contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Domingo, 23 de marzo de 2008

M?s de lo mismo

Continúa en el Perú la ola maccartista desatada por el gobierno de García que busca amedrentar a la oposición política y, sobre todo, intimidar a las nuevas generaciones de peruanos que ingresan al escenario nacional con una empeñosa voluntad de cambio luego del colapso de un modelo de dominaciòn impuesto y mantenido a espaldas del pueblo y contra el país entero.

Ya casi se han perdido los antecedentes inmediatos de esta "razzia". Han sido tantos los hechos ocurridos en días sucesivos que pareciera que el Perú se hubiera convertido, de la noche a la mañana, en fuente inagotable de "conspiraciones chavistas" inspiradas por Venezuela y Cuba, y llevadas a la práctica por "ollantistas de nuevo cuño".

Maneras todas, claro, de involucrar en una sola mención al proceso boliviariano de Venezuela, a la bandera socialista enarbolada por Cuba y a la amenaza más tangible que tiene la derecha peruana hoy, y que personifica el Comandante en retiro como líder de una oposición heterogénea y aún confusa.

Quizá si en un inicio de esto se pueda situar la captura de 7 peruanos -un hombre y seis mujeres- que concurrieron en Quito al Congreso Continental Bolivariano celebrado a fines de febrero. La captura -ocurrida en Aguas Verdes- carece de fundamento alguno salvo el que se considere como tal el hecho que el varón del grupo fuera detenido antes, acusado de pertenecer al Movimiento Revolucionario Tupac Amaru por lo que permaneció casi diez años preso.

No importó a las autoridades el saber que nadie en el Perú está prohibido a perpetuidad, de tener ideas políticas, ni tampoco de desarrollar prácticas ligadas a ese quehacer ciudadano.

Si Roque Gonzales La Rosa fue en su momento encarcelado y aún condenado, cumplió con su pena y recuperó su libertad. También recuperó su derecho a pensar, y a actuar libremente. Sus "antecedentes" podrían ser tomados en cuenta como referencia, pero no revisten carácter inculpatorio. El, sólo podría ser detenido nuevamente si incurriera en prácticas y acciones que no les han sido descubiertas en el caso. Las autoridades hoy, se aferran al tema arguyendo lo que sucediera en el pasado, pero omiten aludir a hechos actuales.

Y en lo que se refiere a las mujeres inculpadas, ninguna de ellas tiene antecedentes ni ha sido acusada de la comisión de delito alguno. Se les incrimina solamente "haber viajado a Quito" y "participar en un evento bolivariano", como si eso fuera un crimen que acarreara sentencia condenatoria.

Ya hoy se cumplen 23 días de la detención de estas personas y ellas, sometidas a un tribunal ordinario, están recluidas en una cárcel pública compartiendo celdas con personas de dudosa reputación incriminadas por diversos delitos. Según el procedimiento establecido, el martes 25 iniciarán su presentación ante un Juez que verá su causa y que dispondrá su libertad restringida, o confirmará el auto de detención que aún impera.


Incluso en el caso que se imponga el primer criterio por lógica razonable, igualmente se habrá consumado un atropello incalificable contra estas mujeres, una de las cuales es una poeta de veinte años -Melissa Patiño Hinostroza- y las otras, señoras que bordean los cincuenta años y carecen completamente de antecedentes penales.

Pero esta fue, bien mirada, la primera expresión del maccartismo ridículo y ramplón que se ha impuesto en el pasado reciente. Luego vino como un alud la campaña contra las FARC, calificándolas de "organización terrorista" y "banda de narcotraficantes", para apenas justificar un crimen: el asesinado del Comandante Raúl Reyes y 17 de sus compañeros, consumado por el ejército colombiano en territorio de Ecuador.

Para las autoridades peruanas y los medios de comunicación, el punto no tenía que ver con la violación de la frontera ecuatoriana, ni con la incursión de tropas extranjeras en ese país. Ni siquiera con la enérgica protesta del Presidente de Ecuador. Nada de eso, era importante. Lo esencial -se dijo- era la caída de un "campamento terrorista vinculado al Narcotráfico". Y, claro, el aplauso al Presidente Uribe "defensor intransigente de los intereses de su país". Una manera, más cínica que cómica de distorsionar la realidad para sorprender a incautos.

En ese clima, la policía peruana detuvo en las inmediaciones del aeropuerto internacional, a dos jóvenes que "tomaban fotografía a los aviones". El acto les pareció en extremo sospechoso. Y más sospechoso aún el saber que uno de los intervenidos -Lázaro Charbel Bugosen Abi-Gosen, de 21 años- es de origen libanés. Bastó la referencia para que fuera a dar con sus huesos a una celda cualquiera de una inhóspita dependencia policial, acusado de "terrorista" y presunto de estar vinculado a "organizaciones extremistas internacionales", como lo sostuvo el diario "Correo".

El y su acompañante, Manuel Temoche Carreño, de 23 años, pudieron demostrar que eran absolutamente inocentes. Y tuvieron padres que lograron persuadir a las autoridades de ello. Gracias a ambos factores, recuperaron su libertad, pero aún no se han curado del susto.

La ofensiva de las autoridades, sin embargo, no tiene descanso. En Iquitos capturaron a dos colombianos que caminaban por la calle -Javier Manrique Escobar y Lady Vivas Guerrero- . Y ya los incriminaron por "pertenecer al frente 63 de las FARC" y estar en el Perú para promover la protesta popular ante la inminente dación de la "Ley de la selva", siniestra disposición mediante la cual el gobierno se dispone a legalizar la venta del territorio de la amazonía a los grandes consorcios internacionales, afectando la ingente riqueza que allí se cobija, y el habitat de las más de 1,600 comunidades nativas que viven en la región.
Para aderezar el tema, el general Octavio Salazar, empeñoso jefe "anti subversivo", declaró sin tapujos que "el MRTAS está tras al paro Amazónico", El, entonces, tendrá carta libre para proceder a "luchar contra el terrorismo y la subversión", es decir, detener a medio mundo y también matar, si fuera necesario.

Para enfrentar la protesta ciudadana, las autoridades han hecho "batidas" en la selva central, sobre todo en la zona de Tingo María. Pero las cosas han sido tan burdamente hechas que las propias autoridades no han tenido más alternativa que admitir que "las patrullas del Ejército y la DINOES (División de Operaciones Especiales) suelen capturar a campesinos presumiendo que son terroristas, cuando en realidad son inocentes".

La precisión fue hecha a raíz que se publicitó la captura "del número 3 de Sendero Luminoso del Comité Regional del Huallaga", cuando en realidad el intervenido, era un campesino llamado Segundo Pisco, que no tenía el menor vínculo con el tema.

Entre tanto, claro, la muerte de los campesinos que perecieran en el marco del Paro Agrario de los días 18 y 19 de febrero pasado, sigue impune. Las indagaciones formales referidas al tema, se han estancado, los protocolos de autopsia han sido cambiados, y el Ministro del Interior ha recibido ya el aplauso del Congreso por su "firme defensa del orden constituido".

Y entre tanto, también, piezas decisivas de la Mafia, como Moisés Wolfenson, Blanca Nélida Colán ynotros, recuperan su libertad al tiempo que Keiko Fujimori habla del "indulto" para su padre y Alan García asegura que los peruanos merecen elogio porque "eligieron a un japonés como Presidente" en el pasado.

Más de lo mismo, sin duda, pero en otro contexto, por cierto. (fin)

Por GUSTAVO ESPINOZA M.

Fuente: Colectivo de Nuestra Bandera.


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