contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Mi?rcoles, 19 de diciembre de 2007

Senegal: ?Antes nos ped?an agua, ahora coca cola?

* ABC relata el d?a a d?a de los 30 guardias civiles que patrullan en Senegal para frenar la inmigraci?n.

Yaye Ngoma Mbaye tiene s?lo un mes de vida. Ha nacido en Senegal, un pa?s, como tantos otros de ?frica, que sangra cada vez que ve emigrar a uno de sus compatriotas. Yaye todav?a no sabe qu? es la miseria, ni un cayuco, ni el mar, ni la angustia de llegar sin papeles a otro pa?s, ni la de morir en el oc?ano de fr?o, de hambre, deshidratado o engullido por una ola fatal.

Su padre, Saliou Mbaye, podr? cont?rselo cuando sea m?s mayor. Mbaye, como todos los senegaleses, podr?a tirarse horas y horas hablando de la inmigraci?n clandestina, y de c?mo ponerle freno. ?l, junto a otros cuatro gendarmes y cinco polic?as de Senegal, aprenden a salvar vidas. Ni siquiera el nacimiento de su hijo le ha hecho perder clases.
El aula es un barco; los profesores, seis agentes de la Guardia Civil que se han convertido en su referente. ?No queremos que se vayan todav?a, a?n queda parte del camino por recorrer?, dice uno de los polic?as, el m?s joven de todos. Lo llaman ?Peque?; su nombre es Amsatou Ndiaye.

El brigada Javier Casas est? al mando de tres mec?nicos: Jos? Carlos Feliz, Alfonso ?lvarez y Daniel Junquera; y de dos patrones, Manolo Morales y Jos? Ben?tez. Son los encargados de adiestrar a los senegaleses. Llevan seis meses en Dakar. Su proyecto - dentro de los Mecanismos de Reacci?n R?pida (MRR) de la Uni?n Europea- finalizaba este diciembre. Pero la Guardia Civil ha decido prorrogarlo unos meses. Los hemos conocido a todos ellos en la Base Naval de la capital senegalesa. Da gusto verles trabajar.

?Nuestra misi?n es dotarles de conocimientos de navegaci?n y mec?nica, para que cada vez sean m?s aut?nomos; montar, en definitiva un servicio mar?timo a semejanza del nuestro, y conseguir que ellos mismos sean capaces de ense?ar en un futuro a otros gendarmes y polic?as senegaleses?, relata el brigada Casas.

?Tardamos en despegar, no hay que olvidar que esto es ?frica y la mayor?a de cosas cuestan el doble?. Los barcos tambi?n les han dado alg?n quebradero de cabeza. Llegaron a Senegal en noviembre de 2006 y no se pusieron en marcha hasta junio de este a?o, cuando aterrizaron en Dakar los MRR. ?Los problemas que han ido surgiendo nos han venido bien para que los senegaleses aprendieran c?mo resolverlos?. Adem?s, reconoce que todos est?n ?muy satisfechos?, sobre todo ?por el gran inter?s de nuestros alumnos en atender a todas las lecciones; han avanzado mucho y eso que algunos no ten?an estudios en n?utica?.

Seguimos en la L-05, es una de las dos patrulleras ligeras, convertidas en aulas, donadas a Senegal por Espa?a. El brigada Casas se?ala a uno de los gendarmes. Es Abdourahmane Diop. ?Sacan tiempo de donde sea para no faltar, y siguen cumpliendo con su trabajo?. Abdourahmane, por ejemplo, ?act?a ahora como jefe accidental de los gendarmes del Puerto porque su m?ximo responsable est? en Espa?a haciendo un curso?. La verdad, dice Casas, ?es que lo toman muy en serio, no podemos defraudarles?.

El d?a empieza a las ocho y media de la ma?ana, y terminan al mediod?a, ?aunque hemos echado aqu? muchas horas m?s, todas las que han hecho falta?. A los gendarmes se les ha ense?ado ?una rutina de trabajo, que es muy importante, todo empieza con la revisi?n de los motores?. Cheikh Diene y Diop, gendarmes ambos, ?eran los ?nicos patrones y nos han ayudado mucho?.

Arroz, pescado y amistad
Casas presume de equipo, y dice de su proyecto que es clave. Los senegaleses est?n tomando conciencia, explica, ?de que lo que van a hacer es salvar las vidas de sus compatriotas?. Muere mucha gente intentando alcanzar la otra orilla del Atl?ntico, se lamenta el brigada, ?aqu? son muchos los que tienen alguna triste historia que contar?.

?Hacemos nuestro trabajo con toda la dedicaci?n de que somos capaces?, se?ala Casas, ?y mantenemos una relaci?n ya de aut?ntica amistad con nuestros alumnos?. Se nota, s?lo hay que verlos juntos. ?Hemos organizado alguna comida en el barco, una vez prepararon el plato nacional senegal?s, el ti?-bou-dienne, arroz y pescado?.

Ellos, cuenta, ?tienen sus costumbres y nosotros las nuestras, pero aprendemos unos de otros y nos vamos amoldando?. Los viernes, por ejemplo, terminan las clases un poco antes para que puedan ir a la oraci?n. Casas reconoce que ?hay d?as duros?. Est?n lejos de su tierra, y de la familia, ?pero tenemos entre manos una tarea muy importante, y esperamos que todo esto siga adelante, y sobre todo que no se pare cuando nosotros tengamos que marcharnos?.

Los de Casas no son los ?nicos hombres de la Guardia Civil destinados en Senegal con misiones relacionadas con la inmigraci?n. Forman parte del dispositivo de Frontex, la Agencia Europea de Control de Fronteras. Las espaldas de otros 25 agentes cargan con la responsabilidad de blindar las costas senegalesas. Ellos salvan vidas en alta mar. Nos lo cuenta el oficial de enlace del Instituto Armado en este pa?s africano, el teniente Francisco Javier Ayuso. Dentro de la operaci?n Hera III, ?estos hombres est?n al mando de las dos embarcaciones destinadas al patrullaje conjunto en una zona de 200 millas?. Son la R?o Ara y la R?o Cabriel. ?Tambi?n contamos con un buque de altura, el R?o Mi?o?.

En su despacho de la Embajada, en el centro de Dakar, destaca la ?humanidad? de los guardias espa?oles y la ?colaboraci?n? de Senegal. Un ?ejemplo? para otros pa?ses. Marruecos y Mauritania tambi?n mantienen acuerdos con Espa?a para el patrullaje conjunto. Pero el blindaje de las costas desplaza a las mafias, y la salida de los cayucos hacia el sur. Ahora se busca la firma de planes de acci?n con pa?ses como Gambia, donde descansan otras dos patrulleras con la intenci?n de poner en marcha el programa de aprendizaje que Casas dirige en Senegal.

Pelot?n de asalto
En Dakar, el alf?rez Miguel ?ngel ?lvarez hace las veces de comandante de la R?o Ara. ?Ahora tenemos que salir con efectivos del pelot?n de asalto, adem?s de la pareja de gendarme y polic?a que siempre nos acompa?a?. Antes de poner rumbo a las costas canarias, los ocupantes de los cayucos ya saben con qu? se pueden encontrar, ?y cada vez van m?s preparados, llevamos al pelot?n de asalto para evitar conflictos?.

Miguel ?ngel y los suyos han visto el dolor cara a cara muchas veces. Llevan a?os en el Servicio Mar?timo de la Guardia Civil. ?Aqu? el trabajo es mucho m?s duro, cuando los interceptamos sabemos que estamos frustrando su viaje nada m?s empezar, pero tambi?n sabemos que estamos salv?ndoles de una muerte casi segura, y ellos tambi?n lo saben?. En Espa?a ?ya han terminado el trayecto cuando los encontramos, y hasta nos lo agradecen?.

Para guiarlos, reciben diariamente los partes del avi?n italiano y el espa?ol que sobrevuelan aguas senegalesas. ?Cuando hay una embarcaci?n sospechosa, se marca un rumbo de colisi?n, donde se interceptar? el cayuco?.
Muchos de los que encuentran durante el patrullaje son s?lo pescadores, ?salen a cuarenta o cincuenta millas y pueden pasar all? d?as; suelen embarcar unas 30 o 40 personas?.
Detenemos un momento la R?o Ara. Unos j?venes piden agua desde su cayuco. ?Son viejos conocidos, como muchos otros, al principio s?lo nos ped?an agua, pero ya nos gritan que les tiremos hastacoca cola; se han acostumbrado a nosotros, a vernos por aqu??.

Nervios
A la hora de interceptar un cayuco, ?lo m?s importante es la rapidez?. Los inmigrantes, cuenta el alf?rez, se ponen muy nerviosos y hay que tener en cuenta que un cayuco puede llegar a pesar hasta diez milos kilos, las maniobras son muy delicadas. De los quince cayucos que han rescatado en los casi ocho meses que llevan all?, ?el m?s cargado transportaba a 180 personas?.

Dice que se han visto en situaciones ?bastante complicadas?, como el d?a que encontraron ?un cayuco volcado con sus ocupantes hundi?ndose?. Aunque ?lo peor es cuando todo sale mal y muere alguien; aqu? todav?a no hemos tenido que lamentar ninguna muerte en un rescate?.

Mientras termina la frase, Julio Fern?ndez, otro de los guardias, avisa de que la comida est? hecha. Bajamos al comedor de la R?o Ara. Han preparado fabada asturiana, ?como si estuvi?ramos en casa?. Los ocho tripulantes de la patrullera empiezan el d?a a las nueve de la ma?ana, y no terminar?n hasta las nueve de la noche, ?aunque en realidad siempre estamos activos, preparados para actuar, cuando se trata de rescatar vidas no hay horario que valga?.

TEXTO Y FOTOS: ERENA CALVO. DAKAR.

Fuente: ABC

Añadir comentario


hay que ver, pandilla de vividores que estais jodiendo dinero publico para nada, valla jeta que teneis vividores de los cojones y vais de hermanitas de la caridad.
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com