contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Lunes, 28 de abril de 2008

Estupidolandia

Por Raúl Wiener

¿Qué cosa puede ser más estúpida que esperar que al otro lado del Atlántico un conjunto de parlamentarios europeos decidan si el MRTA es terrorista, cuando ninguno de ellos sabe lo que fue esa organización que hace más de diez años que no hace noticia nacional o internacional?
Hay una: terminar condenándolos porque se negaron a hacerlo, sin producir ninguna definición, lo que para Flores Araoz, ministro de Defensa, equivale a haberlos consagrado como “boy scout” y “hermanitas de la caridad” y para García Belaúnde que todos esos se dejan manipular por APRODEH. La mejor, sin embargo es la de García Pérez: retirar el embajador en protesta. Vaya, qué genialidad.
Ciertamente, también es estúpido argumentar que el gran beneficio de una declaración como la que se buscaba es que se pueden intervenir las cuentas en Europa que seguramente Polay y sus camaradas tienen a sus nombres o a las de su organización, porque ellos también forman parte de Estupidolandia.
Nadie ha dado otro motivo para este trámite casi en las vísperas de las reuniones entre parlamentarios europeos y latinoamericanos, y a dos semanas de las de jefes de Estado, aunque muchos pensemos igual que APRODEH, que lo que se busca es recuperar al primer plano para el MRTA para hacerlo parte de la conspiración chavista-bolivariana-FARC, que ya tiene en la cárcel a siete personas y podría servir para una razzia mayor.
Claro, otro record de estupidez es el embajador peruano que dice que el asunto vino del diputado español Salafranca, el que seguro es un especialista en terrorismo peruano y está muy interesado en perseguir a un grupo que ya no existe. Al embajador “sólo le consultaron”, pero él no contestó que era una propuesta idiota, ni informó a al Canciller, ni este lo puso en consulta del presidente, y a nadie en el gobierno se le ocurrió desanimar a Salafranca para no terminar en la humillación que finalmente se produjo.
En Estupidolandia la diplomacia se maneja de esta manera, por eso ahora el embajador que no propuso nada, se lamenta que no pudo hacer llamadas a todos los diputados y que todavía queda la alternativa del Consejo de Estado de Europa, a la que espera llegar con otros sabios peruanos para explicar porque es importante la declaración que supuestamente se ocurrió de motu propio al franquista Salafranca.
La estupidez cuando brota lo hace por cantidades. Por eso ahora sería traición a la patria opinar de diferente manera sobre el MRTA, a como lo hace el gobierno, lo que afecta, más que a APRODEH, al patriarca aprista Armando Villanueva y al tribuno Valle Riestra que con todas sus letras se negaron a asignarle la condición “terrorista” que Estados Unidos reparte por el mundo, a la organización de Polay.
Pero además en el Perú no existe delito de opinión. Y la APCI no está puesta para servir a los caprichos de Mulder o Aldo M y los miedos de don Cucho, sino para promover la Cooperación Técnica y el mejor uso de recursos internacionales para el desarrollo. En Estupidolandia sin embargo se ordena investigar de qué partida salió el dinero para enviar la carta al Parlamento Europeo, para ver como se hace mal uso de los fondos, como si los puntos de vista de una institución también tuvieran que justificarse en la lista de ingresos y gastos.
Los Estados que se hacen estúpidos suelen tener presidentes con delirio de grandeza, que imaginan que cada uno de sus actos y sus palabras tienen trascendencia histórica, aunque sus pueblos no los sigan; y ministros con complejo de inferioridad capaces de hacer cualquier cosa para que el gobernante no vaya a echarlos a patadas como hace con todo lo que no le gusta.

Fuente: Raúl Wiener blogspot


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