contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Domingo, 16 de marzo de 2008

El Estado pierde control del comercio de la coca en Bolivia

EL MERCADO DE LA HOJA DE COCA ES CONSIDERADA POR LOS COMERCIANTES COMO PROPIEDAD PRIVADA, NO HAY VIGILANCIA POLICIAL

Un policía erradica plantaciones de coca excedente en Chapare.

La Paz | La Prensa

En un pasillo del mercado de la coca, ubicado en la zona de Villa Fátima (La Paz), donde funciona la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca) diariamente, con la ayuda de una prensa mecánica rudimentaria, se aplastan las hojas hasta convertirlas en un pequeño bulto denominado "chanchito". Este producto es ilegal, según las autoridades, ya que no sirve para el consumo tradicional. Pese a ello, no hay control ni para la aparición de un nuevo segmento de comercializadores (sin licencia) del arbusto: los "rescatistas".

Según el Informe antidrogas 2007 de Estados Unidos, en el país se registraron 27.500 hectáreas de coca. La ley boliviana 1008 señala que sólo 12 mil hectáreas son consideradas legales. El informe estadounidense de 2008 alerta ante la expansión de cultivos (de la hoja) -el tercer más grande productor de coca en el mundo- y pide eliminar la permisividad en los cultivos lícitos.

Durante la gestión del ex presidente Carlos Mesa se autorizó la plantación de un "cato" (2.500 metros) de plantación del arbusto por familia. El Gobierno del MAS, en 2006, propuso una política antidroga de "cocaína cero", de "revalorización" del arbusto y (en 2007) anunció su intención de incrementar la cantidad de hectáreas de 12.000 a 20.000 medida que, de aplicarse, requeriría el cambio de la ley 1008 y la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961. Además, planea la industrialización de la planta y reivindica el control social en el manejo de los cultivos como una forma de autorregulación para evitar excesos.

Comercio sin licencia

Sin embargo, esta autorregulación se muestra inexistente en el manejo de la coca en mercados como el de Adepcoca, ubicado en Villa Fátima.

Allí, La Prensa observó que mujeres embuten la coca en yutes blancos, se meten en las bolsas y pisan las hojas para reducir su volumen.

Luego, las entregan a los prensistas, son jóvenes que le dan continuidad para achicarlas más. Utilizan una maquinaria rudimentaria tipo llave de llanta para resumir el bulto en una especie de bola, conocida en el lenguaje de los cocaleros como "chanchito" que contiene hasta 25 libras prensadas.

¿Por qué embuten la coca así?, se le consultó a una de las mujeres dedicadas a esta actividad, quien vigilaba un promontorio de "chanchitos". Ella dijo: "Es que esta coca no tiene licencia y lo vuelven chiquitito para sacar a vender".

Mencionó que los bultos redondos los llevan a vender a todo el país.

Ella paga ocho bolivianos a los jóvenes prensistas por el trabajo de cada dos bollos de coca prensada.

Alfredo Mamani, jefe de la Unidad de Comercialización de la Dirección General de la Hoja de Coca e Industrialización (Digcoin), dependiente del Viceministerio de la Coca y Desarrollo Integral, aseguró que la actividad es ilícita: "Eso es ilegal, es sólo dentro del mercado de Adepcoca, cuando sale afuera se lo retiene en cualquier lugar sin motivo de devolución.

"Ellos (dirigentes de la Asociación) saben muy bien que es ilegal, porque cuando manipulan así la coca ya no sirve para el acullico (masticación), está destinada para otros fines (narcotráfico), con el solo hecho de prensarla le quitan su estado natural. Los dirigentes a sabiendas de la ilegalidad permiten que se siga haciendo esta práctica", señala.

La actividad de los "chanchitos" es el primer paso al narcotráfico, dice la autoridad; sin embargo, Digcoin, ente encargado del control de la hoja milenaria, está atada de manos para ejercer control sobre Adepcoca.

Respuesta de dirigentes

El presidente de Adepcoca, Hernán Justo Centeno, aunque no supo explicar porqué prensan la hoja en su sede, manifestó que ninguna actividad ilegal se practica ahí adentro. "Nuestro producto va al consumo interno a nivel nacional. Estamos conscientes de que esa coca va al mercado legal".

La Asociación de Productores es el único lugar al cual llega toda la coca yungueña, y de ahí es distribuida hacia el mercado nacional. El mercado de la coca es uno de los dos lugares donde se comercializa la hoja. El otro está situado en Sacaba, Cochabamba.

El miércoles 27, día en que este diario visitó el lugar donde se prensaba la coca, un grupo de mujeres agredió verbalmente a la periodista encargada y amenazó con quitarle la cámara fotográfica y destrozarla. Luego apareció otra persona, quien no quiso identificarse, y dijo ser el inspector de Adepcoca que la obligó a gritos, junto con la turba enardecida, a salir de esa propiedad de la que sostuvo: es privada.

Los comerciantes

El jefe de la Unidad de Comercializadores de Digcoin precisó que el control sobre la producción es sólo hasta el puesto de la Rinconada, camino de los Yungas, ubicado a 27 kilómetros de la sede del Gobierno. Los dos sistemas que vigilan el comercio de la hoja tradicional, la Digcoin y el Grupo Especial de Control de la Coca (GECC), dependiente de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) son débiles ante el mercado de la planta. No tienen suficientes funcionarios, equipos, vehículos, logística, entre otros recursos, para hacer más eficiente su labor.

Según Mamani, en todo el país existen legalmente 10.124 comerciantes de coca, de éstos 5.900 son comercializadores detallistas y 4.224 productores de la hoja que también son autorizados de venderla al raleo. Digcoin tiene registrado que en 2007, se vendieron 29,2 millones de libras de coca, esto significa 584 taquis (unidad de medida que contiene 50 libras de coca) o equivalente a 13.246 toneladas.

El director nacional de la Felcn, coronel René Sanabria, informó que ese año se incautaron 3,6 millones de libras de coca, que significan más de 1.000 toneladas, las que eran desviadas para factorías de droga.

Con el secuestro de esta cantidad, se evitó la elaboración de cinco toneladas con 256 kilos de cocaína.

Severo Aguilar, dirigente de la Federación Nacional de Comerciantes de Coca al Detalle, mencionó que un funcionario del Gobierno le aseguró que el 90 por ciento de la hoja desviada al narcotráfico le fue incautada a productores y un 10 por ciento a los comercializadores minoristas.

Poco personal y equipos en mal estado

Frente a los millones de libras vendidas y secuestradas, y la producción de miles de hectáreas, la Digcoin tiene aproximadamente 150 funcionarios entre administrativos y verificadores, y la GECC, 80 efectivos en todo el país para el control de 10.124 comercializadores de la hoja tradicional.

"El personal que tiene Digcoin -sostuvo Mamani- es muy insuficiente para hacer un efectivo control".

Explicó que se requieren de motorizados para los seguimientos a los comercializadores, porque la venta de la planta tradicional se extendió a todo el territorio del país. La oficina de control de coca en La Paz tiene tres vehículos que están en malas condiciones, y en Santa Cruz existen dos y sólo uno de ellos funciona.

Al menos en las distritales de Digcoin de los departamentos como La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y ahora Tarija donde se extendió el negocio cocalero, se necesita de infraestructura propia, además de casetas de control en las carreteras para la revisión de autorizaciones de traslado de coca, de su destino y la cantidad. Un comerciante detallista puede transportar hasta 10 taquis de coca al mes y un productor hasta seis.

Sanabria también admitió que sus efectivos en el país no abastecen: "La Policía Nacional en lo que es el tema de recursos humanos, nunca hemos tenido el personal regular, siempre es reducido. El control que se hace es netamente operativo para cuando la coca está oculta, cuando no tiene documentación, o cuando está acompañada de insumos químicos".

Por: María Luisa Callejas

Fuente: Los Tiempos


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El sistema de control de la comercializaci?n de coca aplicado por la DIGCOIN, eccesivamente superfluo e inocuo aplicado desde el a?o 2006, sin ning?n criterio claro de control, sin aplicar los recursos necesarios tanto materiales y humanos, debido a que los funcionarios de la instituci?n mencionada convertida en bot?n electoral de los dirigentes del Chapare y los Yungas, hace que fracase cualquier intento de control real debido a que no se puede ser juez y parte.

En el caso de los cochabambinos del Chapare zona tradicionalmente ilegal, por no ser demandada ni cotizada por los acullikadores, por no tener el sabor y calidad que tiene el de la zona legal, este grupo de chachadores o akullicadores son los ?nicos consumidores que justifican su cultivo.

En el caso de los productores legales de los Yungas de La Paz, incurren en una serie de falacias debido a que el ?rea legal nunca se delimit?, y con esta escusa han ido extendiendo las ?rea de cultivo.

Sobre el precio de la coca resulta determinante para conocer la cantidad que v? al consumo, debido a que los defensores de la coca no toman en cuenta una ley natural, el de que a mayores precios menor el consumo legal de los akullicadores o chachadores, el pueblo de bajos ingresos no puede acceder a esta hoja que llega a ser cara accesible solamente a los delincuentes que se dedican a elaborar el narcotr?fico y que pueden pagar.

Sobre la calidad de la coca, en la actualidad la calidad cl?ramente y a vista de los controladores es de muy mala calidad, inaceptable par ale akullicu y que s?lamente puede tener un mercado ilegal el del narcotr?fico.

Sobre los altos niveles de corrupci?n observados en la DIGCOIN, especialmente en lo referido a los Verificadores en puestos de control, que son de conocimiento de los productores y comercializadores y protegido por ellos mismos.

Falta grande de capacidad de gesti?n administrativa y creativa para innovar sistemas de control eficientes.
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