contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Domingo, 02 de diciembre de 2007

El legado de la usurpaci?n estadounidense de la Revoluci?n Boliviana de 1952

Versi?n original: The United States, Bolivia, and Dependency
Traducci?n por: Gracia Tenorio-Pearl

Programa de las Am?ricas www.ircamericas.org

Una gran parte del disgusto actual de la administraci?n Bush es que el presidente boliviano Evo Morales ha estado haciendo enormes esfuerzos para separar a su pa?s de la dependencia econ?mica con los Estados Unidos. Sus esfuerzos en reforzar a la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la reciente firma de el "Tratado de Comercio de los Pueblos" con Venezuela, Nicaragua y Cuba indican el deseo del partido pol?tico boliviano Movimiento Al Socialismo (MAS) de enfrentarse a Washington mediante un reforzamiento de las alianzas econ?micas y pol?ticas que trabajan fuera de la influencia directa de los EEUU.

Bolivia recibe actualmente $120 millones de ayuda al a?o por parte de los Estados Unidos, lo cual es un suplemento importante para un pa?s de nueve millones de habitantes con un ingreso per capita de tan solo $1000 anuales. El ministro presidencial Juan Ram?n Quintana ha acusado a la Agencia de Desarrollo Internacional de los EEUU (USAID por sus siglas en ingl?s) de utilizar parte de este dinero para apoyar a l?deres de oposici?n prominentes, como parte de una "iniciativa de la democracia" a trav?s de la firma consultora Chemonics International.

Un cable de la embajada de Estados Unidos en Bolivia que describ?a un "proyecto de reforma al partido pol?tico", patrocinado por la agencia USAID, fue revelado recientemente; dicho comunicado se?al? un objetivo de: "ayudar a construir partidos pol?ticos moderados y pro-democr?ticos que sirvan como un contrapeso al radical MAS o a sus sucesores". Quintana advirti? que "si la cooperaci?n estadounidense no se ajusta a las pol?ticas del Estado boliviano, las puertas est?n abiertas para que se vayan del pa?s".

Para entender las sensibilidades bolivianas hacia la ayuda estadounidense y sus condiciones, es importante mirar hacia atr?s a lo que le pas? al gobierno de izquierda anterior en ese pa?s, el cual se ajust? sus pol?ticas a las de la cooperaci?n estadounidense.

La revoluci?n del MNR
En enero de 1954, mientras en Washington los funcionarios estadounidenses planeaban como derrocar al gobierno nacional izquierdista de Guatemala, una pol?tica muy diferente se hab?a estado desarrollando hacia el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) de izquierda que gobernaba Bolivia en ese entonces. Los funcionarios de EEUU reconoc?an que cierto nivel de reforma radical era necesario en ese pa?s, la cual podr?a tocar ciertos intereses por parte de la ?lite, quienes ten?an buenas relaciones con el gobierno americano.

A primera vista, podr?a parecer que el enfoque que las administraciones de Truman y Eisenhower tomaron para manejar al gobierno revolucionario boliviano represent? un episodio excepcionalmente instructivo en la historia de la intervenci?n injustificable de los EEUU contra movimientos nacionalistas en el hemisferio. Sin duda, es citado algunas veces como una manifestaci?n positiva de la Pol?tica del Buen Vecino, la cual respet? la integridad nacional de naciones latinoamericanas y prometi? resolver las diferencias sin el uso de la fuerza militar.

Sin embargo, si se mira de cerca, la pol?tica estadounidense hacia el gobierno MNR aparece m?s bien como una forma alternativa de intervenci?n.

Estados Unidos demostr? su habilidad para influir profundamente las pol?ticas del partido gobernante en Bolivia, para manipular el equilibrio de fuerzas de la rep?blica, y para aprovecharse de la relaci?n econ?mica entre los dos pa?ses como un medio de lograr las metas de pol?tica exterior de EEUU sin un derrocamiento directo del gobierno.

La tolerancia relativa del gobierno de EEUU hacia la revoluci?n boliviana fue hecha posible en parte por una comprensi?n de que los Estados Unidos podr?an quiz?s alejar la revoluci?n de una direcci?n m?s radical debido a la dependencia econ?mica extrema de Bolivia hacia los Estados Unidos y otros poderes del exterior. Los funcionarios del Departamento de Estado juzgaron tambi?n que el equilibrio de fuerzas fragmentado dentro del MNR podr?a ser cooptado hacia los intereses estrat?gicos y econ?micos estadounidenses.

Durante los a?os 1950s, Bolivia demostr? c?mo tal dependencia determinaba el ?xito o fracaso de una revoluci?n. Quiz?s de manera m?s significativa, la pol?tica estadounidense hacia Bolivia en ese periodo sirvi? como un antecedente importante de la pol?tica futura por parte de los Estados Unidos, de otras potencias del Occidente, y de sus instituciones financieras internacionales aliadas, para asegurarse que tanto las naciones latinoamericanas como las otras del tercer mundo sigan pol?ticas exteriores y prioridades econ?micas dom?sticas de acuerdo a los intereses Occidentales.

La respuesta estadounidense a la revoluci?n
Cuando el MNR subi? al poder, mediante un levantamiento sangriento en abril de 1952, algunas campanas de alarma sonaron en Washington. Una preocupaci?n en particular fue la orientaci?n ideol?gica del partido, el cual era expl?citamente revolucionario y nacionalista, teniendo una influyente ala izquierdista. Adem?s, se tem?a entre los que hac?an pol?tica en EEUU que campesinos fuertemente armados y milicias de trabajadores, bajo una fuerte influencia marxista, pudieran acabar por controlar el pa?s a la fuerza.

La popularidad del gobierno del MNR, el desmonte sistem?tico de las fuerzas armadas, y el poder pol?tico erosionado de los oligarcas, dieron a EEUU poco apalancamiento para construir una alianza con las fuerzas pol?ticas tradicionalmente conservadoras como medio para imponer un cambio en el gobierno, manera c?mo la cual Estados Unidos hab?a tratado con frecuencia en otros pa?ses latinoamericanos que experimentaban agitaciones nacionalistas y desaf?os de izquierdista. Como hoy, la desigualdad flagrante en la sociedad boliviana hab?a ocasionado movimientos pol?ticos de campesinos y de trabajadores militantes e influyentes. Y, tambi?n como hoy, el nuevo programa del gobierno era ampliamente nacionalista, especialmente con respecto a los recursos naturales del pa?s, en los cuales los inversionistas estadounidenses ten?an intereses abundantes.

Aun as?, poco tiempo tom? para que Estados Unidos pudiera forzar un cambio dram?tico en las prioridades del r?gimen. Con una posici?n sin acceso al mar, reservas de oro disipadas, costos de producci?n e importaci?n incrementados, y un gran d?ficit en su balanza comercial de pagos, el r?gimen revolucionario de Bolivia ten?a poco para contrarrestar al poder econ?mico de los Estados Unidos.

Casi desde el principio, el ala pragm?tica del MNR reconoci? que ninguna revoluci?n boliviana podr?a alejarse de Washington. Su temor derivaba no solo de la amenaza de una intervenci?n directa, sino tambi?n del temor de la venganza econ?mica?preocupaci?n no poco importante dada la dependencia de Bolivia con Estados Unidos en que comprara su esta?o y proporcionara las importaciones necesitadas. Como resultado, hab?a mucha presi?n dentro del MNR por moderar su pol?tica y seguir vigorosamente alentando a Estados Unidos mediante canales diplom?ticos.

Los funcionarios de la administraci?n Truman reconocieron la situaci?n precaria de Bolivia. Rollin Atwood, director de la Oficina del Departamento de Estado sobre Asuntos Sudamericanos, not? cu?n dependiente era "la porci?n pol?ticamente articulada de la poblaci?n" de la industria minera, la cual a su vez depend?a de Gran Breta?a y Estados Unidos.

A diferencia de la importaci?n de caf? de Guatemala, el cual era controlado por empresas privadas, las compras de esta?o boliviano para las reservas estrat?gicas ven?an directamente del gobierno de EEUU. Este us? las pol?ticas de comercio como palanca para ganar los objetivos pol?ticos de manera mucho m?s f?cil.

El asunto de la compensaci?n y la dependencia en exportaciones
La decisi?n de expropiar, en lugar de confiscar, las minas?a pesar de la enorme presi?n de los mineros y otros bolivianos por la segunda opci?n?fue relacionado directamente a preocupaciones del MNR de que deb?an reconocer que por lo menos alguna forma de compensaci?n era necesaria, de otro modo tem?an que EEUU los tachara de comunistas y les negaran la ayuda del exterior.

La exportaci?n de esta?o represent? un 70% de las ganancias de divisas de Bolivia y el 90% de los ingresos del gobierno; Estados Unidos compraba alrededor de la mitad de las exportaciones de esta?o de Bolivia. El Subsecretario de Estado para Asuntos Econ?micos, Willard Thorp, hab?a informado inicialmente a Acheson que EEUU ten?a suficientes reservas para sobrevivir a Bolivia si las negociaciones se prolongaran y que no importaba el precio ni arreglo para el esta?o, al fin que "es casi seguro que vamos a tener el esta?o boliviano eventualmente. Ellos no tienen ning?n otro lugar para venderlo".

Thorp reconoci? que dejar a Bolivia sin ninguna otra opci?n era bastante deliberado: "al construir el horno de fundici?n "Texas City" y comprando esta?o boliviano durante muchos a?os, hemos desalentado a que los bolivianos, o cualquier otro pa?s, construyan hornos de fundici?n de esta?o que usen los concentrados bolivianos. Previniendo la compra privada en Estados Unidos y permaneciendo fuera del mercado por tanto tiempo, hemos evitado que la competencia determine el precio del esta?o. En efecto, hemos usado nuestras reservas para forzar la baja del precio, ya que en ausencia de ?stas nunca hubi?ramos podido estar fuera por tanto tiempo como lo hicimos".

Basado en este poder econ?mico, Estados Unidos forz? a Bolivia a ir a la mesa de negociaciones. El presidente boliviano V?ctor Paz Estenssoro anunci? que "Estados Unidos nos ha avisado que no podr?n comprar esta?o de nosotros en tiempo de largo plazo a menos que hagamos un acuerdo con los accionistas norteamericanos". Dada la dependencia de la naci?n en ventas de esta?o, el nuevo gobierno accedi?.

A diferencia de cobre en Chile o el petr?leo en Venezuela durante ese per?odo, el recurso natural l?der en Bolivia no era controlado directamente por alguna corporaci?n extranjera. Sin embargo, dados que los minerales de esta?o no tienen valor sin hornos de esta?o de fundici?n, y que tales refiner?as estuvieran en el extranjero, el nivel de la dependencia era bastante grave. Sobre todo, Estados Unidos era el ?nico pa?s capaz de procesar el esta?o boliviano ya que Bolivia no tenia la capacidad de fundici?n propia y el ?nico horno de fundici?n fuera de EEUU capaz de aceptar el mineral boliviano de baja calidad?localizado en Gran Breta?a y parcialmente propiedad de un ex-minero cuya mina hab?a sido tomada?se neg? a aceptarlo.

Jos? N??ez Rosales, vicepresidente de una compa??a minera dirigida por el gobierno, indic? que Bolivia acord? en compensar accionistas de EEUU "s?lo porque Bolivia tenia que comer". El partido l?der izquierdista boliviano denuncio al acuerdo como "imperialismo yanqui" el cual, argumentaban, buscaba "matar de hambre a Bolivia para que se volviera sumiso". Carlos Montenegro, ide?logo importante del MNR, en 1954 acus? p?blicamente a Estados Unidos de "fomentar la oligarqu?a y esclavizar a las clases populares para el beneficio de Wall Street".

Mediante el condicionamiento de la ayuda extranjera en compensaci?n por las minas de esta?o, el gobierno de EEUU forz? al liderazgo revolucionario a sucumbir a las exigencias que resultaron de agotar los recursos del gobierno. En un punto cr?tico del esfuerzo de la naci?n para hacerse m?s autosuficiente, el gobierno de EEUU forz? a Bolivia a utilizar su escaso capital no para su desarrollo propio, sino para compensar a los anteriores due?os de minas y a pagar sus deudas externas.

La econom?a boliviana y el impacto de ayuda extranjera de EEUU
En enero de 1953, la Embajada inglesa podr?a informar al Ministerio de Asuntos Exteriores que el Presidente Paz Estenssoro estaba "consiguiendo demasiada ayuda y consejos de los Americanos y sab?a cuando doblar la rodilla". As?, fue claro desde el principio de la revoluci?n que la debilidad econ?mica de Bolivia, combinada con el poder econ?mico de los Estados Unidos, permiti? al ?ltimo establecer claros par?metros para la revoluci?n. La influencia estadounidense sobre Bolivia aument? considerablemente cuando, entre marzo y julio de 1953, el precio del esta?o cay? una tercera parte. Los bolivianos estaban desesperados por ayuda financiera a gran escala.

En un memor?ndum al Presidente Dwight Eisenhower, el Secretario de Estado John Foster Dulles argument? que los pr?stamos adicionales a Bolivia deb?an ser aplazados a?n m?s hasta que hubiera una visi?n m?s clara sobre la direcci?n pol?tica y prospectos de pagos del pa?s. Durante una preparaci?n para una reuni?n con el Ministro de Asuntos Exteriores boliviano Walter Guevera, Dulles fue aconsejado por el Subsecretario de Estado para Latinoam?rica, John Amarra Cabot, que hiciera saber al Ministro de Asuntos Exteriores que las oportunidades de Bolivia para obtener la ayuda aumentar?an si llevaba a cabo las siguientes acciones:

(a) Disipar las fuertes sospechas, todav?a entre algunos sectores de la opini?n americana, de que el gobierno boliviano estuviera dominado por la influencia comunista;

(b) Alcanzar una respuesta y arreglo final a los reclamos surgidos de la nacionalizaci?n de propiedades mineras en las que hubiera un inter?s americano.

A ra?z de una amenaza estadounidense de retener cualquier ayuda futura hasta que los radicales percibidos fueran quitados del gobierno, Paz anunci? cambios de gabinete hacia finales de octubre 1953, cambiando la composici?n ideol?gica del gobierno a la derecha. Como resultado, un funcionario del Departamento de Estado indic? "la Embajada tiene la evidente impresi?n de que la acci?n del Gobierno de Estados Unidos para proporcionar las becas de alimento a Bolivia han comenzado a pagar los dividendos".

El Ministro boliviano Guevera confirm? a los funcionarios estadounidenses en Washington que la ayuda americana era la responsable de colocar los elementos pro-Estados Unidos "en una posici?n predominante". De igual forma, una Estimaci?n Nacional de Inteligencia not? que el gobierno del MNR hab?a llegado a ser cada vez m?s amistoso con Estados Unidos debido al apoyo de EEUU hacia el r?gimen. Para entonces, la Embajada podr?a comenzar a influir algunos cargos del gobierno, a?n para puestos relativamente secundarios.

Por ejemplo, en noviembre de 1953 el Departamento de Estado podr?a informar que el nombramiento de un presunto comunista para ense?ar en la reci?n abierta Academia Militar fue cancelado cuando la embajada de EEUU expres? sus objeciones. Asegurado de su influencia, el Embajador Eduardo J. Sparks pod?a predecir con confianza que "la Embajada espera que el gobierno del MNR limite progresivamente las oportunidades para los partidos comunistas ..."

Adem?s de usar la amenaza de retirar la ayuda para empujar al gobierno boliviano a tomar una posici?n anti-comunista m?s fuerte y estableciendo arreglos tentativos de compensaci?n con antiguos due?os mineros, EEUU insisti? tambi?n en que su ayuda deb?a ser supervisada por funcionarios de estadounidenses en todos los niveles. Esta ayuda no fue suficiente para mejorar el nivel de vida en Bolivia?el entonces, como hasta ahora, pa?s m?s pobre de Sudam?rica?pero hizo a la naci?n m?s dependiente.

Un informe de la Junta Boliviana para la Planificaci?n not? que "en lugar de un impulso a la mejora, la ayuda ha representado s?lo un medio para prevenir un deterioro a?n peor de la situaci?n que ya exist?a". Como resultado, en los a?os siguientes la influencia estadounidense podr?a soportarse para concesiones econ?micas m?s grandes tambi?n. Por ejemplo, el C?digo de Petr?leo de 1955, escrito por funcionarios de EEUU y decretado sin ning?n debate p?blico o modificaciones por autoridades bolivianas, forz? al gobierno boliviano a renunciar a su monopolio del petr?leo.

Ofertas por parte de la Uni?n Sovi?tica para ayudar a Bolivia con su industria de petr?leo nacionalizada fueron recibidas bajo la amenaza de una retirada de ayuda econ?mica estadounidense. De manera semejante, Estados Unidos y Bolivia firmaron un acuerdo en 1955 para alentar la inversi?n extranjera. Fue debido s?lo a esta necesidad desesperada por divisas y por la presi?n del gobierno americano que el MNR?alguna vez totalmente nacionalista?accedi? a estas concesiones.

En 1954, EEUU tomo aun m?s autoridad para dirigir la econom?a Boliviana con el nombramiento de George Jackson Eder para hacerse cargo de un programa econ?mico de estabilizaci?n. Eder mismo reconoci? que el gobierno del MNR acord? con esta decisi?n "pr?cticamente bajo presi?n, y con repetidas insinuaciones del acortamiento de la ayuda estadounidense".

Eder era el Director Ejecutivo de la Comisi?n de Estabilizaci?n, de la cual cada miembro deb?a ser "persona grata a la embajada de EEUU". El programa, que ten?a sorprendente semejanza con los Programas de Ajuste Estructural que hab?an sido impuestos en docenas de pa?ses agobiados por las deudas en Latinoam?rica y dem?s lugares, consisti? en la devaluaci?n del boliviano; un fin al control de la exportaci?n e importaci?n, a los controles de precios y a las subvenciones estatales en bienes de consumo; a la congelaci?n de sueldos y salarios; a las reducciones mayores en el gasto para la educaci?n y la asistencia social; y un fin a esfuerzos en la diversificaci?n industrial.

Subsecretario de Estado Richard Rubottom, con respecto a un plan de desarrollo boliviano que sostiene a campesinos. "Tuvimos que decir al gobierno boliviano que ellos no podr?an invertir su dinero en ello y que nosotros tampoco lo ?bamos a hacer".

Aunque nominalmente un consejero t?cnico, Eder, un fuerte defensor del monetarismo, crey? que Bolivia estar?a mejor si dejaba la econom?a completamente en manos de la industria privada. Fue contratado y pagado por el gobierno de EEUU a instancias del Fondo Monetario Internacional para adquirir el control administrativo directo de la econom?a. Esto dio al gobierno de EEUU el poder inaudito para controlar el curso de la revoluci?n boliviana.

Eder ha escrito un reporte detallado sobre como?como agente del gobierno de EEUU ?fue capaz de implementar un programa que, en sus propias palabras, "significa el repudio, casi t?citamente, de pr?cticamente todo lo que el gobierno revolucionario hab?a hecho durante los cuatro a?os anteriores." Describi? tambi?n c?mo su meta fue convencer a la nueva administraci?n del MNR que esa estabilizaci?n s?lo ser?a posible por una transici?n total a una econom?a de libre mercado.

Adem?s, Eder insisti? en que las empresas del Estado deb?an ser devueltas a manos privadas, esa compensaci?n iba a ser garantizada en caso de alguna nacionalizaci?n futura, y que los controles de precios fueran revocados. Su receta para un clima favorable de inversi?n que cre?a necesario era que el gobierno boliviano ofreciera un ambiente pol?tico fijo, una moneda fuerte, y las condiciones laborales que aminoraran los riesgos de cualquier intromisi?n del trabajo o l?deres.

El impacto de las recomendaciones de Eder no fue s?lo el desv?o de las prioridades econ?micas de la revoluci?n, particularmente sobre los esfuerzos en la diversificaci?n de producci?n, sino tambi?n la alteraci?n de la estructura pol?tica de la revoluci?n mediante una limitaci?n efectiva del poder de los sindicatos y el desplazamiento de los l?deres socialistas del MNR. El MNR fue muy lejos, como el admitir a representantes de trabajadores en el gobierno mientras sus sindicatos apoyaran el programa de estabilizaci?n. Bajo el ej?rcito reconstituido, motivado y subsidiado por Estados Unidos, las milicias hostiles de los sindicatos podr?an ya ser neutralizadas.

La ruptura resultante en el MNR redujo dram?ticamente su base masiva, convirtiendo al liderazgo a?n m?s dependiente del apoyo financiero y pol?tico estadounidense. Los lideres del MNR, sinti?ndose amenazados por el movimiento izquierdista y enfrentando resistencia de los mineros a los que traicion?, se inclin? cada vez m?s hacia el ej?rcito resucitado, e incluso mand? una unidad de ej?rcito de ?lite a La Escuela del Ej?rcito de las Am?ricas en Estados Unidos para instruirse en contra-insurgencia.

De este modo, se hizo practicamente imposible para el MNR equilibrar su independencia, sus creencias en la redistribuci?n de la riqueza, y su ret?rica "anti" imperialista con las realidades de la dependencia, exacerbado por la crisis econ?mica de 1956-57. El campesinado, cada vez m?s distanciado y ap?tico, manipulado por las facciones pol?ticas, era bastante impotente en desafiar este cambio dram?tico a la derecha.

Adem?s de varios programas en el desarrollo agr?cola, construcci?n, asistencia t?cnica, y ayuda en alimento, el gobierno de EEUU proporcion? tambi?n apoyo financiero directo al presupuesto general. En menos de diez a?os, Bolivia hab?a ido de un r?gimen revolucionario amenazado a un "modelo de Alianza para el Progreso". Sin lugar a dudas, hacia finales de la d?cada, los programas de ayuda de EEUU hacia Bolivia fueron los m?s grandes en Latinoam?rica y los de m?s alto per capita en el mundo, creciendo de $1,5 millones en 1953 a $22,7 millones en 1959.

La revoluci?n boliviana gir? hacia la derecha durante la presidencia de Siles Zuazo en 1956-1960 y continu? esta pauta con el segundo mandato de Paz Estenssoro en 1960. La base popular masiva de apoyo, que hab?a defendido previamente al MNR de ataques del ala derecha y de los conservadores tradicionales, se esfum?. Cuando el ej?rcito tom? control en 1964, hab?a poco para detenerlo.

El fin de la revoluci?n ... y el comienzo de una nueva
Al final, los Estados Unidos pudieron derrocar la revoluci?n boliviana sin tener que derrocar al gobierno. El alto nivel de dependencia de la naci?n hizo posible para Estados Unidos el guiar la revoluci?n hacia una direcci?n m?s compatible a intereses de EEUU tanto en Bolivia como en el hemisferio. El traslado fue facilitado por la orientaci?n predominantemente burguesa del MNR y la incapacidad de sus facciones m?s radicales de jam?s poder dominar el partido por completo.

Mientras la revoluci?n consigui? minar mucho del anterior orden mediante la separaci?n del sistema de hacienda y la nacionalizaci?n de las minas de esta?o, no logr? realmente desarrollar un nuevo orden para tomar su lugar. Esto hizo posible que los Estados Unidos, en las palabras de Anthony Freeman de la oficina del Departamento de Estado de Bolivia, "encauzar la revoluci?n en direcciones constructivas".

Estados Unidos decidi? influir la direcci?n del MNR a trav?s del apoyo financiero a gran escala al gobierno revolucionario. En realidad, la influencia de EEUU sobre el MNR era, de hecho, aun mayor antes de la revoluci?n, desde que la clase gobernante anterior?vinculada a los barones del esta?o?tuvo conflictos de intereses con los Estados Unidos sobre el precio del esta?o. El Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos vio el manejo exitoso de la situaci?n boliviana como un modelo para hacer del apoyo estadounidense un criterio de ayuda. Estados Unidos explotar?a al m?ximo este modelo en sus relaciones futuras con pa?ses en Latinoam?rica y dem?s lugares.

En muchos aspectos, la pol?tica de EEUU hacia Bolivia result? ser un heraldo de la pol?tica contempor?nea de EEUU hacia Latinoam?rica en la ?poca presente de globalizaci?n. El tan llamado "Consenso de Washington," respaldado por instituciones financieras internacionales con dinero estadounidense, ha servido como el eje para institucionalizar el apalancamiento econ?mico hasta el punto de que formas m?s abiertas de intervenci?n para avanzar intereses estrat?gicos o econ?micos ya no son necesarios.

La pol?tica de EEUU hacia Bolivia en los a?os 1950 ha sido considerada un gran ?xito de pol?tica exterior. Y aunque el resultado final de la pol?tica de Estados Unidos no fue tan dram?tico como lo que se dio en Guatemala durante ese mismo per?odo, el impacto en las personas de Bolivia?en cuanto a los costos humanos de vivir en un sistema donde los derechos sociales, econ?micos y pol?ticos, que alguna vez se les prometi?, posteriormente fueron negados a la mayor?a de la poblaci?n?no fue menos severo.

Con la globalizaci?n de la econom?a, la mayor?a de los pa?ses latinoamericanos ahora tienen tan pocas elecciones para escoger sus pol?ticas econ?micas como lo hizo Bolivia en aquellos tiempos. Quiz?s la mayor importancia del papel de EEUU en el domesticar de la revoluci?n boliviana fue que prob? un terreno de entrenamiento para desarrollar el modelo para lo que le suceder?a al hemisferio. El gobierno de Evo Morales, apoyado por una base masiva popular en la cual la mayor parte es la gente pobre e ind?gena del pa?s, es muy diferente al liderazgo en su mayor?a de clase blanca y burguesa del MNR. De igual forma, el apoyo econ?mico del rico en petr?leo Venezuela, y sus intentos por reforzar las relaciones econ?micas con sus vecinos latinoamericanos y con Europa, hace tambi?n mucho menos probable que el gobierno de hoy sucumbir? a la clase de presi?n impuesta por los Estados Unidos medio siglo antes.

Al mismo tiempo, a menos y hasta que las pol?ticas de Washington hacia Latinoam?rica sean desafiadas exitosamente dentro de los Estados Unidos, hay l?mites reales en cuanto al mejoramiento de las condiciones econ?micas que el gobierno de Bolivia puede proveer a su pueblo .

Por Stephen Zunes

Stephen Zunes es profesor de Politica en la Universidad de San Francisco y colaborador del Programa de las Am?ricas del CIP, www.ircamericas.org.

Fuente: Ircam?ricas

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