contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

S?bado, 19 de abril de 2008

El Expediente de la Verg?enza

Se trata, por cierto, de un documento oficial emitido por la Corte Suprema de la República del Perú y más precisamente por la Sala Penal del Primer Juzgado Supraprovincial de Lima, y contiene la acusación sustentada contra "los 7 de Aguas Verdes", como se les conoce ahora a Roque Gonzales La Rosa y a las seis mujeres que cayeron con él en el puesto fronterizo con Ecuador, Armida Valladares Jara, Damarís Velasco Huiza, Guadalupe Hilario Rivas, Carmen Azparrent Rivero, María Gabriel Segura y Melissa Patiño Hinostroza; acusados los tres primeros como "autores del delito de terrorismo", y las demás como "cómplices" del mismo.
 
Vale la pena estudiar este documento porque constituye una pieza extraída de un museo de la Inquisición, o de un mundo imaginario, simplemente olvidado. Pareciera que quienes lo han elaborado buscan retrotraer la historia y colocar a nuestro país en el nivel de las viejas dictaduras de antaño. Son aquellos a los que aludía César Calvo: "Los mismos que pisaron tu sangre en el camino / vigilan en el aire nuestras conversaciones / nos cierran las ventanas que daban a la tarde / y quieren para siempre sumirnos en la infamia".
 
Y es que, si son delitos de terrorismo aquellos por los que se ha recluido a quienes fueran intervenidos por la policía peruana el 29 de febrero pasado, ciertamente miles de peruanos y latinoamericanos y millones de hombres y mujeres de todos los países del mundo y de todos los continentes, podríamos haber sido condenados mil veces, por lo menos a 400 años de cárcel por lo mismo.
 
Lamentablemente, el documento de enjundiosas 15 páginas tiene el valor jurídico de "Auto de apertura de instrucción", y fue dictado el 13 de marzo de este año, y trascrito a los afectados y sus abogados defensores, lo que lo convierte en un material de uso público y no en un instrumento reservado de un proceso que todavía no se ha iniciado y que previsiblemente habrá de quedar trunco cuando los gobernantes recuperen el sentido común que parece habérseles ido de la cabeza.
 
Se inicia con una definición precaria de lo que se habrá de considerar algo así como los "actores" del cuadro del delito: La Coordinadora Continental Bolivariana, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (las FARC), el MRTA y otras siglas a las que se les descalifica como si alguna entidad supranacional las hubiese tipificado ya, y en globo, y por siempre, de "organizaciones terroristas"
Y como prueba suprema de esta connotación, se subraya el hecho que usan como slogan la expresión "Patria o muerte, venceremos", arenga "que fuera empleada por Roque Gonzales el 3 de agosto del 2006 en una manifestación ante la embajada de Israel".
 
La denuncia fiscal contra los detenidos en Aguas Verdes tuvo una celeridad prodigiosa. Se presento en realidad el 28 de febrero. Y el día 29 fueron los acusados intervenidos y encarcelados cuando acababan de cruzar la frontera que nos separa del Ecuador, y pisaban ya el territorio peruano en la zona de Aguas Verdes.
 
Roque Gonzales -aseguran sus captores- llevaba consigo una "agenda personal" en la que en la que había escrito "algunas reflexiones" (en tinta negra, dice, probablemente China, diríamos nosotros) en torno a la acción del MRTA ocurrida en diciembre de 1996. De nada valió que el acusado reconociera que estas eran "algunas de sus reflexiones íntimas" referidas a un hecho político que todos los peruanos valoraron en su momento en un sentido u otro. El, Roque Gonzales, no tenía por qué hacer "reflexiones" en torno al hecho, dado que había estado preso "por terrorista". No debía pensar entonces o en todo caso, no escribir lo que pensaba.
 
Pero no fue eso lo único que hallaron en poder del intervenido. También un documento que comenzaba con una expresión de innegable contenido terrorista. En efecto, decía: "camaradas". Y lo peor, hablaba de "la revolución latinoamericana", razón por la que su delito alcanzaba niveles continentales.
Por lo demás, esa ideas se podía comprobar nada menos que revisando la página web de Internet de la Coordinadora Bolivariana, que dice lo mismo, con lo que confirma la extremada coincidencia entre lo que predica la "organización terrorista" y "su agente". Pero además, su agente -es decir Roque Gonzales-, no se limitó a participar en el evento de la Coordinadora celebrado en Quito, sino que hizo algo mucho peor: "convocó a diversas personas al evento", con lo cual elevó su condición de asistente a "organizador" del "evento terrorista".
 
Y la prueba de que eso era así salta a la vista: en el certamen se proyectó un video en el que trasmitía un mensaje "el narcoterrorista de las FARC-EP de Colombia Raúl Reyes". Pero además, se establece que el acusado -Roque- habló "con un sujeto de nombre Isa Conde", quien después apareció uniformado en las selvas de Colombia, para horror de los jueces de nuestro pecato país. En ambas circunstancias, como si las imágenes no fueran lo suficientemente contundentes, el film muestra símbolos que llevan denominaciones de alto contenido subversivo. Dicen, en efecto: "Patria o muerte, venceremos; socialismo o muerte, venceremos". ¿Algo más convincente?
 
A Damaris Velasco Huiza -esposa de Roque- le encuentran algo adicional: participó antes en un evento de innegable corte terrorista llamado "Canto al amor", celebrado en Lima, en la Plaza Francia, con autorización expresa, por cierto, de la Prefectura de Lima, que ignoraba la contextura demoníaca de sus organizadores. Pero como aún eso resultaba insuficiente, el documento añade que en su domicilio, le fue encontrada -nada menos- que una bandera del Perú y un Banner de la Coordinadora Continental Bolivariana.
 
Armida Valladares Jara cometió otro delito. Se afirma en torno a ella que en la página web de la CCB se le aprecia "sosteniendo la banderola", lo que confirma de manera inequívoca su condición de terrorista.
Alejandrina Hilario tiene otro cargo: es, además. Secretaria de la Mujer de la Federación Departamental de Campesinos Indígenas del departamento de Junín" ¿Podía esperarse de ella algún accionar que no fuera terrorista con un cargo tan siniestro en las manos? Por lo demás, a ella le cursaron la invitación para el encuentro de Quito, vía Internet, lo que corroborara su estrecha relación con la estructura terrorista. Ni modo.
 
A Carmen Azparrent le endilgan una acusación aleatoria: en un portal de Internet se ha publicado una foto suya con un texto "exigimos la inmediata libertad de nuestra camarada Carmen Azparrent, dirigente del Comité Regional del PCP de Huancayo". ¡Más que suficiente, terrorista sin remedio!
En cuanto a Melissa Patiño -la fresa del pastel- La acusan de haber gritado consignas ofensivas contra el Presidente del Perú y nuestro caro amigo, el de Colombia. La poeta habría dicho, en efecto: "Uribe y García, la misma porquería". Siniestra la arenga. Cargada de pólvora y dinamita.
 
Por lo demás, Melissa habría mostrado un claro sesgo antinorteamericano, al gritar a voz en cuello algo que aún resuena en primorosos oídos de los jueces: "Y no queremos, y no nos da la gana, ser una colonia norteamericana. Y sí queremos, y sí nos da la gana, América Latina socialista y soberana". Y todo eso, proclamando su voluntad de rechazar - nada menos- que "el ingreso de soldados norteamericanos a Latinoamérica". Tamaña afrenta al Panamericanismo, no podría quedar impune.
Las cosas podrían resultar simplemente risibles y jocosas, si no fueran acompañadas de la legislación vigente que establece que serán reprimidos "con pena privativa de la libertad no menor de veinte años" los actos de "colaboración con el terrorismo", uno de los cuales es, en efecto, "formar parte de una organización terrorista".
 
Para que no quede duda, la ley establece de manera categórica que "los que forman parte de una organización terrorista, por el sólo hecho de pertenecer a ella, serán reprimidos con pena privativa de la libertad no menor de veinte años".
 
Bastará entonces que se consienta considerar a la Coordinadora Bolivariana una "organización terrorista", y se acuse a alguien de pertenecer a ella, para que la ley funcione, y el reo sólo pueda gritar ¡Patria o muerte! tras las rejas en los próximos veinte años.
 
Esa es la ley. Y esos, son los jueces ¡Venceremos!

Por GUSTAVO ESPINOZA M.: Del Colectivo de Nuestra Bandera. http://www.nuestra-bandera.com

Fuente: Envíado por Gustavo Espinoza


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