contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 07 de diciembre de 2007

En Bolivia hay dos gobiernos

En Bolivia hay dos gobiernos. Uno, el legal, del presidente ind?gena Evo Morales, tiene masivo apoyo campesino y el control del altiplano (La Paz, Oruro y Potos?). El Ej?rcito y la Polic?a responden a?n a su mando. Los sindicatos y las clases medias lo apoyan, aunque sin mucho entusiasmo. En los valles y llanuras del oriente y sur del pa?s, pesa m?s, en cambio, la oligarqu?a latifundista y la burgues?a financiera-comercial, que cuenta con la adhesi?n militante de las clases medias y la sumisi?n de los sindicatos y organizaciones c?vicas y populares. Ellos conspiran y quieren escindir al Ej?rcito para derrocar al ?indio presidente?.

Bolivia est? partida en dos. En seis de las 10 m?s grandes ciudades bolivianas gobierna de facto la oligarqu?a. All?, nadie respeta a Evo Morales y emerge con fuerza el racismo, el separatismo y las bandas fascistas. All?, la izquierda indigenista no tiene discurso ni consignas y est? arrinconada y perseguida.

Esta divisi?n se hizo m?s patente tras que en La Paz, y con el apoyo de cuatro mil campesinos que cercaron el Congreso, el Gobierno de Evo Morales logr? la medianoche del martes 27 de noviembre que el Parlamento aprobara una ley para recortar los recursos de todos los gobiernos regionales para financiar con 200 millones de d?lares el pago de un beneficio anual y vitalicio para todos los mayores de 60 a?os. Este beneficio, sin algunas mejoras introducidas por Morales, era pagado hasta ahora con recursos de la petrolera estatal de YPFB para que los ancianos tengan 25 d?lares al mes para comprar un plato de comida, un vaso de leche y dos marraquetas (panes).

Otra medida, aprobada tambi?n por los parlamentarios del Movimiento al Socialismo (MAS) leales a Morales y sin la participaci?n de los congresales opositores, amedrentados por los grupos campesinos, fue la autorizaci?n para que la directiva de la Asamblea Constituyente pueda sesionar en cualquier ciudad para formular la nueva propuesta de Constituci?n Pol?tica del Estado. Hasta ahora, estas sesiones estaban recluidas en la ciudad de Sucre, controlada por las fuerzas ligadas a la oligarqu?a y que hab?an logrado movilizar a los sectores ciudadanos para impedir la continuidad de las sesiones. All?, grupos fascistas dirig?an las acciones de acoso e intimidaci?n contra los asamble?stas oficialistas y azuzaban el creciente odio racial contra los altipl?nicos.

Di?logo bajo presi?n

Con estas medidas, el gobierno de Morales busca presionar al m?ximo a los opositores para obligarlos, desde una posici?n de fuerza, a negociar sobre la nueva Constituci?n, que debe decidir sobre el alcance de las autonom?as regionales, la reelecci?n presidencial y la concesi?n de derechos iguales a los ind?genas y pueblos originarios, entre sus temas centrales.

Sin embargo, en lo inmediato, la aprobaci?n de ambas medidas, una que les resta recursos a los gobiernos regionales y otra que les arrebata el veto que ten?an sobre la Constituyente, exacerb? la oposici?n pol?tica regional que realiz? una masiva huelga de 24 horas el mi?rcoles 28 de noviembre, paralizando casi en su totalidad a seis de las nueve regiones de Bolivia. All? se produjeron movilizaciones populares, golpizas a los grupos leales al presidente Morales y acoso a los migrantes llegados del altiplano.

Tras cumplir el paro, los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija, Cochabamba y Chuquisaca anunciaron estar listos, como lo dijo el presidente del fascista Comit? C?vico cruce?o, Branko Marinkovic, para ?pasar al estado de resistencia civil movilizada ante el quiebre de la democracia?.

En franca rebeld?a, los prefectos (gobernadores), dirigentes c?vicos, empresariales y populares de los valles, el oriente y sur del pa?s se declararon en virtual desacato, comenzaron una huelga de hambre desde el 3 de diciembre y anunciaron la resistencia civil a las medidas gubernamentales, junto a la denuncia internacional contra Morales. Los alzados, como era de esperar, ya viajaron a Washington. En la agenda tambi?n est?n la toma de las oficinas p?blicas, el control de la Polic?a y la fractura del Ej?rcito. Los prefectos de Pando y Cochabamba ya convocaron al desacato militar.

Un alto a la conspiraci?n

La decisi?n del gobierno de Morales para recortar por ley los recursos de los gobiernos regionales y aprobar la reinstalaci?n en otra ciudad de la Asamblea Constituyente, que hab?a logrado aprobar en grande, en la primera de tres etapas la nueva Constituci?n en Sucre, en un recinto militar y ante el acoso de la poblaci?n (los enfrentamientos ocasionaron la muerte de tres civiles y m?s de 200 heridos), se da ante la evidencia de que la oligarqu?a y la oposici?n de derecha est?n saboteando la Asamblea y que mediante la constante confrontaci?n est?n fortaleci?ndose cada vez m?s.

Por ello, la oligarqu?a y la oposici?n derechista intenta ahora revertir las medidas aprobadas por Morales, pero sobre todo acrecentar su poder, que ha crecido como la espuma por los desaciertos de la pol?tica conciliadora, contradictoria y demag?gica de Morales, que ha rifado la enorme popularidad y expectativa que hab?a logrado obtener con las elecciones de diciembre de 2005 cuando logr? el 54 por ciento de los votos.

Conciliaci?n, demagogia y violencia

En su intento por lograr un gran acuerdo nacional -que le permita desarrollar el capitalismo andino sobre la base de la gran propiedad privada burguesa, el respeto a la inversi?n extranjera que paga impuestos, el impulso a la peque?a producci?n campesina, urbana e informal y el retorno parcial y limitado de las empresas p?blicas a la econom?a- el gobierno de Morales hab?a entregado a la oligarqu?a en el 2006 un poder de veto para definir el alcance de la nueva Constituci?n Pol?tica del Estado, a trav?s de la elecci?n de los congresales y la definici?n de los temas con el voto de los dos tercios.

All?, el gobierno del MAS y los opositores acordaron que la nueva Constituci?n ser?a fruto del pacto y la conciliaci?n. Sin embargo, la fracci?n indigenista del MAS intent? desconocer el acuerdo y logr? romper el pacto de los dos tercios, lo que oblig? a la oligarqu?a a lanzarse a la calle en busca de apoyo popular en contra de Morales y la Constituyente.

Desde ah?, y en medio de la pugna al interior del Gobierno, entre el ala indigenista y la fracci?n dialoguista y concertadora de las clases medias e intelectuales timoneados por el vicepresidente Alvaro Garc?a Linera, la Asamblea transit? entre acercamientos y rupturas con las fuerzas de la oligarqu?a, que tras estar arrinconadas desde el 2003, se reactivaron en el 2006 y cobraron gran fuerza y poder en el 2007.

As?, cada victoria del ala dialoguista, cada concesi?n de Morales y el MAS se convert?a en un aliciente para que la derecha y la oligarqu?a puedan endurecerse m?s; en tanto que cada avance del ala indigenista y campesina, cada ataque de Morales les serv?a para potenciarse, para levantar nuevas banderas.

La derecha dirige a las masas

Hoy, en seis de las 10 m?s grandes ciudades del pa?s, la derecha m?s reaccionaria ha logrado arrastrar a las masas, enarbolando las banderas de la democracia, de libertad, de la autonom?a. Ha tomado, incluso, la bandera de la defensa de la econom?a popular, ante el virtual silencio de las organizaciones sindicales que han sido cooptadas y neutralizadas por el MAS, y ante la oposici?n gubernamental que no supo ni pudo quebrar el bloque enemigo.

Por ahora, la intenci?n del vicepresidente Garc?a Linera para que las viejas ?lites compartan el poder con las nuevas ?lites emergentes de ind?genas y campesinos, no ha podido cristalizarse, a pesar de las enormes concesiones que hizo el gobierno.

Concesiones del MAS

El proyecto de nueva Constituci?n, elaborada por el MAS, garantiza la vigencia de todas las formas de propiedad (tanto estatal como privada y comunitaria), el respeto a los inmensos latifundios productivos que son la fuente de la pobreza campesina y el minifundio, el respeto a la inversi?n extranjera y a las transnacionales que siguen saqueando Bolivia, reconoce los derechos de los pueblos ind?genas, autoriza autonom?as regionales limitadas y da paso a la reelecci?n de Morales.

En este texto constitucional, que debe ser a?n aprobado en su etapa de detalle y revisi?n por la Constituyente, antes de ser sometido a un refer?ndum, no hay lugar para la revoluci?n agraria ni para la estatizaci?n de la miner?a ni los hidrocarburos.

La nueva Constituci?n apuntala, en el fondo, la perspectiva gubernamental de impulsar el capitalismo andino, en la visi?n de Morales de convertir a Bolivia en un socio confiable de las transnacionales. En la concepci?n gubernamental, la industria petrolera, minera, agroindustria, banca, servicios de telecomunicaciones, energ?a, industrias seguir?n en manos de las grandes compa??as privadas transnacionales, algunas de ellas con fuertes lazos con el capital boliviano.

La legalizaci?n de los contratos petroleros (presentadas demag?gicamente como una nacionalizaci?n ficticia), el impulso al latifundio agroexportador y productivo, el respeto a las transnacionales mineras, incluida la Glencore, junto al leve aumento de impuestos en el sector, forman parte de este proyecto que intenta ?normalizar? el funcionamiento de un capitalismo que cumpla la ley, que explote pero que no robe, que incentive los negocios y la ganancia, pero que sancione a los especuladores de tierra, que promueva el lucro empresarial pero que castigue al que no pague impuestos o defraude al fisco.

Una propuesta que no sirve, sin embargo, para resolver los grandes problemas de la econom?a boliviana y de los sectores empobrecidos que seguir?n atados a sus cadenas mientras la tierra siga en manos de los terratenientes, mientras las minas, bancos, hidrocarburos y bosques sigan en manos de las transnacionales.

Todo o nada, por ahora

La propuesta del MAS tampoco es aceptada por la oligarqu?a, aunque no tanto por su impacto econ?mico, sino por las caracter?sticas de la rancia oligarqu?a boliviana, que es extremadamente racista, profundamente odiadora de los indios y los pobres, y que no quiere ceder en nada a Morales, a pesar que las reformas no le afectan en lo esencial.

La oligarqu?a no quiere compartir el poder con Morales y por ello avanza en la construcci?n de su propio poder pol?tico, desgastando al ?indio presidente?. Hasta hoy, la t?ctica de la confrontaci?n los ha potenciado, les ha dado poder pol?tico en seis de los nueve departamentos de Bolivia. Ahora est?n calculando los siguientes pasos, los m?s reaccionarios quieren declarar ya la secesi?n y su independencia, los m?s inteligentes siguen acumulando fuerzas, esperando nuevos yerros del MAS y de Morales, en la perspectiva de que vaya madurando el doble poder que hoy se da en Bolivia.

Por: ECONOTICIASBOLIVIA (especial para ARGENPRESS.info)

Fuente: Argenpress

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