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Domingo, 16 de diciembre de 2007

Bolivia: La oligarqu?a arma su propio Estado

Los terratenientes y la burgues?a, con masivo apoyo popular, intentan formalizar el poder que ya de facto ejercen en cuatro de las nueve regiones de Bolivia. Alistan su propio Parlamento, su propia Polic?a y el control absoluto sobre la tierra, el gas, la educaci?n y los impuestos. Evo, por ahora, s?lo mira y amenaza. La clase obrera se pone en pie de combate

En abierta rebeld?a contra el gobierno legalmente establecido del presidente ind?gena Evo Morales, las fortalecidas fuerzas de la oligarqu?a boliviana dieron anoche un nuevo paso en su intento por formalizar el poder que ejercen de facto en los valles y llanuras de Bolivia al aprobar su denominado 'estatuto auton?mico'.

El texto de 155 art?culos, que sienta las bases para la conformaci?n de un gobierno independiente, con capacidad de legislar y definir el uso de sus recursos, fue aprobado por una autoconvocada Asamblea Provisional Auton?mica, en Santa Cruz, la regi?n m?s pr?spera del pa?s, donde se concentra gran parte de la riqueza natural (gas, petr?leo, tierras, bosques, hierro) y que es desde hace un a?o el basti?n de la oligarqu?a terrateniente y de la burgues?a comercial financiera local.

La carta auton?mica fue recibida con j?bilo por las clases medias, empresarios, vecinos y gran parte de los trabajadores urbanos del oriente, aunque con fuerte rechazo y cr?ticas por los sectores campesinos e ind?genas.

Tras la aprobaci?n del estatuto 'en grande', de inmediato en La Paz el gobierno del presidente Morales, que ejerce poder en el altiplano y que a?n mantiene bajo control total al Ej?rcito y la Polic?a, advirti? que la 'autonom?a de facto decretada por la oligarqu?a era ilegal, antidemocr?tica y conspirativa'. E l ministro de Gobierno, Alfredo Rada, hab?a advertido con una intervenci?n policial y militar si Santa Cruz declaraba su autonom?a y romp?a la unidad del pa?s.

Al margen de la ley

Como lo reconocen sus propios autores, la carta auton?mica no se basa ni en la Constituci?n Pol?tica del Estado en vigencia ni en la que fue aprobada en Oruro por las fuerzas leales al presidente Morales el domingo pasado y que exacerb? el clima de enfrentamiento que vive Bolivia, virtualmente partida en dos, con dos poderes en pugna abierta por el control de territorio.

El texto auton?mico establece que Santa Cruz es un departamento aut?nomo, una demanda de gran arraigo popular en casi todas las regiones del interior del pa?s (excepto La Paz) y que ha permitido que la oligarqu?a tenga la direcci?n y control de un vasto movimiento popular, que tiene fuertes rasgos reaccionarios y racistas, profundos sentimientos regionalistas, un acendrado odio hacia los altipl?nicos y duras expresiones fascistas.

El punto central del estatuto se encuentra en el art?culo seis, en el cual se detallan las competencias exclusivas que tendr? el nuevo poder. Entre ellas se incluyen la competencia legislativa para tener su propio Parlamento, la organizaci?n de instituciones p?blicas aut?nomas, entre ellas de la Polic?a, que no dependan del poder central, un r?gimen electoral departamental, y el control, dominio y administraci?n de la tierra, agricultura y ganader?a, asuntos forestales, ?reas protegidas, biodiversidad, gas, petr?leo, tributos departamentales, hacienda, educaci?n, ordenamiento territorial, transporte terrestre y reconocimiento de personer?as jur?dicas, entre otras.

Es un levantamiento

'Este es un levantamiento terrateniente, un levantamiento del gamonalismo m?s retr?grado y conservador contra democracia, contra la unidad y contra el proceso de cambio y revoluci?n agraria', dijo en La Paz el viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz.

Por ahora, el Ej?rcito y la Polic?a, cuyos altos mandos responden a Morales, est?n en apronte, al igual que las organizaciones sindicales urbanas y campesinas que han comenzado a exigir que se corte de ra?z la conspiraci?n fascista y se liquide el creciente poder de la oligarqu?a. Algunos dirigentes, como Roberto de la Cruz de la combativa ciudad de El Alto, cuestionaron la extrema pasividad del gobierno de Morales para con los sediciosos. Otros m?s radicales, vinculados a mineros de Oruro y maestros de La Paz, plantearon como salida a la crisis la inmediata expropiaci?n y reversi?n de todos los inmensos latifundios en los que concentra la tierra y que son la base del poder econ?mico y pol?tico de la oligarqu?a.

Presi?n revolucionaria

En este escenario, la combativa Central Obrera de Oruro, timoneada por los mineros proletarios, la vanguardia revolucionaria de Bolivia, dijo a Econoticiasbolivia que 'l as autonom?as departamentales que se pretenden ejecutar de facto est?n al margen de la ley y s?lo es un pretexto y argumento trillado para tener potestad regional de parte de la oligarqu?a de disponer de nuestros recursos naturales en su beneficio'.

'Las autonom?as departamentales no solucionar?n el problema del desempleo y pobreza porque no altera la propiedad de nuestros recursos que contin?an en manos de los mercenarios y trasnacionales. S?lo la aplicaci?n de las Agendas del 2003 y 2005 (una verdadera nacionalizaci?n de los hidrocarburos y de la miner?a, expulsando a las transnacionales, y una nueva reforma agraria que liquide el latifundio) de la cual nunca hablan los oligarcas ser?n verdadero despegue hacia la construcci?n de una nueva sociedad'.

Los mineros repudian, adem?s, la pol?tica conciliadora de Morales. 'Rechazar la convocatoria del Gobierno a una tregua y concertaci?n con la minor?a fascista que hoy convulsiona el pa?s, utilizando millonarios recursos de las trasnacionales y el gobierno norteamericano. La clase trabajadora y el pueblo ha sufrido en carne propia los resultados de este tipo de concertaciones que siempre son un retroceso para el pueblo y ventajas para los opresores. El pueblo sabe que los cambios son con lucha decidida del pueblo que el gobierno no tiene el derecho de traicionar', agrega la arenga de la Central Obrera de Oruro que ha logrado burlar el control pol?tico e ideol?gico que ejerce el gobierno sobre los sindicatos.

Represi?n fascista

En Santa Cruz, el Estatuto auton?mico fue aprobado bajo la atenta mirada de unos 700 huelguistas de hambre, instalados hace once d?as en carpas en la plaza central de Santa Cruz, donde son constantes las palizas y golpizas contra los altipl?nicos que osan pasar por el centro de la ciudad. All? operan con absoluta impunidad las bandas fascistas, las fuerzas que respaldan al presidente Morales lucen acorraladas.

'A cada hora, a cada dos horas nos llaman los compa?eros, denunciando que los est?n pegando, que los est?n maltratando o robando, es incre?ble lo que est? sucediendo, porque realmente ya no hay respeto a nada', dice Isaac Avalos, principal dirigente de la Confederaci?n de Campesinos y parlamentario del partido de Morales.

En el sur del pa?s, en las ciudades de Sucre y Tarija, como m?s al norte, en Beni y Pando, tambi?n operan las organizaciones juveniles fascistas para amedrentar a los partidarios de Morales y a los dirigentes sociales e ind?genas. All? tambi?n se realizan huelgas de hambre contra Morales y su cuestionado proyecto de nueva Constituci?n, que propugna, en los central, una econom?a mixta, el respeto a la propiedad privada y al latifundio y la convivencia entre la precaria econom?a campesina, la informalidad empobrecedora y una limitada participaci?n estatal junto a los grandes terratenientes, la burgues?a financiera comercial y los pulpos transnacionales.

Dos gobiernos

Desde las ?ltimas semanas, en los hechos, en Bolivia hay dos gobiernos. Uno, el legal, del presidente ind?gena Evo Morales, tiene masivo apoyo campesino y el control del altiplano (La Paz, Oruro y Potos?). El Ej?rcito y la Polic?a responden a?n a su mando. Los sindicatos y las clases medias lo apoyan, aunque sin mucho entusiasmo. En los valles y llanuras del oriente y sur del pa?s, pesa m?s, en cambio, la oligarqu?a latifundista y la burgues?a financiera-comercial, que cuenta con la adhesi?n militante de las clases medias y la sumisi?n de los sindicatos y organizaciones c?vicas y populares. Ellos conspiran y quieren escindir al Ej?rcito para derrocar al 'indio presidente'.

Bolivia est? partida en dos. En seis de las 10 m?s grandes ciudades bolivianas gobierna de facto la oligarqu?a. All?, nadie respeta a Evo Morales y emerge con fuerza el racismo, el separatismo y las bandas fascistas. All?, la izquierda indigenista no tiene discurso ni consignas y est? arrinconada y perseguida.

Por: ECONOTICIASBOLIVIA

Fuente: Argenpress

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