contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Lunes, 28 de enero de 2008

Coca-Cola, Mickey Mouse y Adolf Hitler

Coca-Colonizaci?n

Por J. G. Ballard

Por Dios, la Patria y Coca-Cola
Mark Pendergrast


Coca-Cola, el producto de marca m?s famoso del mundo, goza tambi?n de la distinci?n de ser el de peor fama, por lo menos en la demonolog?a de la izquierda. Henry Ford dio nombre a las desalmadas cadenas de producci?n que han hecho sus autom?viles, pero por lo que yo s? nadie ha acusado nunca a Hoover o Heinz de esgrimir la maligna influencia geopol?tica que marxistas y antinorteamericanos creen firmemente que ha ejercido Coca-Cola.

?C?mo es que un l?quido con gas, 99% de agua azucarada con una pizca de cafe?na y ?cido fosf?rico, ha podido convertirse en uno de los principales s?mbolos de Estados Unidos del siglo veinte y amenazar, seg?n afirman algunos, la identidad cultural de naciones enteras? ?C?mo es que, adem?s, la compa??a que hace la bebida y llena todas esas botellas de silueta femenina de un l?quido burbujeante de color caramelo ha llegado a ser tomada con tanta seriedad que los representantes de la empresa en el extranjero a menudo gozan pr?cticamente de la posici?n de embajadores, y su logotipo se ve como una fuerza tan insidiosa como la combinaci?n de la CIA y la KGB?

Por Dios, la Patria y Coca-Cola, de Mark Pendergrast, es un relato desopilante de los or?genes del refresco m?s difundido del mundo, y del lugar m?tico que ocupa en la conciencia de los consumidores. En la central de Atlanta, Georgia, 3000 turistas visitan cada d?a el museo donde se exhibe la creaci?n de Coca-Cola en 1886 en un hervidor de tres patas como un milagro equivalente al nacimiento de la Virgen. Su inventor fue John Pemberton, un m?dico de 54 a?os de origen escoc?s y sufrido morfin?mano. Como muestra Pendergrast, Coca-Cola estaba lejos de ser una bebida singular. Al igual que tantos otros ?t?nicos nerviosos? de la ?poca, era una medicina de libre venta cuyo principal atractivo ?sobre todo para su creador? era el toque evidente de coca?na. Una bebida hoy olvidada, Vin Mariani, producida por primera vez hacia 1860, ya se hab?a vendido en Europa y Estados Unidos, y era una mezcla de vino de Burdeos y coca?na que contaba con la recomendaci?n de Edison, Zola, la reina Victoria, Buffalo Bill Cody y al menos tres papas.

Tratando de imitar el ?xito de Vin Mariani, Pemberton lanz? primero al mercado su Cola Vino Franc?s, agregando un extracto del ?rbol de cola que conten?a un potente alcaloide, la cafe?na. Pero su vino fortalecido nunca se hizo popular, y en busca del ?xito recurri? a un nuevo ingrediente provisto por los expendedores de bebidas no alcoh?licas: el agua con gas. En 1900, Coca-Cola ya era un fen?meno comercial, controlado entonces por un empresario brillante llamado Asa Candler. Las cr?ticas p?blicas por la coca?na que conten?a la bebida hicieron que ?sta se quitara en 1901, pero asombrosamente la popularidad de la Coca-Cola no decay?. Como comprendieron los astutos dirigentes de la compa??a, la gente compraba la imagen tanto como el producto, y Pendergrast dedica los cap?tulos m?s divertidos del libro a los tediosos esfuerzos de los hombres de marketing para vender en el mundo el eructo m?s refrescante.

Fuente: P?gina 12

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