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Mi?rcoles, 12 de diciembre de 2007

El regreso de la pol?tica: Toni Negri

ENTREVISTA A TONI NEGRI

El ensayista italiano anuncia el fin de la posmodernidad, al menos en su rasgo pol?tico de indiferencia ante el bien com?n. Dice que recomienza la narraci?n de un proceso de liberaci?n. En esta charla analiza la situaci?n actual del capitalismo y sus derivaciones en el trabajo. Sus posturas han conocido las objeciones de Laclau, Dri y Bor?n, entre otros, que lo acusan de un exceso de utopismo y de no tener en cuenta las dimensiones nacionales de la lucha pol?tica.

--------------------------------------------------------------MARIANA CANAVESE Y BRUNO FORNILLO.

Suele decirse que la Italia de fines de los a?os 60 y gran parte de los 70 estuvo inmersa en un grado de movilizaci?n colectiva que oper? como una suerte de laboratorio de las pol?ticas de emancipaci?n. En Argentina, tras visitar Bolivia y Venezuela, el fil?sofo Antonio Negri -uno de los animadores de aquel ciclo y de la renovaci?n de ese discurso-, enuncia el tiempo de una nueva narraci?n de las pr?cticas pol?ticas. Sujeto a m?ltiples lecturas, interpreta que la recepci?n local de su obra ha sido "negativa y limitada" respecto de las discusiones que deton? en otras regiones del continente.

-Hay un grado de vitalismo que usted expresa fuertemente y que contrasta con quienes subrayan la discontinuidad de la pol?tica. ?En qu? se funda ese optimismo?

-No tengo optimismo como tampoco vitalismo. Si usted dice que en la filosof?a contempor?nea hay posiciones mortuorias en vez de vitalistas, dir?a que son las fundamentales. Basta pensar en Heidegger, que es la filosof?a de la muerte. La actitud represiva s?lo puede organizarse sobre la muerte y el miedo. Por otra parte, es lo que siempre han ense?ado los curas: la muerte como fin de la vida y el pecado como organizaci?n de la vida. Veamos, en cambio, cu?l es la pasi?n fundamental que est? en la base... Yo considero que el ser, esta cuesti?n de la que tanto la filosof?a como la pol?tica deben ocuparse, es un ser productivo. Es una posici?n que tiene una historicidad, de Maquiavelo, a Spinoza, Marx y el posestructuralismo. Es una l?nea respecto de la cual apostamos como apostamos siempre en la vida. Pienso que la vida es una cosa malditamente pesada, dura, pero que es construida. Pensemos en un beb? que nace, si no fu?ramos un poco optimistas y no lo am?ramos, morir?a de inmediato, y, en general, debemos tomar ese ejemplo para todo lo que sucede en la vida. Es s?lo el amor, la solidaridad, la reciprocidad, lo que permite que la vida se reproduzca y pasar de las fases m?s elementales -la asistencia a un beb?- a lo que est? hecho de ayudarse, de ense?arse el lenguaje, de trabajar -cosa que nunca hacemos solos-, y as? sucesivamente. Es este amor, en sentido ontol?gico -no tiene nada que ver con Freud ni con la pornograf?a-, amor verdadero, s?lido, el que construye la vida. ?A eso lo quiere llamar optimismo? Ll?melo optimismo. Ciertamente, si no existiera este optimismo -que no es optimismo sino simple realismo-, la vida no existir?a.

-Respecto de las pasiones, ?cu?l ha sido la influencia de Spinoza en su pensamiento?

-Perd?n si hago un poco de cronolog?a de mi vida. Nac? bajo el fascismo y viv? mis primeros a?os durante la guerra, hasta los 12 o 13 a?os. Y la guerra me marc? much?simo, la guerra, la miseria, el esfuerzo de vivir. Fui comunista antes de ser marxista. Cuando ten?a 20 a?os, trabaj? en un kibutz en Israel, y all? me hice comunista, sobre la exigencia de una vida en com?n,Experiment? esa fase de Israel que fue muy bella. Despu?s me puse a trabajar en pol?tica y me volv? marxista. Me insert? sobre todo en un proceso de lucha, entre los a?os 60 y 70, que fue creativo, realmente formidable, y que permiti? desarrollar una cr?tica extremadamente fuerte. En Italia, el 68 no fue un mayo, no fue un mes, fueron 10 a?os que nos permitieron, a m?, a miles, a millones de compa?eros, desplegar una cr?tica del capitalismo como cr?tica, justamente, del modo en que el capitalismo maneja las pasiones. Luego de lo cual fui a la c?rcel, y ah? rele? a Spinoza interpretando, criticando, mi viejo marxismo, pero recuperando al mismo tiempo esa capacidad spinoziana de fundar sobre el mecanismo conatus vivente, el conatus de vida, el conatus sensible, el amor o la cupiditas, como el momento de asociaci?n constructiva y constituyente. Y despu?s, el amor racional, ontol?gicamente constructivo, que me permiti? reconquistar no s?lo el sentido del trabajo, de la actividad, que el marxismo me hab?a ense?ado, sino ese sentido de la pasi?n que debe cubrir los conceptos y permitirles desarrollarse. Cuando, por otros motivos, me encontraba frente a un an?lisis constitucional positivo, aprend? de esa manera, por ejemplo, a evaluar si detr?s de cada f?rmula jur?dica exist?a un conjunto de pasiones que era cultivado. Y cuando, posteriormente, en la etapa que sigui? a la prisi?n, me encontr? con la tem?tica de la cr?tica de las instituciones, del globalismo, del desarrollo de la biopol?tica, el desarrollo foucaultiano, esas cosas se unieron y se dio esa s?ntesis que fue m?s o menos correcta. No creo que la historia de la filosof?a nos ense?e mucho, al contrario. Deleuze dec?a: "Espero ser el primero que no fue castrado por la historia de la filosof?a".

-?Por qu? decidi? que su vida est? trazada por la pol?tica?

-La pol?tica, o sea, la elecci?n de los conocimientos y las actividades que llevamos sobre la cosa com?n, sobre el Commonwealth, sobre la riqueza com?n, es fundamental. En general, la pol?tica, es decir, este conocimiento, esta experiencia ampliada del saber com?n para la reproducci?n del com?n, de la libertad, est? en la base de todo saber.

-Recientemente dio en la Argentina una charla sobre "Commonwealth"...

-"Commonwealth" es el tercer volumen, escrito junto con Michael Hardt, de la serie que iniciamos con "Imperio" y que continu? con "Multitud". Es un texto probablemente m?s filos?fico y, por ende, m?s pol?tico, en el sentido de que nos hacemos preguntas absolutamente esenciales: ?Qu? es lo pol?tico? ?Qu? es el bien y el mal? ?Qu? es el odio o la guerra? El libro empieza con una reivindicaci?n de la pobreza como elemento fundamental de caracterizaci?n de la multitud: encontramos que alrededor del 1600, con la Revoluci?n inglesa, el t?rmino "multitud" desaparece del vocabulario pol?tico y es sustituido por el t?rmino "pueblo". Este se distingue de la multitud en tanto es propietario. Tenemos, entonces, la exclusi?n de los pobres del pueblo, la multitud excluida del pueblo, la pobreza excluida de la construcci?n de lo pol?tico. La pobreza es un elemento oscuro fundamental que no puede ser recuperado dentro de las categor?as de lo pol?tico moderno; queda siempre afuera, y queda como resistente. A menudo nos han acusado de eurocentristas y de haber dejado de lado, por ejemplo, lo colonial. Aqu? hicimos un esfuerzo enorme por recuperar ese tipo de literatura dentro de la problem?tica actual bajo la categor?a de pobreza. Nos interesaban los aspectos de antagonismo ind?gena que organizaban y manten?an la autonom?a. Luego, un tercer cap?tulo enfrenta el problema de qu? es hoy el capitalismo. Una hip?tesis central es que asistimos a una ruptura del proceso capitalista: la acumulaci?n de esas resistencias -la pobreza, el anticolonialismo- unida a la transformaci?n de la fuerza de trabajo en los pa?ses centrales, que se presenta en t?rminos cada vez m?s cognitivos, inmateriales, socialmente conectados y cooperantes, llevan a una ruptura en la historia del capital. Este quiebre produce una forma cada vez m?s parasitaria, m?s abstractamente dominante del desarrollo capitalista, tornando vac?a la relaci?n capitalista. El obrero ya no se encuentra frente al capitalista como organizador de la fuerza de trabajo sino que esa organizaci?n se transforma cada vez m?s en un proceso aut?nomo que el trabajador conduce. Este, sin embargo, se encuentra frente a mecanismos de renta (inmobiliaria, financiera, de acumulaci?n), fen?menos que remiten a un elemento barb?rico de la organizaci?n capitalista del trabajo. Y, por otra parte, est? el ?xodo de la fuerza de trabajo, que significa la capacidad de desarrollar contracultura pero sobre todo nuevas institucionalidades. La relaci?n de gobierno es cada vez m?s una relaci?n que ya no es para nada algo gerencial sino una relaci?n de fuerzas; es gobierno sobre una red viva. Existe, adem?s, una tentativa de empezar a narrar, a describir, ese ?xodo. Estoy convencido de que hay que salir de lo posmoderno y del miedo de hacer una gran narraci?n. Hoy recomienza el tiempo de una narraci?n del proceso de liberaci?n, porque todos estos elementos construyen ese mosaico sobre cuya base se puede volver a contar una historia de liberaci?n que es absolutamente necesaria.

-Tanto en G?nova como en la Argentina de 2001 hubo una irrupci?n de masas que, en principio, no lleg? a plasmarse en una nueva institucionalidad. En Bolivia hay un grado mayor de potencialidad, pero as? y todo la Asamblea Constituyente est? debilitada. ?Qu? obst?culos identifica?

-El ?xodo significa capacidad constituyente. El gran problema pasa a ser la difracci?n de los poderes constituyentes. Dentro de las teor?as jur?dicas, el poder constituyente siempre ha sido considerado como un poder extra-legal; act?a de una sola vez, erige el ordenamiento y no existe m?s. Debemos empezar a imaginar el poder constituyente como un poder que se despliega en esa relaci?n dual. Este a?o en Bolivia, por ejemplo, las discusiones que tuvimos estaban referidas, justamente, a nuevas formas constitucionales que no necesariamente ven el poder constituido como negaci?n del poder constituyente, sino como estructuras de nuevos ordenamientos totalmente abiertas a un poder constituyente. Es decir, un nuevo modelo de constituci?n. Respecto de la Argentina, es claro que aquellos movimientos espec?ficos se acabaron, pero la acumulaci?n de estos procesos es algo que se debe tener muy en cuenta. Y estos son fen?menos completamente irreversibles. Estoy convencido de que cuando se habla de constituci?n -la relaci?n entre constituci?n material y formal, entendiendo por constituci?n material el conjunto de las relaciones de fuerza que constituyen la sociedad- se debe tener presente esa composici?n pol?tica latente. Por otra parte, las corrientes actuales m?s vivas del derecho, post-Luhmann, hablan incluso de constituci?n sin Estado. Tambi?n lo posmoderno en toda la fase de aleatoriedad y de matiz est? terminando. Entramos en una nueva ?poca donde lo contempor?neo vuelve a mostrar su solidez.

-En cierta ocasi?n mencion? que el movimiento de resistencia global est? en crisis. ?C?mo piensa la organizaci?n pol?tica post-partido?

-Cuando se habla de la crisis de la forma partido se habla de la crisis de la representaci?n pol?tica, de todo un sistema de formaci?n y transmisi?n de la voluntad pol?tica que, justamente, caracteriza actualmente a la democracia. Por lo tanto, plantearse el problema m?s all? de los partidos significa plantearse tambi?n si existe otra forma de democracia. ?Qu? es, c?mo puede concretarse el ideal de democracia absoluta? Creo que todav?a se trata de moverse en el terreno de la investigaci?n. Es evidente que la definici?n de partido -cuando era una definici?n seria y no puramente ideol?gica- se organizaba sobre la relaci?n que exist?a entre composici?n t?cnica y social de la fuerza de trabajo, la composici?n pol?tica en general, y la forma pol?tica, ligada a una tentativa de reapropiarse del ciclo productivo, en la expresi?n de los consejos obreros, por ejemplo. Hoy todo eso es muy dif?cil de determinar: dentro de la composici?n t?cnica del trabajo est? esa composici?n social, cognitiva, abstracta, m?vil, precaria. Por eso tenemos un aut?ntico tejido en el cual la institucionalidad debe, muy probablemente, plantearse como problema no de representaci?n sino de presentaci?n. Siempre consider? que no son los intelectuales los que inventan las formas en las que se organizan las masas o las multitudes; son ellas las que proponen a la reflexi?n las formas bajo las cuales actuar. Creo que el gran paso que viene a trav?s del capitalismo es el hecho de que, lejos de profundizarse lo individual, se profundiza la singularidad y la participaci?n de cada individuo en el com?n. Es la inmanencia de la singularidad en el com?n. Esta inmanencia y esa autonom?a com?n se dan como base tanto m?s institucional cuanto que si hay algo an?rquico en este momento es el individualismo. Nunca he sido anarquista.

-?Cu?les ser?an las caracter?sticas del trabajo precario?

-Obrero precario es una definici?n sociol?gica o econ?mica para referir, ante todo, a una forma de salario. Se trata de un trabajador esencialmente m?vil, flexible, que ya no est? ligado a un espacio determinado como tampoco a una estructura temporal espec?fica, la jornada laboral de ocho horas. Mientras, desde el punto de vista salarial, al trabajador-masa lo llam?bamos fordista, a este trabajador flexible lo llamamos precario. Estamos, en t?rminos macroecon?micos, en una situaci?n global, ya no nacional. El inmigrante, por ejemplo, es fundamental dentro de esta figura del precario. Saben que cuando hacemos las manifestaciones por San Precario, este santo re?ne a centenares de miles de personas en Mil?n el 1? de mayo. Es un proceso muy bello, se hacen santos que se llevan en procesi?n, hay m?sica y coros... "San Precario: ay?danos". La imagen es la de un joven, una persona cualquiera, no con cara de santo sino una m?s astuta, porque ?sa es su cualidad fundamental: ser vivo, h?bil... Ahora, por un lado, el trabajador precario est? mal pago y en una situaci?n inestable, pero, por otro, alguien puede preferir trabajar as?. La figura del precario es sobre todo la del trabajo femenino: hoy, ir a trabajar a la f?brica o a la oficina puede significar no tener hijos, porque si ten?s un hijo te echan. Entonces, el trabajador precario es, por ejemplo, una mujer que prefiere quedarse en su casa y trabajar all? seg?n sus tiempos.

-Han mencionado, con Hardt, la idea de guerra global permanente, que podr?a pensarse concatenada, al menos en Am?rica latina, a un proceso cada vez m?s intenso de militarizaci?n, de criminalizaci?n y judicializaci?n de la protesta social, de miedo y fuerte presencia de un discurso que reclama seguridad...

-En cuanto al discurso sobre la guerra permanente, como en general sobre el estado de excepci?n -son estados de excepci?n permanentes-, vale tanto m?s hoy cuando la centralizaci?n de ese proceso termina. Estados Unidos intent? el golpe de Estado sobre la mundializaci?n, ser el poder soberano que dominaba el campo. En la medida en que ese poder soberano unilateral cesa, en que se afirman ?mbitos multilaterales de regulaci?n, toda una serie de instrumentos pasan a ser de criminalizaci?n interna, de excepcionalidad difusa. Todo eso se relaciona con la separaci?n del comando capitalista de la organizaci?n del trabajo: en la medida en que el capital se despega de la organizaci?n del trabajo asume ese recurso a la fuerza; la violencia se convierte en la clave del mando.

NEGRI BASICO

PADUA, 1933. FILOSOFO


Fue profesor en las universidades de Paris VIII y de Padua, donde dict? Teor?a del Estado. En los a?os 60, entre la universidad y el activismo, particip? en la revista Quaderni Rossi y luego en el grupo Potere Operaio. En 1979 fue detenido bajo la acusaci?n de ser el jefe de las Brigadas Rojas y de haber asesinado al presidente Aldo Moro y a otras 17 personas. Aunque los cargos no fueron probados, fue condenado a 30 a?os. Permaneci? en la c?rcel hasta que, en 1983, fue elegido diputado. Al neg?rsele la inmunidad parlamentaria, se exili? en Francia durante 14 a?os, donde fue invitado al Coll?ge International de Philosophie. En 1997 regres? a Italia -y a la c?rcel hasta 2003- con la expectativa de instar a un debate sobre la situaci?n de cientos de exiliados o condenados por hechos ocurridos en los llamados "a?os de plomo". Es autor, entre otros, de ?zLa anomal?a salvaje?6, ?zEl poder constituyente?6, ?zEl tren de Finlandia?6, ?zMarx m?s all? de Marx?6, y tambi?n de tres piezas teatrales que, los domingos de enero, se emitir?n por France Culture.

Fuente: Clar?n

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http://www.geocities.com/alejandrofiorito/toninegri.pdf

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