contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Lunes, 24 de marzo de 2008

Los siete de Tumbes

Una conversación con Roque Gonzáles La Rosa

El domingo por la mañana estuve de visita en el penal de Castro Castro. Mi objetivo: conocer y conversar con Roque Gonzáles La Rosa, apresado en Tumbes hace unas semanas junto con otras seis peruanas que regresaban de Quito. En la primera parte de este artículo únicamente busco dar voz a Roque, cosa elemental en el periodismo pero que ni se le pasa por la cabeza al agudo investigador Pablo O'Brien o a los sabuesos de Correo, que se limitan a reproducir los partes de "inteligencia". En la última parte me voy a dar la libertad de comentar brevemente algunas opiniones sobre lo grave que resulta la captura de los siete de Tumbes.

Palabra de Roque

Roque está acusado por la fiscalía de ser miembro del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y de ser el nexo entre dicha organización y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). De hecho, él ha sido militante del MRTA y por eso ha pasado 9 años en la cárcel, entre 1996 y el 2005. Según la Policía, al salir de prisión ha continuado su trabajo partidario y ha utilizado de fachada a la Coordinadora Continental Bolivariana, el nuevo monstruo de siete cabezas con el que fanteasea la prensa. La historia que él nos cuenta es un tanto diferente.

Al salir de prisión, además de preocuparse por conseguir chamba y “reinsertarse” en la sociedad, procura (cómo no) reinsertarse en la vida política. Pero se encuentra sin espacios: tantos años después no conoce la nueva dinámica de los grupos de izquierda. En agosto del 2005 se realiza en Venezuela el Festival Internacional de la Juventud: la excusa perfecta para conocer un proceso que causa mucha expectativa en amplios sectores de izquierda. En el viaje conoce a la ahora famosa Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), una suerte de “foro” internacionalista abierto para promover la solidaridad con las luchas nacionales y la apuesta por un modelo de integración regional diferente. Es entonces cuando decide impulsar un “Capítulo Perú” de la CCB.

¿Quiénes se aglomeran alrededor de esta CCB Perú? Sectores diversos que van desde la Juventud Nacionalista, el PSR y los Partidos Comunistas hasta movimientos juveniles como Integración Estudiantil (IE), José María Arguedas (JMA) y Todas las Voces (TLV). ¿Cuál es la naturaleza de la CCB Perú? En palabras de Roque, el espacio “solo daba” para realizar “agitación y propaganda”. Léase: eventos, volantes y marchas: una conferencia sobre el TLC por aquí, una marcha contra el ataque israelí al Líbano por allá, y su evento más grande: la Cátedra Bolivariana, que tanto escandalo ha causado a Pablo O'Brien que aún no se explica de dónde salió la plata para “alquilar” un auditorio de San Marcos. Roque me hace notar que ninguna de las actividades organizadas por la CCB Perú trataba ni acerca de las FARC en el conflicto colombiano, ni acerca del MRTA y la guerra interna peruana, los dos temas que causan tanta preocupación a “Inteligencia”.

En ese momento empieza un cierto hostigamiento contra la CCB. Es la época del famoso reportaje alucinado de El Comercio que vincula orgánicamente a todos los movimientos radicales latinoamericanos con la CCB, con Hugo Chávez y con las FARC. La Policía pide que se revoque la libertad de Roque, cosa que un juez rechaza. En diciembre del 2006, dos integrantes de Todas las Voces (agrupación que se había retirado de la CCB) son detenidos y acusados de querer atentar contra Alan García. Las aguas estaban movidas. Por si fuera poco, la CCB Perú se había desgastado un tanto y cada grupo había regresado a su dinámica. Roque decide volver a Venezuela y meterse más a fondo en el proceso. Allá empieza a trabajar en un municipio en la promoción de la participación ciudadana y de los consejos comunales. No puedo evitar una breve digresión, porque no pude evitar preguntar un poco más sobre el tema. Roque ha quedado muy impresionado de lo que se está realizando en Venezuela. En sus palabras, “nosotros hemos sido durante años entrenados para tomar el poder. Bueno, allí teníamos el poder: teníamos el presupuesto y la logística para hacer las cosas en las que creemos e impulsar un verdadero poder popular”. Aún así, Roque reconoce y se muestra preocupado porque el proceso depende demasiado de la iniciativa de Hugo Chávez.

Los últimos 8 meses Roque los ha pasado en Venezuela, metido de cabeza en el proceso y desconectado de lo que pasaba con la CCB Perú. Pero hacia febrero del 2008 estaba convocado un Congreso Continental Bolivariano, en Quito. ¡Cómo dejar pasar la oportunidad! Después de todo, así estuviera un poco desactivada, la CCB Perú había sido en su momento uno de los capítulos más activos. Así que Roque consiguió que el instituto José Carlos Mariátegui, una ONG venezolana, le financiara 200 dólares para asistir. Llegó a Lima y partió desde Fiori con el resto de la delegación limeña. Él paga todos los pasajes para sencillar sus $ 200, y los demás le pagan a él. Allí están los 550 soles de la peligrosa financiación venezolana. Recién en Tumbes se dan con la sorpresa de que había otras dos delegaciones peruanas viajando: una CCB Cusco y una CCB Huancayo, formadas de manera autónoma mientras Roque estaba fuera del país.

El evento en Quito: la típica dinámica de un Congreso, que es antes que nada una oportunidad para que las delegaciones de distintos países se conozcan e intercambien experiencias. El último día se realiza una marcha pública hacia la Embajada Norteamericana. De regreso, y luego de que todos los miembros de la delegación sellaran sus pasaportes en todos los puestos habidos y por haber, son detenidos por la Policía peruana en Tumbes.

¿Y cuál es la acusación fiscal? El documento en el que se explica de qué se acusa a cada uno de los siete detenidos y bajo qué argumentos es tan débil que no sé si debe llevarnos al llanto o a la risa. A las seis mujeres se las acusa de formar parte del MRTA. ¿Cuáles son las pruebas? Haber participado en el evento de la CCB; “haber participado en el visionado del video de Raúl Reyes” (por primera vez me entero que ver un video puede ser delito); “haber gritado en una marcha consignas que buscan desestabilizar al Gobierno, tales como 'Uribe y García, la misma porquería'”. La acusación llega a ser tan absurda que en el caso de una de las detenidas se menciona su orientación “radical” como una prueba. En cuanto a Roque, las pruebas de que aún pertenece al MRTA son igualmente débiles: manuscritos de artículos publicados en diversos periódicos donde lanza la consigna de “Patria o muerte, venceremos”; una foto donde aparece con Narciso Isa, dominicano que según la Policía es miembro de las FARC pero que no tiene requisitoria alguna por terrorismo; y el pago de los pasajes, cuyo origen, en la versión de Roque, ya explicamos. Roque niega tajantemente que aún pertenezca al MRTA. Es más: según él, dicha organización ya no existe, para todo efecto práctico.

Si el proceso fuera meramente jurídico, Roque y las seis compañeras deberían salir libres de inmediato y, en todo caso, seguir el juicio fuera de la prisión. Los hechos demuestran que no ha habido ninguna intención de evadir la Ley ni de ocultarse. Más temprano que tarde la Justicia tendría que llegar a la conclusión de que no existen pruebas para vincularlos con las acciones que sugiere la Policía. Sin embargo, la voluntad del Gobierno de iniciar una cacería de brujas y tener a quién echarle la culpa de las protestas ha tenido un peso determinante en la acusación fiscal. Roque me dice: “yo nunca he jugado al inocente: desde mi primer juicio confesé mi pertenencia al MRTA. Pero esta es la primera vez que me detienen y que sí soy inocente”. Además de su caso, está sumamente preocupado por su esposa Damaris y por las otras cinco mujeres, muchas de ellas con escasa relación con estos temas políticos.

Estas, entre otras muchas cosas, fueron las que conversé en la mañana del domingo con Roque, mientras tenía la amabilidad de invitarme un pan con manjarblanco y, luego, de compartir conmigo un plato de lentejas.

La política del miedo

Lo que me preocupa seriamente es nuestra poca capacidad para solidarizarnos actívamente con este caso. Esa incapacidad tiene que ver directamente con el miedo. Muchas personas estamos dispuestas a movilizarnos por un sinnúmero de causas, pero en cuanto el Gobierno dice “MRTA”, o peor aún “Sendero Luminoso”, ya no somos capaces siquiera de detenernos a pensar cuánto sustento tiene la denuncia. Damos la espalda y huímos despavoridos. Si eso es así en el caso de luchas actuales y de activistas jóvenes, tanto peor en el caso de antiguos militantes de esos dos movimientos armados. Debo aclarar que no tengo ninguna simpatía por los movimientos armados. Pero no se trata de eso: se trata de que no se puede sepultar a las personas de por vida.

En Bolivia, Uruguay, Venezuela, Nicaragua y otros países, antiguos guerrilleros están hoy en la política activa, en muchos casos desde el propio Estado. Estos países han pasado por procesos en los que, de una u otra manera, la sociedad ha asimilado que quienes fueron actores de las guerras internas tienen, en última instancia, legítimo derecho de hacer política. Pero en el Perú hay quienes pretenden que haber participado del conflicto armado sea sinónimo de ser un cadáver político, pese a que las condenas de Ley hayan sido cumplidas.

Hace un año, cuando empecé a publicar esta columna, escribí un artículo que terminaba con los famosos versos atribuidos a Brecht: “cuando los nazis vinieron por los comunistas me quedé callado; yo no era comunista. Cuando encerraron a los socialdemócratas permanecí en silencio; yo no era socialdemócrata. Cuando llegaron por los sindicalistas no dije nada; yo no era sindicalista. Cuando vinieron por los judíos no pronuncié palabra; yo no era judío. Cuando vinieron por mí, no quedaba nadie para decir algo”.

No se trata de definir si estamos a favor o en contra de las ideas de Roque Gonzáles la Rosa, si simpatizamos o no con Hugo Chávez o si nos gusta el bolivarianismo. Se trata de algo mucho más básico y elemental: los siete de Tumbes están presos por sus ideas. La Policía no ha mostrado una sola prueba de su pertenencia a una organización subversiva, y menos aún planes o capacidad operativa para realizar ningún tipo de acción armada. Lo único que ha mostrado son declaraciones, consignas y opiniones. ¿Vamos a permitir que en nuestro país haya personas detenidas por sus opiniones políticas? 

La Palabra Ingenua 24/03/2008
Por runa, comunidad del río hablador


Nota: el documento original ha sido elaborado con OpenOffice.org Writer como procesador de textos. Utilice y difunda software libre: ¡No al monopolio corporativo de Microsoft y compañía!


Fuente: La Palabra Ingenua


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