contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Lunes, 11 de febrero de 2008

Hildebrandt dedica art?culo al ex ministro y coc?logo oficial de la embajada norteamericana

El animal de la naturaleza

Hab?a una vez un Gusano que pensaba que el mundo deb?a de cambiar porque as? como estaba era muy injusto. Pisoteado por la vida, impotente y debati?ndose entre asfaltos y suelas, Gusano vio que hab?a una vacante para una mutaci?n. Postul? y la gan? con altos merecimientos. Convertido en todo un periodista, Gusano fue m?s tarde comprado por los Estados Unidos a tarifa de remate post incendio y usado como veneno sin ant?doto. Gracias a su esfuerzo sigui? un posgrado en la Universidad del Charco y un MBA en la universidad francesa de La Podre, donde lanz? su famosa teor?a del igualitarismo ecum?nico.

Este igualitarismo fue enunciado as?: como yo soy un traidor, un vendido a poderes oscuros y un calumniador a destajo, entonces todos tienen que ser iguales a m? para que yo no me sienta mal y para que, al fin, la uniformidad se imponga como sustituto de la armon?a. De lo m?s filos?fico, como se ve. Gusano fue escalando posiciones y, otra vez por m?ritos propios, fue responsable de dos cr?menes y un asesinato de tumulto en tanto ministro del Interior del r?gimen que naci? en el Emanuel, sigui? en el Melody y termin? en el regazo de una guardaespaldas. Luch? contra el narcotr?fico a pesar de que su presidente se coqueaba, como lo demostr? ?Caretas?, y que uno de sus amigos ministros hab?a perdido el tabique en una escoba, aunque no consigui? reducir en una pulgada el hectareaje destinado a la siembra de la coca. No obstante eso, sigui? cobrando mensualmente en la embajada de los Estados Unidos, o sea su pa?s de adopci?n, y calumniando a todo el que se metiera con la podredumbre de la DEA, donde ?l sol?a hociquear y cambiar ideas por cromos.

A Gusano le gustaba provocar para ver si le respond?an en serio y a veces la jugada le sal?a. Por ejemplo, le encantaba decir que la fiscal de la naci?n, que no obedec?a a sus amos, era como Blanca N?lida Col?n y que todos los que le cantaban sus cuatro frescas a la fiscal del pa?al siempre puesto (Luz Loayza) ?eran sirvientes del narcotr?fico?. Es decir, Gusano supon?a que todos padec?an de su penosa condici?n de tual? de gringos. Y a veces la fiscal aludida o alg?n desavisado, le contestaban. Era el peor error que se pod?a cometer. Porque entonces Gusano se inflaba, se frotaba las manos y se sent?a importante. Pero cuando lo trataban como lo que era, es decir un mal bicho capaz de toda inmundicia, Gusano se desesperaba y segu?a en campa?a escribiendo matonadas, diciendo que quien no estaba con sus ideas es que estaba con el narcotr?fico, babeando con su baba urticante a quien se cruzara en el camino de sus amos y lanzando su excrecencia favorita: ?es que esos que est?n en contra m?o y de la DEA, que me da de comer, es porque son c?mplices de Fernando Zevallos?.

Cuando escup?a esa frase de tenues verdes, Gusano sent?a el ?xtasis que s?lo su picado de viruela produc?a en las chicas que hab?an pasado por sus distintas comodoy. Es decir, gozaba como un chancho, ya no como el Gusano ancestral que serpenteaba en su arteria car?tida. O sea que Gusano era un mont?n de bichos juntos, un Animal Planet de cuello duro y con licencia para difamar ?licencia que le hab?a otorgado el diario m?s joven del zool?gico de cristal?, un resumen de medusa-avispa mezclada con chuchupe en fa. Y es por eso que cuando alg?n malestar interrumpa su buena salud, ser? el doctor Rond?n quien lo atienda y lo ponga al d?a en sus vacunas.

Y seguramente necesitar? al doctor Rond?n cuando alguien le cuente que, por en?sima vez, no se le ha tomado en serio y nadie se ha asustado por su ladrido con espumarajo, su mirada de anaconda, su picadito de pulpo a la oliva y su alharaca de chimpanc? a cien d?lares la hora. Y no se le puede tomar en serio porque el problema aqu?, en este pa?s recolonizado, es saber qui?n manda: si el Per? o la podredumbre de la DEA asociada a podredumbres nativas. Ese es el problema, Gusano. No nos distraigas con tus muecas. Fernando Zevallos es un narcazo y un asesino y por eso est? preso. Bien hecho. Pero t?, como la fiscal del pa?al, eres un sirviente de la DEA, que sirve a una potencia extranjera, y quieres tumbarte a la fiscal de la naci?n porque ella se neg? a ?producir? 25 kilos de coca?na de alta pureza en Uchiza, pedido que le hizo la DEA y que ella rechaz? por escrito. Eso es lo que quieres ocultar con tu barro y tu ventilador, Gusano de toda la vida.

Y con tu misma malignidad, Gusano, alguien podr?a decir que t? est?s con el narcotr?fico porque te plegaste al pedido de la DEA de ?producir oficialmente? 25 kilos de coca?na que sirvieran de anzuelo dizque para algunos ?operativos?. Y no mezcles a Ch?vez, las FARC y a los que aqu? queremos que la DEA te mande a ti y a sus otros sirvientes, pero no a todos los peruanos. Ch?vez es como t? ?un mal bicho?, las FARC son una banda de delincuentes, pero los que aqu? queremos que la DEA s?lo mande a sirvientes como t? no es que estemos con el narcotr?fico. Es que estamos con la soberan?a y un cierto sentido de la dignidad. ?O es que necesitamos a los marines para derrotar a Sendero? Decir que los que estamos en contra de la podredumbre de la DEA estamos con el narcotr?fico, es una calumnia. Bueno, ser?a una calumnia digna de un proceso judicial si la soltara alguien serio. Pero no es este el caso, claro est?. Este es el caso de alguien que muerde y ensucia en defensa de su sueldo. Nada m?s.

Por C?sar Hildebrandt

Fuente: La Primera

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