contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Martes, 29 de abril de 2008

Alianzas de narcos llegan a Uruguay

Drogas. Tras la caída de grupo mexicano amenazaron a jerarcas Extensión de cultivos de cocaína en Bolivia preocupa a autoridades En 9 meses incautaron más de 700 kilos plantados allí | Según un informe internacional sobre tácticas de países

¿Narcotraficantes mexicanos rescatados del Penal de Libertad en helicópteros? ¿Amenazas de muerte contra toda la cúpula del Ministerio del Interior? Una sombra que se alarga por todo el continente y finalmente llega a Uruguay.

El fenómeno se llama "hiperproducción de drogas". En particular de cocaína. Un negocio ilegal que según estimaciones del Departamento de Estado de Estados Unidos reporta a los señores de la droga unos US$ 400 mil millones al año. Hay expertos que aseguran que esas estimaciones son modestas.

El cultivo de la hoja de coca -materia prima del clorhidrato de cocaína y también de la hiperadictiva pasta base- se extiende de manera incesante en América Latina, particularmente en tres países: 32.000 hectáreas cultivadas en Bolivia; 55.000 en Perú y unas 90.000 en Colombia.

La extensión de los cultivos en Bolivia es un fenómeno que preocupa, particularmente, a las autoridades uruguayas encargadas de reprimir el narcotráfico. Los más de 700 kilos de cocaína capturados entre agosto de 2007 y abril de 2008 en Uruguay procedían del país gobernado por Evo Morales. Un presidente ex cocalero y defensor del cultivo de la hoja de coca, política que -creen expertos antidrogas uruguayos- favorece los intereses de los narcotraficantes.

Pero las amenazas reales del narcotráfico exceden a países vecinos. La caída en febrero de una organización de narcotraficantes mexicanos que habían llegado al país hacía ocho meses y ya habían construido una compleja fachada legal y comercial, puso en evidencia un dato inesperado: Uruguay es apetecido por algunos de los señores de la droga.

A dos meses del encarcelamiento de los narcos mexicanos comienza a reinar la impaciencia. Una serie de mensajes anónimos con amenazas de muerte para toda la cúpula del Ministerio del Interior y, en particular, para la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (Dgrtid), trajo los primeros ecos del terror que los poderosos cárteles siembran al norte del continente.

Advertencias no faltaron. A fines de 2007 el titular de la Dgrtid, Julio Guarteche, lo había dicho claramente: "Prevemos más tráfico de cocaína, y también prevemos más tráfico de pasta base".

A principios de este mes la ministra del Interior, Daisy Tourné, había deslizado otra advertencia. Al referirse al contexto de alto riesgo que vive el Penal de Libertad durante su comparecencia en la comisión bicameral de seguimiento carcelario, dijo a los legisladores que podría suceder que se intentara el rescate en helicópteros de algunos de "estos señores de la droga".

"LOS ZETAS". El rescate del jefe del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas, preso en la cárcel de máxima seguridad de Almoloya, en Juárez, fue planeado con el uso de helicópteros de alta tecnología. El plan que frustraron las autoridades mexicanas había sido elaborado por un grupo conocido como "Los Zetas".

Este temible grupo mexicano está integrado por unos 200 ex militares de élite que comenzaron vendiendo servicios de protección y terminaron con un cliente único: el poderoso Cártel del Golfo. Tienen en su haber una extensa lista de asesinatos, secuestros y atentados.

La atomización de los grandes cárteles de la droga, que viene enfrentando a grupos más pequeños en un interminable "unos contra otros", les dio a "los Zetas" un papel de privilegio. Los integrantes del grupo están especializados en el uso de armas bélicas de alto poder, saben realizar operaciones de inteligencia y han venido ensanchando su base con el reclutamiento de adolescentes: "los zetitas".

Según una información difundida por el diario "El Mercurio" de Chile, los "Zetas" encaran ahora una nueva campaña de reclutamiento en el noreste de México. "Paren de sufrir, ex militares, PFP (policías federales) y soldados de Mérida, únete a las filas del cártel del Golfo", reza una pancarta hallada en la ciudad de Tampico. Su actuación está ampliamente documentada en territorio mexicano, pero no hay registro de actividades en otros países.

CONTINENTE ROTO. Un reciente informe de "El País" de Madrid revelaba las divisiones que existen entre los gobiernos latinoamericanos ante el tema de las drogas. "Latinoamérica se rompe por la droga", es el título del reportaje que pinta un cuadro complejo. "El gobierno argentino se prepara para no perseguir penalmente a los consumidores, y Jamaica, el mayor productor de marihuana del Caribe, estudia legalizar la planta. Sobre la mesa está el nuevo dilema entre permisividad o tolerancia cero para abordar el problema de la droga", señala el artículo.

El reportaje pone el foco sobre la discusión que se viene planteando en Argentina en torno a la despenalización del consumo de drogas. Aunque alude a Uruguay como un país inmerso en la misma polémica, cabe recordar que la legislación uruguaya no penaliza el consumo de estupefacientes sino su venta, producción e importación, así como actividades conexas al tráfico.

"El anuncio hecho por Argentina ha causado una gran polémica en el país donde el 75% de la población se opone a la despenalización del consumo de drogas", apunta el informe periodístico.

Hoja de coca: Cultivos de 32.000 hectáreas en Bolivia, 55.000 en Perú y 90.000 en Colombia.

Políticas juegan a favor del tráfico

El país de madrid Inefica- ces y contraproducentes. Con estas palabras define el International Crisis Group (ICG) las políticas seguidas en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica contra el tráfico de drogas debido en gran parte a la descoordinación de las acciones, que "han ido funcionando a favor de las redes", según advierte Mark Schenider, vicepresidente de este think tank estadounidense.

Pero hay algo mucho más preocupante. Según denuncia el ICG en su informe de 2008, la política de erradicación de hoja de coca "casi siempre está acompañada de violaciones a los derechos humanos". El organismo subraya que las fuerzas paramilitares que intervienen en las operaciones -la fumigación de los cultivos o la destrucción de las plantas desde el suelo- generan "movimientos antigubernamentales" en las zonas donde se practican. Un argumento en el que ahonda el Transnational Institute, con sede en Amsterdam: "Las fumigaciones aéreas ponen en marcha un círculo de destrucción humana, social y medioambiental que ha exacerbado los conflictos sociales en Colombia, Perú y Bolivia", señalan.

Según el ICG están fracasando tanto las políticas de erradicación de los cultivos como la de frenar la demanda de consumo, especialmente en los tres grandes mercados mundiales: Estados Unidos, Europa y Brasil. "Es hora de cambiar de estrategia", advierte Schenider.

Sin drama pero con cuidado

Luego de que las amenazas a la cúpula del Ministerio del Interior tomaran estado público, su titular, Daisy Tourné llamó el viernes a quitarle dramatismo. Sostuvo que "es muy importante continuar adelante con la política del Ministerio en lo que es la lucha sin cortapisas al narcotráfico". El subsecretario Ricardo Bernal, por su parte, afirmó que se vienen realizando tareas de inteligencia e investigación para determinar si efectivamente hay un grupo de narcotraficantes dispuestos a atentar contra las jerarquías del Ministerio del Interior. "Estamos hablando de organizaciones muy poderosas, que pueden sentirse afectadas, de hecho lo están", aseguró. Si bien en un principio se creyó que las amenazas podrían provenir de organizaciones de Paraguay, ahora los servicios de inteligencia policial investigan la "conexión mexicana". Distintas fuentes de la cartera señalaron que uno de los poderosos carteles de ese país podrían estar tras los mensajes. Por otra parte el Sindicato de Policías manifestó su apoyo a Interior ante las "reprobables" amenazas.

Fuente: El País


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