contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Domingo, 30 de diciembre de 2007

Colombia: El reh?n es Uribe

Alvaro Uribe se ha convertido en reh?n, no de las FARC sino de sus propias inconsecuencias y lo que es peor para ?l: de la historia. Colocado en una coyuntura excepcional en la que le era suficiente sumarse a las positivas corrientes que se abren paso en la regi?n y participar en un renacer general, opt? por el papel de pato feo para convertirse en traficante de almas.

Por ins?lito que parezca en pleno siglo XXI cuando la humanidad se adentra en debates acerca de unos grados de m?s en el clima planetario, se estremece ante el futuro de los osos polares y se angustia por el destino de ara?as que habitan en las selvas de Borneo, en Am?rica Latina, se utilizan personas como monedas de cambio en repugnantes c?balas pol?ticas.

M?s extra?o aun es que cuando aparece un hombre como Hugo Ch?vez bien intencionado y con capacidad de convocatoria para allegar las partes, promover el afecto de los detenidos, la esperanza de los familiares y la flexibilidad de los captores, llegando a poner a punto una soluci?n aceptable para todas las partes, el m?ximo responsable de la tragedia, Alvaro Uribe se convierte en un obst?culo.

Es cierto que adem?s de Uribe, los jefes guerrilleros son partes en este ins?lito episodio y aunque su posici?n dif?cilmente disfrute de consenso general, lo obvio es que Uribe y no Marulanda es el presidente de todos los colombianos, la cabeza visible del Estado y el responsable por la seguridad de sus compatriotas. Parad?jicamente, de ?l vino el injustificado exabrupto que puso fin a la mediaci?n del l?der bolivariano y fulmin? las esperanzas de detenidos y familiares.

Ante una tragedia humana, con profundas connotaciones ?ticas, arrastrada por a?os sin que se vislumbraran esperanzas, en el momento en que aparece una figura limpia y cre?ble, como la del presidente venezolano que asume la tarea con la buena fe, energ?a y transparencia caracter?sticas y, que actuando en un perfil estrictamente humanitario, logr? un clima de confianza y avenencia, el presidente de Colombia que debiera ser el m?s interesado en arribar a un final feliz, desautoriza al mediador y hace retroceder la gesti?n.

Al relegar a Ch?vez, un mediador insospechable de ceder a manipulaciones pol?ticas de ning?n tipo y de prestarse a arreglos que signifiquen ventajas para alguna de las partes, excepto para las victimas, Uribe descart? la mejor oportunidad y probablemente la ?nica opci?n viable; prefiriendo servir de instrumento a especulaciones y oscuras combinaciones.

Cuando ya se hab?a consumado le negativa de Uribe, en gesto de buena voluntad, las FARC intentaron hacer llegar al presidente Ch?vez las pruebas de que los rehenes por cuya libertad se trabajaba, est?n vivos y vale la pena seguir adelante, gesti?n que tambi?n el mandatario colombiano hizo fracasar y manipul? en provecho de su inexplicable posici?n.

M?s recientemente y sin que nadie pueda impedirlo, al acceder a la liberaci?n de tres de los detenidos, entre ellos un ni?o, las FARC ofrecen una nueva muestra de buena voluntad y relanzan la gesti?n de Ch?vez que, habilitado por el mandato de los familiares y avalado internacionalmente vuelve a ser una esperanza, ofreciendo al gobierno colombiano una oportunidad de retomar el camino correcto.

El fondo del problema puede ser que, efectivamente, avanzar hac?a la paz no sea para Uribe y su administraci?n una prioridad y ni siquiera un inter?s. Una normalizaci?n de la situaci?n en Colombia permitir?a caminar hac?a la soluci?n de los problemas asociados a la droga y el narcotr?fico internacional y colocar?a sobre bases nuevas la relaci?n con Estados Unidos, que con la excusa de la guerra y la lucha antiterrorista, inyecta cientos de millones de d?lares a los circuitos m?s corruptos de la vida nacional colombiana.

Por otra parte, al sumarse a las campa?as internacionales contra Ch?vez, Uribe hace meritos ante Estados Unidos, pasando por alto que, en alg?n momento, como ya hicieron antes con connotados personajes de la vida pol?tica latinoamericana, los norteamericanos pudieran aplicarle la receta de la naranja exprimida.

Para Uribe lo m?s sencillo y razonable era hacer lo que p?blicamente, sin falsos orgullos y con genuina compasi?n por los detenidos de todas las partes, le pidi? Ch?vez: ?D?jame hablar con Marulanda?? De haber accedido a un ruego con el que no pod?a perder nada, hubiera puesto fin al sufrimiento de los cautivos y colocado a su pa?s en una senda de paz.

Como para probar que la historia puede ser generosa, a Uribe le queda todav?a la oportunidad de probar su humanidad.

Por: Jorge G?mez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

Fuente: Argenpress

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Wakala! este se?or si que se puso mesi?nico y psiqui?trico.
Grave problema, porque con lo cerca que est? de Venezuela y con el protagonismo que va a seguir teniendo Chavez en la liberaci?n de rehenes, le va a dar un infarto. En fin...
Lo que si no entendemos es como si esta harto de paramilitares, guerra y narcotr?fico, apoya tan mesi?nicamente a Uribe, el amiguisimo de los paramilitares, la guerra y el narcotr?fico.
Ah... y Chavez no es "mi presidente". Por desgracia lo es Alan Garc?a!

peruana de la gran puta no vengas hablar de lo q no sabes las farc estaban jugando con estos rehenes al querer adquirir su status de beligerancia uribe solo los desenmascaro como la basura q son acaso no te diste cuenta grandisima perra que el ni?o emannuel no estaba en poder d esta gente uribe los desenmascaro paq el mundo sepa la clase d gente q son pero como aki solo importan los intereses politicos fue duramente cuestionado sigue enga?ada pendeja

ese lenguaje delincuencial lo pinta de cuerpo entero. pero lo que no deja de llamarnos la atenci?n es la intima relaci?n entre la escasez de cerebro y la identificaci?n con el uribismo, el paramilitarismo, el terrorismo de estado, la delincuencia y el narcotr?fico.
la verdad se?orito, es que usted da mucha l?stima...
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