contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Domingo, 30 de marzo de 2008

Erradicaci?n de coca: la crisis abierta entre Colombia y Ecuador

A espaldas del primer gran complejo cocalero destruido por Ecuador, pobladores de Puerto Nuevo, en su mayoría colombianos que aseguran ser desplazados por la violencia, creen que la crisis entre los dos países seguirá mientras Colombia empuje hacia al otro lado de la frontera la lucha antidrogas.

"Colombia ordenó arrancar las plantas de coca sin medir los efectos para los campesinos, a quienes se está quitando el trabajo", dijo el ecuatoriano Juan Arturo Escobar, presidente de la junta central de Puerto Nuevo, un paupérrimo poblado fronterizo con 1.700 personas, de las cuales un 80% son colombianas.

A un par de km fue destruido el primer gran laboratorio para procesamiento de cocaína descubierto en la línea limítrofe, y que al parecer sería de la guerrilla marxista de las FARC.

Escobar cree que la pobreza en el lado ecuatoriano también obliga a la gente a "rebuscarse algo" de dinero prestándole servicios al narcotráfico.

 "Es que es muy preocupante, las consecuencias sociales que deja la erradicación de coca son graves", declaró Escobar, quien hace una década se estableció en la frontera amazónica tatuándose en el antebrazo izquierdo las iniciales de su nombre (JAE) y el número de cédula de identidad.

"Es que la violencia por acá deja muchos muertos y cuántos no han podido ser identificados. Así por lo menos sabrán que se trata de mí", señaló.

La gente en Puerto Nuevo teme que la erradicación de las siembras provoque nuevos desplazamientos hacia Ecuador, país que mantiene rotas sus relaciones con Colombia por un ataque contra las FARC en su territorio.

"Al frente se sobrevive boliando rula (echando machete) y de raspachines (recolectores de hoja de coca), pero los cultivos se reducen por la política de Uribe de erradicarlos sin ofrecer alternativas para los campesinos", declaró a su vez el colombiano José Alvarez.

"La gente desesperada vendrá a este lado, donde tampoco hay forma de trabajar", agregó Alvarez, presidente de los refugiados colombianos que habitan en Puerto Nuevo, en las riberas del río San Miguel que marca la frontera con Colombia.

El refugiado, también secretario de la junta central del poblado, es uno de los tantos desplazados colombianos hacia Ecuador, donde según el gobierno viven unos 500.000 se manera ilegal.

"Un día aparecieron los 'paras' (paramilitares) y empezó la candela. Deje botada mi casa y la finca en la zona de Puerto Asís y me vine con mi mujer y tres hijos", anotó.

Alvarez tenía en su finca, localizada en un área "muy guerrillera", dos hectáreas de coca con las que se ayudaba a la manutención, que dejó debido a que "los 'paras' nos sindicaban como colaboradores de la guerrilla y mataban, violaban a las mujeres".

"La coca da para sobrevivir, pero nada más; no es que los campesinos se hacen ricos", expresó el dirigente de Puerto Nuevo, cuyas casas de madera son bodegas de vituallas, medicamentos y botas de caucho para los guerrilleros y grupos ilegales que operan en el convulso Putumayo, según fuentes militares.

Consideró que el plan de sustitución de coca por cultivos legales "no funciona cuando hay muchas veredas sin carreteras. Si se siembra plátano toca cargar 4 ó 5 horas de camino a pie para buscar mercado", dijo.

"Plata para la guerra si hay, pero no para ayudar al campesinado", señaló Alvarez, que figura entre los 14.878 colombianos afortunados a los que Ecuador dio el estatus de refugiado entre los años 2000 y 2007 de las 54.483 solicitudes.

Fuente: Univisión


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