contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Domingo, 25 de noviembre de 2007

Per?: Comentario al perro del hortelano

Hubiera preferido que las reflexiones sobre este tema fuesen parte de una labor colectiva, expresada como pronunciamiento, a partir del an?lisis conjunto entre organizaciones populares, trabajadores de temas de derechos humanos y ambientales, pol?ticos, estudiantes y humanistas en general. As? lo propuse en m?s de una oportunidad, pero veo que mi capacidad de convocatoria ha sido escasa. Espero que las presentes observaciones puedan motivar este an?lisis conjunto.

Hace apenas una semana, el Dominical del diario El Comercio public? un art?culo llamado ?El s?ndrome del perro del hortelano?, escrito por el presidente Alan Garc?a. Su contenido es simple y puede ser resumido como una propuesta general de privatizaci?n de recursos y paisajes naturales del pa?s, la que, una vez producida, capitalizar?a a la gente pobre y, sobre todo, a la rica, que con la seguridad jur?dica de la propiedad podr?a invertir en la generaci?n de empresas productivas.

La propuesta no es nueva, ya que hace a?os fue lanzada por Hernando de Soto en su libro ?El otro sendero?, quien fue tan lejos que incluso privatiz? la autor?a del texto, debida a dos personas m?s. Tambi?n Mario Vargas Llosa fue un defensor de ella durante su campa?a electoral a inicio de 1990.

La diferencia entre la propuesta de estos personajes y la del presidente no s?lo estriba en la mayor radicalidad de esta ?ltima, sino, sobre todo, en el hecho de que, hasta donde recuerdo, a ellos no se les ocurri? calificar de perros de hortelanos, ni de comunistas del siglo XIX enmascarados a quienes defienden los derechos de los pueblos ind?genas y el manejo sostenible de los recursos.

Como se sabe, la biodiversidad es el mayor recurso que tiene el Per?, uno de los 12 pa?ses megadiversos del planeta, que los pre-peruanos supieron administrar y desarrollar domesticando especies silvestres de la flora y fauna y creando complejos sistemas agr?colas para zonas que hoy aparecen como pobres y de baja productividad, como las laderas de los cerros y los desiertos de la costa. Esto sin olvidar, por supuesto, las civilizaciones amaz?nicas, quienes domesticaron otra serie de especies, como la yuca, incluso en su variedad venenosa, para convertirla en alimento ben?fico para la gente; o crearon venenos de sabias f?rmulas, como el curare y el barbasco, que les permiten cazar y pescar sin contaminar la carne de los animales.

M?s all? del tono, una de las cuestiones que m?s sorprende del referido escrito es el cambio en la orientaci?n del pensamiento del presidente Alan Garc?a. Si en la segunda parte de su primer gobierno impulsaba la estatizaci?n de la banca como la soluci?n para el pa?s, ahora promueve la privatizaci?n a rajatabla de los recursos y paisajes naturales. Si antes promet?a acabar con los services, que consideraba un mecanismo de explotaci?n a los trabajadores, y abanderaba el cr?dito cero del Banco Agrario, ahora cuestiona ?la demagogia que dice: Hay que dar de inmediato todos los derechos a los trabajadores de la microempresa familiar o informal? o hacer que ?el Estado d? salud a todos sin que coticen y les d? a todos una pensi?n m?nima sin que hayan aportado?. Coincidimos plenamente, seguramente como muchos otros, con la apreciaci?n del se?or presidente que no hay que hacer demagogia al respecto.

De acuerdo con la propuesta del presidente, todos los recursos deben ser transables, incluyendo tanto los de dominio p?blico como los de dominio privado colectivo, vale decir, las tierras comunales. En realidad estas ?ltimas ya lo son, en virtud de una ley de Fujimori de 1995, y si las comunidades no han procedido a disolverlas y venderlas es porque se aferran a una opci?n propia de vida para manejar y aprovechar sus propios territorios, ya que saben que la alternativa que les deja el sistema es engrosar las masas miserables de la ciudad y del campo, es decir, convertirse en verdaderos integrados al sistema, pero en la ?nica manera como ?ste incorpora a la poblaci?n rural al mercado: como espectadores de la riqueza ajena y, en los mejores casos, como ambulantes y subocupados. La otra raz?n porque las tierras de todas las comunidades no han sido privatizadas es porque las empresas no las encuentren rentables para sus fines.

Afirma el se?or presidente que la organizaci?n comunal fue creada por el virrey Toledo. En realidad lo que ?l hizo fue dar mayor impulso a las reducciones con la finalidad de liberar tierras y concentrar mano de obra, sobre todo para las minas, pero el ayllu, eje central que ha articulado la organizaci?n de ellas, no fue creaci?n suya, sino aporte propio. Por supuesto que a lo largo de los siglos esta organizaci?n se ha ido readecuando, tanto por imposici?n del poder, incluyendo el republicano, como por necesidades de la gente de responder mejor a los nuevos retos.

?Si no son las tierras comunales el objetivo de la propuesta privatizadora del presidente, cu?les son los recursos posibles detr?s de ella y hacia qui?n orienta su proclama? Aunque menciona las ?canteras y calizas denunciadas pero no trabajadas?, la privatizaci?n no va a promover la miner?a. A las empresas les interesan los minerales y los hidrocarburos, pero no el subsuelo donde ?stos se encuentran, ya que despu?s de su agotamiento lo ?nico que quedar? es un suelo deteriorado y contaminado. No obstante, cabe la pregunta de por qu? el Estado, hoy conducido por el presidente Alan Garc?a, no caduca esos denuncios no trabajados, de acuerdo a los procedimientos establecidos por ley, para que puedan ser entregados a otros que postulen a ellos.

?Qui?nes quedan en la lista? Los madereros y las empresas interesadas en controlar el agua, que no son s?lo las que la usan para regar tierras de cultivo sino tambi?n las dedicadas a la producci?n y procesamiento de minerales met?licos. Estas ?ltimas requieren vol?menes de agua y, sobre todo, que nadie las moleste con el tema de la contaminaci?n.

La propuesta del se?or presidente coincide con un proyecto ley para privatizar suelos con capacidad de uso forestal, dirigida a aqu?llos que han perdido su cubierta boscosa y a tierras eriazas. De acuerdo al Diccionario de la Academia de la lengua Espa?ola, eriazo, derivado de erial, es un adjetivo que se aplica a la tierra o campo sin cultivar ni labrar. Claro, en el Per? estas caracter?sticas las cumplen muchas tierras, porque gran parte de ellas, en especial las de la Amazon?a, no son de vocaci?n agr?cola sino forestal, lo cual no quiere decir que sean siempre ?tiles para la producci?n de madera, porque con una orograf?a como la del pa?s, las m?s de las veces deben cumplir un papel protector de cuencas y de procesos biol?gicos.

Hace poco, este mismo a?o, se denunciaron varios casos de entrega de concesiones para reforestaci?n en bosque pr?stinos, situados principalmente en la frontera con Brasil. Estos sucesos, que ya hacen parte ya del inventario de los fraudes nacionales, dan pie a que formulemos algunas especulaciones sobre aplicaciones posibles de la norma. Por ejemplo, la destrucci?n de la capa boscosa para luego pedir la propiedad argumentando la intenci?n de reforestar. Por lo dem?s, una vez que una empresa acceda a la propiedad de tierras para reforestaci?n, la ley propuesta no prev? ning?n mecanismo para controlar el cumplimiento de esta finalidad.

Las concesiones es su f?rmula actual ofrecen garant?as m?s que suficientes para que las empresas manejen los recursos de manera sostenible y ganen buen dinero, ya que ellas se entregan en extensiones de hasta 40.000 hect?reas y por periodos de hasta 40 a?os renovables, y renovables de manera indefinida. ?Esto no es garant?a s?lida para ellas? El problema no es la garant?a sino la mentalidad saqueadora de los madereros, quienes, seg?n se?ala Antonio Brack, explotan la madera como si se tratara de un recurso no renovable. El ejercicio del dominio sobre los bosques no ha sido ni es ning?n problema para los madereros, sin importar que ?stos se encuentren en tierras comunales, ?reas naturales protegidas o tierras de cualquier categor?a bajo dominio del Estado. Con las primeras, hacen ?contratos? leoninos, que adem?s de m?seros pagos, destruyen el bosque, h?bitat de animales que la gente consume. Adem?s, las dejan en deuda frente a SUNAT, porque los miles de pies de madera que se llevan son facturados a nombre de las comunidades, que de esta manera se convierten en primeros contribuyentes, sin haber visto ni el 1% del valor producido. En el caso de las tierras de dominio del Estado, sea cual fuese su categor?a, los madereros tienen incluso menores costos, que se reduce a una modesta coima o, en ?ltima instancia, en los pocos casos que la madera ha sido decomisada, a la compra de ?sta a precio de ganga y con el trasporte desde el lugar de incautaci?n hasta la ciudad pagado por el Estado. Si despu?s de todos estos beneficios quieren a?n la propiedad, no sospechar de otras intenciones es ya un exceso de inocencia.

Las comparaciones que hace el se?or presidente de la producci?n de madera en Chile y Uruguay adolecen de falta de contexto, ya que en se trata de bosques templados y no tropicales, como los del Per?, que son sembrados con especies ex?ticas (pino y eucalipto) en tierras agr?colas de gran fertilidad, que en caso del primer pa?s fueron usurpadas por Pinochet a sus leg?timos propietarios, los mapuches, que como ind?genas originarios estaban all? antes que ?los Garc?a y que los P?rez?, por citar una frase del presidente, dicha en uno de los Rimanaccuy que organizara durante su primer gobierno. Brasil, con m?s del 50% de su poblaci?n en situaci?n de pobreza, tampoco es un buen ejemplo.

En fin, no quiero extender m?s estas reflexiones, pero s? quiero se?alar que la construcci?n de un pa?s con econom?a s?lida depende de medidas m?s complejas que la privatizaci?n de sus recursos. Hacer que el Estado funcione con eficiencia y honestidad es una de ellas. Cito unos pocos ejemplos. En seis meses el Ministerio del Interior ha sido sacudido por dos esc?ndalos vinculados con una licitaci?n de patrulleros. Que haya cinco muertos por vacunas de fiebre amarilla distribuidas por el Ministerio de Salud, me hace recordar a Vallejo: Jam?s, se?or ministro de salud, fue la salud m?s mortal.

El respeto a los derechos de pueblos con organizaci?n social y econ?mica diferente a la hegem?nica, es otra condici?n para construir un pa?s sano. Tambi?n, por supuesto, el respeto a su integridad y su vida, sea que se trate de poblaci?n no contactada (no es ?no conectada?, se?or presidente) o contactada.

La destrucci?n del medio ambiente por empresas mineras y de hidrocarburos no es un asunto del siglo pasado, sino muy actual. En el anterior gobierno, un ministro de Energ?a y Minas se?al? que el plomo en la sangre de los ni?os de La Oroya se deb?a a su costumbre de chupar l?pices de colores en la escuela.

La medida para reinyectar las aguas de formaci?n en el subsuelo tiene apenas un a?o, y si bien ha sido dada por el Estado, no parti? de su voluntad el impulsarla. Por el contrario, sus gestores, el pueblo Achuar y algunas instituciones sensibles al drama de la contaminaci?n del organismo de la gente y de su medio ambiente, tuvieron que lidiar con el Estado, en condiciones de franca desventaja, para lograr que sea aprobada.

Por Alberto Chirif

Fuente: Servindi

Añadir comentario

¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com