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Lunes, 19 de noviembre de 2007

Insecticidas peores que los insectos

En algunas actividades la contaminaci?n es un accidente o un acto de irresponsabilidad. En cambio, la aplicaci?n de plaguicidas es un acto de contaminaci?n deliberada, por el cual se incorpora una sustancia t?xica al medio ambiente. Se trata de sustancias cuyo objetivo es destruir seres vivientes, lo que significa que no pueden ser inocuas para las personas.

La necesidad de controlar las plagas urbanas es obvia y creemos que no necesita de fundamentaci?n especial. Baste recordar que la falta de higiene y la ausencia de control de ratas en las ciudades medievales desencadenaron la epidemia de peste bub?nica que mat? a la tercera parte de la poblaci?n europea. O que las cucarachas son vectores en la expansi?n del c?lera, para concluir que es necesario activar dicho control. No hay dudas sobre su urgencia, la ?nica discusi?n posible es sobre la mejor manera de hacerlo.

Tenemos que recordar que un plaguicida es un contaminante obligado. Es decir, que en otras actividades, la contaminaci?n es un accidente o un acto de irresponsabilidad. En cambio, la aplicaci?n de plaguicidas es un acto de contaminaci?n deliberada, por el cual se incorpora una sustancia t?xica al medio ambiente. Se trata de sustancias cuyo objetivo es destruir seres vivientes, lo que significa que no pueden ser inocuas para las personas, a pesar de lo que diga la publicidad orientada por intereses sectoriales. Sin embargo, habitualmente se maneja entre nosotros la ficci?n de que los insecticidas no da?an a los seres humanos y no se adoptan las necesarias prevenciones para evitar esos da?os.

Se afirma, por ejemplo, que la mayor parte de los plaguicidas de uso en sanidad ambiental no implican serios peligros para la salud humana. Sin embargo, los plaguicidas suelen ser muy vol?tiles e intoxican tambi?n por inhalaci?n. Esto hace que la frecuencia de da?os a la salud humana sea elevada, y tambi?n requieren un mayor cuidado que con otras sustancias, cuyo nivel de toxicidad en las tablas parece semejante.

Hoy personas sin ning?n conocimiento de los riesgos toxicol?gicos de las sustancias que aplican se meten en nuestras casas y fumigan nuestra cocina, casi siempre con productos cancer?genos que est?n prohibidos en sus pa?ses de origen. Esas personas dejan residuos t?xicos en la vajilla que usamos todos los d?as, en las latas de alimentos del supermercado, en los dep?sitos de harina de la panader?a del barrio, o en los juguetes exhibidos en los comercios a la espera de que los llevemos para nuestros hijos. Todo esto configura un riesgo a?n mayor del que se intenta prevenir con la fumigaci?n.

Es tiempo de pensar en retirar del mercado un plaguicida de alta toxicidad sobre los seres humanos y dem?s animales de sangre caliente, que no debe ser utilizado como insecticida para usos domiciliarios. Se trata del DDVP, conocido como Vapona, y cuyo nombre qu?mico es 2,2-Diclorovinil dimetil fosfato [1]. Alguna vez fue publicitado con la consigna singularmente prof?tica: ?Shelltox con Vapona no perdona?.

Dicho producto tiene un riesgo toxicol?gico elevado y es el responsable de la mayor parte de los accidentes que ocurren con plaguicidas en las ?reas urbanas. Su toxicidad es mucho m?s elevada que la de los dem?s plaguicidas utilizados y se aproxima a la de aquellos de uso rural (es decir, que s?lo se emplean a campo abierto).

Su empleo habitual es un buen ejemplo de la necesidad de que el Estado regule estrictamente el uso de sustancias t?xicas. En efecto, para la eliminaci?n de las cucarachas, por ejemplo, basta con emplear plaguicidas de m?s baja toxicidad como son los piretroides (como la decametrina, por ejemplo). Sin embargo, el uso de piretroides afecta los h?bitos de las cucarachas y ?stas se desplazan a la luz y se hacen ver durante varias horas antes de morir por efectos del plaguicida.

Desde el punto de vista comercial, un local en el cual el p?blico puede ver los insectos que habitualmente est?n ocultos tendr? dificultades con su clientela. Lo m?s l?gico y m?s seguro ser?a cerrar el local hasta que las cucarachas acabaran de morir y hasta que el plaguicida perdiera su efecto t?xico sobre los seres humanos. En vez de esto, se agrega un plagicida m?s t?xico (el DDVP o Vapona), que asegura la muerte de los insectos en el momento de la fumigaci?n. El comerciante mantiene su local abierto (no pierde uno o dos d?as de ventas), pero expone a su personal y a su clientela a los efectos de una sustancia t?xica que otros pa?ses han rechazado para estos usos.

Tenemos que destacar que las normas y especificaciones t?cnicas de los Estados Unidos establecen que los sitios fumigados con este producto permanecen peligrosos para los seres humanos por lo menos durante 24 horas. De modo que utilizarlo para facilitar un empleo inmediato de las instalaciones es una grave irresponsabilidad y, eventualmente, un acto criminal [2].

En febrero de 1988, la Agencia de Protecci?n Ambiental de los Estados Unidos (EPA) inici? la revisi?n de las autorizaciones para el uso de este plaguicida, las que quedaron completadas en marzo de 1992. Este producto provoca riesgos de c?ncer y posee m?rgenes de seguridad inadecuados en la inhibici?n de la colinesterasa. Los productos que lo contienen deben llevar el r?tulo ?Peligro ? Veneno?.

El DDVP o Vapona es un insecticida de la clase de los organofosforados. Esto significa que es de los de m?s alta toxicidad. Un insecticida de esta clase, el Parathion est? prohibido en Argentina y en la mayor parte del mundo para cualquier uso.

El DDVP o Vapona es altamente t?xico por inhalaci?n, absorci?n d?rmica y por ingesti?n. Como es un producto vol?til, la inhalaci?n es la ruta de exposici?n m?s frecuente. Comparando con el envenenamiento producido por otros plaguicidas, la intoxicaci?n con este producto provoca s?ntomas que aparecen con mayor rapidez, y asimismo, la recuperaci?n de los afectados ocurre en menos tiempo. Esto se debe a que es r?pidamente metabolizado y eliminado del cuerpo humano. Las personas con capacidad pulmonar reducida, antecedentes de convulsiones o reciente exposici?n a inhibidores de la colinesterasa tienen el mayor riesgo ante la exposici?n a esta sustancia.

Es altamente t?xico por todas las rutas de exposici?n. Cuando se lo inhala, sus primeros efectos son habitualmente respiratorios y pueden incluir ahogos, tos, exceso de fluido en los bronquios, etc. El contacto con esta sustancia puede causar contracciones musculares involuntarias. El contacto con los ojos causa contracci?n de las pupilas, visi?n borrosa, etc. A partir de la exposici?n por una v?a cualquiera, pueden aparecer otros efectos sist?micos a los pocos minutos o a las 12 horas. Pueden incluir n?useas, v?mitos, dolores abdominales, diarrea, visi?n borrosa, contracci?n o dilataci?n de las pupilas, salivaci?n, confusi?n mental, etc. Una intoxicaci?n severa afectar? el sistema nervioso central, produciendo incoordinaci?n, baja en los reflejos, fatiga, contracciones musculares involuntarias, temblores, y, eventualmente par?lisis en las extremidades y en los m?sculos respiratorios. En casos graves puede ocurrir defecaci?n involuntaria, psicosis, p?rdida del conocimiento, convulsiones y coma. Puede causar la muerte por paro card?aco o respiratorio.

Estos s?ntomas pueden aparecer hasta 4 semanas despu?s de una exposici?n aguda, por lo cual es dif?cil que los intoxicados asocien los s?ntomas con la contaminaci?n que los provoca.

La exposici?n prolongada causa los mismos efectos que una intoxicaci?n aguda. Los trabajadores sometidos a una exposici?n repetida de esta sustancia tienen s?ntomas tales como p?rdida de memoria y concentraci?n, desorientaci?n, depresiones severas, irritabilidad, confusi?n, pesadillas, sonambulismo e insomnio.

Esta sustancia ha sido clasificada como carcin?geno por la Agencia de Protecci?n Ambiental de los Estados Unidos (EPA) debido a los resultados de tests en ratas de laboratorio. Se not? en ejemplares de laboratorio un significativo incremento de casos de leucemia y tambi?n de tumores benignos en p?ncreas y gl?ndulas mamarias.

Tambi?n afecta el sistema nervioso a trav?s de la inhibici?n de la colinesterasa, una enzima requerida para el funcionamiento del mismo [3].

Con respecto a este producto, la Agencia de Protecci?n Ambiental de los Estados Unidos lo ha prohibido, entre otros, para los siguientes usos, en una solicitud fechada el 28 de septiembre de 1995:

? Todos los usos en domicilios.

? Fumigaci?n de plantas de tabaco.

? Jardines, campos h?picos, ?reas comerciales, institucionales, industriales, aviones, camiones, barcos, vagones ferroviarios, etc.

? Embalajes de productos no perecederos [4].

En cuanto a la toxicidad de esta sustancia, la Agencia de Protecci?n Ambiental de los Estados Unidos (EPA) ha estimado una dosis letal oral (DL 50) en roedores de 50 miligramos por kilo. Es decir, que basta la ingesti?n de 50 miligramos por cada kilo de peso del animal para matar la mitad de una poblaci?n de roedores en 24 horas. O sea, la ingesti?n de 3.500 miligramos (es decir, apenas tres gramos y medio) es suficiente para matar a una persona de 70 kilos.

Para dar un t?rmino de comparaci?n con otros productos tambi?n de uso habitual entre nosotros, la permetrina, se requieren 4.000 miligramos por kilo de peso para matar un roedor en laboratorio. Esto significa que se requiere la ingesti?n de 280.000 miligramos (es decir, 280 gramos) para matar a una persona de 70 kilos [5].

Un estudio de la Universidad de Texas destaca que algunos pesticidas usados hasta hace poco tiempo en los hogares son especialmente peligrosos para los ni?os, como el DDVP (Vapona). Explican que el DDVP sublima directamente de la fase s?lida a la de vapor y que posteriormente recristaliza dejando dep?sitos t?xicos en pisos, paredes o muebles. ?En 1988 ?agregan- estudios de largo plazo mostraron que el DDVP causa da?os en h?gado y provoca tumores. EPA suspendi? todos sus usos domiciliarios en 1989, aunque todav?a hay casas que lo usan?. Estos datos creemos que son suficientes para prohibir los usos domiciliarios de esta sustancia.

Agregamos que la manipulaci?n de sustancias t?xicas en viviendas habitadas significa un doble riesgo y que esta tarea s?lo puede estar a cargo de personal calificado para ella. Sin embargo, lo habitual es que estas sustancias sean manejadas por personal de muy baja calificaci?n, con los consiguientes riesgos de accidentes e intoxicaciones, tanto para dicho personal como para la gente que all? habita y conf?a en las empresas de fumigaci?n.

Es sugestivo que se ponga en riesgo la salud y la vida de tantas personas para lograr un objetivo tan peque?o como lo es el conseguir que las cucarachas elijan la oscuridad para morirse.

Notas:

[1] Comercializado en diversos pa?ses bajo los nombres: Apavap, Benfos, Cekusan, Cypona, Derriban, Derribante Devikol, Diclorvos, Didivane, Doom, Duo-Kill, Duravos, Elastrel, Fly-Die, Fly-Fighter, Herkol, Marvex, Nogos, No-Pest, Nuvan, Prentox, Vaponite, Vapona, Verdican, Verdipor, Verdisol, etc.

[2] Prof. Bastiaan M. Drees: "Insecto, ?caro y productos relacionados con la supresi?n del par?sito", Servicio de Extensi?n Agr?cola de Texas: El Sistema Universitario de Texas, Sept. de 1997.

[3] A Pesticide Information Project of Cooperative Extension Offices of Cornell University, Michigan State University, Oregon State University

[4] Program Resources Branch, Field Operations Division (7506C), Office of Pesticide Programs, Environmental Protection Agency, 401 M St., SW., Washington, DC 20460.

[5] ?Insecticides and Toxicities?. EPA, USA, 1998.


Por Antonio Elio Brailovsky

Fuente: Ecoportal

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