contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 01 de febrero de 2008

La econom?a puede reventarse

Luego de negar por meses que Estados Unidos iba hacia una fuerte crisis econ?mica, al propio George W. Bush le toc? aceptarla, y hacerlo con una medida que prueba su gravedad: devolver impuestos por 150 mil millones de d?lares, en un pa?s que sufre por un d?ficit fiscal que asciende a 250 mil millones de d?lares, una de las causas de la recesi?n, la temida palabra que no quer?an usar.

Nadie sabe con precisi?n qu? pasar?, pero predominan los analistas, incluidos los neoliberales, que ponen el ?nfasis en la extrema gravedad de la crisis gringa y en que arrastrar? al mundo, pues su econom?a participa con el 25 del total. Hay quienes dicen que es el peor problema econ?mico desde la Segunda Guerra Mundial, otros asemejan lo que ocurre con la depresi?n (una recesi?n agravada) que empez? en 1929 y se leen an?lisis acerca de que est? por desaparecer el orden ?si as? puede llamarse? constituido alrededor del d?lar y de las decisiones de Washington que crearon el FMI en 1948. Adem?s, no hay duda de que est? fracasando la propia globalizaci?n neoliberal, calculada para impedir la debacle en ciernes, por la v?a de exacerbar las diferencias econ?micas entre los pa?ses y los individuos. Pero ya veremos a Rudolf Hommes y a Armando Montenegro plantear que se siga con el plan a cualquier precio, al tiempo que ocultan en cu?nto se han lucrado y se lucrar?n con ?l.

?Qu? le ocurrir? a Colombia, cuya Bolsa ha tenido una de las peores p?rdidas en el mundo? El com?n de los comentaristas, incluidos varios de los neoliberales sin puesto en el gobierno, ha reconocido que el pa?s es el peor preparado en Am?rica Latina para las nuevas asechanzas. Entre las debilidades enumeran la excesiva dependencia de la econom?a nacional de la de Estados Unidos, el d?ficit fiscal, la inflaci?n, las altas tasas de inter?s y ser el ?nico pa?s de Am?rica Latina que sufre por un enorme desbalance entre los d?lares que gasta y los que puede generar. Los hechos confirman que no era cierto que la econom?a creciera por la ?seguridad democr?tica? y desnudan la irresponsabilidad del gobierno para tratar una crisis que anunciamos desde hace meses.

Complican tambi?n las cosas los problemas con Venezuela, pa?s que ha jugado un papel irreemplazable ante la ca?da de las exportaciones a Estados Unidos. Y las complican aun si no existieran los enfrentamientos entre los dos gobiernos, porque es imposible que las ventas colombianas mantengan el ritmo de crecimiento de los a?os anteriores y porque no ser?a sorprendente que cayeran los precios del petr?leo, al igual que los de las dem?s materias primas. Esperemos que a los dos gobiernos no se les ocurra pensar que para qu?, entonces, mejorar las relaciones. As? como hay que criticar los actos del Presidente de Colombia violatorios de las normas que deben regir las relaciones entre los dos pa?ses, deben rechazarse la forma y el fondo de muchas de las afirmaciones del Presidente de Venezuela y las posiciones suyas que significan una injerencia indebida en los asuntos internos de Colombia. Pero insistamos en la urgente necesidad de retomar ?por el bien de los pueblos de los dos pa?ses? el respeto mutuo entre los gobiernos, as? mantengan notorias diferencias.

En la crisis que se avecina, que debe exacerbar las pol?ticas imperialistas de las potencias para paliar sus problemas, seguramente el pa?s m?s d?bil es Colombia, en raz?n de la naturaleza de ?lvaro Uribe y de la debilidad inherente a un primer mandatario que no resistir?a que la canciller?a de un pa?s poderoso le sacara a relucir en p?blico que la casi totalidad de las decenas de parapol?ticos son uribistas. ?Y no llama la atenci?n que insista en que se apruebe el TLC, un acuerdo que le quita al pa?s la cl?usula de balanza de pagos, el m?s poderoso instrumento dise?ado, precisamente, para enfrentar un tsunami econ?mico del tama?o del que empieza a azolar el mundo?

Coletilla. De la carta del Polo que repudia el nuevo desprop?sito de ?lvaro Uribe: ??Habr? justicia para el Presidente de la Corte Suprema si el acusador, los testigos y los jueces comparten los mismos intereses y pertenecen al mismo grupo donde militan casi todos los parapol?ticos investigados por dicha Corte? ?Ser? posible concebir algo m?s sesgado? Que nadie se sorprenda si este caso llega a los tribunales internacionales?. Como de nazis la opini?n del ministro del Interior al defender la ?libertad de expresi?n? de quienes agredieron tanto a Piedad C?rdoba que las autoridades debieron protegerla. ?En qu? direcci?n se mueve pol?ticamente un pa?s en el que ocurren cosas como estas y en el que el aparato propagand?stico de la Casa de Nari?o, con el obsecuente apoyo de tantos medios, logra que tantos piensen que viven en una democracia?

Por Jorge Enrique Robledo

Fuente: Moir

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