contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Viernes, 23 de noviembre de 2007

La guerra sin fin del mundo

En 1969, bajo el primer gobierno de Richard Nixon, Estados Unidos cre? la Agencia para la Protecci?n del Medio Ambiente y la Agencia Antidrogas (Drug Enforcement Agency = DEA). Empez? as? lo que se puede llamar la doble guerra de los 40 a?os. Respecto al medio ambiente, el fracaso, cuyo primer culpable est? en Washington, es hoy una tragedia norteamericana y mundial. En cuanto a drogas, la derrota es parejamente universal.

Como lo explica R?ger Rumrrill en esta edici?n (p?ginas centrales), la estrategia estadounidense abarca ahora dos frentes: el de las drogas y el del dominio geopol?tico en dos ?reas decisivas: el petr?leo del Medio Oriente y la Amazon?a, la gran reserva de agua dulce del mundo y el tesoro de una biodiversidad prometedora.

La lucha contra las drogas ha fracasado estruendosamente en el Per? --y en el mundo--.

El narcotr?fico se ha convertido en una potencia mundial. En nuestra Amazon?a hay ahora zonas ?liberadas?, en que el negocio m?s vil de la Tierra ejerce su dominio. Ni la DEA ni el gobierno peruano tienen respuesta para ese avance.

La erradicaci?n propugnada por la DEA ha conducido a un alza de precios de la hoja de coca y a un crecimiento impetuoso de la producci?n de coca?na.

Hay quienes calculan que el 30 por ciento de las empresas en el Per? tiene un ingrediente de lavado de dinero del narcotr?fico. No es un secreto que hace veinte a?os el Banco de Cr?dito recog?a d?lares turbios en Tocache y Uchiza.

Se calcula que el narcotr?fico produce al a?o en el mundo entre 500 mil y 700 mil millones de d?lares. Por eso hay gobiernos, militares y bancos que, aunque lo disimulen, no quieren acabar con tan criminal industria.

La droga da mucha plata. Los analistas calculan que el 7% del producto bruto interno de M?xico proviene de esa fuente.

Si a esto se suman los 30 mil millones de d?lares que anualmente remesan los emigrantes mexicanos, se llega a esta conclusi?n: sin el narcotr?fico y las remesas, M?xico habr?a colapsado. Al final, el TLC no ha sido all? ninguna bolsa salvadora.

En el Per? puede ocurrir algo peor. Rumrrill lo previene: los cientos de miles de campesinos que ser?n arruinados por el TLC probablemente se dediquen a abastecer la creciente demanda de coca?na en Estados Unidos, China y Europa.

Los ricos y los deprimidos, que muchas veces son los mismos, necesitan para?sos artificiales.

Los j?venes que en las urbes ultramodernas crecen criados por nanas, sin el afecto de los padres; los ni?os del tercer mundo, que son los m?s pobres de los hogares pobres, buscan consuelo en los brazos de alguna droga, incluidos el alcohol y el tabaco. La ausencia de sue?os y de ensue?os, la orfandad de ideales y valores, los arrojan al vac?o de su propio interior.

Por C?sar L?vano

Fuente: Editorial de La Primera

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