 de la Convención de 1961 para usarla como una sustancia que da sabor.

“A eso ha quedado reducida la hoja de coca, pero hay que luchar por cambiarla porque detrás hay grandes corporaciones y compañías farmacéuticas cuyo negocio es la enfermedad del resto del mundo”, señaló.

“Gracias a la enfermedad de nosotros ellos hacen dinero. Son las grandes transnacionales de la muerte que se llaman compañías de salud y de farmacéuticas que están provocando enfermedades y ahora se quieren apropiar de los productos indígenas”, lamentó.

Sobre los esfuerzos de erradicación de la hoja de coca, manifestó que mientras exista un mercado de consumo “que llame a la producción de productos ilegales, va a haber siempre un incentivo hacia las mafias para que en vez de usar esa hoja en usos legales, las destinan a usos ilegales”.

“La erradicación ha sido inútil. Los países donde hay mas fumigaciones, brutalidades y represiones es donde más se produce la cocaína. La prueba clara de que la estrategia antidroga no funciona es que mientras más plata meten para la represión más incentivos crean para las mafias”, anotó.

Agregó que “en cambio, los países que hemos mantenido un mercado legal, unos usos legítimos, hay mucho menos influencia de la economía ilegal. La salida es ampliar el mercado de usos lícitos de hojas de coca. Y esa es la mejor forma luchar contra la economía ilegal”.

En Bolivia el precio de la hoja de coca es mucho más alto porque es un producto elaborado para el consumo legal, dijo la profesora.

Señaló que el estudio que se hizo para demostrar que la coca es dañina se realizó en 1949 por una comisión designada por Naciones Unidas que estaba presidida por Howard Fonda, directivo de la Asociación de Farmacéuticos de Estados Unidos.

“O sea que era obvio que tenia intereses creados para liquidar a la hoja de coca. Ese estudio lamentablemente sigue vigente” y mientras tanto va a alimentar el aparato militar, el sistema carcelario y a las grandes corporaciones “que son las únicas beneficiarias de este proceso de erradicación forzosa”, recalcó.

Sobre el presidente boliviano Evo Morales, indicó que el mandatario “representa la dignidad del gobierno boliviano para no dejarse manejar por el imperio. Representa también los derechos humanos de los cocaleros, los productores y los campesinos indígenas de Bolivia y de toda América”.

“Evo representa la posibilidad de una política digna. Con la lucha antidrogas, mientas más dinero se gasta de los contribuyentes, mas crímenes se producen, y sigue habiendo drogas en las calles”, indicó.

Agregó que actualmente se está sustituyendo la cocaína por una producción inmensa de drogas químicas.

“Hay 30 millones de nuevos consumidores de metanfetaminas y de las drogas químicas que se producen localmente.

Aún si se acabara la cocaína, el problema del consumo de Estados Unidos no se acabaría. Creo que hay que buscar soluciones en otra parte”, puntualizó.

“Hay que defender los usos legales de la hoja de coca. La mejor lucha contra el narcotráfico es quitarle su materia prima y usarla para fines benéficos”, sostuvo.

Sobre los derechos indígenas que trató en su presentación en la Universidad de Brown, indicó que Bolivia amerita una consideración especial porque según el censo de 2001 el 62 por ciento se auto identificó con un pueblo indígena.

Sin embargo, “todas las políticas multiculturales se han diseñado para las minorías y nuestro país es un caso de una mayoría indígena”, enfatizó.

“Hay un fuerte impacto simbólico que tengamos un presidente indígena y que mucha gente mestiza se identifique con ese presidente. Hay un orgullo indígena en un momento que la modernidad está en crisis, y lejos de representar un pasado, más bien representa un futuro”, recalcó.

“Mi mensaje es que tengamos la valentía de enfrentar ese futuro con un mensaje de cambio, y permitir que lo indígena dé respuesta a los grandes problemas modernos como la degradación ambiental, la crisis moral, la ausencia de comunidad y de solidaridad. Sobre la base de esos pilares construiremos una salida a la crisis actual”, enfatizó.

Fuente: MetroLatino Usa


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