contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

S?bado, 02 de febrero de 2008

Vegetarianos sin fronteras: queda una opci?n: alimentarse de productos locales, de temporada y ecol?

Nuestra dieta actual abusa del consumo de productos de origen animal, y seguramente no somos del todo conscientes de las graves repercusiones que este sobre exceso genera en nuestra salud (un exceso de ingesta de grasas saturadas que favorecen la obesidad) y en la salud del planeta y, de nuevo, sus habitantes

Para la producci?n de unas hamburguesas, un bistec, huevos, productos l?cteos o unas pechugas de pollo, con los actuales sistemas ganaderos basados en una alimentaci?n intensiva fundamentada en grano y soja, han sido necesarios el uso de muchos recursos finitos. Por ejemplo se requieren 7 litros de petr?leo para obtener un kilo de carne de vacuno y unos 3.000 litros de agua para un kilo de pollo. Hasta tal punto llega la demanda de productos de origen animal en nuestra sociedad carn?vora que se calcula que entre un tercio y la mitad de la cosecha mundial se dedica al engorde animal. Si pensamos que seg?n la FAO en una hect?rea de tierra cultivable dedicada a productos agrarios como patatas o arroz pueden vivir unas 20 personas y s?lo dos si esa hect?rea se dedica a ganado, entenderemos una de las razones del hambre en el mundo.

L?gicamente los pa?ses ricos no tienen espacio agr?cola suficiente para los cultivos necesarios para satisfacer a tanto ganado encarcelado, por lo que impulsan o imponen el cultivo para la exportaci?n de grano y soja en los pa?ses empobrecidos. As? se genera una presi?n terrible por la tierra que est? provocando el desalojo de miles de peque?as familias campesinas, la desaparici?n de muchos puestos de trabajo agr?colas; se amplia la frontera agraria abriendo terrenos en zonas de selva, se contamina y empobrece el territorio por el abuso de pesticidas, se pierde la soberan?a alimentaria de muchos pueblos y, eso s?, las agroindustrias globales generan enormes fortunas. El negocio de la soja, por ejemplo, es notorio, el 92% se dedica a alimentaci?n animal. S?lo en 2004 Brasil destin? al monocultivo de soja para exportaci?n el equivalente a 20 veces la extensi?n de Euskadi.

En este contexto se enmarcan los cultivos transg?nicos de soja o ma?z. S?lo buscando aumentar a?n m?s los ingresos se desarrollan semillas transg?nicas de lo que ser? finalmente alimento para el ganado. Es obvio que aqu? el discurso de las empresas e investigadores que promocionan los OGM, ?para combatir el hambre?, es un embuste. Realmente los millones de hect?reas plantadas de ma?z y soja transg?nica han estado destinadas a alimentar animales que s?lo algunos comeremos. Ahora, con el desarrollo de los agrocombustibles, deber?n competir animales con autom?viles. Comestibles contra combustibles.

As? pues, sepamos que los carn?voros, yo entre ellos, si no moderamos nuestro consumo, somos parte de una maquinaria perversa. Pero adem?s de vivir poco informados de estas realidades, vivimos enga?ados. Las normativas actuales de etiquetado de estos alimentos no obligan a las empresas a explicitar con qu? cereales o leguminosas han sido alimentadas las gallinas o cerdos que han contribuido a nuestro huevo frito con chorizo. Y evidentemente han sido alimentados con soja o ma?z transg?nico que est? llegando de alguna forma a nuestro organismo, cuando a?n no se han investigado a fondo los problemas de salud que podr?an generar.

Pero nos queda una opci?n: alimentarnos de productos locales, de temporada y ecol?gicos, sabedores que el beneficio econ?mico llega a peque?os productores que desarrollan una agricultura sostenible y respetuosa con el medio ambiente... a no ser que cerca de esa granja y de ese huerto se encuentren parcelas cultivadas con semillas transg?nicas y que, por falta de una regulaci?n exigente, pueden convertirse en contaminantes de nuestro ?ltimo refugio.

Por Gustavo Duch Guillot. Director de Veterinarios sin Fronteras

Fuente: GARA

Añadir comentario

¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com