contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

Martes, 20 de noviembre de 2007

Ecosistemas y Din?micas Sociales: nuevos desaf?os para la Ecolog?a y el Desarrollo Sostenible

Se dice que en las ?ltimas d?cadas los enfoques y m?todos de estudio de la relaci?n entre los organismos y el ambiente han ido variando en forma importante. De hecho se afirma que la ecolog?a es quiz?s una de las ciencias que m?s ha evolucionado frente a los m?ltiples y complejos problemas de investigaci?n que le ha tocado enfrentar, como ahora con la llamada crisis ambiental global.

Se dice que en las ?ltimas d?cadas los enfoques y m?todos de estudio de la relaci?n entre los organismos y el ambiente han ido variando en forma importante. De hecho se afirma que la ecolog?a es quiz?s una de las ciencias que m?s ha evolucionado frente a los m?ltiples y complejos problemas de investigaci?n que le ha tocado enfrentar, como ahora con la llamada crisis ambiental global. Por eso se destaca que si bien las primeras investigaciones ecol?gicas tuvieron un enfoque biologicista, con el posterior aporte de otras disciplinas de las ciencias naturales y en especial de las ciencias sociales, ampliaron su percepci?n en torno a que las din?micas de los ecosistemas dif?cilmente se puedan hoy estudiar desvinculadas de las din?micas sociales.

1. Ecosistemas, Resiliencia y Comunidades Humanas

Hablar sobre la importancia de los ecosistemas para la vida del planeta puede parecernos redundante, porque todos dependemos por completo de los servicios que nos brindan.[1] No obstante, es importante recordar -en el contexto global actual- que cada vez es m?s dif?cil observar la existencia de ecosistemas en su estado silvestre o natural (entendidos en estricto como espacios no intervenidos por las comunidades humanas), porque es evidente que con el tiempo ha sido cada vez mayor la cantidad de ecosistemas terrestres y acu?ticos intervenidos de alguna forma.

La cuesti?n es que seg?n la magnitud y escala de la intervenci?n humana en los diversos ecosistemas, opera en ellos un mecanismo natural -de resiliencia ambiental- por el que mantienen su estabilidad y equilibrio din?mico (siempre en constante cambio). Sin embargo, siendo m?ltiples los factores (internos y externos) que intervienen en las din?micas de los ecosistemas -en su estructura, composici?n y funcionamiento-, son principalmente los factores externos (antropog?nicos) los que pueden catalizar procesos ascendentes o descendentes en su grado de resiliencia y estabilidad. De hecho podemos inferir que este relativo equilibrio din?mico de los ecosistemas se va perturbandocon el tiempo, en la medida que su grado de intervenci?n es mayor y que las actividades humanas se van tecnificando y sofisticando para satisfacer los nuevos requerimientos en crecimiento econ?mico y desarrollo de las sociedades industrializadas. A partir de esta aseveraci?n nos planteamos algunas interrogantes b?sicas respecto a los criterios y m?todos de medici?n y evaluaci?n de los cambios acelerados que vienen operando en las din?micas de los ecosistemas (a diferentes escalas), y que nos cuestionan si acaso es posible persistir en proyectar umbrales razonables (puntos cr?ticos o de quiebre) para lograr su manejo sostenible: es la situaci?n de los ecosistemas agr?colas, pecuarios, forestales o quiz?s en el caso de lo que algunas investigaciones recientes refieren de los llamados ?nuevos ecosistemas?.

Global Ecology and Biogeography (citada en art?culo ?Nuevos ecosistemas: ?qu? hacer con ellos??, BEA N? 2, Agosto 2007, CLAES) [2], escribe de la existencia de los llamados ?nuevos ecosistemas?, defini?ndolos ?como aquellos que contienen una composici?n de especies y abundancias relativas que no han ocurrido en el pasado en ese bioma?. Para ello se basan en dos caracter?sticas claves: ?(1) novedad: ?nuevas combinaciones de especies con el potencial de cambiar el funcionamiento del ecosistema?, y (2) influencia humana: ecosistemas resultantes de la intervenci?n humana?. Del mismo art?culo se desprende que los llamados ?nuevos ecosistemas? son en realidad ecosistemas degradados por la actividad humana (es decir, son ecosistemas que se encuentran en un estado transicional o gradiente desde su estado natural a un estado de manejo intensivo), resultando muy dif?cil ?sino improbable- el retornarlos a su estado anterior (restaurarlos) o tornarlos a su estado m?s natural posible (rehabilitarlos). Al respecto tambi?n se especula sobre la existencia de cierta controversia en torno a los fines, objetivos y l?mites de la ecolog?a de restauraci?n y rehabilitaci?n de los ecosistemas, y de la posibilidad de aprovechar todos sus recursos. Lo que nos lleva a replantear algunas de las interrogantes sugeridas en el art?culo: ?Qu? hacer entonces con estos ?nuevos ecosistemas?? ?Qu? fines y objetivos puede haber para ellos y c?mo manejarlos y aprovecharlos ?si esto es posible- considerando las nuevas necesidades y demandas de la sociedad? ?En qu? medida la aparici?n de los ?nuevos ecosistemas? podr?an competir e incluso desplazar a los ecosistemas naturales y los valiosos servicios que vienen brindando a la sociedad?

Interrogantes dif?ciles de responder, como sostienen varios investigadores, porque cuando interviene el factor humano existe un mayor grado de incertidumbre e impredecibilidad en la situaci?n de manejo y conservaci?n de los ecosistemas. Y porque hasta hoy todas las evidencias parecen indicarnos que a?n no se observan cambios sustantivos relevantes ?a escala global- orientados a revertir los principales desequilibrios generados por la inadecuada interacci?n entre los sistemas sociales y naturales.

Otras investigaciones nos dan cuenta que en torno a la situaci?n de manejo y conservaci?n de los ecosistemas naturales y antropizados, son los ecosistemas m?s complejos y diversificados los que tienen mayor estabilidad y capacidad de regeneraci?n y de operar distintos mecanismos din?micos de equilibrio, en comparaci?n con los ecosistemas m?s simples (artificializados). De lo que podemos suponer que la resiliencia de un ecosistema natural ser? mucho mayor cuanto menor resulte su grado de antropizaci?n, y ser? mucho menor cuanto mayor grado de antropizaci?n tenga.[3]

Seg?n lo anterior nos preguntamos entonces por donde debieran mejor orientarse a futuro las investigaciones sobre las din?micas de los ecosistemas y los sistemas sociales: ?cu?les ser?an las posibilidades reales de manejo y conservaci?n de los ecosistemas?, porque hasta hoy los desequilibrios ambientales producidos por las actividades humanas: como el cambio clim?tico, la mayor emisi?n de gases de efecto invernadero, el adelgazamiento de la capa de ozono, etc., no han podido ser revertidos seg?n los mecanismos de regulaci?n natural con que operan los ecosistemas. En consecuencia, insistimos en la preocupaci?n ya se?alada de mejor enfocarse en monitorear los estados transicionales de los ecosistemas y su grado de resiliencia y sus niveles de degradaci?n, y en otros casos, en prever la eventual aparici?n de nuevos rasgos y funciones, en especial de los ecosistemas antropizados, que pueden cambiar sus estados originales y los servicios que brindan a la sociedad, configurando un alto grado de incertidumbre en torno a sus din?micas y mecanismos de regulaci?n, reversibilidad y equilibrio sist?mico.

2. Implicancias del Estudio de la Relaci?n Sociedad-Naturaleza

No obstante que son m?ltiples los problemas de investigaci?n para la ecolog?a, a manera de ejemplo mencionamos uno de ellos: el relativo al an?lisis de los sistemas naturales, en tanto sistemas complejos, entendiendo que ahora se tiene una mayor certeza de que las din?micas de los ecosistemas no siempre son lineales, que poseen m?ltiples estados de equilibrio y transici?n, que cuentan con mecanismos de regulaci?n que no siempre son predecibles -ni mucho menos reversibles-, y que ocurren a distintas escalas (temporal y espacial). Pero algo mucho m?s importante de destacar, es que ahora se acent?a la tendencia a considerar que las din?micas de los sistemas naturales no son completamente independientes de los sistemas sociales. [4] Incluso hemos hablado de la eventual aparici?n de nuevos ecosistemas, complejizando a?n m?s el estudio de sus interacciones -como sistemas ecol?gico-sociales-, y sus perspectivas de manejo y conservaci?n.

Nos referimos entonces a que con la evidente influencia que han ejercido, a trav?s de la historia, las diferentes actividades humanas sobre los sistemas naturales, condujeron a que el estudio de sus interacciones -como sociedad-naturaleza- evolucionara en funci?n de los avances en las diferentes disciplinas cient?ficas y las teor?as explicativas sobre los procesos evolutivos de m?ltiples culturas en las diferentes regiones y ecosistemas. As? pues, se sabe que desde las sociedades m?s tribales a las m?s avanzadas, todas -en mayor o menor medida- han pugnado por lograr su bienestar y desarrollo en base a las particulares formas de interacci?n que forjaron con la naturaleza (o sea, en su imaginario de apropiaci?n y uso que han hecho de ella). Es m?s, encontramos que al analizar las implicancias de la relaci?n sociedad-naturaleza nos conduce por nuevos campos del conocimiento que es probable deban abordarse con otros m?todos de entendimiento y nuevos paradigmas. Los que podr?an conducirnos a nuevas conceptualizaciones de los sistemas ecol?gicos y sociales: ?tanto a una nueva s?ntesis en la teor?a ecol?gica como a nuevas agendas de investigaci?n para solucionar los problemas de la llamada crisis ambiental.? (Ken Oyama, 2002).

Con el desarrollo de la ecolog?a humana y de otras disciplinas afines, se puede evidenciar la existencia de numerosos estudios e investigaciones sobre las formas de relacionamiento que establecieron las comunidades humanas ?en tanto sistemas sociales- con los sistemas naturales, y los factores de mayor influencia en su evoluci?n. [5] Es as? que los procesos de antropizaci?n de los ecosistemas naturales, y la alteraci?n y desequilibrio de muchos de ellos, alcanzan dimensiones muy diferentes si los analizamos retrospectivamente seg?n cada contexto en los diferentes procesos de desarrollo que ha habido a trav?s de la historia de la humanidad. De hecho sostenemos -en forma arbitraria- que los diferentes procesos de desarrollo que ha habido, y que hoy se siguen ensayando y aplicando bajo distintas variantes y modelos en el contexto global, devienen en general de dos grandes tendencias a saber: de los procesos de desarrollo end?geno y ex?geno respectivamente.[6]

Es a partir de estas dos grandes vertientes de desarrollo, que postulamos se han ensayado los diferentes modelos como resultantes de los procesos hist?ricos, de los lineamientos pol?ticos y de las din?micas socioecon?micas y ambientales establecidas por los pueblos y gobiernos de los pa?ses en el mundo. Y en ese contexto, reconocemos los desequilibrios que hoy ocurren ?a gran escala- en la relaci?n sociedad-naturaleza, determin?ndonos el imperativo de realizar una revisi?n cr?tica de los enfoques y m?todos de estudio al respecto aplicados, y de reforzar la necesidad de enfocarlos hol?sticamente y de integrar los diferentes campos de especializaci?n de las ciencias, en una perspectiva multi e interdisciplinar.

Seg?n lo anterior nos seguimos planteando -en forma ineludible- la cuesti?n pendiente: ?En qu? medida las comunidades humanas, seg?n su evoluci?n y devenir hist?rico, seguir?n persistiendo en un comportamiento tan heterog?neo -como impredecible- en su relaci?n de interacci?n con la naturaleza? Cuesti?n que adem?s nos advierte de la imposibilidad de lograr la reversi?n de tales desequilibrios en los sistemas ecol?gico-sociales, en tanto no se comiencen a replantear a profundidad los t?rminos de esta relaci?n. Es decir, la de cambiar la tendencia hist?rica en torno a una ideolog?a de preeminencia absoluta de la humanidad para controlar la naturaleza: lo que algunos investigadores sociales se?alan que deviene de una interpretaci?n concebida al amparo del pensamiento tradicional judeocristiano, basado en el libro del G?nesis (?Dios dio al hombre el mando sobre la naturaleza?), y que al parecer sigue siendo la base ideol?gica de este pensamiento utilitario que ha cimentado con el tiempo la sociedad humana sobre la naturaleza.[7]

3. Globalizaci?n del Capital, Pobreza y Degradaci?n de Ecosistemas

Existen numerosos estudios e investigaciones que confirman el diagn?stico de que a la par del proceso de globalizaci?n del capital y del modelo econ?mico neoliberal, hoy vivimos una crisis ambiental sin precedentes y una mayor pobreza y desigual desarrollo de sus habitantes en el planeta. Cuesti?n que adem?s evidencia la discusi?n que tambi?n existe sobre el rol de la econom?a global y los l?mites del crecimiento, y sobre el proceso de acumulaci?n capitalista y sus implicancias respecto a la conservaci?n del ambiente.

Diversos investigadores han venido sosteniendo que uno de los factores m?s importantes de perturbaci?n del equilibrio de los ecosistemas naturales, es el proceso de acumulaci?n capitalista y la racionalidad eminentemente econ?mica de los modelos de desarrollo aplicados por los pa?ses.[8] Sobre el particular se afirma que la racionalidad capitalista -en su faz ideol?gica m?s r?gida, la circunscrita a indicadores de crecimiento econ?mico- induce de forma compulsiva a la desestabilizaci?n del comportamiento natural de los ecosistemas, al ejercer una mayor presi?n econ?mica sobre el ambiente: es decir, agotando o degradando en forma sistem?tica el capital natural. Por ello se afirma que de seguir prioriz?ndose a las leyes que rigen al mercado, har? inviable la aplicaci?n de criterios de sostenibilidad para lograr armonizar las actividades humanas con el cuidado de los ecosistemas y el ambiente.[9]

En torno a esta cuesti?n revisamos el Informe de S?ntesis ?Evaluaci?n de Ecosistemas del Milenio (EEM)?, publicado en el 2005 por un panel de cient?ficos y expertos de nivel mundial, donde sostienen entre sus conclusiones principales lo siguiente: 1) Que no existen precedentes de cambios y alteraciones producidas tan r?pida y extensamente en las din?micas de los ecosistemas terrestres y acu?ticos, como en los ?ltimos cincuenta a?os, para resolver las demandas crecientes por alimentos, agua dulce, madera, fibra y combustible; 2) Que el resultado de la transformaci?n de los ecosistemas, si bien, por un lado, ha aportado considerables beneficios para el bienestar humano y el desarrollo econ?mico, por el otro, dichos beneficios se han obtenido a cambio de altos costos relativos a la degradaci?n de muchos servicios de los ecosistemas, un mayor riesgo de cambios indeseables y la mayor pobreza de otros grupos de habitantes; 3) Que es probable la degradaci?n de los ecosistemas podr?a empeorar a?n m?s en la primera mitad del siglo XXI, obstaculizando la posibilidad de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio; y 4) Que revertir esta situaci?n de degradaci?n de los ecosistemas y al mismo tiempo satisfacer la mayor demanda por sus servicios, podr?a ser resuelto s?lo parcialmente, en la medida que se introduzcan cambios relevantes en las pol?ticas institucionales y pr?cticas concretas de los pa?ses, las que a?n no se implementan.[10]

En efecto, lamentablemente no todas las regiones ni todas las comunidades humanas se han beneficiado por igual de los procesos de modernizaci?n y desarrollo econ?mico de los pa?ses. Al contrario, a consecuencia del proceso de globalizaci?n econ?mica, y de su influencia en los diferentes campos del quehacer humano, vemos que el costo de la constante transformaci?n de los ecosistemas ha contribuido en mayores desequilibrios en la interacci?n de los sistemas sociales y naturales. Sin embargo, lo m?s preocupante de esta grave situaci?n es que su reversi?n depender? de un cambio radical en las pol?ticas econ?micas y estilos de vida y desarrollo de los pa?ses, al norte y al sur, con las responsabilidades que a cada cual le toca asumir. Pero, adem?s, un aspecto fundamental a considerar, es que los cambios y decisiones por adoptar deber?n ser consustanciales con pol?ticas efectivas y sostenidas para eliminar la pobreza y la inequidad al nivel global.

4. Sostenibilidad de los Ecosistemas y Din?micas Sociales: Nuevos Desaf?os para la Ecolog?a y el Desarrollo Sostenible

Hemos manifestado que a prop?sito de la compleja problem?tica ambiental global derivada de las m?ltiples formas de intervenci?n de la naturaleza por las comunidades humanas, y de los desequilibrios generados en el manejo de los ecosistemas, determinaron el desarrollo de nuevos problemas de investigaci?n y nuevos enfoques y m?todos de estudio de la ecolog?a y otras disciplinas para poder revertirlos, sobre todo por sus graves implicancias para la humanidad.

Al respecto, Ken Oyama (2002) observ? que hace m?s de veinticinco a?os se conoc?an de escasas disciplinas afines a la ecolog?a, como: ecofisiolog?a, ecolog?a-gen?tica, ecolog?a del comportamiento, ecolog?a evolutiva o ecolog?a humana, pero que en la ?ltima d?cada sorprende la aparici?n de nuevas disciplinas. Las que destac? en dos grandes grupos: 1) La ecolog?a relacionada con otras disciplinas de la biolog?a, como la ecolog?a molecular, ecolog?a funcional, ecolog?a hist?rica, ecolog?a comparativa, macroecolog?a, ecolog?a del paisaje, ecogeograf?a, ecolog?a global, etc.; y 2) La ecolog?a relacionada con las disciplinas sociales, como la ecolog?a social, econom?a ecol?gica, etnoecolog?a, ecolog?a urbana, ecolog?a industrial, etc. No obstante, sin restar al an?lisis anterior, en el sentido que todas las disciplinas mencionadas dan cuenta del avance de la ciencia ecol?gica en las ?ltimas d?cadas, acotamos sobre el especial aporte de las disciplinas sociales (el caso de la ecolog?a social, la econom?a ecol?gica y la etnoecolog?a), porque incorporan nuevos e interesantes elementos metodol?gicos y de an?lisis del complejo estudio de la relaci?n entre los ecosistemas y las din?micas sociales, incluso estimulando un debate -que creemos trasciende al ?mbito meramente acad?mico- respecto a la cuesti?n ontol?gica sobre lo que ha sido -y debiera ser- la comprensi?n y la finalidad mayor de la relaci?n entre los sistemas ecol?gico-sociales.

Ahora bien, relacionado con lo anterior pero enfocados en el tema de la sostenibilidad de los ecosistemas, analizamos los diferentes procesos de desarrollo que ha habido en las distintas regiones, as? como las corrientes de pensamiento con mayor influencia en materia de proyectos en conservaci?n y desarrollo. Y en efecto, respecto a la situaci?n de los ecosistemas, vemos que persisten algunos elementos de preocupaci?n como parte importante del debate en las corrientes acad?micas y pol?ticas de los diferentes sectores de la sociedad, entre ellos, de los llamados sectores ecologistas (ambientalistas) y de los sectores desarrollistas (economicistas), y que hoy son importantes de dilucidar a prop?sito del proceso de globalizaci?n econ?mica, sopesando los enfoques y nuevos desaf?os en la perspectiva de avance de la ecolog?a, y adem?s, de su proyecci?n en el marco del modelo de desarrollo sostenible.

De lo que se trata entonces es de clarificar cu?les son los nuevos t?rminos de relacionamiento entre los sistemas naturales y sociales, visionados hoy en la perspectiva de avance al desarrollo sostenible. Asumiendo que al respecto urge zanjar con la cuesti?n sustantiva: la que algunos investigadores se?alan como el s?ndrome de la contradicci?n principal entre el capital natural y el capital econ?mico. Es decir, la de conciliar el aprovechamiento sostenible de recursos como la atm?sfera, suelo, biomasa, yacimientos mineros, petroleros, etc., en tanto componentes del capital natural, con el uso racional de la maquinaria, infraestructura, mano de obra, conocimientos, etc., en tanto componentes del capital econ?mico. No obstante, siguiendo la evoluci?n del debate en las ?ltimas d?cadas, reiteramos s?lo algunas de las interrogantes no resueltas, por ejemplo: ?c?mo conservar el capital natural sin desestimar el capital econ?mico en una perspectiva de avance al desarrollo sostenible? ?Cu?les son los criterios, indicadores y mecanismos para que la interacci?n de los sistemas econ?mico-social-ecol?gico, en un modelo de desarrollo sostenible, no afecten de forma negativa la resiliencia y estabilidad de los ecosistemas en el tiempo?

Interrogantes que adem?s, en el marco del desarrollo sostenible, mantienen el debate entre quienes sostienen: de un lado, que es el estado quien debe intervenir en regular el mercado e invertir en conservar el capital natural y social, y el soporte de la vida con equidad, como factores fundamentales del desarrollo. Y del otro lado, de quienes sostienen, parad?jicamente en el mismo marco del desarrollo sostenible, que el estado no debe intervenir en regular el mercado ni invertir de forma preponderante en conservar el capital natural y social, sino de forma subsidiaria, dejando al libre mercado y al crecimiento econ?mico que cumplan su papel primordial en ello. Enfoque ?este ?ltimo- de claro perfil desarrollista que se basa en algunas teor?as sin fundamento, como la hip?tesis de la Curva Ambiental de Kuznets (CAK), que sostiene s?lo con el crecimiento econ?mico y el libre mercado se podr? resolver a largo plazo la contradicci?n principal entre el capital natural y econ?mico.[11]

Con respecto a lo se?alado, existen suficientes argumentos sobre la inconsistencia de la hip?tesis de la CAK, no obstante, mencionamos s?lo uno de los puntos analizados por los investigadores Gitli y Hern?ndez (2002) [12]: lo relativo a la relaci?n comercio y ambiente. Y es que al respecto existen dos posiciones principales: 1) Que la relaci?n comercio-ambiente se basa en un efecto positivo en el largo plazo, si se aumenta el crecimiento econ?mico de forma sostenida (que es la posici?n de dominio actual); y 2) Que, al contrario, la relaci?n comercio-ambiente entre pa?ses puede tener un efecto negativo. Sobre la segunda posici?n, los cr?ticos se basan en el llamado ?efecto desplazamiento?, que perjudica en especial a los pa?ses del sur, porque hacia ellos se desplazan las industrias m?s contaminantes de los pa?ses del norte, resultando que a esta tendencia se le conoce como la ?Hip?tesis de los refugios de contaminaci?n?, porque los pa?ses del sur son usados como basureros ambientales de los desechos t?xicos y las tecnolog?as contaminantes de los pa?ses del norte. Y cuyos efectos finales pueden ser altamente da?inos para la salud y la sostenibilidad de los ecosistemas en las distintas regiones.

Por otra parte, algunos investigadores advierten que lasostenibilidad ecol?gica no es un estado que puede ser definido por simples reglas proyectadas en una escala temporal, a?n cuando de lo que se trata es que la sostenibilidad de los ecosistemas sean consustanciales con su grado de resiliencia en el tiempo (o sea con la capacidad de estabilidad y equilibrio que deben conservar). [13] Al respecto, si analizamos la sostenibilidad de los ecosistemas en una perspectiva de avance al desarrollo sostenible, los autores Common y Perrings (1992) [14] se?alan que la ?estabilidad? y la ?resiliencia? resultan dos conceptos claves de considerar: 1) Porque la estabilidad se refiere ?a la capacidad de las poblaciones para retornar al equilibrio, despu?s de ocurrida alguna alteraci?n de los ecosistemas?; y 2) Porque la resiliencia se refiere a un concepto m?s amplio ?que mide la propensi?n de los ecosistemas a mantener sus principales rasgos despu?s de una alteraci?n?.En consecuencia, debemos entender que si bien la resiliencia se relaciona con la diversidad sist?mica, con la complejidad y la interconexidad de los ecosistemas; la estabilidad -por su parte- se relaciona con el equilibrio al que pueden llegar los ecosistemas, una vez superada alguna alteraci?n. Resultando que en el estudio y dise?o de los nuevos t?rminos de relacionamiento de los sistemas ecol?gico-sociales, deben evitarse o al menos restringirse las actividades humanas que afecten tales propiedades claves.

Por ?ltimo, con respecto a los avances del modelo de desarrollo sostenible, en las ?ltimas d?cadas ha recibido diversas cr?ticas de las diferentes corrientes de pensamiento mundial, desde los sectores ecologistas a los desarrollistas, principalmente por las dificultades pr?cticas que se vienen encontrando en la instrumentaci?n y concreci?n de sus principales postulados te?ricos. En tal sentido, creemos -como varios investigadores ya lo han venido advirtiendo en los ?ltimos a?os-, que en lo fundamental se trata de avanzar en torno a un debate pol?tico y econ?mico, no s?lo ambiental, porque de lo contrario seguir? resultando una utop?a aspirar a un modelo de desarrollo -como el propuesto- sin pretender realizar cambios profundos en las estructuras del poder pol?tico, en el modelo econ?mico y en la dimensi?n sociocultural y ?tica de las formas convencionales de relacionamiento de los sistemas ecol?gico-sociales.

Notas:

[1] Un ecosistema se define como un complejo din?mico de comunidades humanas, vegetales, animales y microorganismos (en tanto componentes bi?ticos), que interact?an con su medio no viviente o abi?tico (suelo, roca, agua, atm?sfera y energ?a solar) como una unidad funcional. Todos sus componentes se encuentran muy ligados y tienen ?al menos en teor?a- la misma importancia al momento de interactuar, ya que cada uno influye sobre las propiedades del otro en un delicado equilibrio.Y porque, adem?s, interact?an como parte de unsistema abierto, donde hay una continua corriente de captaci?n y p?rdida de sustancias, energ?a y organismos. Asimismo, los ecosistemas nos brindan varios servicios: en alimentaci?n, provisi?n de agua y ox?geno, en la curaci?n de enfermedades, en la regulaci?n del clima, en la cosmovisi?n cultural e incluso en el ?mbito de la satisfacci?n espiritual y del simple placer est?tico.

[2] De Hobbs, R., Arico, Salvatore., Aronson, J., Bridgewater, P., Cramer, V., Epstein, P., Ewel, J., Klink, C., Lugo, A., Norton, D., Ojima, D., Richardson, D., Sanderson, E., Valladares, F., Vila, M., Zamora, R., y Hoble, M. 2007. Novel Ecosystems: theoretical and management aspects of the new ecological world order. Global Ecology and Biogeography 15: 1-7. Citado en art?culo ?Nuevos ecosistemas: ?qu? hacer con ellos??, BEA-Bolet?n de Ecolog?a Aplicada, N? 2, Agosto 2007, Centro Latino Americano de Ecolog?a Social.

[3] En ?La Resiliencia en el Desarrollo Sostenible: algunas consideraciones te?ricas en el campo social y ambiental?, art?culo de Walter Chamochumbi (2005)?en ECOPORTAL (http://www.EcoPortal.net).

[4] Ver ?Nuevos paradigmas y fronteras en ecolog?a?, art?culo de Ken Oyama, Instituto de Ecolog?a, Universidad Nacional Aut?noma de M?xico. CIENCIAS 67 JULIO SEPTIEMBRE 2002

[5] Ver art?culo ?Evoluci?n y desarrollo de comunidades ind?genas: un dilema entre el mito y la incomprensi?n?, de Walter Chamochumbi (2006), art?culo en Ecoportal (http://www.EcoPortal.net)

[6] Los procesos de desarrollo end?geno: son los de baja intensidad en las formas de acumulaci?n del capital y en la transformaci?n a peque?a escala de los recursos naturales en ?mbitos territoriales localizados, caracterizados principalmente por el uso mayor de tecnolog?as blandas -de menor riesgo de impacto ambiental- y el mayor empleo de mano de obra local, as? como por la producci?n principal de conocimientos emp?ricos y valores de alta empat?a ambiental relativos al contexto socioecon?mico y cultural de comunidades humanas originarias y singulares. Los procesos de desarrollo ex?geno: son los de alta intensidad en las formas de acumulaci?n del capital y en la transformaci?n a gran escala de los recursos naturales en ?mbitos territoriales de gran extensi?n, caracterizados principalmente por el uso mayor de tecnolog?as duras ?de alto riesgo de impacto ambiental- con procesos de automatizaci?n y el menor empleo de mano de obra local, as? como por la producci?n principal de conocimientos cient?ficos y valores de muy baja empat?a ambiental relativos al contexto socioecon?mico y cultural de sociedades modernas y globalizadas.

[7] Ver Emilio F. Mor?n (1996)??La ecolog?a humana de los pueblos de la amazonia?,citado enensayo ?Las comunidades ind?genas y su evoluci?n en el proceso de adaptaci?n territorial, resiliencia y desarrollo end?geno: teor?as y notas del contexto latinoamericano?, de Walter Chamochumbi, 2006, Lima.

[8] Ver?Ecolog?a y Capital: hacia una perspectiva ambiental del desarrollo?, de Enrique Leff (1986), Universidad Nacional Aut?noma de M?xico, M?xico, pp. 75.

[9] Algunos investigadores sostienen que esta contradicci?n no podr? ser resuelta en tanto no se incorporen nuevos criterios y par?metros que superen la simple l?gica del mercado. Se requiere pues de una nueva actitud y una revisi?n cr?tica de las formas tradicionales de relacionamiento que al respecto han existido ?y a?n persisten- entre los sistemas naturales y sociales.Al respecto, se?alamos lo referido por ken Oyama: ??En las econom?as capitalistas ha existido una fuerte tendencia a la explotaci?n secuencial del capital natural sin ning?n criterio de tipo sustentable. La incorporaci?n de un criterio ecol?gico a la sustentabilidad genera nuevos imperativos que no pueden ser resueltos bajo la l?gica del mercado, ya que se requiere una nueva visi?n del manejo de los sistemas naturales y una nueva actitud. Se dice que m?s que una meta, el desarrollo sustentable es un proceso, en donde las experiencias humanas diarias deben incorporarse para crear nuevos sistemas. En esta l?gica se puede insertar no s?lo una nueva agenda de investigaci?n, sino una nueva posici?n...? (Op cit de ken Oyama, 2002)

[10] En el Informe de S?ntesis ?Evaluaci?n de Ecosistemas del Milenio (EEM)?, 2005, identifican tres problemas principales a destacar: ?1) Que aproximadamente el 60% de los ecosistemas (15 de 24) se est?n degradando o se usan de manera no sostenible, con inclusi?n del agua dulce, la pesca de captura, la purificaci?n del aire y del agua, la regulaci?n del clima regional y local, los riesgos naturales y las pestes. Al respecto si bien son dif?ciles de medir los costos totales de la p?rdida y degradaci?n de los servicios de los ecosistemas, los datos disponibles demuestran que son considerables y que van en aumento;2) Se ha establecido, aunque los datos son incompletos, que los cambios en los ecosistemas est?n aumentando la probabilidad de cambios no lineales en los mismos (incluidos cambios acelerados, abruptos y potencialmente irreversibles), que tienen consecuencias importantes para el bienestar humano. Algunos ejemplos de estos cambios son la aparici?n de enfermedades, las alteraciones bruscas de la calidad del agua, la creaci?n de "zonas muertas" en las aguas costeras, el colapso de las pesquer?as y los cambios en los climas regionales; y 3) La degradaci?n de los servicios de los ecosistemas(es decir, la merma persistente de la capacidad de un ecosistema de brindar servicios) est? contribuyendo al aumento de las desigualdades y disparidades entre las comunidades humanas, lo que, en ocasiones, es el principal factor causante de la pobreza y del conflicto social??.En Borrador final. Equipo de autores principales: Walter V. Reid, Harold A. Mooney, Angela Cropper, Doris Capistrano, Stephen R. Carpenter, et al., p. 5 (http://www.millenniumassessment.org/documents/document.439.aspx.pdf)

[11] La hip?tesis de la CAK sostiene que ?la contaminaci?n ambiental aumenta con el crecimiento econ?mico hasta cierto nivel de ingreso (?l?mite?) para luego descender. Por consiguiente, se afirma que la relaci?n entre el comercio-crecimiento econ?mico y el ambiente tiende a ser positiva en el largo plazo. En art?culo ?Comercio Internacional y Medio Ambiente: Alcances de la controversia sobre la hip?tesis de la Curva Ambiental de Kuznets y sus implicancias al Norte y al Sur?, de Walter Chamochumbi (2005), Lima, 25 p. Versi?n resumida en Ecoportal (http://www.EcoPortal.net),

[12] Eduardo Gitli y Greivin Hern?ndez, G. (2002), ?La existencia de la curva de Kuznets ambiental (CKA) y su impacto sobre las negociaciones internacionales?. Serie Doc. de Trabajo 009-2002, CINPE (Centro Internacional de Pol?tica Econ?mica para el Desarrollo Sostenible), Costa Rica, 30 p.

[13] Ver Carmenza Castiblanco R. y Luis Fair G?mez (2004) ?Introducci?n a la Econom?a Ecol?gica-El concepto de Desarrollo Sostenible?.

[14] Citados por Correa, 2003, en Carmenza Castiblanco y Luis Fair G?mez (2004), Ib?d.

Por Walter Chamochumbi, Mag. Ing. Agr?nomo, Consultor en Gesti?n Ambiental y Desarrollo

Fuente: Ecoportal

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